Cómo afrontar el dolor crónico de cabeza

Quienes sufren dolor de cabeza de forma periódica o constante viven en silencio una auténtica agonía y muchas veces no encuentran ya en los analgésicos alivio para su problema. Y lo peor es que la mayoría de los médicos no saben qué hacer porque las causas que la pueden provocar son numerosas y se sienten impotentes para descubrirlas. Le contamos qué puede hacer si usted padece migrañas.

Hace escasos meses esta revista se hacía eco de la nota emitida por la Academia Americana de Neurología en la que recomendaba a sus médicos asociados que trataran la migraña de forma personalizada y no atendiendo a un protocolo estandarizado, remarcando la importancia de que investigaran la causa. Recomendación que se hizo ante la publicación de un informe que revelaba que los pacientes estaban dejando de consultarles. Y es que la migraña está en el ojo del huracán de las patologías médicas. Ante un paciente que padece migraña, muchos médicos dudan de su propia capacidad para curarla al considerar que se trata de un mal caprichoso y rebelde. Y en lugar de replantearse sus conocimientos sobre el problema, optan muchas veces por restarle importancia.

En España los estudios que poseemos indican que la migraña puede llegar a afectar al 20% de las mujeres entre 20 y 50 años, de las que más de la mitad no consulta al médico. Y es que la gente desconfía de que éste pueda solucionarle el problema. Así lo sugiere al menos, por ejemplo, el estudio realizado por el Consorcio del Dolor de Cabeza de Estados Unidos.

DIFERENCIA ENTRE CEFALEA Y MIGRAÑA 

Conviene recordar -antes de seguir- que la diferencia entre cefalea y migraña -términos que suelen confundirse porque ambos responden al concepto general de “dolor de cabeza”- estriba en que la migraña suele ser periódica y/o crónica y su origen es principalmente vascular mientras la cefalea es un dolor de cabeza ocasional.

Es decir, que la migraña puede deberse a causas muy dispares y eso, en el ámbito de la medicina convencional, que vive de la superespecialización, hace que los profesionales anden perdidos. Por otra parte, sabemos que en Medicina una cosa es la causa y otra el síntoma. La causa es la responsable de la dolencia, la cual hay que precisar, diagnosticar y tratar. El síntoma es la manifestación de la dolencia, en este caso el dolor debido a la dilatación arterial o a la inflamación de las arterias o venas que irrigan la cabeza.

“No se puede curar la migraña si lo que se trata es únicamente el síntoma y no se llega a la causa-nos diría el doctor Miquel Pros, médico naturista-. Y esa es la diferencia fundamental hoy entre la medicina convencional y la medicina naturista. La medicina naturista trata de localizar siempre la causa o causas del dolor de cabeza y actúa sobre las mismas”.

CAUSAS DE LA MIGRAÑA 

Desde el punto de vista de un diagnóstico diferencial, las causas de la migraña -como decíamos- pueden ser muy diversas:

  • Hipertensión (que se puede descartar tomando la tensión arterial).
  • Psicógena (debida a tensiones pasajeras, estados depresivos o a la hipocondría).
  • Tensiones musculares (como el esfuerzo visual, una contracción muscular o una subluxación en la zona cervical).
  • Trastorno vascular episódico o crónico (es la migraña “clásica”).
  • Intoxicación (exceso de alcohol, reacciones a ciertos fármacos, etc.).
  • Abstinencia de cafeína.
  • Causas metabólicas: hipoglucemia, hipoxia.
  • Tumor o aneurisma (a descartar mediante pruebas diagnósticas).
  • Focos infecciosos en los dientes o en las muelas.
  • Neuralgia del trigémino.
  • Arteritis temporal.
  • Problemas renales (hemodiálisis).
  • Insuficiencia vascular cerebral aguda.
  • Cluster o cefalea acuminada.
  • Glaucoma y problemas de la visión.
  • Anemia.

LA IMPORTANCIA DEL DIAGNÓSTICO 

Conocidas las posibles causas de una migraña resulta obvia la dificultad –pero también la importancia- de diagnosticar la de cada caso.

