Sorprendente eficacia de la Acupuntura y la Fitoterapia en la diabetes y las úlceras diabéticas

Aunque la mayoría de los médicos se resiste a creerlo la Medicina Tradicional China es también eficaz en enfermedades graves de difícil solución. Es el caso de la diabetes y sus secuelas -micro y macroangiopatías, neuropatías, etc.- así como de las úlceras diabéticas. Permite la curación completa ¡únicamente con Acupuntura y Fitoterapia! Luego, ¿cómo se explica que se sigan amputando miembros diariamente en el mundo? ¿Por qué se sigue tratando a quienes sufren esos problemas con fármacos manifiestamente ineficaces? ¿Quién obstaculiza la regulación de esta alternativa terapéutica en España cuando incluso está introducida en la Sanidad de países europeos como Holanda y Bélgica? Florentina Martínez García nos cuenta los sorprendentes resultados que está obteniendo.

En las últimas dos décadas el número de diabéticos ha pasado de 30 a ¡230 millones! calculándose que en el 2025 se llegará a los 400 millones. Así lo aseveró en el 2007 al menos Anne Marie Felton siendo vicepresidenta de la FederaciónInternacionalde Diabetes (IDF) y presidenta de la Federaciónde Enfermos Europeos de Diabetes quien recordaría que “cada diez segundos muere una persona en el mundo a causa de la diabetes y a otras dos se les diagnostica la enfermedad”. Se trata pues de una auténtica pandemia que no sólo preocupa porque la enfermedad en sí misma va mermando paulatina y progresivamente la salud del que la padece sino por sus graves secuelas en cuanto a microangiopatía -enfermedad de los pequeños vasos o capilares (la retinopatía diabética estaría dentro de esta definición)- y macroangiopatía (enfermedad de los grandes vasos, arterias y venas) que da lugar a problemas coronarios -la angina de pecho es con frecuencia indolora en los pacientes diabéticos y de ahí que la mortalidad por infarto entre ellos sea tan elevada-, accidentes vasculares cerebrales por trombosis y claudicación y gangrenas de los vasos distales. Afecciones que sufren con frecuencia los diabéticos poniendo de manifiesto que se trata de un problema que deteriora notablemente el organismo.

Pues bien, en las farmacias hay decenas de fármacos para la diabetes y sus secuelas pero son todos paliativos. Ninguno resuelve el problema. Lo que lleva a los diabéticos al consumo perpetuo de unos u otros en función del estadío de su enfermedad y de las lesiones que ésta haya ocasionado. Y además terminan teniendo que acudir a todo tipo de especialistas: endocrinólogos, oftalmólogos, cardiólogos, digestólogos, nutricionistas, nefrólogos, cirujanos… Estos últimos especialmente en los casos de úlceras diabéticas algo que normalmente exige además recurrir casi a diario a una enfermería a someterse a constantes curas. Sin olvidar el seguimiento del médico de familia que se encargue de pedir periódicamente hemogramas que a veces precisa complementar con otras pruebas cínicas.

En suma, la vida de un diabético es con frecuencia un “vía crucis” que se vive con la sensación de tener un cuerpo dividido en órganos ajenos entre sí cada uno de las cuales requiere ser controlado y tratado por un especialista distinto. ¡Como si los órganos y sistemas de nuestro cuerpo funcionasen de forma independiente y sin tener relación entre sí! Y claro, pensar que los especialistas a los que se ve obligado a acudir un diabético pudieran reunirse un día para plantearse un posible tratamiento integral es una entelequia. Especialmente en un sistema sanitario como el nuestro donde normalmente no se conocen ni se tratan y cada uno de ellos trabaja en centros u hospitales distintos. A lo máximo que suelen llegar es a intercambiarse notas.

¿Y cuál es el resultado? La descoordinación y las contradicciones. Es más, lo normal es que cada vez que un diabético va a un nuevo especialista salga de la consulta con la receta de otro fármaco más que añadir a los que ya toma. Con el evidente peligro de que a la diabetes se le sumen las interacciones y efectos secundarios de los medicamentos.

