La Descodificación Dental

La Descodificación Dental es una novedosa disciplina desarrollada por el odontólogo francés Christian Beyer tras constatar que los dientes no solo pueden ser causa de problemas orgánicos silentes como plantea la Odontología Neurofocal sino de conflictos emocionales no resueltos y codificados en nuestro subconsciente. De hecho afirma que basta una pantomografía dental -una radiografía panorámica- para conocer qué conflictos sin resolver padecemos e, incluso, arrastramos de nuestros antepasados e influyen en nuestras vidas. En pocas palabras, en la dentadura se reflejaría información traumática grabada en nuestro subconsciente que se manifiesta luego en forma de enfermedades. Hemos hablado de ello con él.

La Biodescodificación -como la Nueva Medicina Germánica desarrollada por Ryke Geerd Hamer y la Anatheóresis de Joaquín Grau– es una disciplina terapéutica que parte de la base de que los impactos traumáticos pueden somatizarse dando lugar a distintas patologías y que para afrontarlas con éxito es necesario conocer, revivir y afrontar esos traumas grabados o codificados en el cerebro. Hay pues que conocer su existencia primero para luego «disolverlos». Conflictos que suelen «grabarse» -codificarse- en el subconsciente aunque a nivel consciente no los recordemos. Es decir, desde este punto de vista las manifestaciones físicas de una enfermedad -su somatización-, perceptibles en forma de síntomas, no son sino pistas o datos que permiten al enfermo encontrar las claves psicoemocionales de sus disfunciones fisiológicas. Así lo dimos a conocer en el artículo que con el título Biodescodificación: un nuevo paradigma de la salud se publicó el pasado mes en la revista y en los dedicados a las dos disciplinas antes citadas en números anteriores.

Evidentemente tales postulados no son aceptables ni asumibles para quienes las enfermedades se deben a patógenos externos, una deficiente nutrición o errores genéticos pero lo cierto es que hay una persona que ha desarrollado a partir de esa premisa una disciplina basada en ello mucho más específica: la Descodificación Dental. Nos referimos a Christian Beyer, odontólogo francés que sostiene que parte de esa información codificada se encuentra en la dentadura que, a su juicio, vendría a ser como una especie de libro vital -o disco duro- en el que se inscriben las reacciones inconscientes del sistema nervioso central o, dicho de otro modo, donde se graban los conflictos existenciales de especial intensidad y difícil resolución.

Y no está hablando metafóricamente: las muelas y dientes son de naturaleza cristalina y, por tanto, conductores eléctricos; y de ahí que cualquier distorsión de los impulsos nerviosos pueda acabar afectando al esmalte. Es lo que permite que situaciones de gran estrés puedan provocar su degeneración. En pocas palabras, desde este punto de vista la dentadura vendría a ser como un preciso mapa que refleja nuestros traumas emocionales y, por tanto, posible causa de la aparición de algún problema dental. Un problema porque, siendo ello así, si el conflicto traumático persiste afrontar mecánicamente el daño -una caries por ejemplo- servirá de poco y la pieza afectada puede terminar finalmente destruida.

Ahora bien, para la Descodificación Dental los dientes representan el presente pero la forma y el estado de las raíces guarda -y revela- la memoria de todos los conflictos traumáticos sufridos por nosotros mismos… y por nuestros antepasados ya que según se asevera hay «informaciones» que se transmiten genéticamente. Una realidad transgeneracional y emocional detectable a través de la boca que constituye una de las principales diferencias con la Odontología Neurofocal ya que ésta es una disciplina que solo estudia la relación física existente entre la dentadura, el sistema nervioso y los órganos del cuerpo.

Cabe agregar que según postula la Escuela de Descodificación Dental la cadena que conduce a la enfermedad sería la siguiente: impacto emocional → reacción inconsciente del sistema nervioso central → impacto en el cerebro → reflejo rastreable en dientes concretos en función del conflicto → somatización en órganos concretos. Visión a la que podría añadirse una segunda lectura: memoria generacional reflejada en la configuración de nuestros dientes → impactos emocionales mediados por nuestro inconsciente → cerebro → dientes → órganos. Indicando todo que cuando se habla de «transgeneracional» se está hablando de transmisión de información a nivel genético.

