El tabaco es más mortífero de lo asumido

Tal es la conclusión de un estudio efectuado por la Sociedad Oncológica Americana, el Instituto Nacional del Cáncer, la Universidad de Harvard y otras universidades que publicó en febrero pasado el New England Journal of Medicine tras seguir en Estados Unidos durante 11 años a 421.738 personas de más de 55 años. Informe según el cual el tabaquismo provoca cada año entre 60.000 y 120.000 fallecimientos más de los hasta ahora calculados llegando hasta los 480.000. Y es que asocian a él otras muchas patologías de las hasta ahora admitidas. Admitiéndose que la tasa de mortandad es entre dos y tres veces más altas entre los fumadores que, de media viven diez años menos.

Hasta ahora se admitía que fumar podía causar 12 «tipos» de cáncer, infartos de miocardio, enfermedad pulmonar crónica y trombosis cerebrales pero ahora se asume que también puede provocar aterosclerosis, aneurisma de aorta, hipertensión arterial, miocardiopatía hipertensiva, fallos en los riñones, cirrosis hepática, enfermedades respiratorias que antes no se vinculaban con el tabaquismo, infecciones, problemas intestinales causados por un inadecuado flujo sanguíneo y cáncer de mama.

Y su consumo sigue siendo legal. Inconcebible.