La Medicina Tradicional China, en cambio, no entiende este planteamiento de la Medicina alopática occidental ya que considera el organismo una unidad indivisible en la que todos los órganos y sistemas están relacionados y comunicados entre sí. Físicamente a nivel bioquímico pero también energéticamente mediante los llamados chakras –vórtices de energía situados verticalmente en el organismo- y unos canales que se conocen como meridianos cuya misión es proporcionar energía a todo el cuerpo para así mantenerlo en equilibrio.

Agregaremos para quien no conozca este aspecto que en el cuerpo a cada órgano le corresponde un meridiano que lleva su nombre. Por eso se habla de doce meridianos principales y ocho extraordinarios. Pues bien, para la Medicina Tradicional China la enfermedad se manifiesta cuando se bloquea total o parcialmente alguno de los vórtices o meridianos y, consecuentemente, se produce una alteración en el órgano correspondiente. Lo que inevitablemente termina afectando a otro u otros en un claro “efecto dominó”. Claro que la enfermedad también puede manifestarse por vía inversa; es decir, que un órgano resulte afectado y ello lleve a la alteración del meridiano.

Obviamente nos estamos refiriendo a lo que los médicos llaman patologías crónicas ya que las agudas suelen deberse a traumatismos, intoxicaciones, radiaciones, microbios, etc.; en suma, causas de tipo exógeno.

LA DIABETES EN LA ANTIGUA CHINA

Los documentos más antiguos sobre diabetes de la Medicina Tradicional China datan de la dinastía Zhan Guo (403 – 222 a.C) cuya obra más representativa fue la llamada Nei Jing que a su vez comprende los libros Su Wen y Ling Shu. En ellos se menciona la enfermedad en catorce capítulos diferentes en los que se describen los síntomas, la etiología, los principios terapéuticos, los tratamientos y las precauciones a tener en cuenta para la curación de esta enfermedad que fue llamada Xiao Dan (calor extremo) y “la enfermedad de los tres excesos y una insuficiencia”. Expresión ésta que se refiere en cuanto a los excesos a lo que hoy los médicos llaman poliuria -producción y excreción de gran cantidad de orina-, polifagia -excesivo y patológico deseo de comer- y polidipsia -necesidad de beber con frecuencia y abundantemente- y en cuanto a la insuficiencia a la pérdida de peso progresivo y alarmante de la persona que la padecía. También señala esta obra que la orina de estos pacientes destacaba por su sabor dulce (glucosuria).

Ahora bien, para la Medicina Tradicional China hay tres tipos distintos de diabetes cuya etiología viene determinada por la alteración de un órgano concreto y en la que, a su vez, destaca un síntoma específico. Y así, cuando el órgano que inicialmente se altera es el riñón el primer síntoma es la poliuria; cuando se trata del bazo-páncreas (en la Medicina Tradicional China estos dos órganos se consideran un conjunto inseparable) la polifagia y cuando el pulmón es el responsable la polidipsia. En suma, en un caso se trataría de un órgano (el riñón) de la parte inferior del cuerpo –para los chinos Jiao inferior-, en otro de la zona media (bazo-páncreas) –por lo que lo llaman Jiao medio- y el tercero de la zona superior (el pulmón) –y de ahí que lo designen como Jiao superior-. Por eso en la Medicina Tradicional China se habla de los tres tipos de diabetes como “diabetes del Jiao inferior, medio o superior”.

Ahora bien, existe otro “síndrome” -hijo del progreso y de nuestro estilo de vida actual- que actualmente incide notablemente en el problema: el estrés. Algo que hace 2.400 años no existía prácticamente y por eso no se menciona. Pero hoy la mayoría lo padece y se sabe que a veces provoca reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos (ansiedad, depresión, insomnio, etc.) que pueden llegar a ser graves. Es más, el estrés es una de las principales causas de depresión del sistema inmunitario. Hay estudios realizados sobre las enfermedades autoinmunes que lo señalan como una de las causas primordiales. De hecho la diabetes, desde el punto de vista de la medicina occidental, es una patología autoinmune.