En cualquier caso, lo cierto es que las personas aquejadas de migraña que acuden a las consultas de los médicos naturistas suelen padecer migrañas causadas por el estrés, migrañas de componente psicógeno o migrañas por problemas vasculares (la migraña clásica). A fin de cuentas, la mayoría suele hacerlo tras haber recorrido ya un largo periplo visitando a diferentes médicos y neurólogos y haberse sometido a todo tipo de pruebas diagnósticas (resonancia magnética para descartar la presencia de un tumor cerebral, eco-doppler para descartar una insuficiencia vascular cerebral, análisis de sangre, etc.).
-Las personas que acuden a mi consulta –nos comentaría el doctor Pros– suelen presentar migrañas crónicas de varios años de evolución por lo que muchas llegan con una gran carga de escepticismo y desconfianza. En realidad vienen a “probar” y manifiestan abiertamente que están “quemados” debido a sus previas visitas a otros especialistas, que ya han descartado posibles patologías graves como tumores, hipertensión o dolencias renales.

De ahí que el 50% de las migrañas que vemos en nuestra consulta sean migrañas por estrés, muchas de las cuales van asociadas a una disfunción digestiva, sobre todo biliar, que favorece el desencadenamiento de las crisis. Situación que a menudo se ve empeorada por los tratamientos analgésicos que la medicina convencional viene utilizando desde hace tiempo en el tratamiento de la migraña.

Del resto, un 15% suelen ser migrañas de origen ginecológico y sólo un 2% corresponden a migrañas de origen metabólico, como síntomas de una anemia persistente que no ha sido detectada o valorada suficientemente.

Lo singular es que una patología tan evidente y fácil de detectar como la sinusitis -que es la causa del 8% de las migrañas que vemos en nuestra consulta- nos llegan todavía sin diagnosticar en algunos casos.

QUÉ HACER 

-El problema de la medicina convencional –continuaría diciéndonos el doctor Pros– es que no valora los trastornos funcionales porque las pruebas diagnósticas modernas tienden a detectar exclusivamente anomalías orgánicas y, en la mayoría de los afectados por la migraña, éstas no existen.

-¿Y cómo aborda usted entonces la migraña?

-Actúo en tres etapas. Lo primero que hay que hacer es limpiar el terreno, es decir, activar todos los mecanismos de drenaje del organismo (los órganos de eliminación) para eliminar las sustancias tóxicas que se han ido acumulando. Por eso antes de nada prescribo una dieta “depurativa” tras la cual recomiendo al paciente que siga una alimentación equilibrada y elimine todos los alimentos que pueden contribuir agravar la migraña. El siguiente paso es reequilibrar el sistema nervioso vegetativo con la ayuda del hipérico o hierba de San Juan. Hace más de 25 años que vengo utilizando esta planta porque el paciente suele llegar con un cierto grado de desánimo (a veces en forma de depresión “escondida” o latente) y el hipérico me permite “despejar” el camino para ver más claramente, en las siguientes visitas, los síntomas coadyuvantes.

La segunda etapa consiste entratar el terreno. Cuando un órgano enferma, cuando pierde su funcionalidad, estamos ante lo que llamamos una disfunción orgánica que es un estado previo al de la enfermedad orgánica. Es decir, el órgano que empieza a fallar da una serie de signos que se localizan habitualmente en la superficie cutánea. Es como si sobre la superficie de nuestra piel dispusiéramos de un mapa de toda nuestra anatomía interna mediante áreas reflejas. Bueno, pues cualquier médico naturista experto sabe detectar con precisión casi matemática el punto reflejo correspondiente al órgano alterado. Y así, una vez localizado el punto reflejo, no sólo habremos averiguado qué órgano está afectado sino que -y esta es la gran ventaja- se podrá actuar indirectamente sobre el mismo.

-¿De qué manera?

-El método que yo utilizo son las ventosas escarificadas aplicadas sobre los puntos reflejos de la espalda, previa escarificación de la piel. Las ventosas ejercen una acción antiinflamatoria directa. Naturalmente, su correcta aplicación es un arte en el que la experiencia del médico resulta fundamental.
Luego, dependiendo de las características de la migraña y de la localización de los puntos reflejos suelo combinar este tratamiento con otras técnicas como la Transferencia Eléctrica Capacitiva o la Terapia Neural.

