Juan Gérvas: “La industria farmacéutica ha perdido aún más credibilidad que la OMS”

Discovery DSALUD se anticipó varios meses a organismos y medios de comunicación en su denuncia pública y reiterada de que la supuesta pandemia de gripe A era un montaje y de que no iba a tener lugar, que se trataba de una estrategia hábilmente urdida a nivel mundial para vender vacunas no sólo ineficaces sino peligrosas. Pocos lo creyeron pero el tiempo ha dado la razón a la revista, referencia mundial hoy a nivel hispano en el ámbito de la salud. Pues bien, hay que decir que no estuvo sola en su denuncia y que hubo otros medios, organismos y profesionales de la salud que finalmente contribuyeron a desmontar la trama. Es el caso del médico español Juan Gérvas con quien hemos tenido oportunidad de conversar sobre ello.

La “pandemia” de gripe A –o, mejor escrito, su inexistencia- es para muchos uno de los mayores escándalos de la historia de la Medicina. Solo que al mismo tiempo se ha observado un fenómeno sin precedentes: pese a la enorme campaña de miedo orquestada por los laboratorios farmacéuticos, las altas instituciones sanitarias y los gobiernos los intentos de vacunación masiva fracasaron. Algo que en parte fue posible por la insumisión propugnada por un sinnúmero de profesionales sanitarios ante lo que estaba sucediendo. Uno de los cuales fue el Dr. Juan Gérvas, profesor de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madridque además ejerce como médico general rural en la sierra norte madrileña y esuno de los que llegaría más lejos pues si durante toda la “epidemia de miedo” de la gripe A escribió varios artículos de denuncia y llamamiento a la calma ahora exige que la ministra Cristina Jiménez y los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas sean encausados judicialmente para exigirles responsabilidades por la compra con dinero público de las enormes cantidades de vacunas y antivirales con las que se pretendía encarar una “pandemia” que no existió más que en la mente de quienes tienen intereses nada ocultos.

Nacido en Lorca (Murcia) Juan Gérvas pasaría su infancia sin embargo en Badajoz hasta que decidió estudiar Medicina trasladándose para ello a Valladolid donde también hizo la tesis doctoral. En la actualidad vive y trabaja en Buitrago de Lozoya, pueblo de la sierra norte madrileña desde donde también coordina un grupo científico de investigación y análisis de la organización y actividad de Atención Primaria conocido como Equipo CESCA (www.equipocesca.org).

-Permítanos antes de nada que le interroguemos brevemente sobre su experiencia vital ahora que acaba usted de jubilarse formalmente aunque sepamos que sigue muy activo. ¿Cómo empezó?

-Bueno, tras obtener el título de Licenciado en Medicina en Valladolid empecé a dar clases como profesor de Anatomía mientras hacía latesis doctoral. Vine a Madrid a continuar unos trabajos sobre el cerebro, tanto en animales como en laboratorio, pero lo dejé por la frialdad del tema y ejercí como médico general más de veinte años en la zona de Cuatro Caminos. Hasta que mi mujer y yo, que también es médico, decidimos venirnos a vivir a la sierra de Madrid a trabajar como médicos rurales cuando nuestros cuatro hijos se fueron de casa. Así que hasta enero pasado he sido el típico médico generalista que hace de todo; desde sacar un diente a un niño hasta poner una escayola, tomar una muestra vaginal, poner inyecciones, hacer análisis, ejercer de pediatra, practicar la cirugía menor –es decir, eliminar verrugas y lipomas, abrir y limpiar abcesos, tomar biopsias, extirpar tumores…-, cuidar a moribundos, visitar a domicilio a enfermos crónicos, recibir a sus familiares a horas intempestivas, trabajar con los alcaldes, maestros y dirigentes de asociaciones, etc. Compatibilizando todo ello con la docencia en la universidad.

-¿Y ahora que se ha jubilado formalmente? Porque dudamos que vaya a quedarse sin hacer nada dado su pasado…

-Me seguiré dedicando a la investigación ya la docencia. Ampliaré mi número de publicaciones científicas -que es ya de varios centenares- y seguiré impartiendo clases colaborando tanto en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Autónoma como en la Escuela Nacional de Sanidad en Madrid.

