Las autoridades optan por ignorar posibles tratamientos del virus del ébola

Las autoridades optan por ignorar posibles tratamientos del virus del ébola

Injustificada, inexplicable, indignante y hasta criminal; así podría calificarse la actitud de las autoridades médicas -españolas e internacionales- al rechazar cualquier protocolo o producto alternativo que pudiera suponer un alivio -o incluso la curación- de los diagnosticados como infectados por el virus del Ébola mientras claman por la falta de recursos terapéuticos; especialmente cuando la propia OMS avala en este caso el uso experimental de fármacos. Y es que nuestras autoridades sanitarias se han negado incluso a probar un método terapéutico de eficacia reconocida como la Ozonoterapia y eluden valorar otras posibilidades potencialmente útiles. Es más, la propia OMS, el equipo médico del Hospital Carlos III e incluso Médicos Sin Fronteras han respondido igualmente con el silencio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las principales agencias sanitarias del mundo -con la Food and Drug Administration (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) a la cabeza- aseguran que no hay nada eficaz para tratar el virus del Ébola y, por tanto, existe un claro riesgo de pandemia y hay que tomar «medidas urgentes» para evitarla. El propio presidente de Estados Unidos, Barak Obama, así lo ha manifestado públicamente pidiendo la «colaboración» urgente de todos los gobiernos. Lo que puede traducirse en que aporten dinero y asuman las decisiones que los organismos internacionales de salud postulen. Una excelente manera de ejercer desde unos pocos organismos un control absoluto de lo que todo indica va a ser de nuevo un negocio redondo. Y es que, ¿qué gobierno va a osar negarse a poner dinero a fondo perdido ante la campaña de terror puesta en marcha? La estrategia ya funcionó con el «mal de las vacas locas» llevando al estúpido y absurdo sacrificio de millones de animales con la simple alegación de que los priones supuestamente responsables podrían matar a millones de personas en unos cuantos años; sin embargo el tiempo ha transcurrido, los millones de infectados y muertos previstos no se han producido y a la gente ha bastado decirle que eso se debe gracias a la matanza animal para que se lo crea por disparatada que sea la excusa. Y como la gente carece de memoria la campaña se hizo luego con la gripe aviar, con la gripe porcina, con la gripe A y, ahora, con el virus del ébola. Y eso que los test que se usan para saber si alguien está infectado con él no detectan el virus sino sus presuntos «antígenos» usando para ello un test tan poco fiable como el ELISA, el mismo que se usa para detectar los antígenos del supuesto VIH. Contagio que avalaría el hecho de que el enfermo tenga más de 38,6º de fiebre, sufra fatiga y dolores de cabeza, leucopenia -es decir, paradójicamente un número de leucocitos menor del normal en lugar de un aumento de los mismos como en cualquier infección-, un alto valor del hematocrito -medida indirecta para saber si alguien está deshidratado-, trombocitopenia -disminución del número de plaquetas circulantes en sangre- y posibles hemorragias (lo que se da en un 50% de los casos).

En suma, se nos asegura que no hay nada que pueda evitar el contagio ni eliminar del organismo el virus del ébola y por eso están muriendo en África miles de personas obviando decir que en general se trata de población inmunodeprimida a causa de la falta de higiene y de la desnutrición endémica de la zona. En cuanto a los misioneros de la Orden de San Juan de Dios Miguel Pajares (75 años) y Manuel García Viejo (70 años) no está de más recordar que ambos eran bastante mayores y que el primero estaba gravemente enfermo antes de la presunta infección y murió de forma casi inmediata tras recibir el fármaco experimental bautizado como Zmapp, cuyas presuntas propiedades terapéuticas y posibles efectos adversos no se han constatado nunca a pesar de lo cual se han agotado sus existencias; de hecho ni siquiera puede descartarse que fuera el fármaco el que provocara su rápida muerte aunque es algo que no sabremos ya nunca porque fue rápidamente incinerado en lugar de practicársele la autopsia.

En suma, ante tal orfandad de medicamentos útiles la OMS reunió durante el mes de agosto un panel médico-ético que «aprobó» el uso de tratamientos experimentales para al Ébola. Y el 12 de agosto la doctora Marie-Paule Kieny, asistente de la Directora General de la OMS, declararía: “Ha habido acuerdo unánime entre los expertos. Dadas las circunstancias especiales de este brote de ébola es ético ofrecer intervenciones no probadas como tratamientos potenciales o preventivos. Con algunas consideraciones: los criterios éticos deben siempre guiar la prestación de cualquier actuación de este tipo. Y eso incluye transparencia en todos los ámbitos: atención, información, consentimiento, libertad de elección, confidencialidad, respeto a la persona, preservación de su dignidad y participación de la comunidad”.

En pocas palabras, la OMS considera ético probar tratamientos o productos no aprobados dada la gravedad de la situación pero no se plantea probar con ninguno de los que desde hace años se sabe que podrían ser útiles y no se han tenido en cuenta por no ser patentables y posible objeto de negocio. ¿Y a cuáles nos referimos? Veámoslo en detalle.

LA OZONOTERAPIA

La Ozonoterapia es un método terapéutico que permite combatir todo tipo de infecciones microbianas -bacterias y hongos incluidos- siendo su poder viricida superior al de toda otra sustancia conocida. Y como aumenta la producción de citoquinas -proteínas que modulan el sistema inmunitario- es una terapia importante en los casos de hepatitis y hasta como coadyuvante en terapias oncológicas, entre otras muchas dolencias. De hecho ayuda en las patologías agudas y crónicas así como en las neurodegenerativas -incluidos el parkinson y la demencia senil-, las hernias discales, el hígado graso, las dolencias articulares, la disfunción del nervio óptico, el glaucoma de ángulo abierto, la hipoacusia neurosensorial y las maculopatías.

