Colchones, edredones y almohadas… para aislarnos de las radiaciones y conciliar el sueño

Gran parte de nuestros problemas de salud se deben a la falta de sueño. Hoy se duerme poco y se descansa menos. Además, nuestro entorno -a diferencia de lo que ocurría hace sólo unas décadas- está cargado de radiaciones electromagnéticas que alteran el organismo contribuyendo poco a un sueño reparador. Pues bien, la incorporación en colchones, fundas de colchón, edredones y almohadas de una singular fibra de cerámica denominadaPhoton Platino consigue arropar nuestro sueño al aislarnos de las radiaciones perjudiciales de nuestro propio hogar al tiempo que, mientras dormimos, elimina del organismo parte del exceso de lactosa, considerada principal responsable del cansancio matutino.

La falta de descanso tras una infructuosa noche sin dormir es probablemente una de las epidemias silenciosas que más daños causa. Y es que la falta de sueño provoca problemas de productividad y aprendizaje pero, sobre todo, es la antesala de posibles dolencias como la hipertensión, la depresión, las cardiopatías o la bajada de defensas del sistema inmune, resultado todo ello de la incapacidad de recuperarnos por la noche de los esfuerzos diurnos. Se calcula, por ejemplo, que el 30% de los accidentes de carretera son producidos por trastornos del sueño. Obviamente existen enfermedades que impiden conciliarlo y deben ser tratadas por profesionales pero es mucho más corriente que la dificultad esté ocasionada por las preocupaciones, los hábitos erróneos de descanso o un entorno inadecuado. Y dormir no es un “capricho” del que podamos prescindir. “El sueño es tan importante para nuestra salud como el ejercicio y una dieta saludable”, asevera rotundamente el doctor Carl Hunt -director en Estados Unidos del Centro Nacional para la Investigación de los Trastornos del Sueño- quien cifra entre siete y ocho horas las necesidades de un adulto (los adolescentes deberían dormir aproximadamente 8 horas y media cada noche y los niños nueve). Y apuntilla: “A medida que ese número de horas disminuye el precio a pagar en enfermedades, accidentes y mal funcionamiento mental será mayor”. Dicho de otra forma, hay personas que duermen poco y afirman sentirse bien durante el día pero aunque no sean conscientes de ello su salud se va resintiendo de forma progresiva.

Que mucha gente no descansa lo suficiente lo demuestra también el enorme consumo de somníferos, ansiolíticos y narcóticos. España, por ejemplo, tiene uno de los índices de consumo de medicamentos para conciliar el sueño más elevado del mundo. Y lo grave es que muchas de las personas que los toman ni siquiera los consideran “medicamentos” ignorando la adicción y los efectos secundarios que pueden provocar. Ello explica que en Occidente se trabaje hoy buscando soluciones alternativas a los problemas de la falta de descanso. Por ejemplo, diseñando colchones y almohadas más ergonómicas que permitan una adecuada posición de la columna para evitar molestias posteriores.

En Japón, sin embargo, con una cultura mucho más familiarizada con el concepto de energía biológica, los investigadores van un paso por delante tratando, por un lado, de huir de la dependencia de los fármacos y, por otro, de mejorar lo ya conseguido en el ámbito del sueño. Uno de ellos es Toshio Komuro quien tras décadas de estudio encontró un material de efectos biosaludables que bautizó como Photon Platino con el que conseguiría incluso mejorar la tecnología aeroespacial de materiales de revestimiento de los trajes de los astronautas ya que es capaz tanto de proteger de las radiaciones externas como de evitar las pérdidas de calor. Un material que ayuda a conseguir un mejor descanso merced a que:

-Protege de las radiaciones electromagnéticas presentes en todos los hogares.
-Elimina un importante porcentaje del ácido láctico acumulado por situaciones de cansancio y estrés diurno. Y,
-Mejora el estado físico general por la acción de los rayos bioinfrarrojos al conservar la temperatura corporal y aumentar la actividad inmunológica y antiinflamatoria.

De ahí que hoy se haya incorporado ese material en colchones, fundas de colchón, edredones y almohadas consiguiendo con ello recubrir y aislar casi por completo a la persona durante su descanso lo que la permite conseguir los efectos biológicos reseñados.

LA FIBRA PHOTON-PLATINO

¿Y en qué se basa tan novedoso material? Nuestros lectores habituales ya conocen los fundamentos de la fibra patentada por Toshio Komuro  porque hablamos de ella en el nº 57 de la revista al dar a conocer una singular cámara terapéutica basada en ese material (léalo en nuestra web: www.dsalud.com). En todo caso, por si no tuvo usted oportunidad de leerlo y carece de ordenador o de acceso a Internet, le resumimos la información.

