Plantas para la circulación venosa

Los capilares son los pequeños vasos que comunican las arteriolas con las vénulas formando redes en casi todas las partes del cuerpo. Las venas transportan la sangre de vuelta hacia el corazón después de haber pasado por los capilares e irrigado los tejidos. La sangre circula por las venas sin apenas presión, lo que dificulta especialmente el retorno de la sangre de las piernas, que tiene que ascender venciendo la fuerza de la gravedad. La pared de un capilar está formada por células llamadas endoteliales, por lo que, en conjunto, se la denomina endotelio. Mediante el endotelio se efectúan los intercambios de sustancias entre la sangre y los tejidos.

 Pues bien, algunas plantas medicinales contienen sustancias venotónicas que favorecen la circulación venosa  evitando que las venas se dilaten y se formen varices. Dado que las hemorroides son venas dilatadas en la región anal, estas plantas también  son útiles en estos casos.

 A las plantas que actúan sobre los capilares mejorando su fragilidad, permeabilidad y resistencia se las denomina vasoprotectores capilarotropos y se dice que poseen acción vitamínica P. Estas plantas tienen propiedades protectoras, antirradicalares (anti-radicales libres), antiinflamatorias y antiedematosas, por lo que constituyen una importante aportación al tratamiento de las varices, las flebitis y las úlceras varicosas. En este último caso se emplean también plantas cicatrizantes y astringentes en forma de cataplasmas y/o compresas empapadas en su decocción.

 Las plantas medicinales más utilizadas en este aspecto son:

* Castaño de Indias (Aesculus hippocastannum): contiene saponósidos triterpénicos que actúan reduciendo la permeabilidad capilar con efecto antiinflamatorio, antiedematoso y protector de la red capilar.

 Las saponinas que contiene facilitan la absorción de otros principios activos por lo que es corriente su uso en cremas y geles venotónicos.

* Rusco (Ruscus aculeatus): sus principios activos mayoritarios son saponósidos esteroídicos, con acción venotónica y antiinflamatoria. Se emplea mucho en cremas antihemorroidales.

* Ginkgo (Ginkgo Biloba), Naranjo amargo (Citrus aurantium),  Limonero (Citrus limonum), Buchú (Barosma botalina), Crisantelo (Chrysantellum indicum), Hamamelis (Hamamelis virginiana) y Sofora (Sophora japonica): contienen flavonoides que presentan una acción vitamínica P disminuyendo la permeabilidad de los capilares y reforzando su resistencia.

Arándano (Vaccinium myrtyllus), Cerezo (Prunus avium), Grosellero negro (Ribes nigrum), Hamamelis (Hamamelis virginiana) y Vid roja (Vitis vinifera): tienen acción capilarotropa por sus principios activos, derivados antociánicos, que se ejerce directamente sobre los capilares, limpiando la luz del endotelio, disminuyendo la inflamación e impidiendo el aumento de la permeabilidad capilar.

Algunas de las aplicaciones de las plantas vasoprotectoras y venotónicas son:

EN EL CASO DE LAS VARICES 

Son dilataciones permanentes de las venas. Estas plantas tonifican la pared venosa evitando su dilatación excesiva y favorecen la circulación de retorno de la sangre en el interior de las venas.

 Algunas de ellas tienen también acción protectora capilar por lo que fortalecen y regeneran las células endoteliales que forman los vasos capilares por los que circula la sangre. De esta manera, disminuyen el edema e hinchazón de los tejidos y mejoran la circulación venosa.

* Naranjo amargo y Limonero (Citrus aurantium y Citrus limonum): se emplea el pericarpo o corteza del fruto. Son ricos en flavonoides, de acción protectora capilar y venotónica.

* Ginkgo (Ginkgo biloba): es vasoprotector-capilarotropo, venotónico, vasodilatador a nivel arterial y previene los tromboembolismos. Es muy eficaz en los trastornos vasculares cerebrales como cefaleas, vértigos, acúfenos, problemas en el habla y de memoria de origen vascular.

* Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum): tonifica las paredes venosas y es protector capilar. Es también astringente y antiinflamatorio. Debe controlarse su consumo por vía oral, pues puede irritar la mucosa gastrointestinal.