LA DENTADURA, ESPEJO DE LA EXISTENCIA

¿Y quién es Christian Beyer? Pues se trata de un dentista francés -se diplomó en Cirugía Odontológica en 1988 en Estrasburgo- que en 2002 dejó de ejercer convencionalmente para desarrollar la nueva disciplina que bautizaría como Descodificación Dental (www.dentsvivantes.net) tras estudiar con Gerad Athies, -creador del movimiento Biología Total-, seguidor a su vez de Claude Sabbah quien fue alumno de Ryke Geerd Hamer. Beyer afirma en cualquier caso que todos los planteamientos teórico-prácticos de la Descodificación Dental son propios aunque conoce los trabajos de Michelle Caffin -autora de Cuando los dientes hablan- y otros investigadores. Agregando que el inicio de su andadura hacia lo que es hoy la Descodificación Dental fue casual: «Todo comenzó a raíz de una manifestación inesperada en una caries. Durante mi tercer año de carrera uno de los pacientes que atendí tenía unas caries extrañas: ¡eran simétricas! Si su primer molar superior derecho estaba afectado en su superficie oclusal el primer molar superior izquierdo estaba afectado en el mismo lugar y en la misma cara. No había más que una diferencia de tamaño por la fecha de inicio. Y nada permite explicar que los ‘microbios’ salten de un diente a otro sin pasar primero por el vecino así que el contagio parecía selectivo. El caso es que buscando alguna explicación me adentré en el ámbito de las llamadas medicinas alternativas, prácticasheréticas’ para la ortodoxia”. Fue pues en su búsqueda de respuestas como Christian Beyer adquiriría conocimientos de Psicología, Neurología, Neuropsicología, Homeopatía, Medicina Tradicional China y Antropología acercándose finalmente a la Biodescodificación. Siendo luego, al juntar los nuevos conocimientos adquiridos con los que ya poseía de Odontología, cuando vio de forma totalmente nueva el papel de las piezas dentales dotándolas de un significado y relevancia hasta ese momento insospechados. Y de ello hemos hablado con él.

-Díganos, ¿cómo explicaría de forma sencilla qué es la Descodificación Dental?

-Es una disciplina que ayuda a entender que la salud de la boca depende en muy buena medida de los factores psicoemocionales. De hecho el estado de nuestra dentadura es como un mapa en el que se reflejaran los conflictos psicoemocionales que hemos vivido -especialmente los traumáticos- de forma precisa. Cada caries y cada fractura se corresponde con un tipo específico de conflicto. Toda pieza dañada revela una emoción concreta y especial que provoca la aparición de una caries y no de otra. Sé que habrá quien se sonría ante esta afirmación pero será porque desconoce la estructura de nuestro sistema nervioso central. Y lo que se pretende con la Descodificación Dental es, una vez localizado el problema en la dentadura, saber qué conflicto lo ha hecho posible para buscarlo en el subconsciente y eliminar la carga emocional enterrada, codificada. Y es que cuando uno se halla inmerso en la supervivencia diaria no es fácil estar atento a lo que pasa en el interior. Todos vivimos emociones más o menos intensas, unas agradables y otras no. El problema es que algunas son tan desagradables e intensas, tan conflictivas, que pueden afectar a nuestros sistemas de soporte vital. Y una caries por ejemplo -como otros problemas dentales- implica un cambio en la forma de la pieza pero, sobre todo, refleja que se ha producido una modificación de la función cortical y orgánica producto de una vivencia emocional intensa.

¿Insinúa que cada pieza dental dañada refleja una situación emocional negativa concreta?

-Sí. Una caries, una fractura o una pérdida ósea son el reflejo de situaciones presentes; en cambio la forma y estado de las raíces puede contarnos una historia del pasado. Son dos niveles que se interrelacionan: la raíz representa la memoria transgeneracional y la pieza dental el presente condicionado por nuestro inconsciente. Bueno, pues el aspecto destructivo de una caries -y eso que se trata de uno de los órganos más duros de nuestro organismo- depende en buena medida de la energía que genera el cerebro a nivel inconsciente. ¿Que si cada pieza dental dañada refleja una situación emocional negativa concreta? Sí. Tras 20 años de estudio se lo que hay detrás de cada caries. De hecho he encontrado significado a 197 caries catalogadas en función de su tamaño, forma y ubicación. Y corresponden a 197 situaciones de conflicto. A lo que hay que añadir el hecho de que cada pieza dental puede tener demás una memoria transgeneracional reconocible por la forma y estado de su raíz. ¡En las piezas dentales están reflejadas todas nuestras reacciones frente a las vicisitudes de la vida!

-¿Significa eso que el trabajo de los dentistas es ineficaz por incompleto?