Como probablemente sabe, además de los rayos visibles que impresionan nuestra retina y nos permiten ver y apreciar los colores hay otras partículas que no se ven –las que constituyen el “espectro no visible”- y cuya longitud de onda puede ser mayor o menor. A los de menor longitud de onda se les denomina rayos ultravioletas y a los de mayor longitud rayos infrarrojos. Ahora bien, entre los rayos infrarrojos -que tienen entre 0,9 y 1.000 micras de longitud de onda- están los denominados “rayos infrarrojos lejanos” que son aquellos cuya longitud de onda está situada entre 4 y 14 micras. Y esos son los que pueden resultar beneficiosos para la salud del ser humano, razón por la que se conocen como bioinfrarrojos. ¿Y qué efectos positivos son los que provocan en nuestro organismo? Se han verificado los siguientes:

-Activan las moléculas de agua de nuestro cuerpo.
-Mejoran el nivel de oxígeno.
-Calientan y eliminan grasas, residuos químicos y toxinas de nuestra sangre reduciendo su nivel de acidez.
-Mejoran el flujo de la sangre.
-Mejoran el sistema nervioso.

Cabe añadir que los rayos bioinfrarrojos permiten un mejor acceso de sustancias a las células y ello se traduce en otros efectos biológicos positivos, todos ellos respaldados por estudios científicos. Así,

-favorece la concentración de calcio en la membrana y el citoplasma celular produciendo un efecto de fagocitosis en nuestro organismo, el mecanismo por el cual nuestro sistema de defensa se deshace de los elementos indeseables que lo frecuentan y que suelen vivir entre los racimos moleculares.
-produce una marcada disminución de los ácidos grasos dificultando el depósito de grasas en nuestras arterias y mejorando la circulación sanguínea, lo que favorece la recuperación de las enfermedades causadas por dificultades circulatorias.
-aumenta la temperatura corporal y permite al cuerpo humano recuperar la temperatura superficial de forma más rápida.
-mejora el flujo sanguíneo en las extremidades favoreciendo los procesos termorreguladores del cuerpo, calentando o eliminando calor de los órganos con objeto de mantener los niveles de Ph óptimos para el correcto funcionamiento celular.
-aumenta la intensidad de los ritmos cerebrales.
-facilita la entrada de glucosa en las células aumentando con ello la energía disponible para las mismas, requisito previo para mejorar la síntesis de la ATP (Adenosina Trifosfato), la molécula transportadora de energía en nuestro cuerpo.
-favorece la expulsión de gases y materiales tóxicos del interior del organismo por fragmentación de los clusters de agua. Esto produce una disminución de la acidificación sanguínea.
-mejora la llegada de nutrientes al interior de la célula favoreciendo la adhesión de grupos de moléculas más fragmentados través de la membrana celular. Al romperse los clúster mejora el contacto con la membrana celular.
-colabora en el tratamiento de procesos patológicos osteoarticulares. Como tiene propiedades antiinflamatorias mejora el dolor articular y muscular tanto en las artrosis como en las artritis. Debido a la rotura de los clústers de las moléculas de agua disminuye la acidez de los focos inflamatorios. Y al disminuir la inflamación disminuye también el dolor.
-reduce notablemente la sintomatología en los procesos de asma infantil. Los pacientes necesitan menos cantidad de broncodilatadores y su tos, ahogos y jadeos disminuyen significativamente mejorando su calidad de sueño. Y,
-mejora la actividad de las células de la piel proporcionando tersura y una mejor hidratación además de ayudar a eliminar el tejido subcelular subcutáneo (obesidad, celulitis, adiposis…).

En suma, las propiedades benéficas de los rayos bioinfrarrojos son indudables en distintas patologías. Pues bien, la sustancia patentada por Komuro es un material blanco, de textura similar al fieltro y aproximadamente tres milímetros de espesor que está compuesto de fibras bombardeadas con microscópicas partículas procedentes de distintas aleaciones capaces de conseguir la emisión de esos mismos rayos bioinfrarrojos partiendo de un hecho físico conocido: todo objeto es capaz de emitir energía cuando a su vez es estimulado por energía luminosa o calorífica, dependiendo su longitud de onda del material de que esté constituido.

