Curan úlceras, queratitis y perforaciones corneales graves ¡con un simple colirio!

Un novedoso tratamiento desarrollado por Marta Abad –responsable del Laboratorio de Terapia Celular de la clínica Vissum Instituto Oftalmológico de Alicante- ha permitido recuperar la visión a personas prácticamente ciegas a causa de úlceras, queratitis, ojo seco y perforaciones corneales graves ¡con un simple colirio elaborado con plasma sanguíneo del propio enfermo! De hecho, aseguran haber devuelto la vista a 58 personas en los primeros catorce meses de uso. Denominado Plasma Rico en Factores de Crecimiento –o PRGF, por sus siglas en inglés- el colirio se aplica simplemente en la zona que se quiere tratar regenerándola tanto si se trata de una simple conjuntivitis como de una dolencia grave. Personas con un escaso 0,1 de visión han pasado a tener una visión casi normal.

Escribir, leer, cocinar, coser, hacer deporte, ver televisión o ir al cine, al teatro o a una exposición de arte son -entre otras muchas- actividades fáciles de realizar… siempre que no se haya perdido la visión hasta el punto de conservar en algunos casos sólo un 0,1%. Y muchas personas llegan a esa situación por una perforación corneal aguda, una úlcera crónica, una queratitis o a causa de las complicaciones asociadas a lo que se conoce como “ojo seco”. Dolencias hasta ahora intratables para las que la única solución era el trasplante de córnea. Con los inconvenientes propios de una intervención así como del posible rechazo. Sin olvidar que no hay suficientes donantes de córnea para cubrir las necesidades existentes; de hecho, la actual demanda de córneas triplica la oferta en cualquier lugar del mundo. De ahí que hallazgos como el que en este artículo relatamos cobren una especial trascendencia no sólo por su sencillez o por el número de casos y dolencias distintas que puede ayudar a tratar sino porque contribuyen a remediar uno de los mayores fracasos de la medicina: tener que recurrir al trasplante de un órgano porque todos los abordajes terapéuticos previos han fracasado.

¿Y en qué consiste tamaño descubrimiento?, se preguntará el lector. Pues en algo tan simple como imitar al propio cuerpo haciendo la misma clase de reparación que realiza el organismo sólo que en un plazo de tiempo menor.

EL CUERPO: UNA AUTOFARMACIA

Observando la Naturaleza los científicos se percataron de que ante cualquier traumatismo el cuerpo, en su intento de autocurarse, procede siempre de la misma manera. La primera reacción del organismo es formar un trombo en torno a la herida y agregar plaquetas y leucocitos que, una vez activados, liberan unas sustancias –entre ellas unas proteínas llamadas factores de crecimiento– que ponen en marcha el proceso que conduce a la curación. En otras palabras, el organismo concentra las plaquetas de la sangre a fin de obtener dosis terapéuticamente efectivas de factores de crecimiento que inicien la proliferación celular y la autorregeneración del tejido dañado: la piel, un hueso, un diente o… ¡la córnea!

¿Y qué son los “factores de crecimiento”? Pues se trata de agrupaciones de proteínas, concretamente polipéptidos -un péptido es una cadena de aminoácidos y se denomina polipéptido a aquella que contiene más de 50- que están presentes en el interior de los glánulos α de las plaquetas y favorecen la proliferación, migración y diferenciación celular allá donde se aglutinan aunque sea en concentraciones reducidas. Es decir, cuando está presente en una cantidad adecuada el “factor de crecimiento” estimula a la célula para que entre en un ciclo de crecimiento y división que facilita la autorregeneración y autocuración del tejido enfermo.

Pues bien, su utilización es la última incorporación al inventario terapéutico de la Oftalmología y se debe a la investigadora española Marta Abad, bióloga, bioquímica experta en Biotecnología y responsable del Laboratorio de Terapia Celular e Ingeniería de Tejidos de la clínica Vissum Instituto Oftalmológico de Alicante. Abad viene trabajando desde 1999 en el desarrollo de técnicas de regeneración de tejidos -tanto blandos como óseos- en el ámbito maxilofacial, odontológico y traumatológico. Y desde hace año y medio, por primera vez a nivel mundial, en el campo de la Oftalmología… con resultados espectaculares.

