Champix, fármaco recetado para dejar de fumar, de nuevo en entredicho

Hace ya tres años y medio explicamos –en el nº 107- que la vareniclina, principio activo del fármaco que la multinacional Pfizer comercializa desde 2006 -en Europa como Champix y en Estados Unidos como Chantixpara reducir el síndrome de abstinencia al dejar el tabaco a la vez que disminuye el placer que se supone se obtiene con los cigarrillos porque mantiene en el cerebro un alto nivel de dopamina y cuyos efectos secundarios según ella eran leves -insomnio, cefalea y náuseas- había llevado a la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos a prohibir a sus pilotos y controladores aéreos que lo consumieran tras saber que la FDA tenía conocimiento de que en el 2007 se produjeron 988 episodios graves relacionados con su consumo: infartos de miocardio, convulsiones alteraciones de la frecuencia cardiaca potencialmente letales, diabetes, accidentes y caídas. Y entre mayo del 2006 y diciembre del 2007 nada menos que 227 casos de suicidios o intentos de suicidio, 397 casos de psicosis, 41 casos de pensamientos homicidas, 525 de agresión y hostilidad, 60 de paranoias y 55 de alucinaciones. Bueno, pues Pfizer se justificó entonces alegando simplemente que su fármaco “reduce las enfermedades y muertes relacionadas con el tabaco” –afirmación gratuita y jamás demostrada- y que “todos los medicamentos tienen tanto beneficios como riesgos”. Así lo denunciamos entonces.

Pues bien, ¡tres años y medio después! –porque, vergonzosamente, sigue a la venta- un grupo de científicos estadounidenses de la Universidad Johns Hopkins acaba de publicar un estudio en PLoS One en el que lo relacionan de nuevo con un mayor riesgo de sufrir depresión y desarrollar ideas suicidas tras valorar 3.249 casos de intento de suicidio de fumadores que estaban dejando su adicción con ayuda farmacológica entre 1998 y 2010. Según éstos la posibilidad de sufrir una depresión o tener ideas suicidas es ocho veces mayor con Chantix que con un sustituto de la nicotina en forma de chicle o parche. El estudio deja en entredicho –una vez más- la reciente revisión que la FDA hizo del fármaco. Lo de siempre.