Pues bien, el doctor Juan Carlos Pérez Olmedo -fundador de la primera Unidad de Ozonoterapia Intraperitoneal de España, miembro de nuestro Consejo Asesor y uno de los mayores especialistas del mundo en esta disciplina se ofreció en agosto pasado al equipo médico que se ocupó del misionero español Miguel Pajares en el Hospital Carlos III a tratarle con ozono. Propuesta que fue conocida y, literalmente, ignorada. Ni siquiera se le contestó. Posteriormente, con la llegada del Dr. Manuel García Viejo, volvió a reiterar su propuesta ante diversas instancias.

-Escribí -nos contaría- a la OMS, al Ministerio de Sanidad, al Presidente de la Xunta de Galicia, a los responsables en Liberia, a los del Voluntariado de la Orden de San Juan de Dios y hasta a Médicos sin Fronteras para ofrecer mis servicios y coordinar a un equipo experto en Ozonoterapia aportando yo mismo el material, incluidos generadores y dispositivos. Todo ello por valor de 30.000 a 40.000 euros. Lo he hecho dos veces, con los dos misioneros… y nadie se dignó siquiera a contestar. Algo sorprendente teniendo en cuenta que quienes dirigen todo este operativo no saben qué hacer y reconocen limitarse a dar paliativos. Lo que me hace preguntarme qué hay detrás de todo esto y quién decide sobre lo que se puede o no hacer. Porque todo huele de nuevo a negocio por parte de la industria farmacéutica…

-¿Tan seguro está de que el ozono puede ayudar en el caso del virus del ébola como para ofrecerse a tratar directamente a los afectados? Porque asume usted el riesgo de contagiarse…

-No estoy en condiciones de afirmar que el ozono puede acabar con el virus del ébola porque eso hay que probarlo in vivo pero in vitro está constatado que es un potentísimo germicida, incluyendo a los virus. Además posee un mecanismo de acción potente y variado que, sobre todo, estimula el sistema inmune. Y no se olvide que es siempre éste el que termina acabando con los microbios patógenos. Los anti-infecciosos que se usan se limitan en general a ayudar al cuerpo a deshacerse de ellos. Bueno, pues el ozono in vivo puede estimular y fortalecer el sistema inmune para destruir los virus a la vez que potencia las defensas naturales; y lo hace sin efectos secundarios adversos así que, ¿por qué no se quiere recurrir a él? ¿Cómo pueden los responsables de este problema en España actuar con tanta falta de ética? ¿Cómo pueden reconocer públicamente que no tienen medios para afrontar el problema y permitirse el lujo de rechazar ofrecimientos como el mío para un tratamiento que en muchas otras patologías ha demostrado ya su eficacia? ¿A qué intereses sirven realmente?

-¿En qué basa tanta confianza en el ozono?

-De sus posibilidades han hablado ustedes mismos en la revista en varios reportajes. Está científicamente documentado que el ozono permite una mayor transferencia de oxígeno a los tejidos, activa sistemas enzimáticos antioxidantes endógenos, regula y aumenta la liberación de citoquinas con actividad antiinflamatoria y estimula, regula o modula el sistema inmune. Y está constatado in vitro que es un potente germicida que abarca todo el espectro de microorganismos patógenos, incluyendo cualquier tipo de virus. Y no siendo descartable que el ozono pueda tener efecto letal directo para cualquier virus en el interior del organismo lo que es indudable es que potencia mucho el sistema inmune. Sin efecto adverso alguno Y solo eso ya justifica su uso ante un infectado por el Ébola. A fin de cuentas se sabe que el 50% de los contagiados supera la enfermedad dejando simplemente a sus organismos que actúen con un mínimo apoyo vital. Es pues la fortaleza inmune de ese 50% de enfermos la que vence al virus del ébola una vez su sistema inmune se ha rearmado y organizado. Aquí es pues donde hay que actuar. En este sentido el ozono es a mi juicio el más extraordinario medicamento que existe. Y aclaro que tras esta afirmación hay un amplio historial de investigación.

-Usted postula entonces que lo que hay hacer es ante todo potenciar el sistema inmune…

-Evidentemente. Es siempre nuestro sistema de defensa el que a fin de cuentas vence o es vencido cuando uno enferma. En el caso del ébola se afirma que si alguien sobrevive 12 días supera la enfermedad. Bueno, pues si eso es así es el sistema inmune el que lo logra. Así que lo idóneo es potenciarlo con productos naturales no iatrogénicos. Y eso lo logra el ozono que además posee propiedades antivíricas.

-¿Y se sabe cómo actúa el ozono ante los virus?

– El virus del ébola posee una envoltura lipídica, la que toma de la célula invadida. Pues bien, todos los mecanismos del ozono se ponen en marcha cuando éste reacciona con la membrana de las células, la membrana lipídica. Ésa es la diana del ozono, el punto de partida. A partir de ahí se forman otros compuestos que son los que actúan y activan los mecanismos beneficiosos del ozono. Las células sanas reparan rápidamente el daño oxidativo provocado por el ozono porque poseen unos potentes sistemas antioxidantes pero los virus están desprovistos de esas defensas y si son atacados en fase extracelular, que es la fase de fiebre, se puede plantear la hipótesis de que pueden ser eliminados también por el ataque directo del ozono in vivo. Además existe una característica añadida del virus del ébola y de otros virus que provocan fiebres hemorrágicas y es que la célula atacada es la célula endotelial; es decir, las células que recubren los vasos. Y aquí existe una mayor posibilidad de que el ozono alcance las células endoteliales.

Y eso me recuerda que en junio pasado acaba de publicarse en Cancer Clinical Research un artículo sobre el uso de ozono intraperitoneal en conejos blancos de Nueva Zelanda constatándose que su efecto anticancerígeno en un tumor producido por el virus de Shope -el equivalente al papilomavirus humano- se debe a que logra una fuerte estimulación del sistema inmune potenciando en especial el número de linfocitos CD3 y las «células asesinas naturales» NK.

-En tal caso puede usarse igualmente para desinfectar eficazmente útiles y estancias.