-Díganos, ¿qué la impulsó a aplicar las técnicas de regeneración de tejidos con factores de crecimiento en las dolencias oculares?

-Ante todo el hecho de constatar que en muchas patologías de la superficie ocular no había tratamiento terapéutico eficaz. De ahí que nos preguntáramos si los factores de crecimiento, que están involucrados en la regeneración tisular y en la reconstrucción de la forma y de la función de los tejidos lesionados de distintas estructuras del cuerpo, podrían también ayudar a reparar los de la córnea. Lo probamos y constatamos que funcionaba. Gracias a ello hemos logrado que casi sesenta personas tengan hoy una visión mucho mejor. En el futuro serán muchas más.

-¿Y cómo se obtienen esos factores de crecimiento y a qué procesos se les somete para convertirlos en un producto de utilización terapéutica?

-Para extraerlos de las plaquetas basta algo tan simple como obtener una muestra de sangre del paciente y someterla a un proceso de centrifugación, selección y concentración, todo ello en condiciones de completa esterilidad. Así es como se obtienen los factores de crecimiento que luego pueden aplicarse de modo tópico en el ojo afectado en forma de colirio o Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF) que es como nosotros lo llamamos. Proceso de obtención que no dura más de 30 minutos.

-Es decir, que en sólo media hora el paciente se puede llevar a casa un producto terapéutico eficaz, procedente del propio organismo y personalizado.

-Así es. Con la ventaja de que queda completamente descartado el rechazo, la alergia, la intoxicación o la reacción frente a cuerpo extraño. Lo único que hacemos es utilizar la autofarmacia del propio cuerpo del paciente, en concreto, sus propias proteínas. Esto significa que cualquier persona se puede beneficiar sin problemas de esta autoterapia ya sea para evitar procedimientos quirúrgicos en casos muy graves, para mejorar en situaciones de patologías crónicas o para acelerar los procesos de cicatrización y curación tras una cirugía, por ejemplo.

EVITAR UN TRASPLANTE DE CÓRNEA

-Un colirio elaborado a partir de las plaquetas de su propia sangre. Eso es lo que hace ahora 16 meses se aplicaron cincuenta y ocho personas siguiendo indicaciones del equipo de oftalmólogos de Vissum Instituto Oftalmólogico. Sabemos que durante ese tiempo se les ha venido haciendo un seguimiento del que ahora se conocen los resultados ¿Cuáles son?

-Pues yo diría que muy buenos ya que después de haber tratado a 58 personas todas han logrado eludir el trasplante de córnea -que en muchos casos parecía la única solución a sus problemas de visión- y todas han alcanzado un porcentaje de visión alto –en torno al 0,9%- cuando su 0,1 inicial ni siquiera les permitía leer. En la mayoría de los casos el paciente ha recuperado incluso la visión que tenía antes de sufrir la patología.

-En otras palabras, que había personas que estaban prácticamente ciegas y ahora pueden ver. Y, díganos, ¿a qué dolencias se debía ese pronóstico visual tan grave?

-A patologías como úlceras crónicas, perforaciones corneales agudas, queratitis y complicaciones de ojo seco, todas ellas de carácter tórpido o persistente en el caso de las 58 personas tratadas. Es decir, todos esos pacientes sufrían diferentes patologías de la superficie ocular con pronóstico muy grave, con recidivas de larga duración –incluso de años- y para las que los tratamientos convencionales no habían tenido resultados satisfactorios. Ése era el caso, por ejemplo, de Alejandro Jover, un becario de Vissum que está realizando su tesis doctoral en el Departamento de Investigación, Desarrollo e Innovación y que trabaja conmigo. Antes de someterse a tratamiento con el plasma llevaba seis meses intentando curar sus úlceras recidivantes de córnea con tratamientos convencionales a base de antibióticos, lágrimas artificiales e, incluso, la oclusión del ojo durante un tiempo. Pero nada le había dado resultado y las úlceras se abrían una y otra vez. Finalmente decidió probar este nuevo tratamiento, le tomamos muestras de su sangre y empezó a aplicarse el plasma. Durante una semana se lo ponía cuatro veces diarias y él mismo comprobó que las úlceras se curaban enseguida cuando antes tardaban hasta tres días en cerrarse sólo para volver a abrirse causándole dolor y escozor. Pero lo más significativo es que el propio Alejandro nos ha contado que a las seis o siete horas de aplicarse el producto ya notaba mejoría. Estuvo dos meses aplicándose el tratamiento. Han pasado ya ocho meses desde la última vez que se puso el colirio y no se le han vuelto a formar úlceras.