Pero, ¿qué es exactamente la fibra de cerámica infrarroja? Pues se trata de un sofisticado hilo de cerámica producto de la aleación de tres metales -platino, titanio y aluminio- que se obtiene mediante su fusión conjunta a 1.000º C tras ser pulverizados -a través de un procedimiento secreto- en minúsculas partículas de solo 40 amstrons (el amstron es la diezmillonésima parte del metro). Hilo de cerámica que se introduce en los tejidos dando lugar a lo que hoy se conoce como fibraPhoton Platino y que se utiliza en la fabricación de cápsulas terapéuticas –de las que hablamos en el mencionado nº 57-, en ropa interior y deportiva y, ahora, en colchones, fundas de colchón, edredones  y almohadas.

En definitiva, el uso de ese tejido en la ropa de cama proporciona a quien duerme arropado por ella los efectos benéficos que proporcionan los rayos bioinfrarrojos. Pero no sólo eso: también protege de las radiaciones electromagnéticas negativas que hoy día nos rodean a todos y ayuda a eliminar el ácido láctico que se acumula en el organismo –especialmente por el estrés- y provoca a menudo la sensación de cansancio matutino y dolores musculares que muchos sienten al levantarse a pesar de haber dormido varias horas. Se lo explicamos.

EL ENEMIGO INVISIBLE

Hoy día las emisiones radioeléctricas se hallan en todas partes estando ampliamente demostrado que, en mayor o menor medida, afectan directamente a nuestro organismo por la sencilla razón de que la corriente eléctrica forma parte fundamental de los procesos biológicos de todos los seres vivos. Son impulsos eléctricos los que ordenan a uno u otro tipo de células segregar hormonas, reproducirse a determinada velocidad o traducir un impulso vibratorio que nos llega a través de los sentidos, etc. Y esos sensibles mecanismos pueden verse alterados cuando son sometidos a la acción de campos eléctricos o magnéticos no naturales.

Los campos electromagnéticos de baja frecuencia (50 Hz) se generan alrededor de cualquier equipo eléctrico que esté funcionando -sobre todo motores, transformadores, electrodomésticos y equipos electrónicos (TV, ordenadores, equipos de música, etc.- así como en los conductores eléctricos que transportan dicha energía (líneas eléctricas de alta tensión y otros conductores de baja tensión). Pues bien, la medición de la carga eléctrica en el cuerpo humano revela que cuando se está bajo la influencia de campos eléctricos y/o magnéticos se modifican las constantes bioléctricas del organismo. Es lo que se conoce ya como estrés electromagnético o “electroestrés”.

En suma, los campos electromagnéticos son una constante en nuestras vidas y vivimos rodeados de ellos. Es el pago inevitable de tener instalación eléctrica en toda la casa y aparatos que usan la electricidad para funcionar. Y no hablemos ya de los terminales de telefonía móvil –que mucha gente lleva todo el día pegados al cuerpo, especialmente cerca de la cabeza- o de las antenas de trasmisión instaladas en las cercanías de los edificios. Luis Martín Hernández, Ingeniero Técnico Industrial Eléctrico y miembro de GEA (Asociación de estudios Geobiológicos), afirma al respecto: “Teniendo en cuenta que los campos electromagnéticos atraviesan las paredes nos están afectando tanto los campos electromagnéticos generados por una línea de alta tensión cercana a nuestro domicilio como los generados por el acumulador de calor o el radio-reloj enchufados a la red eléctrica junto a nuestra cama o, pared por medio, en la habitación de al lado”. Nuestros lectores saben que existen gran cantidad de estudios que relacionan patologías de todo tipo con los campos electromagnéticos. No sólo con problemas tumorales y alteraciones en el sistema nervioso sino también con cambios en la temperatura de la piel, dolores musculares, falta de apetito, estrés, alteraciones hemáticas, etc. Aunque haya quien lo niegue. Pero no es objeto de este reportaje incidir en esta cuestión -de gran importancia y permanente actualidad- sobre la que vamos a volver a hablar en breve en la revista- sino el de resaltar que a lo dicho cabe añadir una cuestión trascendente que recuerda también Martín Hernández: “Los campos electromagnéticos producen más daño por la noche, cuando dormimos, porque es cuando somos más vulnerables”.