No. El dentista puede efectuar el trabajo de reparación a nivel material; sigue siendo necesario. Pero el conocimiento de los vínculos entre las piezas dentales, el resto de la estructura orgánica y los problemas psicoemocionales le permite adquirir mayor conciencia de lo que ese daño dental implica. El dentista que accede a este conocimiento deja de ser un mero cirujano que utiliza anestésicos y dispositivos tecnológicos. Se convierte en un profesional que trata a sus pacientes de forma mucho más integral y eficaz. Para lo cual ha de entender y asumir el hecho de que los problemas psicoemocionales se reflejan en la dentadura. Entre otras cosas porque si no se resuelven disminuye la tensión transferida a nivel celular y eso dificulta la recuperación de los tejidos biológicos. Por el contrario, si se resuelven, los remedios recetados -sean los que sean- ayudarán a recuperar el equilibrio perdido. Con nuestro abordaje muchas patologías bucales que antes se consideraban crónicas y difíciles de controlar presentan una respuesta positiva. Bastando a veces que el paciente reviva el problema psicoemocional traumático que le bloquea y está detrás del daño físico dental. El resultado es la reducción de los síntomas hasta su desaparición total; lo que llamamos curación.

-Comprenderá que muchos colegas y pacientes se muestren escépticos…

-No pretendo que se crea en lo que digo; se trata de comprobarlo, de experimentarlo, de vivir la experiencia y comprobar que funciona. De hecho yo mismo reconozco que no puedo explicar de forma detallada cómo funciona… pero sé que funciona. Y soy odontólogo, no alguien sin formación. Em fin, espero tener la oportunidad de explicar directamente mis planteamientos a los odontólogos españoles el próximo mes de mayo en un seminario que impartiré en Madrid.

-Y cuando explica todo esto a sus colegas, ¿qué le dicen?

-Los que vienen a escuchar, ver y experimentar se asombran de los resultados. Otros se limitan a afirmar que lo que digo son chorradas; son los que nunca han escuchado, ni venido, ni experimentado, ni leído mis obras. Se califican solos.

-Bueno, es difícil de aceptar que pueda hasta modificarse la estructura bucal a causa de un conflicto psicoemocional. Permítame ponerle un ejemplo: si alguien se queda sin trabajo y la situación le agobia y avergüenza mucho, ¿puede eso provocarle un cambio estructural en la boca?

-Sí, porque los dientes se mueven. En los adolescentes de 18 a 20 años los incisivos se mueven, algo que en la universidad enseñan que se debe a las muelas del juicio; pero yo he visto a muchos chicos sin muelas del juicio cuyos dientes se movían. Mire, hacia los 20 años los jóvenes tienen que salir al mundo, tienen que apañárselas solos y en función de la imagen que tienen de sí mismos y de la imagen que se han hecho del mundo buscan su «encaje». No pueden cambiar el mundo, sólo cambiarse a sí mismos. Y a menudo optan por cambiar la imagen que tienen de sí mismos esperando que así cambie la que otros tienen de ellos. Bueno, pues ese cambio suele llevar aparejado el movimiento y encaje de los dientes. Y no sólo en el caso de los adolescentes. Una vez atendí a una mujer de 60 años a la que sus dos incisivos se le habían adelantado ¡y a las tres semanas de la descodificación los dientes había recuperado la posición normal!

Y le pongo otro ejemplo: a muchos adolescentes el canino se les queda enganchado, no les desciende. Bueno, pues cuando les hacemos la descodificación y les explicamos el «mensaje» el diente desciende en pocas semanas. No me pregunte por qué pero le aseguro que lo hago desde hace 14 años y funciona.

LA BOCA: EL LIBRO DE LOS CONFLICTOS DE NUESTROS ANTEPASADOS

-¿Y cómo ha llegado a la conclusión de que la forma y estado de las raíces dentales depende de la «memoria transgeneracional? ¿Heredamos a nivel genético los problemas dentales de nuestros padres y antepasados?

-Nosotros planteamos la cuestión desde un punto de vista vital y psicoemocional. Todos nos planteamos en algún momento, al tratar de conocernos, quiénes y cómo somos. Y lo primero que hacemos es recurrir a los datos biográficos: soy hijo de mi madre y de mi padre. Solo que eso no es suficiente porque, ¿sabemos quiénes y cómo son en realidad nuestros padres? Hay que ir más allá. Carl Gustav Jung habló ya de la existencia de una interconexión psicológica intrafamiliar. Y su planteamiento podría traducirse en el caso que nos ocupa en la convicción de que si mi padre sufrió un conflicto psicoemocional que silenció… de alguna forma voy a vivirlo yo también aunque jamás me haya hablado de él. ¿Por qué? Pues porque ese sufrimiento afectó a su dentadura y yo puedo haber recibido esa información a nivel genético. Y al analizar mi boca puedo saber qué conflicto vivió mi padre porque cada problema dental se relaciona con un tipo de conflicto; y conociendo el tipo de conflicto saber que a mí puede afectarme uno similar.

