Constatan la incidencia de los factores emocionales en el cáncer de mama

El médico alemán Ryke Geerd Hamer postularía en 1981 que lo que llamamos cáncer no es a menudo sino un proceso biológico natural que el organismo pone en marcha como respuesta a un shock traumático inesperado que se vive en soledad y que según la naturaleza del conflicto -afectivo, laboral, sexual, etc.- impacta en una u otra área del cerebro provocando una ruptura del campo electrofisiológico o electromagnético que, como consecuencia, altera el órgano que esa parte del cerebro regula. Pues bien, 33 años después investigadores de la Universidad Ben Gurion de Israel acaban de publicar en BMC Cancer un trabajo cuya principal conclusión es que las mujeres jóvenes que sufren situaciones emocionales graves ¡deben ser consideradas grupo de riesgo para el cáncer de mama! Y no son los primeros en llegar a la conclusión de que los factores emocionales son importantes en cáncer.

Sumarios:

Un grupo de investigadores de la Universidad Ben Gurion de Beerseba (Israel) encabezado por la doctora Ronit Peled ha constatado que existe un evidente vínculo entre los traumas emocionales y la aparición del cáncer de mama.

Un grupo de investigadores de la Universidad Ben Gurion afirma que las jóvenes que sufren una pérdida grave en su infancia, especialmente si luego sufren otros acontecimientos vitales negativos significativos, “deben ser consideradas ‘grupo de riesgo’ y tratadas en consecuencia”.

La pérdida de alguno de los padres o su divorcio antes de que un hijo tenga 20 años, una separación, divorcio o muerte del cónyuge o de una amistad íntima, una enfermedad severa, la pérdida del trabajo, una fuerte crisis económica, la enfermedad grave de un familiar cercano y otros acontecimientos similares pueden dar lugar a graves patologías, cáncer incluido.

Ya en 1893 el doctor Herbert Snow publicaría un libro en el que afirma que las mujeres con depresión tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.

En 1959 Lawrence Leshan ya infirió que parece haber correlación entre la enfermedad neoplásica y ciertos tipos de situaciones psicológicas, que el tipo de personalidad parece influir en el tiempo que va desde la aparición de la neoplasia hasta la muerte del paciente y que no es descartable la relación entre el tipo de personalidad y el tipo y ubicación del cáncer.

De la relación entre los traumas psicoemocionales y las enfermedades se ocupa la Psiconeuroinmunología, disciplina que explica la interacción entre los procesos psíquicos, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino.

En 1995 el psiquiatra C. Chen ya constató que el riesgo de sufrir cáncer de mama es mayor entre las mujeres que sufren algún estrés vital severo; como la muerte de un familiar o una enfermedad grave en la familia.

Que los shocks psicoemocionales se pueden somatizar lo sabe bien cualquier experto en Psiconeuroinmunología aunque los oncólogos hayan decidido ignorarlo porque eso no se trata con cirugía, Quimioterapia y Radioterapia.

Este reportaje aparece en
175
Octubre 2014
Ver número