-Evidentemente. Su uso permitiría disminuir el contagio en el medio hospitalario. Y lo mejor es que es muy fácil y muy barato. En concentraciones mínimas y con un tiempo de exposición programable. La verdad es que el espectáculo del Hospital Carlos III esterilizando con vapor de peróxido de hidrógeno -es decir, con agua oxigenada- es patético. Se gastan un montón de dinero con algo que se puede realizar por apenas 100 euros. Es más, la inhalación de ozono en concentraciones muy bajas por períodos cortos -30 minutos por ejemplo- no entraña peligro alguno y facilita la esterilización total de cualquier ambiente. Además de su efecto terapéutico en toda enfermedad vírica.

-¿Y cómo se aplica?

-A pesar de que la International Medical Ozone Federation ha publicado un informe en el que propone el uso masivo de la Ozonoterapia en las zonas infectadas por el ébola suministrándolo por vía rectal mi opinión es que la mejor vía es la intravenosa directa. Es la más segura para los operarios y seguramente la más efectiva para los enfermos. Es segura porque los pacientes de ébola permanecen con un acceso venoso permanente y a mi entender es mucho más práctico que manipular y moverlo para realizar la vía rectal. Por otro lado, el virus del ébola se encuentra en las células del endotelio vascular especialmente y por tanto es mucho más accesible al ataque directo del ozono por vía intravenosa. Además la vía de acceso permanente permite, si se desea, realizar otras técnicas; como la autohemoterapia. Pero seguramente se necesite mucho más y se requiera utilizar varias vías a la vez: rectal, vaginal, etc. Es algo que no se puede saber hasta trabajar directamente con los enfermos. Lo que es evidente es que el ozono debería ensayarse y experimentarse en el ébola para buscar la mejor opción.

-¿Qué experiencia hay en el tratamiento con ozono de infecciones víricas serias?

-Son muchas las enfermedades infecciosas víricas que pueden tratarse con ozono, de forma única o complementaria: el herpes Zoster, los de la hepatitis B y C, los virus RNA con envoltura lipídica… Y sin duda en muchos más pero como no es patentable no se investiga. Y eso que sería fácil porque el ozono no tiene efectos secundarios adversos.

-¿Y cómo se explica entonces que tanto la OMS como las agencias del medicamento y los gobiernos ignoren o desprecien el ozono como posibilidad terapéutica en el caso del ébola?

En estos momentos hay un enorme movimiento de investigación rápida al haber tantos “cobayas” humanos con los que usar productos y protocolos saltándose todas las fases de investigación clínica habituales en el convencimiento de nadie les pedirá explicaciones. Y es que el negocio acompaña siempre a este tipo de dramas. Desde enero de 2014 el valor en bolsa de las farmacéuticas se ha revalorizado más del 30%. ¿Y qué cree que sucedería si una modesta molécula como el ozono, que no pueden controlar ni patentar, demuestra que funciona? No pueden arriesgarse a que se demuestre que tiene resultados; por modestos que éstos sean ya que podría dar pie a que la ciudadanía exigiera su uso y entonces no tendrían más remedio que dedicar tiempo y recursos a investigar con el ozono. Aunque yo pienso que la industria sabe perfectamente ya de lo que es capaz el ozono pero lo oculta; lo sabe incluso mejor que los que nos dedicamos a la Ozonoterapia.

Hasta aquí la breve entrevista que hicimos al Dr. Pérez Olmedo. Lo curioso es que poco después supimos que dos doctores norteamericanos, Harold Robins y Robert J. Rowen, habían decidido trasladarse hasta Sierra Leona con 10 generadores de ozono médico y entrenar a los médicos nativos en la técnica de administración que van utilizar en un primer ensayo con pacientes de Ébola. Según explicarían llevaban desde el pasado mes de agosto conversando con miembros del Gobierno de Sierra Leona sin conseguir que se les escuchara hasta que ante la gravedad de la situación éstos accedieron a poner en marcha su plan. Por lo explicado van a constituir cuatro grupos a cada uno de los cuales se le aplicará un protocolo distinto si bien a todos se les suministrará ozono por vía intravenosa; técnica que estos médicos dominan habiendo hecho ya más de 100.000 administraciones sin el más mínimo problema. Y en este sentido cabe recordar que en 2007 la Asociación Española de Aplicación de Oxígeno-Ozono Terapia (ACEOOT) llevó a su Asamblea General una propuesta de expulsión del doctor Pérez Olmedo por enseñar la aplicación intravenosa de ozono a 13 médicos durante un congreso celebrado en Lanzarote ya que una vez allí se le prohibió dar la ponencia en la que iba a hablar sobre esta técnica. Aun está esperando una disculpa ya que el tiempo le ha dado la razón.

Terminamos indicando que el ozono se une en el organismo a las cadenas dobles de ácidos grasos insaturados de la pared fosfolípida de la membrana eritrocítica conduciendo ello a la formación de peroxidasa, de importante papel en el metabolismo a través de los sistemas redox, NADH/NAD y GSH/GSSG. Peroxidasa que al reaccionar con el glutatión incrementa la producción de 2.3 DPG (difosfoglicérido) e hidrogeniones facilitando la liberación de oxígeno a partir de la oxihemoglobina; principalmente en territorios isquémicos.

La Ozonoterapia, en suma. como ya explicara en el nº 27 de esta revista el doctor Eusebio Sala-Planell en el artículo que con el título Ozonoterapia: una técnica curativa con resultados espectaculares apareció en el nº 27 correspondiente a abril de 2001 está indicada de forma especial en cinco patologías concretas: infecciones microbianas de todo tipo, disminución de las defensas, isquemia (déficit de irrigación sanguínea), patologías neurodegenerativas y afecciones articulares agudas o crónicas, incluyendo hernias discales, artrosis, artritis y osteomielitis crónica.

