Curan a un enfermo de espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante es una grave enfermedad del tejido conectivo que provoca dolor y rigidez en la persona que la sufre y puede llevarle a la postración definitiva e irreversible. Para sus afectados, la Medicina convencional no ofrece más que paliativos. No conoce qué la provoca ni cómo se cura. Pues bien, vamos a contar un espectacular caso de sanación que abre la puerta de la esperanza a quienes padecen tan terrible enfermedad. El “secreto”, el Recuperador Electrónico.

Hasta hace poco, J.A.T. apenas podía moverse y sufría dolores de espalda constantes. A causa de su enfermedad había dejado de trabajar y, casi, de vivir. Cuando se dio cuenta de que la Medicina convencional no la curaría decidió probar con “esas otras cosas alternativas”. Y suponemos que aún bendice el día en que lo hizo porque “una de esas cosas alternativas” le ha devuelto la salud. En concreto, el Recuperador Electrónico fabricado por la empresa Indiba –del que hablamos en este mismo número por sus posibilidades anticancerígenas-, en este caso aplicado con mano diestra por el doctor Fernando Castelló de Mora, médico y cirujano que precisamente ha trabajado casi 20 años como especialista en Radiodiagnóstico en el Hospital Universitario Virgen de Valme de Sevilla.

EL MAL DE J.A.T.

Espondilitis anquilosante. Tal es el casi impronunciable nombre de la enfermedad que aquejaba a nuestra protagonista desde hacía años. También conocida como Enfermedad de Marie–Strümpell o Enfermedad de Bechterew, la espondilitis anquilosante es una patología reumática que causa inflamación de las articulaciones de la columna vertebral y de las sacroiliacas –las que unen la pelvis con el sacro- que tienden a soldarse entre sí y a originar lo que se conoce como “columna en caña de bambú”. A esta situación se llega cuando la mayoría de las vértebras de la columna están unidas entre sí. Lógicamente, se manifiesta rigidez y disminución de la movilidad articular espinal y de la caja torácica. Todo ello acompañado por dolores constantes y una progresiva dificultad para respirar (vea el recuadro en el que se describe la sintomatología). Precisamente el dolor es la primera señal de alarma aunque lo cierto es que suele confundirse con una simple lumbalgia y ese hecho retrasa la obtención de un diagnóstico definitivo.

¿Y cuáles son las causas de esta patología? Pues aún no hay respuesta a esa pregunta. La causa o causas son de momento desconocidas. Lo que sí se sabe es que es más frecuente en personas que poseen unas marcas en sus glóbulos blancos (el antígeno HLA-B27) que se transmite por herencia, que afecta a más hombres que mujeres (en una proporción de 3/1) y que suele manifestarse a partir de los 30 años.

En cuanto a la forma de tratamiento, el que dispensa la medicina oficial se limita a la administración de medicamentos -principalmente, antiinflamatorios no esteroideos- y la rehabilitación permanente orientada a fortalecer la espalda para evitar la rigidez y la pérdida de movilidad. Por tanto, los tratamientos de que disponen los afectados por la espondilitis anquilosante son únicamente paliativos porque, como se puede leer en la página web de la Sociedad Española de Reumatología, “no disponemos hoy día de ningún tratamiento que, administrado al paciente con espondilitis anquilosante, sea capaz de curar definitivamente su enfermedad”.

SORPRENDENTE CURACIÓN

Ésa precisamente era la situación, el diagnóstico, el tratamiento y la desesperanza de J.A.T. cuando llegó a la consulta del doctor Castelló de Mora, un médico especialista en Radioterapia y Radiodiagnóstico que ahora ejerce como médico de familia y que aplica el Recuperador Electrónico en su consulta privada de Sevilla.

-Doctor, ¿cómo estaba J.A.T. cuando se puso en sus manos?

-Pues el cuadro era impresionante. Llevaba un año sin trabajar, no se podía mover, le era imposible agacharse y tenía la columna completamente agarrotada. Eso por no hablar del dolor y las dificultades cada vez mayores que tenía ya para desempeñar cualquier actividad, incluso la más simple.

-¿Y cuándo fue por primera vez a su consulta?

-En marzo del año pasado. Supongo que la trajo la desesperación y el hecho de que, en realidad, su situación no mejoraba. Antes bien, cada vez se sentía más dolorida y rígida.

-¿Podemos saber en qué consiste el tratamiento que le ha venido aplicando?