-Bien, si le parece hablemos de la farsa de la gripe A. Usted dio hace poco un salto cualitativo al exigir que se determine si la ministra de Sanidad y sus asesores así como los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas incurrieron en responsabilidades penales en este caso. Y lo hizo además públicamente con un texto titulado Razones para pedir el procesamiento político y penal de la Ministra y de los Consejeros de Sanidad de España por la gestión de la crisis de la gripe A en el que, entre otras muchas cosas, decía que pueden haberse producido “probables daños en la salud pública” además de un “mal uso de caudales públicos”. Agregando que formalizar esa denuncia a nivel penal aportando datos e informes concretos “no es difícil”. ¿A qué datos e informes se refería?

-Le pongo ejemplos. Existe daño a la salud pública cuando las mentiras contadas han llevado a un probable aumento del número de abortos y disminución de los embarazos. Porque muchas mujeres, espantadas ante las noticias falsas que se difundieron sobre la mayor mortalidad de la gripe A respecto a otras gripes, decidieron abortar o retrasar el embarazo. Otro ejemplo: la vacunación masiva con una vacuna, la de la gripe estacional, a sabiendas de que era innecesaria. Otro: el sobreuso de antibióticos ante la amenaza de neumonías excepcionales. Obviamente hay más. En cuanto al mal uso de caudales públicos es evidente. Un mero ejemplo: se ha gastado injustificadamente una cantidad de dinero enorme en reformar estructuralmente los servicios de Urgencias y otros departamentos ¡sólo para atender específicamente a la gente que se supone iba a resultar afectada por la gripe A! Y no son, insisto, más que simples ejemplos.

-No es muy habitual que un médico exija posibles responsabilidades penales a las máximas autoridades sanitarias de un país. Su artículo lo escribió a título individual pero, díganos, ¿ha recibido o está recibiendo adhesiones? Y si es así, ¿le apoyan otros profesionales sanitarios? Por otra parte, ¿piensa ejercer acciones legales solo o en compañía de otros?

-He recibido muchos mensajes de apoyo. De personas a nivel individual y de asociaciones. Y muchos me han preguntado sobre el particular. Bueno, pues les he pedido que esperen hasta el final de la primavera. En abril o mayo podré decir algo más.

-Quizás el mayor foco de interés esté hoy en demostrar que hubo presiones de los laboratorios farmacéuticos sobre la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que ésta elevara el nivel de alerta. Quizás la investigación que ha decidido impulsar el Consejo de Europa sea eficaz. ¿Cómo lo ve usted? ¿Cree que esa investigación dará resultados?

-No me interesa tanto la influencia de las farmacéuticas en la OMS como su falta de independencia y criterio científico. Además quizás todo haya sido iniciativa de la gran industria farmacéutica pero también ha tenido mucho que ver el ansia de protagonismo de algunos miembros de la Organización Mundial de la Salud y su necesidad de contar con más fondos. A mi juicio no es tanto un problema de corrupción en sí como un problema de falta de independencia y criterio científico por parte de la OMS.

-¿Sabía que dos parlamentarios españoles -Fátima Aburto del PSOE y Agustín Conde del PP- han intentado boicotear el trabajo de investigación de Wolfgang Wodarg en el Consejo de Europa? Habían firmado el texto inicial pero luego se desmarcaron por considerarlo “demasiado duro”. ¿Qué opina de ello?

-Que entre los políticos también hay personas no independientes y corruptas. Mire, quiero recalcar que la preocupación sobre la gestión de la presunta pandemia de gripe A por la OMS es ya mundial.

-¿Tiene conocimiento de si es verdad que la industria farmacéutica financia discretamente a los grandes partidos políticos, incluidos los españoles, como se afirma hoy en círculos generalmente bien informados? ¿Podría ello explicar actitudes como la de esos dos parlamentarios?

-En Alemania se publicó un estudio impresionante sobre la influencia en los parlamentarios europeos de los lobbies o grupos de presión que financian las distintas industrias. No olvide que en Bruselas -sede del Parlamento Europeo- es legal y habitual la existencia de estos grupos para influir en las decisiones de los políticos. En cuanto a España sólo puedo decirle que hay pocos datos, mucha corrupción y escasa transparencia. Todo lo que podamos decir pues sobre eso es especulativo. Una pena.