Las ventosas son un tratamiento muy eficaz y rápido porque actúan directamente en el lugar de la inflamación. No hace falta esperar, como en el caso de los medicamentos orales, que precisan de un tiempo para atravesar la barrera digestiva (con todos los efectos secundarios que ello conlleva).

En suma, la eliminación del dolor reflejo conduce generalmente a la desaparición del dolor de cabeza.

-¿Y cuántas sesiones se precisan?

-Depende de cada caso pero, en general, entre 7 y 14 a razón de una por semana. Migrañas de 15 o 20 años de evolución pueden desaparecer en el curso de tres a seis meses de tratamiento. Claro que debe recordarse que éste incluye modificar algunos de los hábitos de vida del paciente. En el 95% de las ocasiones se aprecia una notable mejoría.

-Bien, esa es la segunda etapa del tratamiento. ¿Y la tercera?

-La tercera y última etapa es la de la consolidación y prevención. En ella hacemos lo que llamo medicina preventiva activa. Para evitar posibles recaídas cito a mis pacientes de una a tres veces por año para evaluar su estado de salud y prevenir posibles crisis. Durante esas visitas solemos realizar un tratamiento médico “recordatorio”. Se trata de la fase más difícil porque a muchas personas les cuesta comprender la importancia de la prevención y, en cuanto se hallan libres de síntomas, se sienten ya curados y se olvidan de acudir a visitarnos. Por otro lado, es la fase que más satisfacciones me da porque gracias a ella puedo seguir el curso de mis pacientes y comprobar cómo han aprendido la filosofía de la prevención.

-Sorprende, visto desde fuera con ojos profanos, que siendo las ventosas una terapia tan antigua como la misma Medicina tenga aún vigencia…

-Y, sin embargo, funciona porque se trata de una terapia humoral y la teoría de los humores, a pesar de su antigüedad, es la más coherente que ha tenido nunca la Medicina. Sangre, linfa, bilis negra y bilis amarilla son los cuatro humores que postulaba la medicina hipocrática, fueron asumidos por Galeno y presidieron durante siglos la práctica médica occidental. Hasta que la euforia desatada en el siglo pasado, cuando el hombre descubrió que podía sintetizar químicamente casi cualquier sustancia, desbancó a la teoría humoral con su larga experiencia. La prueba está en que en la actualidad hemos erradicado las enfermedades infecciosas, controlamos las enfermedades orgánicas y, en cambio, la mayoría de los médicos ortodoxos no saben controlar las de tipo funcional como la migraña.

-¿No ha logrado nada la investigación química a la hora de resolver el problema de la migraña?

-Ha permitido que el neurólogo recete neurolépticos y analgésicos de última generación que, con suerte, distancian las crisis de migraña al compensar el componente psicológico y aliviar el dolor. Pero la causa funcional permanece porque no se incide en modificar el sistema de vida del paciente. A lo que hay que añadir los efectos secundarios que estos fármacos producen y que, en algunos casos, llegan a ser de consideración.

LA MIGRAÑA COMO SÍNTOMA DE UN RITMO DE VIDA INADECUADO

-He oído decir que el frenético ritmo de vida actual puede tener mucho que ver con la migraña…

-Sí, generalmente existe relación entre la presencia de un dolor de cabeza periódico y el ritmo de vida de la persona afectada. En algunos casos, coexisten trastornos psíquicos, nerviosos y vasculares simultáneamente. El estrés que presentan muchos de los pacientes con migraña suele estar relacionado con una falta de experiencia en el manejo de su propia vida lo cual acentúa las tensiones. En su mayoría, éstas se localizan en la musculatura de la parte alta de la espalda y en la zona cervical, con presión vascular o espasmos en la frente, el cuero cabelludo o la zona mandibular.

