Revolucionario tratamiento para las varices grandes

La eliminación de todo tipo de varices sin cirugía -incluidas las más grandes- ya es posible en una sola sesión indolora de una hora gracias a un nuevo método que acaba de llegar a España: el TRV o Tratamiento Radical de Varices. Sin hospitalización ya que el paciente se marcha caminando a casa nada más terminar pudiendo hacer vida normal. Se lo contamos en detalle.

Quien no las sufre puede pensar que las varices son un problema meramente estético sin repercusiones graves para la salud. Piensan que se trata, simplemente, de venas que afean las piernas, especialmente en el caso de la mujer. Pero quienes las padecen saben que son molestas, en ocasiones dolorosas y que, además, revelan una lesión vascular más o menos severa. Pues bien, ahora esas lesiones graves pueden eliminarse con un método innovador que, sin cirugía, permite en sólo una hora tratar todo tipo de varices, incluso las más abultadas y tortuosas.

“Hay muchas técnicas para tratar distintos tipos de variz y todas van a llegar al mismo resultado. Lo que pasa es que la forma de llegar al resultado es distinta y eso implica para el paciente muchísimas cosas”.Estas palabras de la doctora Mónica Morís, especialista en el tratamiento no quirúrgico de varices del Centro Clínico Menorca, resumen la filosofía de las investigaciones que, desde hace varios años, se realizan en el campo de la medicina vascular para eliminar las varices de forma rápida y sin complicaciones para el paciente y que han desembocado en un nuevo tratamiento terapéutico cuyas características y aplicación se desarrollan en estas páginas.

Hasta ahora, las varices más graves sólo podían eliminarse por dos métodos: la esclerosis -que trata en varias sesiones varices menores- y la cirugía. Pero actualmente, tras un periodo de perfeccionamiento de la técnica, es posible recurrir al método TRV o técnica de la microespuma. Este método es el más novedoso tratamiento no invasivo y consigue –de forma indolora, incruenta, sin pérdida de sangre y en una sola sesión- eliminar las varices más grandes, ésas para las que hasta hace poco la única solución era una -según quienes se han sometido a ella- más que desagradable intervención quirúrgica con su consiguiente postoperatorio.

QUÉ ES EL TRV 

El TRV -o Tratamiento Radical de las Varices, que eso significan las siglas- se efectúa en menos de una hora y, en ocasiones, sustituye a la cirugía ya que está indicado en todos los casos susceptibles de tratamiento quirúrgico e, incluso, en aquellos cuya complejidad impide una cirugía con buen resultado. Porque con este método se eliminan incluso las varices en las que existe un cuadro de insuficiencia valvular severa.

Hay que recordar al lector que las varices son dilataciones patológicas de las venas –casi siempre de las piernas aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo- del sistema venoso superficial -no del profundo- que normalmente ponen en evidencia una insuficiencia del sistema circulatorio del afectado. Cuando una vena es varicosa no sirve para nada porque, sencillamente, no cumple su función. Antes bien, la sangre queda estancada en el vaso y se produce la dilatación de la vena. Esa vena dilatada e inservible que es la variz puede ser eliminada siempre que el sistema venoso profundo sea permeable, es decir, siempre que sea capaz de seguir transportando la sangre desde las piernas hacia el corazón y hasta los pulmones.

Y es precisamente la impermeabilidad del sistema venoso profundo la única contraindicación del TRV y de la cirugía. Por lo demás -y según la doctora Morís-, este tratamiento es útil y aconsejable para tratar a cualquier persona que tenga varices porque no es necesario anestesiar al paciente -ni siquiera sedarle- ya que no requiere un preoperatorio exhaustivo y el postoperatorio es muy agradable porque no hay hospitalización y el paciente abandona la clínica por su propio pie con una simple y cómoda venda compresora que deberá llevar durante tres días.

INDOLORO Y SIN CIRUGÍA

-En primer lugar -nos explicaría la doctora Morís-, hay que determinar exactamente dónde está el problema y para ello es necesario saber cuáles son las válvulas con problemas de insuficiencia y trabajar desde ahí hacia abajo.
Si la válvula superior -la que más cerca se encuentre de la ingle- no funciona habrá problemas en todas las válvulas y venas que haya más abajo. Esa zona es como una columna de presión que va dilatando los vasos pequeños; lo lógico, por tanto, es localizar dónde está el problema y eliminar la variz más grande de la zona superior ya que, generalmente, así se resuelve el problema.

-¿Y cómo la localizan?

-La exploración de la pierna para localizar esas lesiones vasculares se hace utilizando dos sistemas complementarios. Uno, la ecografía, que permite ver el problema. El otro, el doppler, un sistema de ultrasonidos a través del cual se oye cómo circula –o no- la sangre a través de las válvulas. Es un aparato similar a un bolígrafo grueso que se coloca sobre la vena y que te permite escuchar cómo sube la sangre hacia el corazón. Cuando además la oyes bajar por el mismo vaso sabes que hay un problema vascular. Resumiendo, con el doppler oyes que una válvula no funciona y con la ecografía la ves.

