El oxígeno a presión como terapia curativa

 

Nacida en el ámbito del buceo para tratar los casos de descompresión, la llamada Medicina Hiperbárica es hoy, por sus contrastados efectos curativos, una alternativa eficaz en el tratamiento de múltiples y variadas dolencias. Se basa en la utilización de oxígeno puro administrado de forma intermitente y en un ambiente presurizado. Sin efectos secundarios, esta terapia ayuda a oxigenar completamente el organismo con los consiguientes efectos beneficiosos para la salud.

Todos sabemos que el organismo necesita oxígeno para vivir y que de ello depende el correcto funcionamiento de nuestros órganos vitales. Por eso se ha recomendado siempre a la gente que haga ejercicio, aprenda a respirar o visite lugares donde el aire no esté viciado a fin de que su cuerpo lo asimile lo mejor posible. Claro que la cantidad de oxígeno que asimilamos depende en buena medida de la presión atmosférica porque cuanto mayor es ésta más fácil resulta respirar. Eso explica que las personas que viven en regiones altas tengan más dificultad para respirar y sea más sencillo al nivel del mar donde la presión es mayor.

Aclarado lo cual añadiré que el secreto de la Medicina Hiperbárica es precisamente ése, que recrea el ambiente ideal para que el organismo pueda asimilar oxígeno. Es más, dentro de las cámaras hiperbáricas se generan presiones que superan con mucho las del nivel del mar.

¿QUÉ ES LA MEDICINA HIPERBÁRICA?

“La Medicina Hiperbárica es una terapia de inhalación de oxígeno a altas dosis -con una saturación cercana al 100%- durante periodos cortos y que se efectúa bajo presión en el interior de una cámara presurizada dentro de la cual el paciente está a una presión superior a 1,5 atmósferas(la atmósfera es la unidad de medida de presión)”. Así define el doctor Domingo Pérez León esta terapia que aplica con éxito en Madrid desde hace año y medio en el Instituto Biológico de la Salud y con la cual ha tratado de muy distintas patologías a centenares de personas. “Debo decir, en todo caso –nos aclararía-, que las afecciones que mejor responden son las de tipo vascular y, en particular, las que afectan a pacientes diabéticos. En esos casos los resultados son espectaculares. Y también se han constatado efectos muy favorables en el tratamiento posterior de infartos, anginas de pecho o trombosis cerebral”.

¿Y por qué se produce tan singular efecto? Pues, según nos explicaría el doctor Pérez León, “porque dentro de la cámara la persona recibe una gran cantidad de oxígeno puro que, por ósmosis en el caso de las cámaras monoplaza y a través de una mascarilla en el caso de las multiplaza, penetra en todos los rincones del organismo sin que se escape ningún tejido debido a las fuertes presiones que se producen en su interior”.

El doctor nos comentaría en ese sentido que para tratar una herida y lograr una rápida cicatrización, por ejemplo, es necesario alcanzar una presión de 2,4 ATA (es decir, 24,08 Kg/cm²), la equivalente a la que existe a 24 metros de profundidad en el mar. Luego, una vez alcanzada, se empieza a administrar oxígeno puro. Pues bien, en este supuesto bastarían normalmente tres sesiones de una hora, separadas entre sí por intervalos de seis horas dentro del mismo día, para que los resultados fueran ya evidentes. Sorprendente ,¿no?

EL SECRETO, LA PRESIÓN

Debo hacer aquí un inciso para explicarle al lector que las aplicaciones médicas de esta terapia no habrían evolucionado tanto sin la inestimable aportación de un investigador español, Valeriano Bort Muría, quien lleva media vida aplicando oxigenoterapia hiperbárica y perfeccionando las cámaras que permiten su utilización.

Bort, que actualmente reside en Barcelona después de un largo periodo en Iberoamérica y que está considerado una de las mayores autoridades del mundo en esta técnica terapéutica, nos explicaría que las cámaras hiperbáricas son imprescindibles para conseguir tan notables resultados. “La administración tópica de oxígeno en un área aislada del cuerpo o de las extremidades –nos diría-no es oxigenación hiperbárica. No tiene nada que ver. De lo que se trata es de respirar oxígeno puro al 100% a una determinada presión. Ese simple hecho permite, por ejemplo, limpiar la sangre haciendo que las impurezas desaparezcan y obteniendo, como consecuencia, una mejora del estado general del organismo”.

Algo que, por otra parte, tiene su explicación fisiológica como nos explicaría el propio Bort: “Normalmente respiramos por la nariz, vía pulmones, saturando de oxígeno la hemoglobina y haciendo un intercambio en los alveolos pulmonares. Pero dentro de la cámara esa ‘manera de respirar’ queda en un segundo plano ya que por cada centímetro cúbico de oxígeno que se respira por la nariz, la piel, por ósmosis, absorbe aproximadamente 50. Y ese oxígeno se deposita en los líquidos vitales saturando el organismo y produciendo lentamente múltiples efectos beneficiosos”.