-Verá, en este tiempo –algo más de un año- hemos aplicado una hora diaria con el Recuperador Electrónico de Indiba del que ya conocen ustedes múltiples aplicaciones terapéuticas, como he podido comprobar leyendo la revista. Además, controlamos su alimentación y le aplicamos un masaje diario para flexibilizar la musculatura.

-¿Ya está? ¿Nos está diciendo que ha curado una espondilitis anquilosante simplemente con hipertermia, masaje y dieta?

-Así es. Con eso y con, supongo, una férrea voluntad por parte de la paciente. Verá, tengo que decirle abiertamente que aún no poseo explicación para el hecho de que con la aplicación del Recuperador Electrónico se haya curado un caso tan avanzado de espondilitis. No sé por qué pero ha ocurrido. Las radiografías y densitometrías lo demuestran.

Efectivamente, Castelló de Mora nos muestra los informes que recogen los resultados de las pruebas analíticas practicadas a la paciente. Leyéndolos atentamente resulta evidente, incluso para ojos profanos, su evolución. Quisimos saber cómo se encontraba en la actualidad.
-La verdad es que a día de hoy está asintomática. No tiene dolor y puede agacharse. Incluso hasta tocarse la punta de los pies. Hace deporte, monta en bicicleta y hace vida normal pero la hemos recomendado –y así lo está haciendo- que continúe con sesiones de hipertermia aunque ya sólo es necesario que lo haga una hora a la semana.

-La verdad, teniendo en cuenta la imposibilidad teórica de recuperar una espondilitis anquilosante lo ocurrido con su paciente puede calificarse de milagroso…

-Mire, a mí no me gusta hablar de “milagro de la ciencia” ni de nada por el estilo. Yo me limito a contar lo que ha sucedido. A narrar cómo estaba esta paciente, qué tratamiento ha recibido y cómo se ha recuperado. Para mí, como para cualquier médico, de forma absolutamente inexplicable. Pero ahí están los hechos. Que los expliquen otros. Pero lo que yo no puedo es silenciar lo sucedido porque a mí me parece que con esto se puede haber abierto una esperanza para otras personas afectadas de esta terrible enfermedad y mi obligación ética es hacérselo llegar a ellos y a sus médicos. Ahí acaba mi responsabilidad.

-¿Está tratando actualmente a otros afectados?

-De espondilitis anquilosante, no. Pero estoy tratando con el Recuperador Electrónico numerosas patologías de muy distinta índole con resultados casi igual de espectaculares en algunos casos. Incluido un carcinoma de colon. Podemos hablar de ello en otra ocasión si les parece.

-Estaremos encantados.

L. J.
Recuadro:


¿Cuál es la causa de la espondilitis anquilosante?

Aún no se conoce la causa -o causas- que originan esta patología aunque se sabe que es más frecuente en personas que poseen unas marcas en sus glóbulos blancos -el antígeno HLA-B27- transmitido por herencia. La espondilitis anquilosante suele aparecer en personas previamente sanas. Sin embargo, otras espondilopatías afectan a pacientes con psoriasis, enfermedades inflamatorias del intestino o del tracto urinario.


Síntomas iniciales

El síntoma inicial y más habitual es el dolor de tipo lumbálgico aunque no todo el dolor lumbar se debe a la espondilitis anquilosante. En el caso de esta patología el dolor suele extenderse desde la columna lumbar hacia la región de las nalgas y la parte posterior del muslo, manifestándose una rigidez y limitación de movilidad en las zonas afectadas. Generalmente también afecta a la movilidad de la caja torácica, cervicales y columna dorsal. La pérdida de movilidad de la columna dorsal con la caja torácica da lugar a una rigidez del tórax con reducción de los movimientos respiratorios. Esto puede dañar a los pulmones, sobre todo si se es fumador. Además, con relativa frecuencia se producen inflamaciones en el globo ocular que se manifiesta con ojos rojos, dolor del ojo y visión nublada. En otras personas los síntomas de la enfermedad aparecen con inflamación en las articulaciones como rodillas, caderas, tobillos e, incluso, en los dedos de los pies.


 Diagnóstico y tratamiento oficial

El diagnóstico se basa en los síntomas que cuenta el paciente y la exploración del médico. El diagnóstico definitivo tarda en producirse porque hay muchas enfermedades reumáticas con síntomas parecidos. El tratamiento oficial se limita a la administración de antiinflamatorios y a sugerir ejercicios de rehabilitación para fortalecer la espalda.

Este reportaje aparece en
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Julio - Agosto 2002
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