-Bien, y una vez localizado el origen del problema, ¿qué se hace?

-Una vez se determina cuál es la válvula defectuosa y, por tanto, dónde se localiza el problema, comienza el tratamiento TRV propiamente dicho. Y adelanto que no es necesario anestesiar al paciente porque no produce dolor. Ni siquiera se le seda porque el procedimiento no es desagradable. Todo el tratamiento es indoloro. Lo único que nota la persona que está siendo intervenida es, primero, un pinchazo que provoca una molestia similar a la de una simple extracción de sangre y, después, una sensación de leve quemazón cuando se introduce la microespuma en su vena varicosa.

Bueno, antes de inyectar esa emulsión la variz es vaciada de sangre de una forma tan simple y poco sofisticada como subir la pierna del paciente; es decir, se le pone “patas arriba” para facilitar el flujo de la sangre hacia el corazón y evitar así que haya la más mínima pérdida hemática durante el proceso.

Una vez la variz se “vacía” de sangre, se pincha la vena con una jeringuilla del mismo calibre que las utilizadas para extraer sangre y se deja dentro un catéter de plástico. Esta operación se repite tantas veces como el especialista considere necesario (normalmente, se fijan dos o tres canales). Una vez se ha canalizado la vena sólo queda rellenarla con microespuma, una sustancia química que hará el resto del trabajo. Inyectada la emulsión, todo vaso varicoso que ya no esté cumpliendo ninguna función se irá atrofiando y endureciendo paulatinamente hasta que desaparece asimilado por el organismo.

-¿Y cuánto dura todo ese proceso?

-Aproximadamente una hora. De hecho, cuanto mayor es la variz menos se tarda. Luego, finalizado el tratamiento, se le coloca al paciente una media muy apretada que tendrá que llevar durante tres días. Hecho esto, puede abandonar la clínica por su propio pie.

-¿Quedan cicatrices?

-No. El TRV no deja cicatrices. Es más, ni siquiera hay riesgo de que se abran los puntos porque no se utilizan al no ser necesarios. Y no hay posibilidad de que sobrevengan hemorragias posteriores a la intervención.

-¿Y si hay varices en ambas piernas?

-Se trataría cada una en sesión distinta. Si así fuera, se citaría al paciente para una semana después y, tras hacer la revisión de la primera, se explora la otra.

-¿Existe la posibilidad de que la variz reaparezca?

-No. Con esta técnica no es necesaria la reintervención. La variz tratada no vuelve a surgir porque desaparece. Otra cosa es que alguna vena que ahora está bien pueda empezar a tener problemas en el futuro. Es decir, los pacientes con varices de origen hereditario pueden desarrollar nuevas varices pero la reaparición de las tratadas con este método es extremadamente improbable.

En definitiva, el TRV es un excelente método para eliminar varices grandes permitiendo burlar el siempre inquietante quirófano. Una técnica cómoda y rápida además de indolora y ambulatoria. Las mujeres con este problema, pues, están de enhorabuena.

L. J.

Recuadro:


¿Cómo prevenir las patologías venosas? 

Estos son algunos de los consejos que se pueden seguir para prevenir la aparición de las indeseables varices.

1) Cosas que hay que evitar:

-Las compresiones locales debidas a malas posturas y a prendas demasiado ajustadas.
-Permanecer mucho tiempo de pie sin moverse.
-La temperatura ambiente elevada.
-Tomar el sol directamente.
-Los baños de agua muy caliente.
-La obesidad, sobre todo cuando excede el 20% del peso estimado para la edad, estatura y sexo de la persona.

2) Es recomendable utilizar medias elásticas de compresión gradual en los siguientes supuestos:

-Durante el embarazo.
-En personas que permanezcan muchas horas de pie.
-En personas con poca posibilidad de movimiento.

3) Termine la ducha diaria rociando las piernas con agua fría durante 20 segundos.

4) Masajee las piernas, elevadas en dirección ascendente, del tobillo a la rodilla.

5) Ejercicio:

-Póngase de puntillas cada 2 horas durante 5 minutos.
-Mueva las piernas y los pies cuando descanse en un sofá o en la cama.
-Evite los deportes violentos.

6) Repose y duerma siempre con los pies de la cama ligeramente levantados (10-20 cm). Y, en cualquier caso, hágalo al menos 30 minutos a mediodía.

7) Revísese periódicamente el sistema cardiovascular.


Distintas técnicas y sus costes según el tamaño de la variz 

-Las varices más pequeñas -menos de 0’8 mm. y color rojo- se tratan con láser decolorante pulsado ya que ha demostrado ser el mejor para tratar las lesiones vasculares pequeñas, incluso en la cara. El láser emite una luz que es absorbida por un color determinado. En el caso del láser vascular ese color es el rojo. Por eso con el láser se pueden tratar las varices de color rojo, las más superficiales… y nada más. El láser penetra una distancia determinada de la piel, quema la variz y respeta el resto de la piel. El coste de una primera sesión de tratamiento de varices con láser oscila entre las veinticinco y cincuenta mil pesetas, dependiendo de cada caso.

