Más de 100 niñas españolas afectadas por Gardasil

Desde que la llamada vacuna contra el virus del papiloma humano se aprobó en el 2006 en Estados Unidos han muerto 20 niñas tras ser vacunadas y 9.746 sufrieron efectos adversos (mareos, desmayos, lipotimias, convulsiones…), 584 de ellos graves. Mientras, en España se habían notificado “oficialmente” en el momento de cerrar este número 103 casos de efectos adversos, 35 de ellos graves. Es más, dos de ellas -dos niñas valencianas de 14 años- estuvieron ingresadas más de diez días en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico de Valencia tras sufrir fiebre y convulsiones pocos minutos después de recibir la segunda dosis de la vacuna Gardasil. La gravedad de los hechos hizo que se retirara el lote correspondiente a las vacunas que habían recibido pensando que podían estar mal pero la Agencia Española del Medicamento emitió un comunicado el 16 de febrero negándolo “Tras la recepción de las muestras enviadas desde Valencia se ha realizado una nueva revisión de los datos de producción y control sin que se haya encontrado por el momento ninguna anomalía desde el punto de vista de la calidad”. Y eso implica que si nada diferencia ese lote de los restantes la posibilidad de que se produzcan nuevas reacciones adversas sigue abierta porque el problema está en la vacuna, no en un lote determinado, como venimos denunciando en la revista desde hace muchos meses. Es más, la propia Agencia Española del Medicamento ha reconocido por fin que no hay ningún estudio de eficacia hecho con las niñas a las que se les está poniendo la vacuna. “La indicación –se lee en la nota que emitió del 16 de febrero- está basada en la demostración de la eficacia de Gardasilen mujeres adultas de 16 a 26 años de edad y en la demostración de la inmunogenicidadde Gardasilen niños/niñas y adolescentes de 9 a 15 años de edad”. Ahora bien, ¿aprecian los médicos la diferencia? Pues va siendo hora de que entiendan que inmunogenicidad no implica eficacia preventiva sino simplemente que se detectan antígenos en sangre. Exclusivamente.
El ingreso de las dos niñas valencianas en el hospital fue además lo que permitió a los españoles saber que no habían sido las únicas en sufrir reacciones adversas y que el Sistema Español de Farmacovigilancia tenía ya registradas en ese momento 103 notificaciones de reacciones adversas, 35 de ellas graves -con diarrea, mareos, dolor y/o síncopes- de las que cinco sufrieron además convulsiones. En suma, la vacuna no es ni eficaz ni segura; al menos en todos los casos.
Algo que piensan también los padres de las niñas ingresadas que se encontraban perfectamente bien de salud antes de la vacunación. “Los médicos nos han confirmado a nivel particular –nos aseguró el padre de una de ellas, profesor en Burjasot-que la causa fue la vacuna pero no sé lo que pondrán por escrito en los informes definitivos porque todo es política y nada escapa a eso”.
Para prueba, un botón: sin tan siquiera esperar a conocer el informe definitivo de los médicos que las atienden la Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud -presidida por el mismo Ildefonso Hernández que meses antes de su toma de posesión como Director General de Salud Pública declaró sobre la vacuna No hay ninguna prisa objetiva en adoptar la decisión de vacunar a todas las niñas españolas de 10-14 años-decidió continuar con absoluta normalidad la vacunación masiva. Y la pregunta es pues de nuevo, ¿a qué vienen tantas prisas por volver a vacunar? Los padres de las niñas valencianas afectadas solicitaron públicamente que se suspendiera la vacunación hasta que no hubiera respuestas pero no se les hizo el más mínimo caso y de ahí que Discovery DSALUD decidiera poner en su conocimiento el texto de la denuncia que la WACR (Asociación Mundial para la Investigación del Cáncer) presentó el pasado mes de septiembre ante el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid pidiendo una moratoria sobre la vacuna –y, por cierto, sepa el lector que el Defensor del Menor lleva esperando meses respuesta de la Agencia Españoladel Medicamento a las preguntas que formuló el pasado mes de septiembre- así como el informe de la organización norteamericana Judicial Watch que lleva la cuenta de las reacciones adversas ocurridas en Estados Unidos. “Es aberrante –nos contestaría el profesor de Burjasot- que nos hayan ocultado a los padres estos hechos, que existía la posibilidad de que nuestras hijas sufrieran reacciones graves y nos hayan negado la posibilidad de elegir, tras estar objetivamente informados, si vacunarlas o no”. Para este padre indignado no cabe ninguna duda de que lo ocurrido a su hija es consecuencia directa de la vacuna y le solivianta que en el prospecto no se dijera que podía haber reacciones severas.
Lo inconcebible es que la propia nota de la Agencia Española del Medicamento del pasado 16 de febrero sí dice que en la Ficha Técnica de Gardasil registrada en el Ministerio se habla de la posibilidad de síncopes luego ¿por qué eso no se encuentra en los folletos que se entregan a lo padres hablando de la vacuna? ¿Por qué el ministerio lo ha consentido? Los padres de las niñas afectadas nos dirían que se han sentido manipulados por una publicidad engañosa y víctimas de una desinformación consentida por todas las autoridades sanitarias, nacionales y comunitarias. Y tienen toda la razón.