¿Y qué dice al respecto la Medicina Tradicional China? Pues que un estado de estrés puede efectivamente causar alteraciones en el hígado y perturbaciones en otros órganos que se relacionan directamente con él. Algo importante porque entre otras muchas funciones el hígado es el responsable de equilibrar los niveles de azúcar en sangre junto con la insulina que segrega el páncreas (concretamente por los islotes de Langerhans).

Para que las personas poco versadas en Medicina lo entiendan explicaremos que cuando el páncreas excreta una cantidad excesiva de insulina –lo que puede suceder por ejemplo cuando el estrés es muy alto, tras ingerir algunos fármacos o si hay un tumor en el páncreas o insulinoma- el nivel de azúcar en sangre puede bajar rápidamente provocando una hipoglucemia y entonces el propio páncreas y el hígado intentan equilibrarlo segregando glucagón, una hormona que sube el nivel de azúcar en sangre gracias a una enzima llamada glucogenasa cuya misión es descomponer el glucógeno en dextrosa y maltosa. Y, por el contrario, cuando el azúcar en sangre –glucemia- es alto –hiperglucemia- el páncreas debe aportar la cantidad de insulina necesaria para que disminuya ese nivel.

Obviamente pues si la comunicación energética entre el hígado y el bazo-páncreas está alterada los tres órganos sufrirán alteraciones que perturbarán sus funciones y, en el caso de la diabetes, provocarán hiper o hipoglucemia lo que a su vez perjudicará a otros órganos.

Cabe agregar que la Medicina Tradicional China postula que hay estados de ánimo -factores psicoemocionales- que cuando son excesivos pueden alterar el funcionamiento de algunos de los principales órganos. Siendo éstos los que afectan a los implicados en la diabetes:

-En el hígado la rabia, la ira y la envidia.
-En el bazo una preocupación y reflexión excesivas.
-En el riñón los miedos y temores. Y,
-En el pulmón la tristeza y la melancolía.

Estas emociones -cuando son extremas- pueden somatizarse y causar problemas patológicos en los órganos mencionados.
Otro de los problemas habituales es que a diabéticos con los tres síntomas principales -polifagia, polidipsia y poliuria- la medicación que se les administra para bajar los niveles de azúcar en sangre les hace desaparecer los síntomas pero eso no indica que la afectación de los órganos se haya corregido. De hecho pueden seguir deteriorándose progresivamente y llevarle al final a padecer las úlceras diabéticas que se enmarcan dentro de lo que la medicina occidental denomina Macroangiopatía diabética. Por tanto, aunque los síntomas hayan menguado o desaparecido es necesario equilibrar energéticamente esos órganos al tiempo que se cura físicamente el pie o la úlcera diabética.

LAS ÚLCERAS DIABÉTICAS

La mayoría de las úlceras diabéticas aparece en los miembros inferiores, empezando normalmente en los dedos de los pies. Y la razón es que la densidad sanguínea debida al azúcar que hay en ella ralentiza la velocidad de retorno sanguíneo. Entenderlo es fácil: si usted añade azúcar a un vaso de agua ésta se vuelve más densa. Y cuanta más azúcar añada más densa será el agua. Bueno, pues cuando hay exceso de azúcar en la sangre pasa lo mismo. De ahí que los diabéticos, al tener la sangre más densa en venas, arterias y órganos, puedan llegar a tener bloqueos sanguíneos en el interior de éstos. Y que al permanecer en posición erguida como bípedos que somos la sangre espesa de la parte distal o inferior tenga más dificultad para retornar hacia arriba y pueda quedar bloqueada en esa zona –sobre todo en los dedos de los pies- convirtiéndose en lo que en la Medicina Tradicional China llama estasis sanguínea, concepto similar al de trombo. Lo malo es que a medida que pase el tiempo habrá mayor masa sanguínea que se irá agregando a la ya estancada haciendo que la zona afectada sea cada vez más extensa. Obviamente esa sangre termina coagulándose, no tiene la capacidad de nutrir los tejidos circundantes y, en consecuencia, éstos se ulceran o necrosan (se mueren).

