Alergia al látex: un problema poco conocido

Desde la infancia estamos en contacto con él. De látex están hechos chupetes y juguetes de goma, globos, caretas, telas, material sanitario y la mayoría de los guantes domésticos y profesionales. Sin embargo, no es una sustancia inocua ya que provoca a veces importantes reacciones alérgicas que obliga a muchas personas a introducir cambios significativos en su vida. Conocer sus perniciosos efectos es el primer paso para prevenirlos.

Pueden parecer situaciones extremas que raramente ocurren pero las cada vez más numerosas personas afectadas por la alergia al látex saben que no es así. Imagínese por un momento que usted es uno de esos sujetos susceptibles de sufrir una reacción al látex y que desconoce su situación. ¿Qué pasaría si en tales circunstancias tuviera que ser entubado en un servicio de urgencias o si sufre un accidente de tráfico y es atendido por una ambulancia? Porque las ventosas para realizarnos un electrocardiograma, las mascarillas de oxígeno, el fonendo de los médicos, los guantes… todos ellos materiales de uso frecuente en la práctica sanitaria están elaborados con látex y pueden provocar reacciones anafilácticas severas y desconocidas. Y no ya por la población sino por gran parte de la clase médica a pesar de darse la paradoja de que un 12% del personal sanitario se encuentra afectado por la misma.

Y, sin embargo, no es un tema nuevo. Las reacciones de urticaria al látex en algunos de sus usuarios ya fueron descritas por vez primera en 1979 en un estudio que fue ampliado y generalizado en 1984. Desde entonces, las alergias a este material tan frecuente entre nuestros objetos domésticos amenazan con convertirse, tanto por su frecuencia como por su gravedad, en un problema sanitario de primer orden.

TAN ÚTIL COMO PELIGROSO 

El látex natural es un líquido de aspecto lechoso que se encuentra en numerosas especies vegetales si bien el único utilizado industrialmente para fabricar objetos de goma es el procedente del árbol Hevea brasiliensis, compuesto por goma natural y diversas proteínas, lípidos, hidratos de carbono, sustancias inorgánicas y agua. A estos elementos se le añaden, en la posterior manipulación industrial, hasta otras 200 sustancias diferentes -como blanqueantes y perfumes- con el fin de conseguir las propiedades físicas y químicas adecuadas. De todo este conglomerado resulta una mezcla explosiva habiéndose comprobado científicamente que tanto las proteínas presentes en el látex natural como las sustancias añadidas pueden causar reacciones alérgicas.

Las cualidades de flexibilidad, duración, almacenamiento, resistencia a temperaturas extremas y a las radiaciones ultravioletas han convertido al látex en un producto casi omnipresente en nuestras vidas. Según fuentes de la Asociación Española de Alérgicos a Alimentos, donde existe una sección específicamente dedicada a estudiar los efectos de látex, más de 40.000 productos de uso cotidiano lo contienen. Sin embargo, excepto en casos excepcionales de sujetos hipersensibles, sólo aquellos que entran en contacto directo con las mucosas o cavidades internas del organismo humano son susceptibles de desencadenar alergias graves, lo que señala directamente al instrumental médico y a los ámbitos hospitalarios, sin olvidar los numerosos productos como ropa deportiva, chupetes, juguetes de goma o material de limpieza que empleamos habitualmente.

EL ORGANISMO RESPONDE 

Cualquier persona que permanezca en contacto continuo con el látex puede llegar a sensibilizarse a él. La alergia al látex es una reacción exagerada de nuestro organismo ante las proteínas presentes en esta goma natural de modo que el sistema inmunitario reacciona con mecanismos de defensa que pueden provocar síntomas desagradables y, en casos extremos, incluso reacciones mortales.

El contacto puede ser cutáneo, por inhalación o por ingestión, y la reacción puede comenzar por síntomas menos severos como comezón, enrojecimiento, tos seca, estornudos, dificultad respiratoria e inflamación de garganta y mucosas, y agudizarse hasta causar crisis de anafilaxia severas con pérdida de conciencia e, incluso, la muerte. Obviamente, la gravedad de la reacción dependerá tanto del grado de sensibilidad de la persona como de la cantidad de látex que haya penetrado en su organismo si bien las más peligrosas acaecen cuando el látex entra en contacto con las áreas húmedas del cuerpo, como los labios, los ojos, o la mucosa rectal o vaginal. Afortunadamente, lo más frecuente es que se produzcan cuadros leves de dermatitis cutáneas, urticaria y prurito aunque la progresión hacia síntomas más importantes suele ser inevitable en caso de continuar la exposición.

Como norma general se afirma que las formas duras del caucho liberan menos alérgenos o sustancias alérgicas que las elásticas. De látex coagulado están fabricadas las suelas gruesas de los zapatos y de látex líquido -que es el más usado por la industria y también el que encierra un mayor peligro para la salud- los guantes de goma domésticos y profesionales, los dispositivos de aspiración, los preservativos, los globos y balones de goma, el material odontológico, las fibras elásticas o las pinturas impermeables, por citar algunos de los productos más corrientes.