UNA PLANTA AFRICANA INHIBE EL CRECIMIENTO DEL ÉBOLA

En África existe una planta con flores que ha demostrado in vitro inhibir la replicación del ébola. Nos referimos a la Garcinia Kola, perteneciente a la familia Clusiaceae, que se encuentra en Liberia, Sierra Leona, Benín, Camerún, Senegal, Costa de Marfil, Gabón, Ghana, Congo y Nigeria. Así lo dio a conocer en 1999 durante el 16º Congreso Internacional de Botánica celebrado en St. Louis (EEUU) un grupo de investigadores dirigido por el profesor nigeriano Maurice Iwu quien durante diez años trabajó para el Ejército norteamericano en la División de Terapias Experimentales del Instituto Walter Reed de Investigación del Ejército de Washington. Y lo constató tras valorar cerca de 2.000 compuestos. Estudios posteriores con animales constatarían que su consumo aumenta la actividad de las enzimas lactato deshidrogenasa y glucosa-6-fosfato deshidrogenasa. Lo curioso es que en algunos de esos países se venden bebidas refrescantes que llevan extracto de Garcinia Kola y se comercializan como Bitter Kola. Y es que se trata de una planta que se utiliza desde hace siglos en la medicina tradicional africana por sus efectos purgantes, antiparasitarios y antimicrobianos; usándose asimismo sus semillas para tratar las bronquitis, las infecciones de garganta, los cólicos, los resfriados, la tos y las disfunciones hepáticas.

Pues bien, Maurice Iwu concedió recientemente a un diario nigeriano una entrevista en la que, entre otras cosas, diría. “El ébola, desde el punto de vista de desarrollo de fármacos, no es atractivo. Y la malaria tampoco. Porque incluso si se consiguiera un medicamento para toda África no podría recuperarse el coste de su desarrollo. Así que este tipo de medicamentos tienen que ser subsidiados gubernamentalmente y de ahí que nos trasladaran a cumplir con otras ocupaciones. Así que en aquel momento nosotros nos detuvimos pero otra gente continuó y un equipo de la Universidad de Ibadan (Nigeria) dirigido por el profesor E. O. Faronbi publicaría posteriormente otros trabajos. Otros grupos en Japón siguieron igualmente investigando sobre sus propiedades antioxidantes y hallaron que es casi 20 veces mayor que el de la vitamina E”.

Iwu añadiría que es en cualquier caso el momento de cambiar el actual enfoque farmacológico de la Medicina: «Es hora de plantearse cómo fortalecer los órganos y el sistema inmune. Y en este sentido la Garcinia Kola es sin duda muy interesante”.

Los estudios realizados tras dejar el equipo de Iwu de investigar demostrarían posteriormente que es antioxidante -contiene potentes bioflavonoides que eliminan radicales libres y especies reactivas de oxígeno relacionadas con infecciones, reacciones inflamatorias, hemorragias y destrucción de las membranas celulares-, antiinflamatoria, antitrombótica, antihepatotoxicidad, antiparasitaria y antimicrobiana.

Siendo uno de esos estudios el titulado Clinical Evaluation of Ocular Antiviral Effect of Garcinia Kolanut Water Extract in Epidemic Haemorrhagic Keratoconjunctivitis in Lagos (Evaluación clínica ocular del efecto antiviral del extracto acuoso de Garcinia Kola en la epidemia hemorrágica de queratoconjuntivitis de Lagos) que se publicó en African Journals on line según el cual “la eficacia del extracto para dar rápidas soluciones a los síntomas y signos oculares del paciente es notable y alentadora. Y como quiera que ningún agente específico anti-adenovirus se encuentra actualmente en existencia en todo el mundo es un gran avance en el manejo de estas infecciones virales”.

Y en African Journal of Ophthalmology el trabajo Efficacy of Garcinia kola 0.5% Aqueous Eye Drops in Patients with Primary Open-Angle Glaucoma or Ocular Hypertension (Eficacia de las gotas acuosas de Garcinia kola al 0,5% en los ojos de pacientes con glaucoma de ángulo abierto primario e hipertensión ocular) presenta las gotas como tratamiento tópico válido a la vez que da cuenta de las propiedades de la planta: “Tiene propiedades antiinflamatorias, antiparasitarias, antibacterianas y antivirales. Y un estudio reciente informa de la reducción de la presión subcondral así como del dolor en la artrosis de rodilla. Se ha probado incluso en ojos humanos y su capacidad para disminuir la presión sanguínea ha sido ya publicada en estudios anteriores”. Y son solo un ejemplo de algunos de los estudios realizados con la Garcinia Kola. Lo que no se entiende es por qué tras el descubrimiento de que in vitro inhibe el virus del ébola nadie ha efectuado un trabajo para testar su eficacia en personas. Salvo que se haya hecho y se oculte hasta el momento adecuado o se haya decidido no investigarlo porque al afectar a tan pocas personas no resulta rentable. Otra cosa sería si hubiera una pandemia, real o exagerada…

CÓMO AFRONTA LOS VIRUS HEMORRÁGICOS LA MEDICINA TRADICIONAL CHINA

En suma, se nos dice que el ébola es un virus hemorrágico natural presente en la naturaleza desde hace mucho tiempo -y no creado ex professo en algún laboratorio- como el Dengue o el Marburg; y si eso es así lo inteligente es averiguar cómo han afrontado la infección por tales virus hemorrágicos las distintas civilizaciones. Pues bien, de ello sabe mucho la Medicina Tradicional China que lleva milenios tratando a los enfermos infectados por otros virus hemorrágicos con Fitoterapia hemostática. Es más, médicos cubanos y vietnamitas han actuado en diferentes períodos en Angola y el Congo con sus métodos.