Esto es importante. Hace tiempo que se sabe que no se produce curación sin unos niveles adecuados de oxigenación de los tejidos. Por ejemplo, muchos problemas circulatorios se producen porque no llegan cantidades adecuadas de él a determinadas zonas y el proceso de curación natural del cuerpo no puede actuar apropiadamente. Y en estos supuestos la oxigenoterapia hiperbárica es una alternativa terapéutica a tener en cuenta ya que con ella se consigue un altísimo nivel de oxigenación en los tejidos y, por tanto, es de gran valor para la solución de los estados de hipoxia (falta de oxígeno) de los mismos.

¿LA ETERNA JUVENTUD?

Hay que añadir que la oxigenación hiperbárica es actualmente la terapia fundamental o primaria para tratar la descompresión, el embolismo gaseoso, la intoxicación con monóxido de carbono y solventes orgánicos, la gangrena gaseosa y las lesiones graves de los tejidos por quemaduras, laceraciones y/o traumatismos. Pero también se utiliza como tratamiento complementario o coadyuvante en aquellas alteraciones o enfermedades en las cuales se hayan determinado bases fisiológicas para su uso. Y son muchas como se puede ver en el recuadro  adjunto.

Debo agregar que en los últimos años se están también utilizando cámaras hiperbáricas para detener con éxito el proceso de envejecimiento de la piel. Y es que el oxígeno hiperbárico permite que la misma se vascularice reactivando el sistema circulatorio, revitalizando los tejidos y atenuando las arrugas y los signos de envejecimiento. Por eso cada vez más clínicas de cirugía estética incluyen sesiones con cámara hiperbárica entre sus servicios.

Sus efectos sobre la salud de la piel están por otra parte tan contrastados que es un secreto a voces que Michael Jackson –entre otros muchos famosos- utiliza a diario su propia cámara hiperbárica con los efectos que conocemos.

SIN EFECTOS SECUNDARIOS

Tanto Domingo Pérez León como Valeriano Bort coincidirían en señalar que, si no se rebasan los límites establecidos en los protocolos internacionales en cuanto a tiempo y presión, la tolerancia a esta terapia es particularmente buena y se puede asegurar la ausencia de efectos secundarios y de cuadros tóxicos. Únicamente hay que tener en cuenta que el aumento de la presión dentro de la cámara crea desigualdad de presiones entre las zonas del oído medio y los senos paranasales y frontales. Una diferencia de presión que crea un vacío en esas zonas que resulta tan molesto como descender o subir a varios metros por debajo o por encima del nivel del mar. Pero esa molestia puede ser fácilmente superada con un proceso de compensación normal de aire hacia esas zonas a través de los conductos naturales del cuerpo y de forma tan sencilla como tragar o bostezar. Aunque es posible que, por determinadas patologías -como la sinusitis-, el proceso de liberación del vacío sea dificultoso o imposible. En esos casos estaría contraindicado su uso (vea el recuadro).

En suma, conocidas las aplicaciones actuales de la oxigenoterapia hiperbárica todo induce a pensar que su popularización se producirá en muy poco tiempo. A día de hoy son ya muchos los médicos que se interesan por ella como una especie de tratamiento de puesta a punto general del organismo. Pero hay que dejar claro que el oxígeno hiperbárico no es una panacea. Ha de ser prescrito por un especialista en las dosis adecuadas y en los momentos precisos.

 L. J.

Recuadro:


 

Para qué se usan las cámaras hiperbáricas

1) En casos de urgencias:

-En situaciones de descompresión brusca (por el ascenso rápido al bucear o por un ascenso brusco de aviones desprovistos de despresurización)
-En intoxicaciones por monóxido de carbono.
-En la gangrena gaseosa.
-En el embolismo gaseoso (introducción de aire dentro del torrente circulatorio de forma accidental o a causa de procesos quirúrgicos, médicos o de cualquier otra índole).
-En casos de inhalación de humo.
-En intoxicación por cianuro.
-En desmembraciones severas.

2) Como terapia primaria o fundamental en casos de:

-Edema cerebral.
-Traumatismo craneoencefálico cerrado.
-Ahogamiento por inmersión o ahorcamiento.
-Congelación.
-Electrocución.

3) También es útil en otras afecciones como:

-Lesiones por aplastamiento.
-Trombosis de la arteria principal de la retina.
-Sordera súbita idiopática y trauma acústico.
-Infecciones necrotizantes de tejido celular subcutáneo, fascia y músculo.
-Linfangitis necrotizante.
-Peritonitis.
-Esclerosis múltiple.
-Arteriosclerosis.
-Anemia aguda por hemorragia.
-Síndrome compartimental y otras isquemias traumáticas agudas.
-Apoyo en la rehabilitación de secuelas neurológicas.
-Úlcera gastroduodenal rebelde al tratamiento.
-Quemaduras térmicas.
-Osteomielitis aguda y crónica (el oxígeno hiperbárico es la única terapia efectiva).
-Necrosis aséptica de la cabeza femoral o humeral.
-Retraso en la consolidación de fracturas.
-Injertos óseos.
-Cicatrización lenta.
-Úlceras vasculares periféricas: arteriales, venosas, diabéticas, de cúbito.
-Accidente cerebrovascular.
-Mielitis por radiación (radioterapia del cáncer).
-Retinopatía diabética.
-Psoriasis.
-Lepra.
-Migraña (cefalea vascular).
-Artritis reumática.
-Infarto de miocardio.
-Cardiopatía isquémica.
-Esclerodermia.
-Lupus eritematoso.