En la actualidad, el consumo mundial de látex alcanza casi seis millones de toneladas al año, una cifra que va en aumento dada la utilización masiva de látex en hospitales para prevenir el contagio de enfermedades infecciosas y una calidad cada vez más deficiente del mismo, lo que permite a la industria aumentar la rapidez de producción y abaratar sus precios.

Estas circunstancias explican el incremento de la sensibilización al látex, a lo que se añade el gran desconocimiento de sus peligros y el mal uso del mismo.
Sirva como ejemplo la costumbre equivocada que se ha instaurado en supermercados y restaurantes en los que se obliga a los manipuladores de alimentos a utilizar guantes de látex, supuestamente para evitar la contaminación. Lo paradójico es que los mismos guantes se usan de manera continua, sin tomar la precaución de reemplazarlos en toda la jornada laboral. Los clientes que, tras ingerir alimentos manipulados con guantes de látex, han presentado síntomas poco gratos en la boca o en el intestino debieran hacer pensar en la conveniencia de modificar esta práctica tan nociva que, sin embargo, cada día parece popularizarse más.

UN RIESGO PARA TODOS 

Hasta hace escasos años la alergia al látex estaba definida como un problema que sólo afectaba a poblaciones de riesgo. No obstante, los estudios epidemiológicos internacionales han terminado con esta creencia errónea al constatar un aumento claro de reacciones alérgicas entre la población general en la que la prevalencia de la sensibilización se estima entre el 0,1% y el 2,3%. Hoy se sabe que la alergia afecta con mayor frecuencia a las personas más jóvenes y que existe un predominio de casos de mujeres, probablemente por el mayor uso que ellas hacen de guantes y productos de la higiene del hogar. Asimismo, la personas alérgicas a otras sustancias ambientales también presentan cifras elevadas de sensibilización al látex que alcanzan al 6,8%. E, incluso, se han descrito casos de sujetos sin factores de riesgo conocidos que han experimentado reacciones graves.

En particular, la prevalencia de la sensibilización al látex entre los trabajadores de la salud se está incrementando de manera alarmante afectando sobre todo a cirujanos y personal de quirófanos y enfermería. Los especialistas han indicado que existe una predisposición genética a padecer este tipo de enfermedad (que se manifiesta cuando el individuo está sometido a una exposición constante a la goma natural) y que es fundamental informar a los alérgicos al látex de la posibilidad de tener reacciones cruzadas -en ocasiones graves- tras ingerir determinadas frutas y vegetales como kiwis, castañas, aguacates, plátanos, melocotones, albaricoques, manzanas, peras, cerezas y hortalizas de la familia del tomate y la patata.

De estos datos es fácil concluir la enorme importancia que en estos momentos reviste un correcto diagnóstico de las personas sensibles al látex que deberían abstenerse de utilizar los productos mencionados y avisar de su condición cada vez que acudan a una consulta médica. Basta recordar que de cada ocho accidentes ocurridos en quirófanos que se han saldado con paradas cardíacas de los enfermos, uno de ellos se debe a la alergia al látex.

Ante estos datos, la Asociación Española de Alérgicos a Alimentos insiste en la responsabilidad directa de los gerentes y directores médicos de los centros de trabajo -muy especialmente de los hospitales- que deben ser capaces de proporcionar un entorno seguro a trabajadores y enfermos y convertir con rapidez todo servicio médico y quirófano en un sitio libre de látex cuando sea necesario. Aunque en la actualidad se están desarrollando varios estudios europeos de inmunoterapia al látex con resultados prometedores aún no se dispone de un tratamiento adecuado. Y hasta que éste no llegue la prevención es la única estrategia posible.

Oyana S. Abigel

Recuadro:


Algunos consejos útiles 

. Manipule con cuidado todo producto elástico, sobre todo aquellos que tengan paredes delgadas como guantes y globos.
. En el etiquetado de los productos la presencia de látex puede aparecer bajo su nombre químico: cis-1,4 poliisopreno.
. Si una persona es alérgica al látex conviene que lo lleve señalado en algún tipo de medalla o pulsera. Asimismo, deberá avisar de su condición cuando acuda a consultas médicas o vaya a ser intervenido quirúrgicamente. En esos casos pida al personal sanitario que utilice guantes sintéticos libres de látex.
. Tras tocar un objeto de látex es importante evitar llevarse las manos a los ojos ya que ese tipo de contacto puede desatar importantes reacciones alérgicas.
. Recuerde que en hamburgueserías y supermercados, así como en comedores escolares, los manipuladores de alimentos suelen usar guantes de látex. Las personas susceptibles a las alergias deberán solicitarles que se quiten los guantes y se laven las manos antes de tocar la comida que van a servirles.
. A la hora de ponernos una inyección se desaconseja pinchar el tapón de goma del fármaco con la aguja de la jeringuilla. Esta debería ser cargada directamente una vez que el tapón se ha quitado.
. Los ficus -presentes en muchos hogares- desprenden látex cuando sus hojas son estrujadas.
. Si su hijo es alérgico al látex informe de ello en la guardería o en el colegio.


