Los naturópatas rechazan el título de Experto universitario en Naturopatía

Está promovido por el Real Centro Universitario María Cristina de El Escorial

Las tres asociaciones que aglutinan a la mayoría de los naturópatas españoles han constituido una plataforma conjunta para expresar ante la opinión pública su malestar por la promoción de dos “titulaciones universitarias” por parte del Real Centro Universitario Maria Cristina de El Escorial (Madrid) que -según afirma esta institución- cuentan con el respaldo del Colegio de Médicos de Madrid porque “lesionan gravemente los intereses del colectivo histórico de la Naturopatía y de las profesiones afines”. Los títulos a los que hacen referencia son dos “certificados” -uno de Experto Universitario en Naturopatía para licenciados universitarios y cuya formación dura 3 años- y otro denominado Certificado de Extensión Universitaria– para quienes no posean ninguna licenciatura.
Encuadrado en lo que han bautizado como Programa Philippus, el centro universitario asegura que con su iniciativa quiere “contribuir al desarrollo del sector entendiendo que el mismo debe ser liderado por los médicos especializados ya que constituyen el vértice profesional del sistema sanitario”. Asimismo, sus promotores confían en que esta iniciativa “sirva para ayudar a regular la Naturopatía”. Lo paradójico, según denuncian los naturópatas, es que esas mismas personas se manifiestan contra la creación de una diplomatura universitaria específica y propia en Naturopatía defendiendo a cambio su enseñanza como estudio de postgrado.
Los naturópatas explican también que los certificados que pudieran entregarse a los potenciales alumnos “no tienen valor académico alguno y es inviable su posible convalidación el día de mañana por un título universitario oficial”. “Esos títulos –aseveran- tienen la misma validez que cualquier otro expedido por los actuales centros privados que imparten formación no reglada”.
El comunicado firmado por los representantes de la Federación Españolade Asociaciones Profesionales de Naturópatas (FENACO), la Asociación Españolade Profesionales de la Herbodietética y la Medicina Natural (AEDHER) y la Asociación Hispánicade Médicos Naturistas Colegiados (AHIMNACO) se emitió el pasado 30 de julio y dice básicamente lo siguiente:

  1. No es correcto que un título privado como el certificado de Experto Universitario en Naturopatía se denomine universitario porque el Real Centro Universitario María Cristina de El Escorial no es una universidadsino un colegio adscrito a la Universidad Complutense de Madrid y ese certificado no lo expende ni lo avala la Universidad Complutense de Madrid.

  2. Es moralmente inaceptable que se obligue a los alumnos que acaben los estudios -supuestamente dentro de 3 años- a que firmen “un compromiso” por el que se comprometen a ejercer su profesión en el seno de equipos de trabajo multidisciplinares dirigidos por médicos especializados.

  3. La solución que permita la regulación de la Naturopatía no pasa por poner al naturópata como subordinado del médico sino en buscar una fórmula en la que cohabiten ambas profesiones con un terreno propio y definido que impida la fricción de ambos colectivos.

  4. La regulación del sector de la Naturopatía debe hacerse por los estamentos oficiales (entiéndase Ministerio de Sanidad y Ministerio de Educación) previo diálogo y negociación con las asociaciones de naturópatas y sectores afines.

  5. La sociedad Philippus no puede erigirse como representante del sector ni garantizar legalidad alguna a los estudios de la Naturopatía.

  6. El contrato que los alumnos deben firmar con la sociedad Philippus no sólo no compromete a ésta en cuanto a la validez académica de la titulación sino que encima deja claro que éstos no podrán reclamar nada luego en ese sentido.

En suma, los naturópatas españoles rechazan tanto el denominado título de Experto Universitario en Naturopatía como el llamado Certificado de Extensión Universitaria. Y esperan –dicen- que de la misma forma que en Portugal se ha regulado la Naturopatía como una actividad autónoma sanitaria –así se hizo el pasado 15 de julio- quienes tienen esa responsabilidad en España asuman igualmente ese reto y negocien cuanto antes una solución con las asociaciones que representan a la inmensa mayoría del sector.