Nueva denuncia de los peligros de Gardasil y Cervarix

Carme Valls Llobet, endocrinóloga del Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS) de Barcelona, aseguró durante una entrevista concedida con motivo de un seminario que dictó en Bogotá (Colombia) el pasado verano que la vacuna contra el virus del papiloma humano puede provocar efectos secundarios graves, especialmente en el sistema nervioso central -como el Síndrome de Guillain-Barré- y enfermedades autoinmunes. Es más, aseguró que en el centro en el que trabaja ya se preguntaron cuando salió la vacuna si había evidencia científica de su efectividad y si se justifica pagar por ella 400 euros afirmando sin más que no. «En España conocemos casos de niñas que han sufrido convulsiones y epilepsia entrando en coma tras la aplicación. Cualquier médico sabe que una vacuna puede producir encefalitis y mortalidad en un bajo porcentaje de casos, uno por cada millón, pero esta vacuna está dando más problemas que las demás; sobre todo en la segunda dosis».

Interrogada sobre por qué entonces la vacuna no se retira diría: «Cuando se toma una decisión de política pública en salud sobre vacunas, como ha ocurrido con ésta en Colombia, no es fácil echar atrás la medida porque la inversión económica es cuantiosa. Como es tan cara y ha sido por una política de salud pública nadie sabe cómo retirarla. Multiplique 400 euros por niña de 10 años en todas las poblaciones y añada que se distribuye gratuitamente a un costo enorme para los estados que invirtieron en ella…» Luego reconocería sin embargo que ya hay países que se lo han planteado: «En enero de este año Japón organizó un congreso sobre el tema con expertos mundiales que están investigando a raíz de que en Canadá hubo tres muertes. La investigación sobre estos casos concluyó que el complejo aluminio-vacuna produjo encefalitis. Después ha habido casos de niñas que han quedado con insuficiencia ovárica posterior a la aplicación de la vacuna; es decir, que han quedado menopáusicas a los 20 años. En España hay dos casos».

Añadiendo: «Japón ya ha decidido no vacunar, no recomendar la vacuna y no pagarla. India, donde ha habido problemas de mortalidad desde 2010, optó por no pagarla y por revisar su política. Y Francia, que celebró una reunión reciente en el Senado, afirma que no debe pagarse con dinero público y no debe recomendarse. Esta discusión interna está en todos los servicios de Sanidad del mundo. Añadiré que en Alemania el mismo profesor que recomendó la vacuna al principio ahora está planteando que no debó aplicarse; y también por otra razón científica: la vacuna solo cubre dos cepas de las que producen el cáncer de cuello uterino (…) Es pues eficiente para esas dos cepas porque es capaz de producir una inmunidad muy alta pero no sucede lo mismo con las 15 restantes. Por tanto los fabricantes no pueden asegurar que no se padecerá cáncer de cérvix con ella».

En suma, cada vez más médicos rechazan la inútil y peligrosa vacuna del virus del papiloma humano que Sanofi Pasteur Merck, Sharp & Dohme (MSD) y GlaxoSmithKline comercializan en todo el mundo como Gardasil y Cervarix pero nuestro Ministerio de Sanidad sigue empeñado en proteger a la gran industria farmacéutica en lugar de a nuestras niñas y jóvenes.