-Desde luego su caso es espectacular… pero tenemos entendido que también lo es el de otras personas que han pasado de no distinguir siquiera a la persona que tenía delante a poder leer perfectamente. ¿Qué hace el colirio en el ojo?

-Estimula y acelera los procesos fisiológicos que conducen a la autorreparación y la autorregeneración de los tejidos dañados. Además mejora el estado inmune, celular y humoral a nivel de la superficie ocular con lo que disminuye la posibilidad de un proceso inflamatorio. Es decir, el colirio potencia y acelera el mecanismo por el que el cuerpo se repara a sí mismo. Claro que también hemos podido comprobar que puede utilizarse como complemento de algunas cirugías oculares porque reduce el tiempo de recuperación, mejora la cicatrización y evita la inflamación de los tejidos.

-Antes, explicando el caso de Alejandro, decía que los resultados se pueden percibir en apenas unas horas. ¿Es así en todos los casos o es algo excepcional? ¿Cuándo se perciben normalmente los primeros resultados positivos de la aplicación de este colirio?

-Desde el mismo momento de su aplicación. Ya le digo que el plasma rico en factores de crecimiento potencia de inmediato los procesos fisiológicos de sanación natural de nuestros tejidos y, por tanto, los efectos se aprecian casi inmediatamente en todos los casos. Es normal, por tanto, que a las pocas horas el paciente note su ojo, digamos, más tranquilo y que perciba que han disminuido el dolor y las molestias que le producía. Lo que ocurre es que en pocas horas –sólo seis o siete en el caso de Alejandro- los tejidos evolucionan a tejidos normales y el dolor y el malestar desaparece. En muchos casos, además, se elimina la opacidad, la córnea se vuelve transparente y gracias a eso el paciente vuelve a ver.

-¿Y cuándo se consideran definitivos esos primeros y espectaculares resultados?

-Pues se consideran definitivos cuando ya ha tenido lugar el proceso completo de regeneración tisular y cuando ha pasado el tiempo suficiente como para que hayan podido producirse los distintos ciclos biológicos de renovación y restauración celular con la consiguiente reepitelización de los tejidos. Por poner una cifra diremos que éstos tardan en torno a dos o tres semanas en producirse aunque, claro está, depende en cada caso de la propia situación del paciente y de cuál sea su patología inicial.

-Tenemos entendido que el colirio puede ser líquido o sólido y que uno u otro se emplean según la gravedad de las lesiones del paciente…

-Efectivamente. Verá, el colirio líquido se ha utilizado en casos de úlceras o para tratar infecciones graves o complicaciones de ojos secos. Éstas situaciones, aun siendo muy graves, pueden abordarse de forma tópica. El colirio –como cualquier otro- es muy fácil de aplicar y el paciente se lo puede aplicar por sí mismo. Para ello se lo lleva a casa en diferentes frascos y en cantidad suficiente como para aplicárselo durante dos meses. El frasco que se esté utilizando se conserva en el frigorífico y el resto se congela hasta su utilización ya que es un producto biológico y, por tanto, rápidamente perecedero.

En el caso del colirio sólido se utiliza en pacientes con, por ejemplo, perforaciones corneales agudas. Estos pacientes requieren una intervención quirúrgica en la que el colirio -en forma de gel- se coloca bajo la membrana del ojo para que los resultados sean aún más inmediatos. Los efectos en cuanto a proliferación celular y regeneración de tejidos son los mismos. En este caso, tras el injerto del colirio bajo la córnea el paciente continuará el tratamiento aplicándose el preparado en gotas. De los 58 pacientes que han formado parte del este estudio un tercio requirió de intervención para aplicar el colirio; el resto lo ha utilizado en forma líquida y en ambos casos los resultados fueron excelentes.

