La ONU sigue permitiendo que haya arsénico en el arroz y plomo de la comida infantil

La Comisión del Codex Alimentarius -organismo de la ONU encargado de las normas alimentarias- ha decidido en su reunión anual celebrada en Ginebra (Suiza) rebajar los niveles máximos «aceptables» de plomo en los preparados para lactantes y de arsénico en el arroz en lugar de prohibir taxativamente la presencia de ambos venenos en todos los alimentos. A partir de ahora «recomienda» -ni siquiera pide a los gobiernos que lo exijan- que no haya más de 0,01 miligramos de plomo por kilo en los preparados para lactantes y 0,2 miligramos de arsénico por kilo en el arroz. Insuficiente medida -y por tanto lamentable- que solo se explica por la gigantesca presión de la poderosa industria alimentaria ya que no hay cantidad alguna «aceptable» de venenos tan tóxicos. El plomo puede dar lugar a muy graves efectos adversos para la salud -incluso permanentes- afectando especialmente al cerebro y al sistema nervioso; y la exposición continuada al arsénico ambas cosas y además lesiones de piel, diabetes, patologías cardiacas y cáncer.

Asimismo acordó que se «restrinja» -tampoco que se prohíba sin más- el uso de cloranfenicol, verde malaquita, carbadox, furazolidona, nitrofural, clorpromazina, estilbenos y olaquinadox, sustancias todas ellas enormemente tóxicas presentes en varios productos veterinarios que se dan hoy a los animales destinados a la producción de alimentos y terminan llegando a nosotros a través de la carne, la leche, los huevos y la miel.

Pésima noticia que sin duda será presentada como «un gran avance en la protección de la salud ciudadana».