Bien, pues lo que los colchones, fundas de colchón, edredones y almohadas hechos con la fibra de Photon Platino consiguen es aislar a la persona de ese ambiente contaminado electromagnéticamente. “Ese efecto de apantallamiento –señala el doctor Carlos Nogueira, asesor médico de la empresa distribuidora en España del Photon Platinofue inicialmente resultado de las investigaciones de la NASA cuya preocupación no sólo se centraba en cómo sacar un cohete de la órbita terrestre sino también en cómo evitar que sus astronautas resultaran perjudicados por las radiaciones electromagnéticas destructivas, es decir, de las radiaciones de onda corta, de los rayos X, alfa y gamma existentes en el espacio de los que a nosotros nos protege la capa de ozono. Pues bien, la NASA trabajó para conseguir un traje que rechazara esos rayos y además evitara la pérdida del calor corporal. Crearon así un material que impide el paso de las radiaciones cósmicas perjudiciales pero permite pasar los benéficos rayos bioinfrarrojos. Pues bien, el Photon Platino consigue eso mismo pero con mucha mayor eficacia gracias a la fibra de cerámica mencionada protegiendo durante la noche a las personas de las radiaciones contaminantes que le puedan rodear”.

EL ÁCIDO LÁCTICO Y EL CANSANCIO

Y aún hay más… Son muchas las personas que se levantan de la cama por las mañanas con una clara sensación de cansancio e, incluso, el cuerpo dolorido. Se sabe que ello se debe a menudo al ácido láctico acumulado en los músculos. Y la razón es simple: durante el día el cuerpo metaboliza la comida y agua ingeridos para convertirlos en energía y en ese proceso se produce un gran número de subproductos tóxicos, entre ellos ácido láctico. Pues bien, cuando éste es excesivo se acumula en las fibras y en la sangre provocando un aumento de la acidez interna lo que se traduce en esa desagradable sensación de cansancio y dolores musculares. Solo que a ello contribuye también el estrés, responsable en mucha mayor medida de la acumulación de ácido láctico en nuestro organismo. Está comprobado, por ejemplo, que cuando un controlador aéreo se levanta de su puesto de trabajo tiene mucho más ácido láctico en su cuerpo que un atleta en plena competición. “El estrés –remarca Nogueira- produce mucho más ácido láctico que el ejercicio muscular. La glucosa procedente del alimento se combina con el oxígeno para producir ATP, es decir, energía. Y como nuestro cerebro consume el 60% del oxígeno circulante dada la necesidad del mismo por parte de las neuronas queda solo un 40% para producir la glucólisis necesaria. Ahora bien, si resulta que el individuo vive una situación de estrés, con su cerebro sobrecargado de preocupaciones, con hiperactividad mental, en vez de consumir un 60% consumirá el 80% a nivel cerebral. Se produce entonces una falta de biodisponibilidad del oxígeno circulante y en ese caso la glucosa no se quema totalmente quedando como cenizas metabólicas los cristales de ácido láctico que son los que producen la sensación de cansancio”.

Bueno, pues investigaciones realizadas en el Centro de Estudios de Alto Rendimiento de Murcia por el doctor Villegas y en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad de Granada por el doctor Juan Carlos de la Cruz constataron en estudios a doble ciego que el tejido de Photon Platino produce una menor producción y una más rápida eliminación del ácido láctico. De la Cruz investigó dos grupos de 12 ciclistas profesionales confirmando que aquéllos que habían usado la fibra de Photon Platino producían menos ácido láctico y, por tanto, experimentaban menor cansancio. “En la experiencia recogida –explica-hemos apreciado diferencias significativas en los registros de frecuencia cardiaca y ácido láctico cuando los ciclistas estaban provistos de prendas de Photon Platino, especialmente en la recuperación.” Y se trata del mismo efecto que se consigue con el Photon Platino rodeando el organismo durante las horas de sueño. “Si el Photon Platino reduce hasta un 17% el ácido láctico –señala Nogueira- es fácil imaginar que se incrementa la sensación de bienestar y ligereza después del sueño”. La razón está en otro de los efectos de la energía bioinfrarroja: su capacidad de resonancia para hacer vibrar las moléculas de agua y conseguir, como consecuencia, que los racimos (clúster) de moléculas de sustancias tóxicas que obstruyen las membranas celulares se descompongan. Y al conseguir romperlos el oxígeno y la glucosa acceden más fácilmente al interior de la célula con lo que ésta acelera la eliminación del lactato.

Terminamos. Según los investigadores japoneses, dormir entre seis y ocho horas todos los días -siete días a la semana los 365 días del año- con el equipo de sueño Photon Platino (colchones, fundas de colchón, edredones y almohadas) supone en suma ayudar a nuestro organismo con una terapia preventiva que no requiere esfuerzo. Es más, las horas de sueño se convierten en auténtico tiempo de descanso y reactivación biológica.

Antonio Muro

Este reportaje aparece en
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Junio 2004
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