La musculatura de una persona en tensión está contracturada, rígida, y al palparla resulta tremendamente dolorosa. Por eso es tan importante que, además de seguir el tratamiento médico, esas personas aprendan a relajarse, a tomarse la vida de otra forma. Tanto la migraña como la cefalea tensional afectan mayoritariamente a personas que realizan trabajos intelectuales o que trabajan en estado de tensión. Ambas son más frecuentes en mujeres, quizás debido a un factor hormonal ya que algunas se curan sin tratamiento al llegar a la menopausia mientras otras se inician en este período.

-¿Y no incide en ello el consumo de alcohol y tabaco?

-El consumo de alcohol y tabaco contribuye a la aparición de las crisis por proceso tóxico. Pero una continuada situación de sufrimiento o que es vista como negativa favorece la aparición del dolor. Por lo que la conclusión es que, además del tratamiento médico, hay que replantearse el sistema de vida, cuidar la dieta y prestar mayor atención a las necesidades de nuestro cuerpo.

 Dolores Muntané

Recuadro:


UN CASO TÍPICO Y SIGNIFICATIVO

Con el fin de hacernos una idea más exacta de los resultados, le pedimos al doctor Miguel Pros que nos narrara algún caso típico. Lo presentamos a continuación:

Raquel M. es un ama de casa de 47 años de edad con migrañas desde los 27. Desde las primeras manifestaciones de la misma, la intensidad y frecuencia fueron aumentando a pesar de haber visitado a numerosos neurólogos, quienes fueron cambiando sucesivamente el tratamiento farmacológico al no conseguir aliviar sus síntomas.

Cuando acudió a la consulta del doctor Pros sufría crisis intensas que la obligaban a guardar reposo absoluto en cama, a oscuras, que solían ir acompañadas de náuseas y vómitos. Esas crisis aparecían una o dos veces por semana y podían durar, en su fase aguda, hasta 48 horas. Para paliarlas se la había estado dando un tratamiento analgésico en dosis elevadas, lo que le provocó trastornos digestivos de consideración.

Al principio, la señora “M” acompañaba a su marido en sus frecuentes viajes de trabajo pero, como la mayor parte de ellos se lo terminaba pasando en el hotel debido a sus crisis de migraña, dejó de viajar.

“M” se sentía permanentemente amenazada por la posibilidad de una nueva crisis. Debido a las limitaciones que la migraña había impuesto en su vida cotidiana, padeció una fuerte depresión durante dos años que requirió la intervención del psiquiatra y fue tratada también con antidepresivos y ansiolíticos.

El tratamiento

Pues bien, el doctor Pros prescribió a la paciente una dieta depurativa a base de avena con la finalidad de “limpiar el terreno” y corregir el estreñimiento que presentaba. Paralelamente, se inició el tratamiento médico de fondo con la aplicación de terapia humoral (ventosas) sobre los puntos reflejos y los trigger points (puntos gatillo) dolorosos que aparecen en situaciones de inflamación muscular, combinándolo con la electroterapia que refuerza el efecto antiinflamatorio de la terapia humoral. Este tratamiento se realizaría inicialmente de forma intensiva a razón de dos sesiones semanales durante el primer mes y, luego, una sesión semanal durante los tres meses siguientes.

Al cabo de unas semanas se la recomendó sustituir el antidepresivo Paroxetina por el Hipérico o Hierba de San Juan (Hypericum perforatum) -que presenta la misma eficacia pero menos efectos secundarios- aunque se la mantuvo el tratamiento con ansiolíticos para evitar el síndrome de abstinencia.
Transcurrido el segundo mes se recomendaría a la paciente reforzar el tratamiento médico iniciando una psicoterapia. La dosis de ansiolíticos se iría reduciendo progresivamente. La consolidación del tratamiento se realizó en este caso durante los siguientes cinco meses a razón de una sesión de tratamiento cada 15 días.

En la actualidad la paciente ha recuperado completamente su ritmo de vida normal y únicamente presenta alguna crisis ocasional de migraña coincidiendo con la menstruación, circunstancia relacionada con su entrada en la menopausia.

Este reportaje aparece en
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Julio - Agosto 2001
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