Ya en el libro IX del Su Wen –obra clásica de la Medicina Tradicional China escrita entre 1115 y 1234- se menciona cómo tratar este tipo de infecciones que los antiguos llamaban «enfermedades calientes». Roberto Carlos Solís Carini, experto en Medicina Tradicional China que ha vivido y estudiado en Cuba y participado en misiones humanitarias en África -donde sufrió el dengue hemorrágico- nos diría: “Los tratados clásicos de más de 2.700 años ya plantean cómo tratar enfermedades calientes caracterizadas por síntomas como fiebre, dolor muscular y abdominal, cefaleas, erupciones y hemorragias en el tubo gastrointestinal y en todo el cuerpo que provocaban que el paciente expulsara la sangre tanto por la boca como por el recto. Algo similar a los síntomas del ébola. Y en esos tratados se habla de contener, enfriar e hidratar la sangre para lo que usaban diferentes tratamientos hoy olvidados en parte por la Medicina Actual. Y digo en parte porque los tratamientos actuales se basan en hidratar al paciente mientras se espera que su sistema inmune se recupere. Y eso es correcto pero les falta conseguir la ‘contención’ de la sangre que consigue la Fitoterapia china”.

En otro de los tratados clásicos, Qian Yi Yao Fang: Prescriptions for Emergencies Worth a Thousand Gold ( Prescripciones para emergencias que valen más que mil monedas de oro) -obra en 30 volúmenes de Sun Simiao (581-618 a.C.), considerado en China el Dios de la Medicina-, se halla una fórmula conocida como Xi Jiao Di Huang Tang compuesta por Xi Jiao (cuerno de rinoceronte), Sheng Di Huang (raíz de Rehmanniae glutinosa), Shao Yao (raíz de peonia) y Mu Dan Pi (corteza de moutan). Y asimismo se detalla cómo utilizar la fórmula.

En cuanto a los síntomas que se describen de las «enfermedades calientes» son éstos: sed, dificultad para tragar, sangre en las heces, molestias en el pecho y distensión abdominal (plenitud) que puede ser indicativa de inflamación de los órganos, hemorragias y acumulación interna de sangre, sangre en fluidos corporales y excreciones, erupciones, acumulación de sangre debajo de la piel y fiebre alta. ¿Son o no los síntomas similares a los del Ébola?

Obviamente la fórmula no puede hoy utilizarse tal cual se describe según nos explicaría Roberto Carlos Solís porque es ilegal cortar y usar cuerno de rinoceronte así que se ha sustituido por el de búfalo cuya comercialización sí es legal. En cualquier caso tampoco es necesario porque se conocen otras fórmulas incluso más efectivas y útiles que se usan para restaurar el bazo (contención). Como la Gui Pi Wan que debe utilizarse junto a la Renmania Glutinosa cruda (ésta «enfría» la sangre y la nutre). Tratamiento que a juicio de Roberto Carlos Solís podría servir para tratar el ébola ya que actúa directamente sobre el bazo y el corazón, órganos relacionados directamente con la sangre en la Medicina Tradicional China. Y uno se pregunta: ¿qué cuesta probar?

LA PLATA COLOIDAL

A mediados de agosto pasado algunos diarios norteamericanos -entre ellos el Wall Street Journal- informaban de que los afectados por el virus del ébola en Nigeria podían comenzar a recibir plata coloidal por decisión gubernamental. Pues bien, la FDA reaccionó rápidamente advirtiendo del uso de productos no autorizados para tratar el virus acabando de inmediato con la posibilidad de que se probase en los afectados y así comprobar su efecto. Demostrando así más allá de toda duda que ese organismo está al servicio de la gran industria farmacéutica porque se trata de un producto INOCUO, es decir, carente de efecto adverso alguno a las dosis adecuadas que no interacciona con medicamentos y no provoca reacciones de rechazo o alérgicas.

La plata coloidal -minúsculas partículas de plata cargadas eléctricamente obtenidas por electrolisis de plata pura en agua destilada como en su día explicamos en el artículo que con el título La plata coloidal aniquila más de 650 especies de microbios patógenos en minutos apareció en el nº 102 y complementamos con el titulado Eficacia de la plata en el tratamiento del cáncer que salió en nº 154– se utilizaba ampliamente en todo el mundo para prevenir o tratar numerosas patologías -especialmente las infecciosas- hasta que empezó a disminuir su uso al aparecer antibióticos como la penicilina y la sulfanilamida que se presentaron como «más modernos». Y obviamente los médicos empezaron a recetarlos a pesar de que en modo alguno son más eficaces debido a que en general nuestros galenos tienen la singular creencia de que lo «novedoso» es en general mejor… cuando en realidad solo suele ser mejor para los laboratorios que pueden poner así precios más caros a productos que muy a menudo no mejoran los anteriores.

En 1990 sin embargo su uso resurgiría en los círculos científicos ante la cada vez mayor resistencia de las bacterias a los modernos antibióticos. A fin de cuentas la plata coloidal no sólo elimina cientos de virus, bacterias, hongos y parásitos capaces de hacernos enfermar por simple contacto sino que además fortalece el sistema inmune. Hoy se sabe que es eficaz incluso ante la Escherichia coli y el Staphylococcus aureus. Es más, alivia las inflamaciones, mejora la digestión, estimula el drenaje linfático ayudando a eliminar toxinas, mejora la oxigenación celular, aumenta el flujo de energía en el cuerpo, fortalece el sistema inmune, ayuda a eliminar las células tumorales, estimula el crecimiento de los huesos, favorece la curación de heridas y quemaduras, acelera los procesos de cicatrización, regenera los tejidos de forma rápida y efectiva y es un buen reconstituyente general del organismo. Luego, ¿cómo va a permitir la industria farmacéutica que se autorice y popularice su uso. Nigeria de hecho se planteó tratar a los enfermos de ébola con plata coloidal con motivo de la Carta Abierta al presidente Goodluck Jonathan que le dirigió Rima E. Laibow -Director Médico de una organización denominada Natural Solutions Foundation- en la que éste le recordaba lo que antes adelantamos: «Existe un producto antimicrobiano no tóxico, carente de efectos secundarios conocidos, de muy bajo coste, que no requiere refrigeración, es autoesterilizante, está disponible, tiene un tiempo de conservación muy largo y no está sujeto a degradación en condiciones de temperatura y humedad extremas: la plata coloidal«. De hecho la plata coloidal es la base de uno de los productos comercializados por esa fundación. El optimismo de Laibow se sustentaba en una investigación llevada a cabo en 2009 por Janice Speshock y Saber Hussain en el Laboratorio Nacional de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de la que sin embargo solo se conoce un PowerPoint desclasificado que puede encontrarse en Internet en el que se reconoce su eficacia sobre el ébola y otros virus hemorrágicos. El estudio se llevó a cabo utilizando cultivos de células y muestras de virus y los resultados sugieren que cuando las nanopartículas de plata penetran en cantidad suficiente en las células junto con el virus evitan que éste se active en la célula. Pues bien, el Gobierno de Nigeria recibió tales presiones que decidió abortar el proyecto.