 


 

¿Cuáles son sus efectos?

Los principales efectos de la Medicina Hiperbárica son los siguientes:

Hiperoxigenación (saturación de oxígeno). Las altas presiones con oxígeno saturan en un 2.000% más la sangre del paciente. Esta alta dosis de saturación ayuda a la regeneración de los tejidos dañados por quemaduras, por cortes o por enfermedades que puedan causar insuficiencia de oxigenación en determinados órganos del cuerpo. Con la hipoeroxigenación se subsanan en gran medida los problemas de falta de oxígeno causados por defectos en la circulación, edema o cualquier otra causa. Además, la hipoeroxigenación ayuda a eliminar otros gases y por ello es útil en el tratamiento de envenenamiento por gases tóxicos. Por otra parte, no se debe olvidar un punto muy importante en lo que respecta a las funciones del oxígeno en nuestro cuerpo y en nuestro metabolismo, y es que se trata de un elemento indispensable en todo proceso de cicatrización.

Neovascularización (regeneración y creación de nuevos vasos sanguíneos). La hiperoxigenación proporcionada por esta terapia incrementa el crecimiento de nuevos vasos capilares y la regeneración de los existentes. Estos vasos sanguíneos son los últimos en la cadena circulatoria del cuerpo humano y surten al organismo del oxígeno y los nutrientes que necesita para continuar viviendo.

Osteogenesis (regeneración de huesos). Debido a la hiperoxigenación producida por esta terapia las células obtienen todo el oxígeno que requieren para la remodelación de los huesos que se hallan afectados por fracturas, envejecimiento, descalcificación o infecciones causadas por agentes patógenos.

Antimicrobiano, bactericida, fungicida y viricida. La hiperoxigenación suministra a los glóbulos blancos el oxígeno que necesitan para defender al organismo de los microorganismos causantes de infecciones. Igualmente hace más efectivo el funcionamiento de algunos antibióticos que requieren de altos niveles de oxígeno en los tejidos. El oxígeno, en sí mismo, es capaz de destruir directamente algunas bacterias, fundamentalmente las anaerobias. Por  tanto, el oxígeno actúa en sinergia con nuestro sistema inmune.

Además se ha constatado que reduce el trabajo cardiaco, la agregación plaquetaria y la acidez gástrica y tiene un efecto diurético muy importante.

 


 

Mecanismos de acción

En el sistema nervioso central crea vasoconstricción paradógica durante la Oxigenación Hiperbárica seguida de vasodilatación posterior (se ha determinado vasodilatación en áreas infartadas mejorando la circulación), incrementa la permeabilidad de la barrera hematocefálica, detiene o reduce la producción del edema en el sistema nervioso central, mejora la microcirculación, incrementa el oxígeno en el fluido espinal y evidencia la regeneración axonal.
En el sistema circulatorio actúa como antiagregante plaquetario, incrementa la hemolisis de glóbulos rojos viejos, reduce el trabajo cardiaco y aumenta la resistencia al shock cardiogénico.
En el sistema endocrino estimula las glándulas endocrinas y el timo, disminuye los requerimientos de insulina y mejora el metabolismo.
-En el sistema gastrointestinaldisminuye la secreción ácida gástrica (reduce la gastritis y las úlceras), disminuye el tono del píloro (mejora el vaciamiento gástrico) e incrementa la movilidad intestinal.
-Y, en general, elimina otros gases, eleva el oxígeno en los tejidos por tiempo prolongado después de la exposición en Oxigenación Hiperbárica, incrementa la tensión de oxígeno en hueso, orina y fluido corporal total, regulariza la deposición del colágeno, incrementa la actividad de las células óseas y aumenta la actividad de los mecanismos inmunitarios.

 


 

Contraindicaciones

Generalmente depende de la capacidad de la persona para tolerar los cambios de presión. Por tanto, hay que estar alerta ante casos concretos. Pero las personas con epilepsia no pueden utilizarla. Ni aquellas a las que se les ha trasplantado un órgano ya que la oxigenación de las células crea defensas y éstas podrían rechazar el órgano trasplantado. Tampoco se suele aplicar a embarazadas. Y, por lógica, no es una terapia agradable para quienes padecen claustrofobia. El doctor Pérez León, en cualquier caso, añadiría estas otras:

Contraindicación absoluta: los pacientes que están siendo tratados con quimioterapia, las personas con neumotórax no tratado y quienes estén siendo tratadas con hipertermia o hayan sido tratados con platino.
Contraindicación relativa: pacientes con sinusitis activa, enfisema con retención de CO2, neumotórax espontáneo, cirugía de tórax o cirugía de oído.
 

Este reportaje aparece en
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Julio - Agosto 2002
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