-¿Cuánto tiempo se estuvieron aplicando el colirio las personas que participaron en este estudio?

-Verá, el abordaje fue distinto para cada paciente dependiendo de su patología y de la fase en la que ésta estuviera. Como mera orientación le diré que hubo personas que se lo aplicaron durante una semana, otras durante unos meses y otras más lo tendrán que utilizar de forma crónica.

-¿Está diciendo que hay patologías oculares severas, incluso tanto como para conducir a un trasplante de córnea, que pueden en tan poco tiempo mejorar de tal manera que no sea necesaria la intervención?

-Así es. Los resultados están ahí pero también tengo que decirle que entra dentro de los parámetros normales que en algún caso, después de haber terminado con el tratamiento sea necesario volver a iniciarlo.

-Es decir, que cabe la posibilidad de que se produzcan recidivas.

-Sí, es una posibilidad real. Mire, cuando la patología ocular tiene un carácter autoinmune, como es el caso de las ulceraciones crónicas, se considera normal que se produzcan recidivas por lo que en estos casos los tratamientos tienen que reaplicarse periódicamente o, incluso, de manera crónica. Pero, fíjese, esto era lo que afectaba a Alejandro y ocho meses después sigue sin tener que reutilizar el colirio. En todo caso, aunque se produzcan recidivas consideramos que el plasma rico en factores de crecimiento es una gran ayuda para cualquier persona afectada de una patología ocular grave. El alivio del dolor y de las molestias asociadas es inmediato, por no hablar de la recuperación de una visión que les permite una calidad de vida normal. Además piense que esta técnica supone un apoyo clave en el abordaje médico de patologías que de otra forma serían intratables.

-Se ha empleado con éxito en patologías corneales graves, incluso, hasta ahora intratables. Pero, ¿se va a probar con patologías menos graves o que afecten a otras estructuras oculares?

-Sí. De hecho próximamente empezaremos la investigación sobre la regeneración de otros tejidos oculares. Lo que pretendemos es ampliar el espectro de los pacientes que se pueden beneficiar de esta técnica.

-Jorge Alió, director médico de Vissum y catedrático de Oftalmología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), explicó recientemente que este avance ha sido presentado en distintos congresos internacionales y en la Sociedad Española de Oftalmología. Y según palabras textuales suyas “ha logrado el reconocimiento de la comunidad científica ya que se trata del primer centro en el mundo que aplica con éxito esta técnica de regeneración de tejidos oculares”. También anunció que se está tramitando la patente del colirio. Pero, díganos, ¿las personas interesadas en probarlo pueden ya acudir a la clínica para que se les elabore su colirio?

-Verá, el producto sigue en fase de investigación pero como los resultados han sido tan extraordinarios y hemos contrastado que no hay rechazo, ni alergia ni ningún efecto secundario indeseado, aquellos pacientes que tengan alguna patología que involucre a su superficie corneal y así lo quieran pueden acercarse por nuestras instalaciones para ser revisados y evaluados por el oftalmólogo que será quien decida si pueden beneficiarse del tratamiento. Si el médico da su consentimiento y si no necesita intervención quirúrgica en apenas media hora el paciente puede llevarse su tratamiento personalizado a casa.

COLIRIO “A MEDIDA”

En suma, se trata de un colirio cuya peculiaridad es que se ha creado a partir de las proteínas de las plaquetas de la propia sangre del paciente y que permite la regeneración rápida de los tejidos oculares dañados. Y además lo hace sin riesgo de rechazo o de reacción alérgica. El centro asegura además que el tratamiento está al alcance de cualquier economía normal aunque a lo que cueste hay que sumar los gastos de traslado hasta Alicante ya que, de momento, el plasma rico en factores de crecimiento sólo se elabora en las instalaciones de la clínica alicantina de Vissum Instituto Oftalmológico. En todo caso, será una inversión mínima para aquellas personas cuya capacidad de visión pueda llegar a depender de este “colirio a medida”, una autoterapia pionera, sencilla, eficaz y cómoda que puede devolver la luz a muchas personas que están perdiendo la vista.

L. J.

Este reportaje aparece en
71
Abril 2005
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