-El papel de los grandes medios de comunicación en todo el mundo fue decisivo para expandir el miedo a la gripe A. Lo que no sorprende demasiado porque muchos de ellos son acríticos desde hace décadas con los laboratorios. ¿Sabe usted hasta qué punto la industria farmacéutica controla los medios de comunicación?

-Bueno, ha habido excepciones. Alguna notable como el artículo que publicó la Defensora del Lector de El País. Pero es verdad que la mayoría de los medios de comunicación están entregados, por interés o ignorancia, a la industria. Por ejemplo, parece que Roche reunió en Basilea en agosto del 2009 a la “crema” de los periodistas de salud de los medios más prestigiosos del mundo para hablarles del Tamiflú; con todos los gastos pagados, por supuesto. Pero lo peor es que al público le encantan las truculencias que destacan los medios. Por ejemplo, con la gripe A cada muerte en el verano fue un espectáculo gratamente visto por los oyentes/televidentes/lectores. A la población le gusta que los medios le metan miedo con algo como la gripe A. No hay pues un solo villano. Villanos lo somos todos; por activa o por pasiva.

-La OMS ha quedado claramente desprestigiada con el escándalo de la gripe A pero, ¿hasta qué punto ha afectado también a instituciones como la FDA (la agencia estadounidense de medicamentos y alimentos), la EMEA (su homónima europea) o la AEMPS (la agencia española)? ¿Cree que están igualmente cooptadas por los grandes laboratorios? Y en tal caso, ¿qué habría que hacer para afrontarlo?

-La OMS quedó ya tocada con la gripe aviar y hoy su prestigio es muy escaso. De hecho ése es su problema actual: no recibe fondos por esa falta de prestigio. Respecto a las otras instituciones baste decir que la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) es desde su fundación parte de la Comisión de Empresa e Industria de la Unión Europea y no de la Sanidad y Consumidores. Pero el problema es más grave y general porque se apoya la investigación pero después se toleran patentes de medicamentos que buscan sólo evitar la competencia y la innovación ajena.

-¿No cree que es finalmente la propia labor médica la que está hoy constantemente en entredicho debido a la mala influencia de la industria?

-La industria farmacéutica ha perdido aún más credibilidad que la OMS. Hace 50 años era apreciada. Hoy se ve a la altura de la industria del tabaco. Y es verdad que la medicina ha ido perdiendo independencia debido a la excesiva influencia en ella de no sólo de la industria farmacéutica sino también de la alimentaria, la tecnológica, la de servicios…

-Cierto. Y es sólo la industria farmacéutica la que de verdad ha sido investigada. Por eso hoy no sólo se debate averiguar su influencia sino también la de otros sectores. La Comisión de Competencia de la Unión Europea investiga desde hace años el falseamiento de las leyes de libre competencia por parte de numerosas multinacionales.

-El mayor enemigo del capitalismo es el capitalista. Ya he comentado el uso abusivo de las patentes que hoy se emplean para bloquear la competencia y la innovación. Con la actual perversión del sistema se está logrando lo contrario de lo que se pretendía.

-¿Qué se debería hacer a su juicio con el actual sistema de patentes de medicamentos? ¿Acabar con él o reformarlo?

-Habría que reformarlo para devolver a las patentes el sentido original… o eliminarlo.

-Vivimos un proceso de «medicalización» creciente de la vida. Es como si todo el mundo tuviera necesariamente que estar o sentirse enfermo para poder venderle remedios farmacológicos. A la industria se le acusa ya de exagerar dolencias y hasta de inventarse enfermedades.

-Es verdad. En su afán de ampliar el mercado algunas industrias y profesionales han apostado por crear enfermedades imaginarias –disease mongering las llaman los anglosajones- para las que se producen fármacos innecesarios. Es el caso de todo lo que hay de excesivo en torno al colesterol y su tratamiento. Y de la hipertensión. Y de la osteoporosis. Y sobre las mil falsas enfermedades con las que se enloquece hoy a la población. Un poco al estilo de lo que la OMS ha hecho de transformar una gripe leve en una temible.