Objetos que contienen látex 

Las personas afectadas saben por propia experiencia lo difícil que resulta obtener información exacta sobre el contenido de látex de muchos productos. De todos ellos se consideran especialmente nocivos los elaborados con látex poco procesado, especialmente aquellos que tengan paredes finas y elásticas que puedan entrar en contacto con las mucosas. Los productos con látex son omnipresentes y forman parte de nuestra vida. He aquí algunos de ellos:

. Accesorios de ortodoncia.
. Alfombra antideslizante de los cuartos de baño.
. Alfombrilla del ratón del ordenador.
. Algunas cazadoras y prendas deportivas.
. Determinadas marcas de pañales, compresas y cepillos de dientes.
. Ciertos chicles y pegamentos.
. Aparatos para medir la tensión.
. Batas y mascarillas desechables.
. Billetes de lotería.
. Bolsas de agua caliente.
. Botones de las calculadoras.
. Cables eléctricos.
. Calcetines.
. Cinta aislante y cinta papel utilizada por los pintores.
. Colchones, almohadas y colchonetas de gimnasia.
. Cosméticos y esponjas.
. Chubasqueros.
. Drenajes.
. Elásticos de la ropa interior.
. Empuñadoras de muletas y bastones.
. Equipos de buceo.
. Esparadrapo y tiritas.
. Fármacos en ampolla con tapón de goma.
. Fonendoscopios.
. Fundas protectoras de mandos a distancia.
. Goma de las ollas a presión.
. Gomas de borrar.
. Guantes de jardín.
. Guantes de limpieza doméstica.
. Jeringuillas con émbolos de goma.
. Material sellante de las latas de conservas.
. Mangueras.
. Manteles.
. Medias y pantys.
. Palos de golf.
. Pasamanos de escaleras mecánicas.
. Pegamento de los sobres, colas y pegatinas.
. Pezones de biberones.
. Pinturas resistentes al agua.
. Preservativos y diafragmas anticonceptivos.
. Ruedas de coches, motos y bicicletas.
. Tapones de lavabos, bañeras y fregaderos.
. Sondas, catéteres y drenajes.
. Protectores de cama.
. Suelos de pistas deportivas.
. Tarros herméticos con juntas de goma.
. Vendas elásticas.
. Visores de prismáticos y cámaras.
. Zapatillas deportivas.

(Nota: esta es una lista meramente indicativa que no describe todos los productos que contienen látex. Para mayor información, dirigirse a la Asociación Española de Alérgicos a Alimentos (APENA), Tf/fax 91-560 94 96).


¿Quién corre mayor riesgo? 

. Personas con historial de cirugías o sometidos a procedimientos médicos de forma repetida.
. Afectados de espina bífida o malformaciones genitourinarias.
. Trabajadores de la salud, manipuladores de alimentos, peluqueros, personal de limpieza…
. Amas de casa con dermatitis crónica que utilicen guantes de goma.
. Trabajadores que manipulen caucho, pizarra o elaboren guantes y sondas de látex.
. Personas que hayan sufrido reacciones alérgicas graves de causa inexplicada.
. Personas con historial de reacciones alérgicas a ciertas frutas y frutos secos.


Cómo se detecta 

En la actualidad se conocen dos tipos de pruebas que permiten diagnosticar los casos de personas hipersensibles al látex. Una de ellas es la prueba cutánea que consiste en aplicar látex en la piel y observar la reacción local que se produce, si bien se trata de un método que no se recomienda en aquellos que posean historial de episodios de anafilaxia o problemas respiratorios provocados por látex. La otra prueba se denomina radioalergoabsorbente (RAST) y se lleva a cabo practicando un análisis de sangre con antígeno de látex purificado. Aunque resulta más segura para el paciente que la primera es más cara y sus resultados son menos fiables.

No obstante, aunque los resultados de las pruebas de detección sean negativos si la persona presenta síntomas deberá ser considerada alérgica al latex y merecer los cuidados adecuados a su situación.


Reacciones cruzadas con alimentos 

Los personas sensibles al látex pueden presentar reacciones cruzadas cuando ingieren determinados alimentos. Estas son algunas de las más conocidas:

. Riesgo alto: evite los plátanos, el kiwi, la castaña y el pistacho.
. Riesgo moderado: evite la manzana, la zanahoria, el apio, el tomate, la papaya, la patata cruda, el melón y el maní.
. Riesgo bajo o indeterminado: evite la pera, el melocotón, la cereza, la piña, la fresa, el albaricoque, la avellana, la soja, el higo, las uvas, las nueces y los cacahuetes.

Este reportaje aparece en
26
Marzo 2001
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