Cabe agregar que en un estudio publicado un año antes -en 2008- en Nanoscalae Research Letters titulado A Preliminary Assessment of Silver Nanoparticle Inhibition of Monkeypox Virus Plaque Formation (Evaluación preliminar de la inhibición por nanopartículas de plata de la formación en placa del virus de la viruela en simios) esos mismos investigadores comprobaron ya que las nanopartículas de plata inhiben in vitro el desarrollo del virus de la viruela en monos. De ahí que concluyeran: «El presente estudio demuestra la eficacia de las nanopartículas de plata para evitar in vitro la infección. Es sin embargo fundamental saber si las nanopartículas que se utilicen en posibles tratamientos terapéuticos o profilácticos son tóxicas in vivo y si a largo plazo pueden tener secuelas negativas».

Una duda en realidad aclarada por otros muchos estudios que indican que la plata coloidal es inocua. Bueno, pues su consumo, a pesar de que carece de efectos negativos y de que es eficaz ante más de 650 microbios patógenos, no está autorizado. ¿Por qué? Pues porque la industria farmacéutica se ocupó de que así fuera no incluyéndola en el Codex Alimentarius que entró en vigor en enero de 2010. Sin embargo en el caso que nos ocupa del ébola, al estar autorizado el uso de cualquier producto no aprobado, podría darse a los enfermos y constatarse su eficacia. El problema es que ningún gobierno quiere enemistarse con la todopoderosa industria farmacéutica.

EFICACIA DE LA VITAMINA C

Otro de los aspectos más paradójicos de la actual situación es el hecho de que se está usando peróxido de hidrógeno como reconocido desinfectante capaz de acabar con el ébola y sin embargo se obvia la existencia de un producto natural cuyo mecanismo de acción se basa parcialmente en la producción natural de peróxido de hidrógeno en el interior del organismo: la vitamina C. Vitamina que, al igual que el ozono, puede insuflarse a altas dosis por vía endovenosa. Y es que está constatado que si bien en los tejidos sanos actúa como antioxidante en los enfermos e inflamados -incluyendo los tumores- genera peróxido de hidrógeno. Un proceso en el que se acaban produciendo radicales altamente reactivos de hidroxilo capaces de destruir bacterias e inactivar virus.

Tan sorprendente mecanismo de acción de la vitamina C lo explicamos en el artículo que con el título La vitamina C, enormemente eficaz en el tratamiento del cáncer publicamos en el nº 77 donde dimos a conocer las conclusiones del estudio Pharmacologic ascorbic acid concentrations selectively kill cancer cells: Action as a pro-drug to deliver hydrogen peroxide to tissues (Concentraciones de ácido ascórbico farmacológico matan selectivamente células cancerígenas: funciona como una prodroga para entregar peróxido de hidrógeno a los tejidos) publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y que no podían ser más claras: “Los datos de la investigación indican que el ascórbico, en concentraciones sólo logradas mediante administración intravenosa, puede ser una pro-droga que favorezca la formación de H2O2 (peróxido de hidrógeno) y la sangre el medio por el que hacerla llegar a los tejidos. Estos resultados dan pues plausibilidad a la aplicación intravenosa de ácido ascórbico en el tratamiento del cáncer y tiene además implicaciones inesperadas en el tratamiento de infecciones donde el peróxido de hidrógeno puede ser beneficioso”. Y evidentemente tal es el caso de el Ébola. La investigación fue impulsada por el doctor Mark Levinee -director del Departamento Molecular y Nutrición Clínica del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. En sus trabajos Levinee comprobó que si bien la absorción de vitamina C alcanza siempre un punto de saturación cuando es ingerida oralmente no ocurre lo mismo cuando es introducida directamente en sangre.

Posteriormente el doctor Miguel Angel Ibáñez nos confirmaría la utilidad del uso intravenoso de la vitamina C en el tratamiento del cáncer y otras patologías (vea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Incuestionable eficacia de la vitamina C intravenosa en el tratamiento del cáncer publicamos en el nº 118). Es más, el propio Ibáñez presentó en la Universidad de San Diego (EEUU) ante más de tres mil investigadores un trabajo en el que describió cómo actúa la vitamina C para contrarrestar los radicales libres. De ahí que ni como médico ni como científico tenga dudas de su eficacia aplicada de forma intravenosa en casos de cáncer, alzheimer y otras patologías. La vitamina C aplicada de forma intravenosa y por goteo -nos explicaría- no sólo tiene efecto antitumoral sino además antidegenerativo como demostramos en la investigación que conjuntamente realizamos en la Universidad de Barcelona y en la Universidad de Stanford (California, EEUU). Es más, se trata de un potente antihistamínico y antiinflamatorio; es decir, un excelente inhibidor de los daños que provocan los radicales libres a nivel celular. Y diré más: hemos constatado experimentalmente que evita que el estrés oxidativo producido por los radicales libres induzca degeneración y destrucción celular; lo que aconseja su uso no sólo en casos de cáncer sino en todas las enfermedades degenerativas. Y esto tiene una transcendencia y relevancia enormes”.