Le pongo un ejemplo simple: hay personas a las que no les gusta nada el alcohol, lo rechazan de forma visceral y no saben muy bien por qué. Pues bien, la respuesta suele estar en la historia familiar, en algún problema con el alcohol de un antepasado. Y como eso queda reflejado en los dientes y se transmite cuando no se resuelve podemos saberlo viendo hoy las raíces de ese descendiente.

En pocas palabras, la dentadura es de alguna forma como un libro biológico de la historia familiar. Historia que no se elimina quitando el diente; si te lo quitan desaparece la posibilidad de leer la historia que guarda el diente.

-¿Y cómo analiza los posibles conflictos que revela una dentadura?

-Ante todo haciendo una ortopantomografía, es decir, una radiografía panorámica que permita observar el estado de los maxilares, la mandíbula y los dientes. Es lo que me permite analizar qué conflictos sufrieron los antepasados de esa persona y los que ha sufrido o sufre él.

-¿Puede la descodificación ayudar a evitar que un conflicto que se está viviendo se somatice y refleje en un trastorno físico?

-Evidentemente. Es más, si dotamos de significado y ayudamos a verbalizar un problema psicológico inconsciente reflejado en las piezas dentales a una persona la ayudamos. Cuando afloramos al consciente un problema que está archivado y olvidado en el subconsciente empezamos a entender lo que nos ocurre y a desdramatizarlo. Pero debemos retener esa información revelada de manera permanente pues si no haberla desvelado habrá sido inútil.

-Su planteamiento difiere del postulado por Joaquín Grau que la revista explicó en el artículo que con el título Las claves de la enfermedad apareció en el nº 170 y está a disposición de nuestros lectores en www.dsalud.com pero continuemos. ¿Puede darme ejemplos concretos?

Un caso habitual es el bloqueo del canino superior derecho; en estos casos basta explicarle al niño el concepto del deber, de la importancia de actuar sin importar lo que sienta, para que descienda. Y es que a veces resulta especialmente duro realizar el trabajo cotidiano cuando lo que uno hubiera querido vivir no pudo vivirlo por impedírselo el deber. Puede deberse por ejemplo al hecho que algún antepasado hubiera tenido que renunciar a la profesión que de verdad le gustaba por tener que hacerse cargo de la empresa o granja de sus padres. Al peso del deber. Bueno, le explicas al niño que por eso no le baja el canino, éste lo comprende y asume, se libera y el diente desciende por su propio peso. Sorprendente pero real.

En cambio cuando el que está bloqueado es el canino superior izquierdo ello nos habla de conflictos morales. Cuando las familias son muy estrictas sobre lo que está bien y lo que está mal ese diente se bloquea. Y ha sido y es muy habitual entre las mujeres porque hasta hace poco no tenían derecho a expresar lo que sentían, no podían vestir como les apetecía, estaban sometidas al marido o a normas sociales muy restrictivas…

-Profundicemos pues: ¿por qué a algunas personas no les salen las muelas del juicio?

-Se bloquean cuando la persona siente, por alguna razón, vergüenza de sí mismo; solo que es parte de un programa transgeneracional. En la universidad nos enseñan por ejemplo que el niño prognato -con mandíbulas salientes- lo es porque lo eran su padre y su abuelo… Pero claro, digo yo que en algún momento surgió el problema en la familia por primera vez. Desde mi punto de vista el niño lo es porque está en su interior programada la orden de no avergonzar a su padre. Y lo que he averiguado indica que el primer problema lo provocó en un antepasado un conflicto de tipo profesional. Pasa por ejemplo cuando alguien desciende de una familia en la que de padres a hijos se transmite un viñedo, todos se hacen viticultores y de pronto uno se niega, manifiesta su deseo de ser pintor y no puede cumplir su deseo porque no hay nadie más de la familia que pueda ocuparse del viñedo. ¿El resultado? Que su hijo será prognato.

-Una explicación un tanto extraña…

-Hace no mucho tiempo traté a un niño de 8 años que era prognato. Hablé con su madre, le dije lo que su boca estaba diciendo es “no tengo que avergonzar a mi padre” y la mujer rompió a llorar. Luego me dijo que el padre, desde muy niño, le decía constantemente al hijo “No me avergüences”. Les expliqué esto al niño y al padre, lo entendieron, verbalizaron sus sentimientos y dos meses después la boca del niño era normal. Fue una corrección casi instantánea.

