
Los ciudadanos del mundo industrializado están hoy mucho más enfermos que hace solo cincuenta años. Entonces apenas había oficialmente medio centenar de “enfermedades” y hoy se afirma que existen miles, más de 7.000 consideradas “raras”. Realmente esperpéntico. Es verdad que hoy se vive en general más años –fundamentalmente por razones higiénicas– pero también lo es que se vive con peor salud. De hecho, cada vez se requieren más médicos, enfermeros, hospitales, clínicas, centros médicos, ambulatorios y aparatos sanitarios de diagnóstico y tratamiento. Las listas de espera son cada vez mayores en todas partes y, encima, los errores médicos –muchos con resultado de muerte– se han multiplicado exponencialmente; de hecho, constituyen ya la tercera causa de muerte en el mundo tras el cáncer y las patologías cardiovasculares. Y lo que la sociedad no parece entender es que hoy la principal causa de las llamadas “enfermedades” está en la masiva utilización de fitosanitarios, aditivos alimentarios, fármacos y vacunas. A la mayoría de la gente esta verdad –constatada e incontestable– les parece imposible y, cuando se les explica, optan por ignorarla concluyendo acríticamente sin más que “no puede ser verdad”. Y, sin embargo, lo es. Encontrar a alguien sano que no consulte periódicamente a algún médico es casi imposible, jóvenes incluidos. Y conseguir cita en un gran hospital, sea público o privado, es cada vez más difícil. Están todos saturados, a veces con cientos de personas apiñadas y atendidas en pasillos. Por eso hoy la atención sanitaria es ante todo un gigantesco negocio manejado por una pequeña élite que esquilma a los estados (y a las personas), obligados a dedicar gran parte de sus presupuestos a “sanidad” (que no a la salud). Llevamos denunciándolo en Discovery DSALUD más de 25 años como cualquiera puede comprobar leyendo los más de 2.000 reportajes que hemos publicado (www.dsalud.com). Pues bien, en esta ocasión damos a conocer los fitosanitarios tóxicos prohibidos hoy drásticamente en la Unión Europea (tras años de uso envenenando impunemente a la población) que van a volver a las estanterías de los supermercados europeos tras el nauseabundo acuerdo adoptado por la Comisión Europea con los gobiernos de los países de Mercosur. Acuerdo denunciado por nuestros agricultores y ganaderos porque, más allá de constituir una competencia desleal, supone un inaudito acto de cinismo e hipocresía por parte de los miembros de la Comisión Europea ya que van a entrar de nuevo en el viejo continente productos contaminados por tóxicos hoy prohibidos en la eurozona. Se trata pues de una acción que debería llevar a sus responsables a los tribunales, donde deberían ser juzgados como mínimo por delitos contra la salud pública, cohecho y prevaricación. Y ahora, si quiere saber toda la verdad sobre lo antedicho para estar informado y no arriesgarse a enfermar junto a sus familiares y amigos (incluso gravemente), lea el artículo de investigación que hemos preparado y no va a encontrar publicado en ningún otro medio. La alternativa es seguir creyendo que quienes informamos de forma independiente somos personas poco de fiar y es mejor creerse las verdades oficiales. Somos conscientes de que hay mucha gente que prefiere seguir viviendo sonámbula.