-Las varices un poco más grandes y que adquieren color azulado por la cantidad de sangre que acumulan se tratan con esclerosis, técnica que consiste en introducir en la vena varicosa -mediante una aguja o un catéter- una sustancia esclerosante que produce la irritación de las paredes del vaso. Esta irritación hace que el vaso en cuestión se fibrose (se cierre) y sea eliminado por el organismo. Una variante de esta técnica es la crioesclerosis que se utiliza para tratar varices un poco mayores o con las que se debe ser más agresivo. En esta técnica se aúnan el poder químico del esclerosante y el hecho de que esta sustancia se inyecta a –40 ºC, es decir, congelada, por lo que al mismo tiempo se produce una quemadura química y otra física en la variz tratada. Las sesiones de esclerosis o criesclerosis tienen un precio de unas 15.000 pesetas por sesión. En estos casos es necesario someterse a una sesión semanal durante –aproximadamente- dos meses para eliminar las varices.

-Con las más abultadas no se puede utilizar ninguna de las técnicas descritas antes. El láser no puede penetrar la piel a esa profundidad y con una jeringuilla no puede inyectarse suficiente esclerosante como para conseguir una reacción inflamatoria que cierre el vaso. La única solución era, irremediablemente, pasar por el quirófano. Afortunadamente ahora existe el método TRV, sobre el que hablamos en el artículo de fondo. Basta una sola sesión indolora que dura aproximadamente una hora y cuyo coste es de unas 300.000 pesetas por pierna para eliminar las varices más abultadas. Luego, el paciente abandona la clínica por su propio pie sin más postoperatorio que llevar una venda compresora durante unos días.


El método TRV: lo más novedoso para tratar varices grandes 

El Tratamiento Radical de las Varices o TRV es una técnica ambulatoria, indolora, sencilla y rápida que elimina las varices grandes en una sola sesión y la única que permite disolver las más abultadas y dolorosas sin tener que pasar por el quirófano.

Consiste básicamente en introducir -previo vaciado de la vena varicosa- una emulsión denominada microespuma que poco a poco va atrofiando y endureciendo la variz hasta que la hace desaparecer.

El procedimiento dura sólo una hora y a él se puede someter cualquier persona con lesiones vasculares y a cualquier edad. La única contraindicación es la misma que encuentra la cirugía: que el sistema venoso profundo -que tiene que suplir a esas venas inútiles que son las varices- sea permeable y pueda seguir transportando la sangre hasta el corazón y de éste a los pulmones. Hay dos supuestos en los que se desaconseja operar y/o tratar las varices: en caso de embarazo y si la persona lleva mucho tiempo de reposo en cama.

Su coste es de unas 300.000 pesetas por pierna tratada – dependiendo de los casos- y el único postoperatorio descrito es llevar durante tres días una venda compresora.

La variz tratada con este método no vuelve a aparecer.


¿Qué son las varices y por qué se producen? 

Las varices son dilataciones patológicas de las venas del sistema venoso superficial. Aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, lo común es que este tipo de lesión se manifieste en las venas de las piernas.

Las piernas contienen dos grupos principales de venas: las superficiales (ubicadas en la capa grasa de debajo de la piel) y las profundas (localizadas en los músculos). Las venas profundas desempeñan un papel crucial en la propulsión de la sangre de las piernas y transportan el 90% de ésta hasta el corazón. Para mantener el sentido ascendente del flujo sanguíneo las venas profundas contienen válvulas de una sola dirección, cada una formada por dos mitades (cúspides) cuyos bordes hacen contacto entre sí. Las venas superficiales tienen el mismo tipo de válvulas pero no están sujetas a ninguna presión porque no están rodeadas de músculos.

Con el paso de los años, las venas superficiales pierden su elasticidad. Se estiran y se vuelven largas y más anchas. Para que puedan caber en el mismo espacio que ocupaban cuando eran normales las venas agrandadas se vuelven tortuosas, con un aspecto serpenteante cuando abultan la piel. Más importante que el alargamiento es el ensanchamiento, que hace que las cúspides de las válvulas se separen. En una vena varicosa las cúspides no se cierran y, como resultado, las venas se llenan rápidamente de sangre provocando su estancamiento y, por tanto, la dilatación de la vena afectada y de todas las que depende o están relacionadas con ella (por ser el del ser humano un sistema venoso capilar).

Cuando una vena es varicosa no sirve para nada porque no cumple su función de llevar sangre al corazón. Esa vena inutilizada se puede eliminar siempre que el sistema nervioso profundo sea capaz de suplirla completamente.
La presión que hace la sangre estancada sobre la piel hace que las varices duelan, piquen y produzcan la sensación de piernas cansadas. Pueden afectar a cualquier persona y a cualquier edad pero son principalmente las mujeres quienes las padecen y, en muchas ocasiones, se manifiestan durante los embarazos.

Factores de riesgo son, entre otros, pasar muchas horas tanto sentados como de pie, no hacer ejercicio y fumar.

Este reportaje aparece en
26
Marzo 2001
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