Pues bien, en agosto pasado el doctor Thomas E. Levy –uno de los grandes defensores del uso de la vitamina C- publicó un artículo titulado Sorprendente solución para el virus del ébola en el que señalaba: “Hasta la fecha está demostrado que no hay un solo virus que no sea inactivado (muerto) por una dosis suficiente de vitamina C (ácido ascórbico). Muchos otros antioxidantes tienen efectos viricidas similares pero la vitamina C parece única por ser de mayor potencia y eficacia clínica ya que su sencilla estructura química permite que se difunda por todo el cuerpo con poca restricción. Es capaz de abordar eficazmente las poblaciones virales presentes tanto en el espacio intracelular como extracelular. La vitamina C es además muy potente y óptimamente biodisponible para acceder a cualquier tipo de infección viral”.

Además los efectos de la vitamina C sobre la carga viral irían más allá pues está demostrada su capacidad para actuar y potenciar el sistema inmune. Parece pues que habría bastantes argumentos científicos y prácticos para probar la vitamina C intravenosa en pacientes de ébola ya que se pueden manejar cantidades importantes. “En algunos casos –nos dijo el Dr. Ibáñez– he llegado a administrar hasta 60 gramos de vitamina C intravenosa. Suelo ir incrementando paulatinamente las dosis hasta que veo que llego al dintel, justo antes de entrar en el efecto opuesto. Pero esa cifra es siempre individual. Luego, una vez llego a ese umbral -que en unos pacientes es de 15 gramos y en otros de 30 o 60-, administro los sueros con una frecuencia de una o dos veces por semana hasta conseguir frenar el efecto de la degeneración celular”.

LA HOMEOPATÍA

¿Y qué decir de la Homeopatía? Pues que no está probada frente al ébola pero a favor de hacerlo hay varios argumentos. En primer lugar, la practican miles de médicos en todo el mundo; en segundo, carece de efectos secundarios; y en tercero, ya ha demostrado su utilidad en otras epidemias. En 1801 el propio Hahnemann, creador de la Homeopatía, tuvo la oportunidad de demostrar la eficacia de la Belladona como medicamento profiláctico durante la epidemia de escarlatina de ese año. Con tanta eficacia que el gobierno de Prusia haría obligatorio su uso en 1838 durante las epidemias de esa enfermedad. Y otro homeópata, Von Boeninghausen, tuvo éxito en la epidemia del cólera que sufrió Europa en 1849. Cuando intervino la tasa de mortalidad oscilaba entre el 54% y el 90% según los sitios y con el uso de Camphora, Cuprum metalicum y Veratrum Album se redujo a 5-16%.

Datos ante los que el Dr. Santiago de la Rosa, miembro de nuestro Consejo Asesor y presidente de la Comisión de Médicos Naturistas del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, se pregunta: ¿Por qué si en aquellos tiempos se utilizó con éxito ahora ni se tiene en cuenta? A fin de cuentas la eficacia de la Homeopatía está científica y clínicamente demostrada». Y que tiene razón lo avala el artículo que con el título Fundamentos científicos de la Homeopatía publicamos en ese mismo número.

En fin, aunque podría haber otras posibilidades respecto a los productos que en este caso sería oportuno utilizar ante la tranquilidad de saber que su consumo es inocuo el doctor De la Rosa propone una fórmula que a su juicio podría funcionar. Para la fiebre, Belladona, cubriendo así los síntomas de fiebre alta, dolor de cabeza y debilidad, como antiviral el Vicetoxicum por vía intravenosa y para combatir las hemorragias internas alguno de los siguientes remedios en función del paciente: Bothrops Lanceolatus (hemorragias de sangre fluida y negra), China (pérdidas importantes de sangre), Hammelis Virginica (tendencia a las hemorragias frecuentes, abundantes y repetidas), Crotalus Horridus (hemorragias que no coagulan y pueden aparecer por cualquier orificio del cuerpo), Lachesis (similar al anterior) y Meliloto común (hemorragia abundante y de color rojo vivo con congestión de los vasos sanguíneos en cualquier órgano o parte del cuerpo). Y hay otros antihemorrágicos. Y como modulador general del organismo, Árnica. Obviamente las dosis y productos variarían en función de la sintomatología y la persona.

Terminamos indicando que expertos internacionales consideran asimismo posiblemente eficaces China Oficinalis (9 CH) y Phosphorus (9 CH).

EL DIÓXIDO DE CLORO

Cualquiera que haya visto algún documental sobre cómo se desinfectan los médicos y personal en contacto con pacientes infectados por Ébola recordarán que tras su período de trabajo se lavan una y otra vez con cloro por ser éste un excelente desinfectante para acabar con el virus. Pues bien, otro de los productos que ha demostrado un notable poder microbicida es el dióxido de cloro del que hemos hablado ya extensamente (vea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos El MMS o la Solución Mineral Milagrosa y ¿Ayuda el MMS a recuperar niños autistas? publicados en los números 130 y 152 respectivamente). El dióxido de cloro se obtiene al combinar -en las debidas proporciones- clorito sódico (NaClO2) con ácido cítrico y actúa como un potente antimicrobiano que en el caso de las bacterias lo que hace es absorber los electrones de la pared celular destruyéndolas mientras que a los virus los elimina desnaturalizando sus cápsides e impidiendo su reproducción. En cuanto a los parásitos y hongos patógenos los elimina por oxidación. Y todo ello -a las dosis recomendadas en los protocolos de Jim Humble, su descubridor y creador- sin afectar ni a las bacterias benéficas ni a las células sanas.