-Se habla mucho de prevención y hábitos sanos de vida pero se ha llegado también al absurdo de ¡la industria de la prevención! Hoy se aconseja ya tomar productos para prevenir posibles patologías…

-Sí, pero no hay que confundir prevención con perversión. Un buen ejemplo de prevención perversa es lo que se ha hecho en España con la gripe A, los antivirales y las vacunas. Hay todo un mundo de intereses en torno a la prevención pues ese campo es todavía más amplio que el de la enfermedad. Los médicos tenemos ahora poder para definir lo que es la salud y eso es terrible. La prevención traslada fondos y esfuerzos de pobres a ricos, de enfermos a sanos y de ancianos a jóvenes. Justo lo opuesto a lo que debería hacer el sistema sanitario. Para todo tipo de industrias y para los médicos la prevención es tierra de promisión. Cada vez más intervenciones, más inútiles y más peligrosas. Casi todo lo que se hace de prevención carece de fundamento científico y a menudo causa daños inmensos.

-¿Hablemos pues de prevención real. ¿Qué estilos de vida debemos fomentar para prevenir verdaderamente lasenfermedades?

-Lo más importante es ser optimista, reír y sonreír, tratar de ser feliz. Y ser solidarios con los que nos rodean; cerca y lejos. Comprometerse con el trabajo digno y que guste. Disfrutar con la comida y con la compañía de amigos y de familiares. Y obviamente evitar los médicos y los medicamentos… excepto en casos de verdadera necesidad.

-Los grandes laboratorios realizan cada vez con mayor frecuencia sus ensayos clínicos en países “en vías de desarrollo”. ¿Por qué?

-Porque allí son más económicos, el control es menor y la mayoría de los ensayos clínicos los organiza y financia la propia industria farmacéutica. Y sabemos que ese patrocinio mejora siempre los resultados a favor del producto estudiado por varios motivos. Porejemplo, todos los ensayos clínicos de la vacuna contra el virus del papiloma humano los patrocinaron los productores de la misma. En cuanto a la gripe común no se han hecho ensayos clínicos de varios años de duración porque los patrocina la industria y a ésta  no le interesa. Muchos médicos sabemos que la vacuna de la gripe común vale de poco; pero ¡si ni siquiera se sabe cuánto dura su presunto efecto! Hacen falta ensayos clínicos independientes. No es aceptable que sea la propia industria farmacéutica la que se autocontrole.

-Los grandes laboratorios presumen de caracterizarse por la investigación y la innovación pero se les acusa de gastarse en realidad mucho más dinero en marketing y promoción que en investigación. Durante años se nos ha asegurado que un fármaco cuesta desarrollarlo de media unos 800 millones de dólares pero ahora hay quienes denuncian abiertamente que esa cifra está muy inflada. Además la inmensa mayoría de los medicamentos que se están patentando en los últimos años como “nuevos” no son más que variaciones mínimas de fórmulas ya existentes para prolongar las patentes.

-Es cierto. La industria farmacéutica se gasta muchísimo dinero en publicidad y marketing promocional de todo tipo. Y encima esos gastos son “deducibles” por lo que al final los pagamos todos nosotros. Y es verdad, lamentablemente, que hay poco de nuevo en lo que la industria promueve. Ahora bien, no olvidemos el papel de los gobiernos. Son éstos los que aprueban y financian esos medicamentos que no aportan nada nuevo (excepto un precio astronómico). Los políticos son cómplices pues de todo este negocio. Y hasta cierto punto esclavos de un mercado farmacéutico que sólo en parte cumple su función social de hacer ricos a los accionistas al tiempo que más sanos a los consumidores.

-¿Es cierto a su juicio entonces que la industria controla todo lo relacionado con el medicamento y la sanidad y que -por explicarlo de una manera gráfica- está en el vértice de la pirámide del sistema sanitario y todo gira en torno a sus intereses? Porque siendo así, ¿quién le pone el cascabel al gato, cómo va a poder cambiarse ese modelo de relación si los gobiernos trabajan en connivencia con los grandeslaboratorios?