Cabe añadir que en un alto porcentaje de pacientes que padecen problemas vasculares diabéticos –es decir, dificultad de circulación en los vasos y arterias por la densidad sanguínea y los daños que ello provoca en sus paredes- la úlcera puede aparecer por un simple arañazo o una pequeña herida que no cicatriza. Y la razón de que no pueda cicatrizar es que la hemoglobina -proteína de la sangre que transporta el oxígeno desde los órganos respiratorios hasta los tejidos- no puede llegar a esa zona porque ésta está ocupada por la masa sanguínea que quedó bloqueada y sin retorno.

Se ha podido demostrar que la baja velocidad electroforética de los eritrocitos y su escasa flexibilidad, la viscosidad de la sangre y el plasma, y los niveles altos de hematocrito, colesterol y triglicéridos en sangre son consecuencia directa en las personas diabéticas del trastorno del metabolismo del azúcar. Además al ser la sangre más viscosa se engrosan los capilares y ello da lugar a bloqueos a nivel microcirculatorio.

Ésa es la razón de que en estos casos lo primero que hay que hacer es activar la circulación sanguínea y tonificar energéticamente el organismo a fin de ayudar a mover la masa sanguínea estancada y lograr que la zona vuelva a nutrirse a través de la sangre. Entendiendo luego que nunca podrá curarse una úlcera diabética si no se logra antes un buen funcionamiento de los órganos afectados que han dado lugar a la patología.

Y esto es importante entenderlo porque es la principal razón de que la medicina occidental fracase en sus intentos de curación de un pie diabético: no actúa sobre la causa. Trata el pie y se olvida de los órganos cuyo mal funcionamiento ha dado lugar al problema.

LA UTILIDAD DE LA ACUPUNTURA

Llegados a este punto debemos decir que la Acupuntura es la técnica terapéutica más utilizada por la Medicina Tradicional China y, concretamente para esta patología, la más efectiva. Este método terapéutico tiene como principio esencial la capacidad de reactivar los flujos de energía –que los chinos llaman Qi– de los meridianos logrando así que llegue hasta los órganos afectados. Porque cuando eso ocurre y el órgano se recupera el cuerpo empieza a controlar mejor los niveles de azúcar en sangre (glucemia) y la calidad de vida del diabético mejora progresivamente. Y todo ello termina haciendo posible la llegada de hemoglobina a las úlceras oxigenando los tejidos periféricos dañados hasta llegar, finalmente, a la úlcera. Tal es el principio de curación de las mismas.

Es muy importante en todo caso entender que en cuanto la hemoglobina comienza su trabajo nutritivo los tejidos necrosados empezarán a ser expulsados del organismo y habrá una segregación fétida de sangre muy oscura con líquidos sanguino-purulentos, proceso que continuará hasta que la sangre sea de color rojo intenso, momento a partir del cual la úlcera empezará a cicatrizar. Es pues fundamental dejar que todos esos desechos salgan del organismo aunque resulte desagradable ya que de lo contrario podrían pasar al torrente sanguíneo y provocar una infección séptica que podría poner en peligro la vida del paciente. De hecho es fundamental por eso que se controle periódica y frecuentemente el estado de la sangre a través de hemogramas que puedan descartar una posible infección así como recomendar al paciente que se tome la temperatura al menos dos veces al día para verificar que no hay indicio de febrícula que pueda advertir de una posible infección.

Debo decir que he atendido a muchos pacientes diabéticos cuyas úlceras habían sido tratadas -entre otras medicinas- con hemostáticos -medicamento que se utiliza para detener una hemorragia- cuando a mi juicio esa praxis impide que el proceso natural de curación pueda realizarse. Es como tapar una fosa séptica y dejar toda la materia putrefacta dentro en vez de limpiarla a fondo para que no genere más bacterias.

Debemos agregar que toda persona enferma debe proceder siempre a desintoxicar su organismo. Es básico y primordial ante cualquier patología y la diabetes no es una excepción. Y de ello la Medicina Tradicional China también se ocupa utilizando preferentemente una alimentación adecuada, zumoterapia, fitoterapia, hidroterapias de colon y acupuntura. Además de seguir una dieta adecuada como luego explicaremos ya que en el caso de los diabéticos es algo fundamental.