Invitamos a quienes quieran profundizar en sus posibilidades terapéuticas o en sus bases químicas a entrar en la web http://bioredox.mysite.com/CLOXhtml/CLOXprnt+refs.htm del doctor Thomas Lee Hesselink, especialista en tratamientos oxidativos que hizo una amplia investigación para confirmar si las aseveraciones de Humble sobre el producto tienen base científica y que se publicó con el título On The Mechanisms Of Toxicity Of Chlorine Oxides Against Malarial Parasites. An Overview (Sobre los mecanismos de toxicidad de los óxidos de cloro contra los parásitos de la malaria. Una revisión científica). Trabajo en el que Hesselink, tras citar centenares de estudios y trabajos en los que se encuentran las bases químicas que justificarían los resultados del dióxido de cloro, termina concluyendo: “El dióxido de cloro ha demostrado ser bactericida para casi todos los agentes infecciosos conocidos in vitro utilizando concentraciones extraordinariamente bajas. Esto incluye parásitos, hongos, bacterias y virus. Las experiencias indicadas anteriormente sugieren que este compuesto es tolerable por vía oral en concentraciones eficaces”.

Cabe asimismo recordar el trabajo que el doctor suizo Klaus Schustereder desarrolló en África con el MMS y otros medicamentos homeopáticos. En uno de ellos -realizado en 2008- trató a 10 personas afectadas de SIDA y malaria simultáneamente comprobando que en ocho de los casos la carga viral bajó a cero desapareciendo además la malaria.

“Veo muy probable que el MMS funcione contra el ébola -nos diría por su parte Andrea Kalcker, uno de los mayores conocedores del mismo- porque se ha mostrado muy sensible al cloro. Al ser un oxidante causa la desnaturalización viral y funciona prácticamente con todos los virus. Está probado en experiencias particulares con el dengue, el chikungunya y muchos otros microbios. Su mecanismo de acción le hace eficaz contra casi todos”.

EL USO DE CONTRA-FRECUENCIAS

A estas alturas ningún médico, biólogo, farmacéutico, físico, químico o investigador medianamente preparado debería ignorar que todos los organismos vivos, como seres oscilatorios que son -desde el átomo a la célula- vibran a determinadas frecuencias. Y así, mientras frecuencia humana oscila entre 1.520 y 9.460 KHz la de los microbios patógenos -virus, bacterias y hongos- se mueve entre 77 y 500 KHz. Lo interesante en cualquier caso es que cada microbio vibra a una frecuencia concreta y específica. Y que las frecuencias de cientos de ellos se conocen desde hace décadas gracias el médico e investigador norteamericano Royal Raymond Rife como en su día explicamos en el reportaje que con el título Royal Raymond Rife y la destrucción de virus causantes de cáncer mediante radiofrecuencias apareció en el nº 96. Artículo en el que explicamos de forma amplia que todo empezó cuando en 1931 descubrió que un virus causaba cáncer y decidió investigar cómo destruirlo. Una investigación que le llevó a comprobar primero que emitiendo frecuencias sobre un organismo es posible saber qué microbio lo infecta porque el dispositivo lo detecta por biorresonancia; y, luego constató que incrementando su intensidad ¡se podían destruir! Su descubrimiento fue ocultado y él perseguido. Fantástico descubrimiento por el que de inmediato fue perseguido y su trabajo destruido. De hecho hoy hay bases de datos con las frecuencias de numerosos microbios incorporadas a dispositivos de biorresonancia -como el MORA y otros- que son capaces de contrarrestar las vibraciones inarmónicas procedentes del interior del cuerpo mediante otras de las mismas características, de la misma longitud, alineadas espacialmente, igual de intensas, emitidas al mismo tiempo y que estén además invertidas 180º en su fase. Y que además permite aportar las frecuencias de nutrientes básicos para la supervivencia de las células (vea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos La recuperación de la salud con Moraterapia, El Mora Super Plus permite corregir los bloqueos energéticos, La utilidad del MORA en casos de cáncer y Mora Color: un paso adelante en la Biorresonancia aparecieron en los números 68, 81, 119 y 153 respectivamente).

Posteriormente, y en esta misma línea, la doctor Hulda Clark desarrollaría otro dispositivo, el Zapper, capaz de neutralizar igualmente todo tipo de microorganismos a partir de sus frecuencias (vea el artículo que con el título El tratamiento del cáncer según la doctora Hulda Clark apareció en el nº  55).

Terminamos indicando que precedente de todo esto es el dispositivo que en 1923 dio a conocer George Lakhovski –científico e inventor bielorruso- que permite recuperar células dañadas mediante emisiones electromagnéticas al que llamó Oscilador Radio Celular (vea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos El oscilador de ondas múltiples de Georges LakowskyDr. José Luis Arranz: «El oscilador de ondas múltiples de Lakowsky sirve para tratar cualquier enfermedad» publicados en los números 154 y 157 respectivamente).

EL PAR BIOMAGNÉTICO

Terminamos indicando que no debería tampoco descartarse el Par Biomagnético. Hablamos de una disciplina terapéutica -ampliamente difundida en España por cierto- que permite inactivar cualquier microbio patógeno usando simplemente dos potentes imanes situados en puntos estratégicos y que fue desarrollada hace años por el mexicano Isaac Goiz (lea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos titulados El Par Biomagnético: cómo tratar las enfermedades ¡con dos simples imanes!, Isaac Goiz y la teoría del Par Biomagnético, La terapia del Par Biomagnético, sometida a prueba con más de 200 enfermos y Juan Carlos Albendea: “El Par Biomagnético debe de ser utilizado por profesionales bien formados” publicados en los números 76, 112, 118 y 145 respectivamente). De hecho Juan Carlos Albendea, uno de los mayores expertos a nivel internacional en esta terapia, se ha ofrecido a testar y tratar directamente a aquellos pacientes que lo necesiten en el propio Hospital Carlos III.

En fin, podríamos citar otros recursos naturales capaces de mejorar el estado de postración y la sintomatología de los enfermos de ébola cuando no su recuperación total pero el abanico presentado es más que suficiente para entender que no estamos tan indefensos como se nos dice. No es pues entendible que nuestras autoridades sanitarias no recurran a ellos, máxime cuando son inocuas, carentes de efectos secundarios adversos.

Antonio F. Muro

 

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176
Noviembre 2014
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