ExxonMobil financió estudios, empresas y personas para negar el cambio climático

La multinacional estadounidenseExxonMobil -la compañía más importante del mundo en el ámbito petrolífero y petroquímico- financió durante al menos siete años estudios, empresas y personas para que negaran “científicamente” que en el planeta se está produciendo un grave cambio climático y los gobiernos –especialmente el norteamericano- no adoptaran medidas que pudiesen perjudicarles. Lo ha denunciado públicamente el pasado 3 de enero la Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados) – organización estadounidense con más de 200.000 científicos y ciudadanos afiliados- en un informe demoledor de 63 páginas titulado Smoke, Mirrors & Hot Air (Humo, espejos y aire caliente). Según Alden Meyer, director de Estrategia y Política de la Union of Concerned Scientists, la multinacional ExxonMobil dedicó además a raíz del establecimiento del Protocolo de Kioto de 1997 doce millones y medio de euros -entre 1998 y 2005- para pagar a una red de 43 organizaciones con el fin de que utilizaran sus contactos con la administración de George Bush para bloquear posibles leyes federales contrarias a sus intereses, controlar las comunicaciones gubernamentales sobre el calentamiento global y sembrar la duda en la opinión pública sobre la gravedad real del cambio climático. Lograría así que las acciones para reducir las emisiones contaminantes se retrasasen indefinidamente además de lograr que se nombrasen personas controladas por ellas en puestos claves del Gobierno. Asimismo promovieron y patrocinaron páginas web, grupos de presión, centros, institutos, etc., que negaran las evidencias del cambio climático y debilitaran ante la opinión pública la credibilidad de los científicos que advierten de la gravedad de lo que está pasando, pronosticando además una “hecatombe económica” si se tomaran “medidas innecesarias” para frenar el “inexistente efecto invernadero”.
Entre las 43 organizaciones que financiaron estaban –siempre según Meyer- conocidos bufetes de abogados, políticos, científicos, periodistas y medios de comunicación que se prestaron a difundir esa “información” adulterada, entre ellos The Wall Street Journal yentidades como el American Enterprise Institute, el Competitive Enterprise Institute, el Annapolis Center for Science-Based Public Policy, el Committee for a Constructive Tomorrow, el George C. Marshall Institute y elFree Enterprise Action Institute.
La Union of Concerned Scientists afirma que ExxonMobil ha utilizado la misma estrategia que siguieron las tabaqueras entre los años 1950 y 1990 para impedir que los gobiernos actuaran contra ellas negando que existieran “evidencias científicas” de la relación entre tabaco y cáncer. Es más, algunas de las personas que trabajaron para ese fin con la industria del tabaco lo han hecho ahora para ExxonMobil. Es, entre otros, el caso de Steven Milloy quien dirigió Advancement of Sound Science Coalition (Coalición para el Avance de la Ciencia Responsable) -entidad creada por la multinacional tabacalera Philip Morris en 1993 para “investigar” la relación entre el cáncer y el humo que respiran los fumadores pasivos- y que fue contratado porExxonMobil como miembro del equipo científico que sobre el cambio climático ayudó a crear en 1998 y luego dirigió la ya mencionada Free Enterprise Action Institute (Instituto de Libre Acción Empresarial) al que la compañía petrolera contribuyó con 130.000 dólares. Y el de Sallie Baliunas, una astrofísicaespecializada en manchas solaresde la Institución Hoover en la Universidad de Stanford que es miembro de al menos ocho organizaciones financiadas por la petrolera, que recibió de ella casi 300.000 dólares y que en el 2003 fue coautora de un documento en el que se afirmaba que las temperaturas no han cambiado en el mundo de modo significativo en los últimos milenios. Artículo que sería rebatido de inmediato por 13 de los científicos que se mencionaban en él y que afirmarían que sus trabajos se habían manipulado y tergiversado.
Una estrategia copiada igualmente hoy, por cierto, por las compañías eléctricas y de telefonía y que incluye desacreditar toda investigación científica, persona o empresa que pueda perjudicarles.
Cabe recodar que ya en septiembre del 2006 la organización científica más prestigiosa de Gran Bretaña, la Royal Society, instó a ExxonMobil a que dejara de financiar a esos grupos y no difundiera más sus «imprecisos y engañosos» informes sobre el cambio climático.
Como imaginará el lector, ExxonMobil niega todas las acusaciones.