El Subsecretario de Sanidad reconoce –oficiosamente- que en el caso Bio-Bac pueden haberse equivocado

Aclarando que no por ello van a dar «marcha atrás»…

El Subsecretario de Sanidad y Consumo, Pablo Vázquez, reconoció a los representantes de la Asociaciónde Consumidores de Bio-Bac durante la reunión que mantuvo con ellos en el ministerio el pasado 31 de Julio que quizás en el caso Bio-Bac se hayan equivocado pero que no iban a dar “marcha atrás” y esperarán a que “sean los jueces quienes decidan”.
Así lo aseguraron a Discovery DSALUD los dos interlocutores de la asociación, Manuel Sánchez-Harguindey –recientemente elegido presidente de la asociación de consumidores- y Carmen Morán, vicepresidenta de la misma, consumidora del producto y enferma de cáncer.
La reunión tuvo lugar a las 4,30 del jueves 31 de julio y fue acordada con motivo de la manifestación que varias decenas de miembros de la asociación mantuvieron a las puertas del ministerio unos días antes -el 23 de julio- mientras la Ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, estaba reunida con los consejeros de Sanidad de las diferentes comunidades autónomas. En aquella ocasión cuatro de los manifestantes lograron introducirse en la cuarta planta del Ministerio –donde tiene su despacho la ministra- mediante una ingeniosa artimaña y anunciaron que no saldrían de allí hasta que no fueran recibidos. Tras una prolongada y tensa negociación, Roberto Collado, director del Gabinete Técnico de la Subsecretaría, aseguró a los inesperados visitantes que el Subsecretario del Ministerio, Pablo Vázquez, accedía a entrevistarse con ellos otro día si abandonaban voluntariamente el lugar. Aceptada la propuesta, los manifestantes se marcharon y el subsecretario cumplió su palabra recibiendo a dos de ellos el jueves día 31, reunión que incluso se adelantó ya que inicialmente se había previsto para la tarde del viernes 1 de agosto.
Una vez allí, los dos representantes de la Asociación de Consumidores de Bio-Bac se encontrarían con la sorpresa de que en lugar de invitarles a subir el subsecretario bajó de su despacho y les comunicó que iban a charlar en la calle porque no iba a arriesgarse a que le amenazaran con encerrase de nuevo si no había acuerdo.
Ante la negativa indignada de Manuel Sánchez-Harguindey y Carmen Morán –siempre según la versión ofrecida por los mismos- el Subsecretario sugirió dar por concluida la “reunión” agregando que a fin de cuentas él podía hablar de estos asuntos “incluso en el bar”. Estos reconocerían entonces al señor Vázquez que su entrada en la cuarta planta y el encierro que habían protagonizado unos días antes no había sido quizás “correcto” pero dejaron también claro que era la única opción que les habían dejado después de meses sin recibir respuesta alguna a sus requerimientos, máxime cuando durante ese tiempo habían fallecido, desatendidas, varias de las personas que reclamaban Bio-Bac para salvar la vida, entre ellos los doctores Emiliano Sada y Luis Sánchez-Harguidey. Finalmente, los representantes de la asociación convencieron al Subsecretario de que no iban encerrarse y entraron juntos en el edificio donde por fin se desarrollaría la entrevista.
En ella, los dos representantes expondrían de nuevo las argumentaciones ya manifestadas por escrito, rebatieron las principales afirmaciones de la Agencia Española del Medicamento sobre el Bio-Bac, plantearon las evidentes contradicciones habidas por parte del ministerio y se lamentaron de la total falta de objetividad que en este caso mantienen nuestras autoridades sanitarias.
Así, se le mostraría una copia de las conclusiones del ensayo clínico Fase II sobre Osteoartritis que había sido descalificado recientemente en los medios de comunicación tras afirmarse falsamente que Chacón había manipulado las conclusiones (vea el lector la noticia al respecto).
Tanto el Subsecretario, Pablo Vázquez, como el director de su gabinete, Roberto Collado, permanecieron callados ante la evidencia de los documentos. El único comentario fue del Sr. Collado que se limitó a decir: “De artritis no se muere nadie”.
Se le recordó entonces el ofrecimiento que hiciera en su día el propio director de la Agencia Española del Medicamento, Fernando García Alonso, de sufragar unas pruebas de eficacia con el fin de que, si resultaban concluyentes, abrieran el camino para legalizar el producto. Pablo Vázquez desautorizó esa propuesta. Se le recordó entonces que también la Directora General del Ministerio, Dolores Flores, había ofrecido formalmente en una reunión la posibilidad de aprobarlo como complemento dietético si el fabricante, Rafael Chacón, accedía. Y que éste había aceptado. A lo que Pablo Vázquez respondió que tampoco esa posibilidad se iba a contemplar. Y que tampoco iban siquiera a considerar la posibilidad legal de darle salida como “medicamento de uso compasivo” como habían solicitado muchos enfermos. A pesar de que la mayor parte de ellos han sido desahuciados por sus médicos, de que el producto es inocuo y de que no tienen nada que perder. “Deben dictaminar los jueces antes”, se limitó a reiterar una y otra vez, olvidando obviamente las negociaciones que él mismo mantuvo personalmente con el abogado de Rafael Chacón y ex Ministro de Sanidad, Enrique Sánchez de León, con quien llegaría a un acuerdo para autorizar el producto (que luego no se materializó porque la asesoría jurídica del ministerio lo desaconsejó ya que habrían quedado al descubierto todas las incongruencias, irregularidades e ilegalidades cometidas desde ese departamento ministerial y las consecuencias jurídicas y políticas podían ser demoledoras; lo que, en cualquier caso, no van a poder evitar porque en los tribunales terminará saliendo todo).
