El gusto a salado, dulce o amargo depende de la temperatura de la lengua

 

El gusto a salado, dulce o amargo de cualquier alimento depende mucho de la temperatura de la lengua.
Un equipo científico de la Universidad de Yale (EE.UU.) ha realizado un curioso experimento para determinar cómo paladeamos los sabores y qué sensaciones nos producen éstos. De esa forma, se ha logrado manipular la lengua mediante un estimulador termal para llegar a la conclusión de que los sabores específicos son provocados por su temperatura en cada momento.
El profesor Alberto Cruz explica que los nervios de la lengua responden a los productos químicos presentes en la comida y son muy vulnerables a la temperatura. Sin embargo, estos nervios sensibles sólo se hallan en ciertas partes o áreas de este órgano muscular. Por ejemplo, se sabe que el gusto a azucarado se ubica en la punta de la lengua normalmente mientras los sabores ácidos se perciben en las partes laterales de la misma.
Con el cambio de las temperaturas de este órgano mediante este dispositivo termal los científicos lograron despertar diversas sensaciones del gusto en un grupo de personas. Además, observaron que no todo el mundo posee la misma sensibilidad termal.