El Ministerio de Sanidad reconoce su dejadez en el caso de las víctimas de Gardasil

Alicia Capilla -presidenta de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP)- y el letrado Francisco Almodóvar -del Bufete Almodóvar & Jara– fueron recibidos el pasado 26 de agosto por tres miembros del equipo de la Directora General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Mercedes Vinuesa. El motivo de la reunión fue manifestar a los representantes de la Administración sanitaria su queja formal por la nula atención prestada a las víctimas de la llamada “vacuna del virus del papiloma humano” que se comercializa en el mundo indistintamente como Gardasil y Cervarix. Y es que desde 2009 varias jóvenes españolas que se la inocularon han sufrido daños graves como esta revista ha venido denunciando en los últimos cinco años (tiene todos los textos que hemos publicado sobre ello agrupados en este enlace: www.dsalud.com/index.php?pagina=virus_papiloma). En suma, han hecho falta cinco años y la interposición en los juzgados de media docena de demandas judiciales contra los laboratorios fabricantes –Sanofi Pasteur Merck, Sharp & Dohme (MSD) y GlaxoSmithKline– para que el ministerio español de Sanidad haya empezado a tomarse algún interés por las jóvenes afectadas.

La presidenta de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma entregó al equipo de Mercedes Vinuesa un dossier con información científica y estudios de farmacovigilancia de varios países europeos cuyos datos los funcionarios del ministerio que preside Ana Mato “se comprometieron a estudiar” ahora lo que demuestra un inconcebible grado de ineptitud puesto que desde que se iniciara en España la vacunación hace cinco años no se ha hecho nada a pesar de que la AAVP solicitó públicamente una moratoria para la vacuna y su retirada hasta que no se investiguen con mayor rigor científico sus graves efectos secundarios. Aunque como nuestros lectores saben la única entidad que solicitó formalmente ante los tribunales de varias comunidades tal moratoria fue la World Association for Cancer Research (WACR).

Según manifestaría Alicia Capilla tras la reunión los responsables del ministerio se comprometieron a estudiar la documentación recibida y a tener en poco tiempo otra reunión. Capilla agregaría que los funcionarios que participaron en ella reconocieron que hay que “reforzar la información” que se da al público y a los profesionales sanitarios para mejorar “el consentimiento informado” de quienes la usen. En el ministerio se les reconoció que “ha fallado clamorosamente la comunicación a la sociedad sobre todos los aspectos de la vacuna” por lo que según Alicia Capilla “van a intentar que no vuelva a ocurrir la mala atención sanitaria que han sufrido las niñas pues reconocen que han fallado”.

Los representantes de la Administración también creen posible trabajar en la elaboración de un protocolo de actuación oficial ante toda sospecha de reacción adversa a la vacuna así como que pueda haber un reconocimiento del estatus legal de “víctima de la vacuna”. La asociación de víctimas de la vacuna pidió asimismo al ministerio lo siguiente.

1. Que se informe adecuada y extensamente a médicos, enfermeras, padres y jóvenes de las posibles reacciones adversas de Gardasil para que conozcan el potencial peligro de la vacuna en su justa medida dándoles a conocer detalladamente los problemas que ya han causado porque los datos obran en poder de la Agencia Europea del Medicamento. De hecho algunos de tales problemas se recogen en los propios prospectos siendo irresponsablemente minimizados por muchos profesionales sanitarios.

2. Prestar atención sanitaria inmediata y adecuada a toda joven que sufra reacciones adversas graves después de inocularse la vacuna al confiar en su presunta seguridad, convencimiento al que les llevó el aval de las autoridades y profesionales sanitarios.

3. Proporcionar a las jóvenes así como a sus padres información objetiva, real y suficiente antes de vacunarse; no solo de los riesgos sino de para qué sirve realmente la vacuna.

4. Que se reevalúe de nuevo la relación beneficio-riesgo de Gardasil y deje inmediatamente de promocionarse y financiarse por las administraciones sanitarias ya que los datos actuales ponen en duda que sea segura y, sobre todo, que sea eficaz.

5. Que se investiguen con seriedad y rigor todas las reacciones adversas graves y muertes habidas entre las jóvenes que recibieron Gardasil y Cervarix; especialmente los casos españoles. Investigación abierta y trasparente y no a puerta cerrada como se hace ahora. Recordando Alicia Capilla en la reunión que según datos de la Agencia Europea del Medicamento hay ya más de 150 notificaciones de reacciones a la vacuna que han acabado en muerte y que en España han muerto tres niñas tras ser vacunadas que no pueden formalmente achacarse a la vacuna porque no se quiso investigar a fondo sus casos.

6. Que se cree un Fondo de Compensación para que se indemnice a las víctimas de las vacunas -de Gardasil y de todas las demás- como ya existe en otros países.

7. Que el Ministerio de Sanidad patrocine debates científicos sobre las vacunas en España al igual que ya se hace en otros países; como Francia y Japón.

Para Alicia Capilla no es de recibo además hablar de “vacuna contra el cáncer del cuello del útero” cuando no se ha demostrado que lo prevenga -la propia ex Ministra de Sanidad cuando se aprobó, Elena Salgado, reconoció públicamente que su presunta eficacia no podría constatarse hasta que transcurran varias décadas– y además en caso de que fuera eficaz solo lo sería en 2 de los 15 tipos del virus que se consideran potencialmente oncogénicos.

La presidenta de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP) añadiría que son además muchos los expertos que aseveran que la vacuna contra ese virus no es necesaria porque hay otros métodos inocuos y eficaces de prevención para todos los serotipos cancerígenos y no solo para dos. Por tanto no existe justificación alguna para que jóvenes sanas sufran riesgos innecesarios.

En suma, la asociación que agrupa a las víctimas de Gardasil® y Cervarix® y a sus familiares planteó ante el ministerio buena parte de las denuncias que sobre la vacuna se han hecho en esta revista desde que salió al mercado