Carmen Morán y Manuel Sánchez-Harguindey recordaron también al Subsecretario que la Operación Brujose había basado en la falsa acusación de que el Bio-Bac podía contener psicotrópicos y otras sustancias prohibidas, algo desmentido tras los análisis hechos por el propio Ministerio. Y que precisamente en esa falsa afirmación se basaba la acusación de delito contra la salud pública imputada injustamente a los detenidos. Se le recordó asimismo que la propia Ministra de Sanidad había reconocido en rueda de prensa ante todos los medios de comunicación, sólo seis días después de la Operación Brujo, que el Bio-Bac era inocuo, es decir, que no puede producir daños en la salud. Y se le recordó igualmente que el propio informe emitido por la Agencia Española del Medicamento a la jueza del Escorial que lleva el caso, Patricia Búa, dejaba claro que los frascos de Bio-Bac oral incautados por la Guardia Civil están perfectamente fabricados y no hay riesgo para la salud de quien los consuma. En suma, se le preguntó por qué si el Bio-Bac es inocuo, no contiene psicotrópicos y está bien fabricado no se liberaba. Fue entonces cuando el Subsecretario manifestaría que quizás hubieran podido equivocarse pero reiteró de nuevo que no van a hacer nada hasta que los jueces dictaminen y que el Ministerio no va a rectificar de motu propio públicamente.
Los representantes de la Asociaciónde Consumidores de Bio-Bac manifestaron entonces abiertamente su asombro al Subsecretario diciéndole que no entendían como podía hacer oídos sordos al sufrimiento de tantas personas, cómo se podía estar dejando morir a la gente impidiéndoles acceder a un remedio a sabiendas de que es inocuo. Y que si era consciente de la responsabilidad legal que podían estar contrayendo. El Subsecretario, según éstos, se limitaría a responder: “Asumimos los riesgos”. Y se justificó añadiendo que el producto era ilegal, que su historia era muy “procelosa y compleja”, que el hecho de que una multinacional farmacéutica intentara comprarlo no significaba que fuera eficaz y que conocía a médicos que recomendaban el Bio-Bac sólo porque así los enfermos estaban “mas contentos”.
Según sus interlocutores, el Sr. Vázquez llegaría a afirmar luego: “Además, no sería un buen político si yo cambiara de opinión simplemente por tener esta conversación con ustedes”. Para a continuación sugerirles que Chacón registrara el Bio-Bac fuera de España ya que había muchas posibilidades en otros países, como por ejemplo Portugal. Los representantes de la asociación nos manifestarían que tales declaraciones les parecieron ya “el colmo del despropósito”.
Indignados, los representantes de la Asociación nos afirmaron abiertamente que a su juicio el Ministerio se había cerrado en banda “por el ridículo político que supondría que el Ministerio liberara el producto después de una actuación policial tan desorbitada –más de 300 personas, algo inaudito en España- iniciada e instigada con acusaciones falsas como hoy está ya probado”.
Según Carmen Morán y Manuel Sánchez-Harguindey, Pablo Vázquez llegaría a reconocerles que el gabinete jurídico del ministerio les había aconsejado no moverse: “Nos la jugaríamos (con la justicia).No tenemos margen de maniobra”.
La asociación nos recordaría además que el Bio-Bac no es un “fármaco ilegal”, que si no está registrado como medicamento es porque nunca se ha vendido como tal aunque los ensayos clínicos que se han hecho sobre él permitirían que así fuera: se vendía como complemento dietético. Lo de que es un fármaco y no un producto dietético lo afirma el ministerio porque para ellos todo producto que alega propiedades terapéuticas es un medicamento (una estupidez, añadiremos nosotros, porque como ya hemos explicado muchas veces por esa regla de tres el ajo, la manzanilla, el regaliz o la leche enriquecida con omega 3 deberían ser considerados también medicamentos y obligar a sus fabricantes a demostrar que son beneficiosos para el organismo con ensayos clínicos).
Obviamente le expusieron al Subsecretario esa evidencia y le recordaron además que, aun en el caso de que legalmente se entendiera que el Bio-Bac precisa de autorización legal para ser vendido, ese hecho implicaría que a Chacón se le podría aplicar una sanción administrativa pero que jamás justificaría ello una actuación penal. A lo que el Subsecretario se limitaría a responder que desconoce ese extremo porque él sólo es economista.
“La verdad –nos diría emocionado Manuel Sánchez-Harguindey-es quenoesperábamos que la reunión con Pablo Vázquez fuera tan reveladora. Ahora sabemos que quienes han tomado la decisión de retirar el Bio-Bac del mercado la mantienen a sabiendas de que es una decisión criminal. La gente se está muriendo por no poder acceder a un producto que quizás pudiera salvarles la vida. De hecho, muchas personas han muerto ya, entre ellas mi padre, por el simple hecho de que hay gente que prefiere conservar sus cargos políticos antes de reconocer públicamente que se han equivocado, asumir su responsabilidad y evitar más muertes”.Mientras, la jueza encargada del caso sigue esperando, 8 meses después de inhibirse en favor de la Audiencia Provincial, a que ésta decida si se hace o no cargo del caso. Con calma… aunque la gente siga muriéndose.
¿Nos jugamos un café a que se va a intentar sobreseer el caso Bio-Bac alegando defectos de forma o alguna otra triquiñuela legal para no tener que entrar en el fondo del asunto?

José Antonio Campoy