Cómo se curan las migrañas

 

Los libros de Medicina describen las migrañas como un dolor de cabeza muy fuerte y pulsátil que dura desde pocas horas hasta tres días y es invalidante pues impide que la persona afectada lleve una vida normal ya que a menudo necesita estar en una habitación a oscuras porque la luz le molesta y sufre fotofobia y vómitos siendo las partes más afectadas la zona frontal y temporal. Su tratamiento es sintomático y oficialmente se desconoce su origen. Y, sin embargo, sí existe un tratamiento eficaz. Fue descubierto por el psiquiatra austriaco Wilhelm Reich hace más de 80 años.

Las migrañas afectan en España a millones de personas -en su mayor parte mujeres- y es causa de decenas de miles de bajas laborales al año. Y como la inmensa mayoría de los médicos desconocen qué las causa se limitan a recetar paliativos –básicamente analgésicos- por lo que las personas afectadas la sufren a menudo toda la vida. Obviamente cuando hablamos de migrañas es porque previamente hemos descartado cualquier otra enfermedad. Es decir, hemos procedido a hacer un diagnóstico diferencial con las exploraciones complementarias pertinentes como un TAC, una Resonancia Magnética craneal, un Electroencefalograma (EEG) y/o una revisión oftalmológica.

Pues bien, aun a riesgo de que algunos colegas médicos se molesten debo decir que sí existe tratamiento para ellas. Y muy eficaz, por cierto. De hecho no sólo es posible hacerlas desaparecer como “por arte de magia” sino lograr que nunca más vuelvan a presentarse. Tratamiento que no es creación mía ya que tiene casi 80 años de existencia pues fue alrededor del año 1925 cuando la postuló el eminente médico psiquiatra austriaco Wilhelm Reich, discípulo directo del doctor Sigmund Freud. Y que fue posible desarrollar al averiguar la causa de las crisis migrañosas. ¿Y cuál es ésta? Sencillo: según coligió Reich tras sus observaciones las migrañas son un mecanismo biológico humano natural que se manifiesta cuando una persona ¡se reprime sexualmente! Debo matizar, en cualquier caso, que las migrañas infantiles tienen una etiología diferente como son el recuerdo inconsciente de un parto difícil (para el bebé, quizás no para la madre) o una identificación con sus padres.

Lo explico. La inmensa mayoría de las personas somos educadas con unos valores que se nos dan como referencia, unos como buenos y positivos y otros como malos o negativos. Y obviamente se nos enseña a practicar los buenos y a eludir los negativos o malos. Sin embargo, si bien al principio toda persona suele guiarse por esos valores con el tiempo termina ejerciendo su libre albedrío y es habitual, al atender a su conciencia, a su voz interior, que decida pasar al lado malo algún valor que le habían enseñado como bueno; y viceversa. A eso se le llama evolucionar.

Ahora bien, hay personas que son incapaces de hacer esos cambios porque recibieron una educación muy rígida, con muy poca flexibilidad, a base de muchas órdenes y disciplina pero escasa en amor, comunicación y comprensión. De hecho muchos padres acostumbran a actuar así porque identifican la disciplina y el orden como el mejor medio de proteger a sus hijos de los riesgos que la vida entraña cuando en realidad haciendo eso lo que consiguen es todo lo contrario ya que les privan de la capacidad de maniobra y flexibilidad que actualmente exige la vida.

Bien, pues uno de los aspectos tradicionales de la educación donde la rigidez está más presente es en el ámbito sexual, muy parca en cuanto a aspectos positivos a desarrollar “bendecidos” por los padres y una lista de aspectos malos o negativos muy extensa: “No te masturbes”, “No mantengas relaciones sexuales hasta que te cases”... Al punto de que muchas madres invaden la intimidad de sus vástagos –especialmente de las hijas- registrando sus habitaciones cuando no están y mirando cajón por cajón en busca de libros o revistas de contenido sexual, anticonceptivos o artilugios sexuales; a veces, incluso, vigilando estrechamente los días de la menstruación. Todo lo cual produce en las hijas –el control de los hijos varones es mucho menor- un sentimiento de culpa, dolor interior y rabia ya que se trata de una grave intromisión en su vida íntima. Hijas que cuando protestan por ello reciben de sus madres la manifestación de que es “por su bien”, una falsedad evidente. Y añadiré que aunque frecuentemente ese control no es tan directo y claro sino más disimulado los efectos que produce son los mismos.