-El problema es general, de un modelo capitalista sin freno en el que prima la codicia de los accionistas. El mercado se come al hombre. Son las industrias en su conjunto las que nos gobiernan de facto. Y recordemos que la industria farmacéutica es sólo una más entre las interesadas en el negocio de la salud. No olvidemos a la industria alimentaria, a la de las tecnologías o a la de los servicios como antes dije. El resultado final es que la Medicina se ha tornado peligrosa y la actividad médica ya es ¡la tercera causa de muerte en Estados Unidos! Un conocido sociólogo dijo que “los pacientes son el combustible del sistema sanitario” y por desgracia es cierto. Los ciudadanos tenemos el deber de exigir un mundo humano, sensible a las necesidades de las poblaciones y no a la codicia de los accionistas.

-En Discovery DSALUD hemos denunciado abiertamente la labor de los llamados “visitadores médicos” y cómo en realidad “compran” a los médicos pagándoles incluso con dinero en metálico. ¿Es cierto que usted no recibe a los visitadores médicos de los laboratorios? ¿Por qué? ¿Es una práctica que empieza a generalizarse entre los médicos o siguen siendo rara avis los que actúan así?

-La industria insiste en emplear visitadores porque sabe de la importancia de la relación personal, con o sin regalos ilegales. Desde luego es mejor no recibirlos y obtener información previa y continua de fuentes independientes. En España calculo que sólo alrededor de un 10% de los médicos se niega a recibir a los visitadores. Yo soy miembro fundador de la Plataforma No Gracias, movimiento español de rechazo a las prácticas fraudulentas de las industrias con los médicos. También soy miembro del movimiento internacional Healthy Skepticism que promueve relaciones sanas con las industrias; en este caso pertenezco al grupo directivo.

-La última modificación de la Ley del Medicamento prohíbe cualquier dádiva a un médico por parte de los laboratorios. ¿Sabría decirnos hasta qué punto está incumpliéndose la ley? ¿Qué ha de hacerse en su opinión para acabar con esta situación?

-No tengo datos pues como ya le he comentado ni siquiera recibo a los representantes. Oigo cosas que van en contra de la ley pero parece que las autoridades las consienten. En mi opinión hay que cambiar el modelo de relación con las industrias e ir a convenios generales que permitan la administración y gestión a través de institutos y autoridades independientes.

-Le pregunto como miembro fundador y activo de la Plataforma No Gracias de profesionales sanitarios por la ética en las relaciones con la industria: ¿en qué estado se encuentra su funcionamiento y cuáles son las propuestas de cambio de esta organización?

-Mantenemos actividades de información a los compañeros y publicamos todos los meses un informativo. Y promovemos relaciones transparentes y sanas; nunca directas sino a través de comités independientes de docencia e investigación.

-Durante los últimos años ha aumentado la iatrogenia causada por los fármacos. ¿Lo ha notado usted en su práctica cotidiana? ¿Qué explicación tiene este aumento y qué debe hacerse para atajarlo?

-Cada vez se actúa farmacológicamente antes -incluso en problemas menores- y con más intensidad por lo que no es raro que esa agresividad termine en mayores y más frecuentes problemas.

-¿Cuándo cree que caminaremos hacia una medicina que integre los conocimientos clásicos de la medicina convencional y las terapias biológicas o naturales?

-Las terapias alternativas y complementarias son interesantes siempre que no lleven al empleo de las mismas técnicas de charlatanes que vemos en las terapias convencionales. Hay que evitar a los charlatanes en ambos lados de la Medicina, la oficial y la alternativa. Los charlatanes prometen cosas imposibles como salud para todos, prevención para todo, vida casi inmortal sin sufrimiento, etc. Ya hay un fuerte movimiento mundial de búsqueda de una Medicina centrada en el paciente y en su sufrimiento. Y ahí pueden darnos lecciones los de las medicinas alternativas.

-Díganos para terminar cuáles son a su modo de ver los mayores retos de la Medicina en los próximos años.

-Encontrar un equilibrio entre los beneficios y los daños que causa, evitar en todo lo posible la actividad médica innecesaria y buscar el lado humano al tiempo que el desarrollo científico.
Miguel Jara

Este reportaje aparece en
125
Marzo 2010
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