La placentofagia humana y sus posibles beneficios

Las hembras de casi todos los mamíferos -incluidos los herbívoros- se comen la placenta y el líquido amniótico que emerge del parto tras parir pero no así las mujeres. ¿Por qué? ¿Por razones objetivas o simplemente culturales? Y es que no hay ninguna explicación convincente que justifique ese tabú o prejuicio. De hecho la situación empezó a cambiar hace cuatro décadas y en muchos lugares de occidente se practica ya lo que ha dado en denominarse «placentofagia», especialmente entre las madres norteamericanas aunque éstas las ingieren mayoritariamente tras disecar la placenta e introducirla en cápsulas. ¿Tiene sentido? ¿Es terapéuticamente útil y eficaz? Porque la placenta humana tiene propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, antioxidantes, analgésicas, cicatrizantes y regenerativas.

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