* Avellano y Ciprés: son venotónicos.

* Hamamelis (Hamamelis virginiana): estimula la circulación venosa.

* Meliloto (Melilotus officinalis): activa la circulación venosa, fluidifica la sangre y estimula la circulación linfática.

* Rusco (Ruscus aculeatus): mejora la circulación venosa y fortalece las paredes de los capilares. Es también antiedematoso y antirradicalar.

* Arándano (Vaccinium myrtillus): sus frutos tonifican la pared de los vasos capilares y venosos. Además, es antirradicalar, vasodilatador coronario y antidiarreico.

* Vid roja (Vitis vinifera): Mejora la permeabilidad capilar y la circulación venosa. También actúa como vasodilatador, antidiarréico, antirradicalar y desinfectante urinario.

EN EL CASO DE LA FLEBITIS

Es la inflamación de las venas que suele aparecer en venas varicosas. Además de las plantas recomendadas para las varices, la flebitis requiere la aplicación local de compresas o cataplasmas de algunas de las plantas mencionadas sobre la zona afectada. Las más efectivas son:

* Ginkgo (Ginkgo Biloba): tonifica las paredes venosas y es protector capilar.

* Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum): es venotónico, vasoprotector capilarotropo, astringente y antiinflamatorio.

* Avellano (Corylus avellana): tonifica la circulación venosa. Se emplean sobre todo las hojas y en menor medida la corteza. Sus hojas tienen acción antiedematosa y antiinflamatoria.

* Rusco (Ruscus aculeatus): mejora la circulación venosa y fortalece las paredes capilares.

EN EL CASO DE LAS ÚLCERAS VARICOSAS 

Se caracterizan por la pérdida de sustancia en la piel con poca tendencia a cicatrizar, causada por una alteración de la circulación venosa. Suele asociarse a varices y/o flebitis, y generalmente se localiza en la parte inferior de la pierna próxima a los tobillos.

 Su tratamiento fitoterápico debe combinar la administración oral de drogas de plantas venotónicas y protectoras capilares con la acción de cataplasmas y compresas de plantas cicatrizantes, antisépticas y astringentes sobre la zona ulcerada.

* Agrimonia (Agrimonia eupatoria): su droga la constituyen las hojas y la sumidad florida en plena floración. Es cicatrizante, antiinflamatoria, vasoprotectora capilarotropa. Además es astringente, antidiarreica, colerética y descongestionante hepática, discretamente hipoglucemiante y diurética.

* Roble (Quercus robur): se emplea la corteza. Es astringente y cicatrizante, antidiarreico, antihemorrágico, antiinflamatorio de acción local, diurético y antibacteriano.

* Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum): es venotónico, vasoprotector capilarotropo, astringente y antiinflamatorio.

* Avellano (Corylus avellana): se emplean sobre todo las hojas y en menor medida la corteza. Es cicatrizante y tónico venoso. Su efecto vasoconstrictor se complementa con el antihemorrágico. Sus hojas tienen acción antiedematosa y antiinflamatoria.

* Ciprés (Cupressus sempervirens): tónico venoso, astringente y hemostático. También tiene acción como antiespasmódico y antiséptico de las vías respiratorias por su aceite esencial.

* Llantén (Plantago major): demulcente, antiinflamatorio y astringente. Inhibe el crecimiento bacteriano y también se emplea como expectorante, antialérgico e hipocolesterolemiante.

* Col (Brassica oleracea): cicatrizante y vulneraria  (reepitelizante-regeneradora de la epidermis).

* Salicaria (Lythrun salicaria): cicatrizante y regeneradora de la epidermis, antidiarreica, antihemorrágica local, demulcente y antiinflamatoria de la mucosa gastrointestinal, antianémica.

* Cola de Caballo (Equisetum arvense): cicatrizante, favorece la elasticidad y la regeneración de los tejidos. También es diurética, remineralizante, antihemorrágica y antianémica.

* Consuelda (Symphytum officinale): cicatrizante, reepitelizante, demulcente de las mucosas, antidermatítica (en uso tópico). También actúa como antiulcerosa gastroduodenal.

María José Valcárcel

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Noviembre 2000
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