¿Por qué se consiente que el diclofenaco se siga vendiendo?

Año y medio después de que Patricia McGettigan y David Henry publicaran en En PloS Medicine una revisión sobre el riesgo de accidentes cardiovasculares que se deriva del consumo de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y constataran que el diclofenaco -antiinflamatorio que puede adquirirse sin receta en nuestro país- es casi igual de peligroso que el Vioxx -que tuvo que retirarse del mercado en 2004 tras calcularse que su ingesta había provocado más de 60.000 muertos sólo en Estados Unidos- las autoridades sanitarias siguen sin hacer nada. Y eso que aquel estudio –publicado en septiembre de 2011 con el título Riesgo Cardiovascular con fármacos antiinflamatorios no esteroideos: revisión sistemática de estudios poblacionales observacionales controlados- indicaba que si el riesgo de posibles efectos cardiovasculares indeseados a dosis bajas en el caso del rofecoxib (Vioxx) era de un 45% en el del diclofenaco era del 40%. Es decir, muy similar. El estudio añadía que el naproxeno y el ibuprofeno presentan en cambio un menor riesgo cardiovascular aunque en el caso del ibuprofeno recomendaba que se incluyesen nuevas advertencias para impedir que los pacientes con alto riesgo de enfermedad cardiovascular tomasen una dosis superior a la máxima recomendada para su uso sin receta (1.200 mg/día). Los autores agregarían que habría asimismo que investigar mejor el etoricoxib porque los datos existentes son limitados.

Lo lamentable es que ya en octubre de 2006 –lea en nuestra web (www.dsalud.com) la noticia que sobre ello apareció en el nº 87- se publicaron dos revisiones de los principales trabajos hechos sobre los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) –nada menos que 137- en el Journal of the American Medical Association (JAMA) dejando claro que lo que primó en todos ellos fue ¡la desinformación! De hecho en ellas quedó claro por ejemplo que el riesgo de hemorragia gastrointestinal es alto en los casos de la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno. Además en una de las revisiones -firmada por dos expertos australianos- ya se había llegado a la conclusión de que no sólo el rofecoxib (Vioxx) aumenta el riesgo cardiovascular sino también el diclofenaco (que se comercializa como Voltaren, Voltaren-XR y Cataflam) y la indometacina (comercializada como Indocin). En cuanto al diclofenaco descubrieron que incrementa también el riesgo de infartos un 40% y la indometacina (Indocin) un 30%. Los datos sobre otro antiinflamatorio, el meloxicam (que se comercializa como Movalis, Parocim, Uticox y Mobic) no les permitió obtener conclusiones definitivas aunque también detectaron riesgos coronarios.
Y claro, uno se pregunta: ¿son absolutamente memos –o corruptos- nuestros representantes en el Ministerio de Sanidad? Invitamos al lector a entrar en nuestra web –www.dsalud.com– y leer la numerosa información que hemos publicado sobre los antiinflamatorios, en especial la aparecida en el nº 80 con el título Antiinflamatorios: uno de los negocios más rentables… y vergonzosos.