-¿Y conocer la causa del mal estado de unos dientes ayuda a conocer también el origen de patologías orgánicas?

-Sí. Porque a menudo son somatizaciones de problemas psicoemocionales. En los dientes hay codificados todo tipo de conflictos: territoriales, laborales, familiares, amorosos… Desde los 12 años todo ser humano está bajo la campana de su psique; su cuerpo no está en contacto con la realidad del mundo sino con la interpretación mental que hace de él. Y si uno reprime determinadas emociones pueden producirse síndromes de conversión. La biología utiliza la carga emocional que la mente no expresa con palabras utilizando el cuerpo para desviar esa energía. Los psicólogos saben muy el alcance de la represión de las emociones, algo los médicos rechazan por desconocimiento.

-¿Pero la Descodificación Dental permite o no afrontar patologías degenerativas o, incluso, el cáncer?

-Sinceramente, lo ignoro; yo me encargo de la boca porque soy dentista. Sí se, por ponerle un ejemplo llamativo, que un afta puede desaparecer en cuatro horas con una descodificación dental. Ahora bien, ¿puede resolverse así un problema orgánico concreto? No lo sé. Lo que yo puedo decirle a un paciente es solo qué dientes están relacionados con cada órgano. Y si una vez verbalizado el problema da la «casualidad» de que su salud se restablece pues mejor que mejor.

CAMBIA UN DIENTE CAMBIA LA VIDA

-Si lo que usted plantea es verdad una mala posición de los dientes no podría resolverse solo con el uso de unos brackets.

-Si el problema está en las raíces y la causa es un problema psicoemocional de tipo transgeneracional transmitido al quitar los brackets los dientes pueden volver con el tiempo a su posición inicial. El inconsciente es más fuerte y rechazará los cambios.

-¿Entonces está o no de acuerdo con que se hagan ortodoncias antes de los 18 años?

-Lo estoy. Cuando hay dientes muy mal ubicados y se fuerza el movimiento mandibular ello puede repercutir en la espalda, el cuello y la columna vertebral y causar serios problemas físicos. Solo que yo añado a la ortodoncia la explicación a los padres de lo que significa ese diente o dientes mal colocados, qué parte de la memoria de sus antepasados está reflejando. Y si consigo que la verbalicen será borrada de esa estructura. El diente es una como una piedra sobre la cual la memoria escribe y para borrarla hay que transformar su contenido en palabras.

-Por curiosidad, ¿ha tenido usted problemas dentales?

-Padecí una enfermedad periodental con pérdida de masa ósea. Según la ortodoxia odontológica iba a perder los dientes pero trabajé con la descodificación en mí mismo y detuve esa pérdida. Hoy mi boca está perfecta. En todo caso lo que de verdad he modificado es mi forma de ver la vida y el ser humano y la importancia que tiene en nosotros la memoria transgeneracional. He podido saber cuánto sufrieron mis ancestros y comprender por qué se comportaron como lo hicieron y qué sufrimiento cargaban inconscientemente. Ya no miro a mis padres con el juicio del niño sino con el corazón del adulto que dice «ahora siento vuestro sufrimiento y entiendo por qué os comportabais así».

-Se nos asegura que hay personas en los seminarios que usted imparte que sufren reacciones emocionales muy intensas cuando les explica lo que se oculta tras sus problemas bucales…

-Porque la integración suele ser inmediata; quien lo vive siente como un clic y de repente entiende todo. Entra en catarsis al acceder a la información de su subconsciente. Alcanza niveles de intimidad a los que no había accedido hasta ese momento. Uno se libera y puede llegar a temblar, llorar o reír sin control. Muchas personas que se consideran muy racionales, incluidos colegas dentistas, han experimentado esa convulsión de apertura a su verdad interna.

-Una última pregunta: ¿qué se necesita para que alguien pueda descodificar?

-La práctica de la Descodificación Dental requiere trabajar a fondo cuatro aspectos: el intelecto, las sensaciones -proceso físico que incluye el tacto-, los sentimientos -lo emocional- y la intuición. Cuando alguien consigue conjugar y equilibrar los cuatro en un paciente se completa la descodificación. Pero claro, no todo el que decide trabajar con esta disciplina logra alcanzar el mismo nivel. Hace falta practicar mucho.

Elena Santos

Este reportaje aparece en
179
Febrero 2015
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