La realidad es que son muchas las madres que no disfrutan del sexo, lo ven como algo sucio y desagradable y muchas son anorgásmicas por lo que piensan que sus hijas van a también a “padecer” del sexo en lugar de disfrutarlo. Y de ahí que quieran evitarlo.

¿CÓMO SE PRODUCEN LAS CRISIS MIGRAÑOSAS?

Bueno, pues Reich constató que la mayoría de las crisis migrañosas –si no todas- se producen cuando una mujer, al excitarse sexualmente, reprime sus instintos precisamente porque su madre le dijo que el sexo es algo “malo” o pecaminoso fuera del matrimonio. Y, claro, se siente mal y/o culpable no sabiendo cómo resolver el conflicto ya que si ella se siente bien, ¿por qué no puede disfrutar del sexo? ¿A quién hace daño con ello?

En suma, muchas mujeres sienten hoy como bueno el deseo sexual y su disfrute pero al habérsele insistido desde pequeñas que es algo malo dan prioridad al rol de ser “una buena chica” y se reprimen para contentar a sus madres. Solo que éstas ignoran que es eso lo que provoca lo que conocemos como crisis migrañosa. Y es que para frenar la excitación sexual las mujeres contraen inconscientemente sus músculos empezando por los periorbitales (alrededor de los ojos) hasta llegar a la columna cervical con lo que la energía entra en la cabeza pero no puede salir iniciándose así el dolor y la crisis migrañosa que no es sino una sintomatología producida por el exceso de energía retenida en ella. Lo que explica que sean tan frecuentes en la pubertad, durante la menstruación, con motivo del primer enamoramiento o cuando una mujer se presta a tener relaciones sexuales sin desearlo realmente.

Llegados a este punto infiero que el lector ha deducido ya que el tratamiento “curativo” de una migraña es pues simple. Es éste:

1º) Hay que explicar a la persona afectada que una crisis migrañosa suele ser normalmente un freno a su libre realización sexual por razones educacionales que se manifiesta con dolor físico de forma automática e inconsciente al reprimir sus deseos y ello producirle contracciones musculares en cadena que terminan concentrándose en la cabeza.

2º) Una vez la mujer entiende esto -lo que según mi experiencia clínica ocurre casi siempre- debe planteársele si cree mejor para ella asumir sin más los valores que le enseñaron aunque no los comparta o modificarlos atendiendo a su propia conciencia. Y debo decir que en todos los casos que he tratado, excepto en uno, mis pacientes optaron a partir de ese momento decidir por sí mismas cambiando su sistema de valores en lugar de tener una vida sexual “de acuerdo con mamá”. Convirtiéndose así en mujeres adultas y libres.

3º) Adoptada esa decisión hay que reconducir los automatismos habituales provocados mediante un sencillo entrenamiento que tiene como objeto que no se contraiga ningún músculo cuando se inicia la excitación sexual.

4º) Aceptada la excitación sexual como un hecho natural y bueno en su vida la mujer debe compartir su nueva forma de entender y vivir el sexo con su pareja.

Termino indicando que en general bastan dos o tres sesiones para que las migrañas desaparezcan para siempre. Y que ello se suele acompañar de un mejor conocimiento sexual de sí mismas lo que repercute en que las parejas estén más unidas. Del más de medio centenar de casos que he tratado en los últimos años a todas las mujeres les desaparecieron las migrañas salvo en el caso de una que rechazó el tratamiento. Agregaré que en cinco casos el cambio sexual fue drástico lo que fue aceptado con naturalidad por sus respectivas parejas.

Dejo constancia de mi experiencia en la confianza de que le sea útil a otros colegas así como a las mujeres que desde hace años sufren tan amarga y dolorosa dolencia sin encontrar tratamiento eficaz.

 

Dr. Pedro Subirana
 

Este reportaje aparece en
99
Noviembre 2007
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