Evidentemente también suele ser oportuno hacer un drenaje natural de las heridas controlando su asepsia con fitoterapia. Los chinos saben desde hace milenios que hay numerosas plantas adecuadas para el tratamiento tópico de las úlceras gracias a sus propiedades antimicrobianas, antisépticas, antiinflamatorias y cicatrizantes entre las que destaca una: la Lagasca o Sideritis angustifolia, más comúnmente conocida como Rabo de gato.

En cuanto al tratamiento fitoterapéutico de carácter etiológico dependerá del síndrome que manifieste el enfermo para proponer una u otra prescripción. Como ya se explicó anteriormente la Medicina Tradicional China considera la existencia de tres tipos de diabetes por lo que no existe una prescripción genérica -a diferencia de la medicina occidental- y consecuentemente para cada una se recomiendan unas u otra plantas. De ahí que resulte primordial y muy importante un buen diagnóstico sobre el tipo de diabetes que padece el paciente tanto etiológica como sintomatológicamente para determinar qué tipo de fitoterapia hay que aplicar en uso interno y tópico.

LA IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN

Es asimismo fundamental, como antes adelanté, la alimentación. Y en ese sentido debo decir que la Medicina Tradicional China, al igual que ocurre con la Fitoterapia, selecciona los alimentos según su naturaleza -que puede ser fría, fresca, neutra, templada o caliente- y su sabor -dulce, salado, amargo, ácido y picante-. Sabores que están estrechamente relacionados con los cinco elementos -madera, fuego, tierra, metal y agua-, cada uno de los cuales se corresponde igualmente con órganos específicos. Esa es la razón de su importancia en el diagnóstico. Porque el sabor que el paciente percibe o prefiere nos dice qué elemento está afectado y, por ende, qué órgano se halla alterado. Conocimiento que determina a su vez el tratamiento ya que según qué órgano esté afectado convendrá recomendar un tipo de alimento u otro. La nutrición es pues extremadamente eficaz ya que se trata de un tratamiento etiológico –actúa directamente sobre la causa de la diabetes- que puede multiplicar nuestra capacidad orgánica de autorregeneración y curación. Es verdad pues que “somos lo que comemos” pero eso depende también de lo que no comemos.

En definitiva, muy a menudo bastan la Acupuntura, la Fitoterapia y la Nutrición para completar y cerrar el círculo de un tratamiento personalizado que mejore o resuelva por completo los casos de diabetes y las úlceras diabéticas. Y de ahí que entienda que es urgente formar profesionales que puedan atender en todo el mundo a los diabéticos de esta manera, especialmente dada la ineficacia de los tratamientos convencionales.

Añadiré para finalizar que mi experiencia clínica durante largos años en diabetes y úlceras diabéticas me llevó a explicar en un libro titulado Diabetes y úlceras diabéticas en Medicina Tradicional China varios casos clínicos cuyo proceso de curación ilustro con un centenar de fotografías. Siendo lo más sorprendente que la mayoría de las úlceras empiezan a sanar desde los primeros días de tratamiento y que a las pocas sesiones de acupuntura ya se observa una evolución progresiva y constante hacia la curación. Ahora bien, debe saber el diabético que la curación suele agudizar mucho el dolor ya que toda la materia estancada debe abrirse paso hacia el exterior y ese proceso es tan necesario como doloroso. Algo que seguramente soportará mejor si se le explica que el resultado será el deseado. Porque debo decir que en todos los casos que he tratado en los últimos años la curación ha sido total y los tejidos lesionados se pudieron regenerar completamente.

Termino manifestando que a pesar de que se trata de una creencia muy extendida la Medicina Tradicional China no sólo es útil para aliviar dolores o resolver pequeñas dolencias. Es eficaz en todo tipo de patologías, incluidas las más graves y las degenerativas crónicas. Aunque las grandes multinacionales farmacéuticas y los estamentos oficiales que se benefician de éstas lleven décadas intentando hacer creer lo contrario.

Florentina Martínez García

 

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Septiembre 2009
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