Gripe: todos los tratamientos

La llegada del mal tiempo nos trae cada año una compañía nada deseada: la gripe. Por tanto, es el momento de prevenir para no contraer una enfermedad que, año tras año, se convierte en una auténtica plaga. En este artículo le contamos todo lo que puede hacer para prevenirla o, si se contagia, combatirla.

La gripe es una enfermedad que se conoce desde antiguo pues ya Hipócrates la describió en el año 412 a.C. Y si bien la primera pandemia identificada de gripe tuvo lugar en 1580  desde entonces se han detectado algo más de treinta, tres de ellas a lo largo del siglo XX: 1918, 1957 y 1968. Ello da una clara idea de la importancia que ha tenido y tiene esta enfermedad.

Existen tres tipos de virus responsables de la gripe: A, B, y C, aunque los realmente patógenos para el ser humano -es decir, los que producen la enfermedad- son los tipos A y B; el C es menos virulento y provoca sólo síntomas parecidos a los del resfriado común, mucho menos agudo. Por tanto, cuando nos referimos al “virus de la gripe” estamos hablando en general de los tipos A y B.

Dicho esto, hay que añadir que se ha comprobado algo preocupante: el virus es distinto cada año debido a que se están produciendo constantes mutaciones en las estructuras externas del germen. Es decir, el virus se está presentando cada vez de una manera distinta frente a nuestro cuerpo por lo que al no ser éste capaz de reconocerlo no responde contra él. Tal es el modo que tiene el virus para sobrevivir año tras año después de enfrentarse a nuestro cuerpo de manera continuada.

IMPORTANCIA DE LA ENFERMEDAD 

La gripe es una enfermedad importante por el elevado número de casos que produce anualmente, especialmente en época invernal. Su incidencia es tan notable que llega a veces a colapsar las consultas médicas y los servicios de urgencias hospitalarias.

Existen además pacientes encuadrados en los denominados “grupos de riesgo” para los que el desarrollo de la enfermedad resulta aún más peligroso. Es el caso de los ancianos, bebés, niños y personas con una enfermedad crónica más o menos grave.

La gripe, por otra parte, tiene una notable repercusión económica ya que provoca cada año gran número de bajas laborales (un estudio realizado en el Reino Unido demostró que entre el 10% y el 12% de las ausencias laborales se debían a la gripe). En promedio, los pacientes pierden 2,8 días por episodio y además resultan menos eficaces cuando vuelven a trabajar.

LA TRANSMISIÓN DEL VIRUS 

El virus entra siempre en el organismo por vía respiratoria y se comporta como un organismo parásito; es decir, no puede vivir independiente sino que utiliza las estructuras de otros seres para realizar sus funciones vitales (reproducirse, organizarse, etc.). El virus se contagia por contacto directo de persona a persona o por contacto indirecto utilizando las partículas de polvo que hay en el aire en suspensión.

El cuerpo humano está preparado de manera natural para evitar la infección ya que posee una serie de estructuras o barreras que el germen se va encontrando a medida que intenta penetrar en el interior del organismo. La primera de ellas es la piel, una barrera gracias a la cual a los microorganismos les es más difícil acceder al interior del cuerpo. Claro que esta estructura o “pared” presenta a veces algunas “grietas” (heridas, rozaduras, quemaduras…) que la hacen mas vulnerable. La segunda es una barrera de tipo químico formada por las sustancias existentes en las mucosas presentes en la boca, la nariz y demás orificios naturales, gracias a las cuales la infección será menos probable. Y una tercera: los anticuerpos producidos en los ganglios linfáticos por los linfocitos, anticuerpos que combaten al virus de diversas formas y cuyo fin último es destruirlo.

Hay que añadir que una vez en el organismo el virus tiene preferencia por unas células sobre otras. Por eso busca las estructuras de las vías respiratorias, desde la nariz y la boca -que a su vez se comunican con los ojos y los oídos- hasta los pulmones.

El principal efecto que produce el virus de la gripe y el más inmediato es la invasión real de todas y cada una de las células a las que accede provocando en muchas, como reacción, la secreción de lo que llamamos moco, sustancia espesa, viscosa y algo ácida que todos conocemos.

PRINCIPALES SÍNTOMAS 

El virus de la gripe infecta específicamente las células de las vías respiratorias -nariz, boca, garganta, pulmones, etc.- produciendo síntomas como mucosidad, congestión, lagrimeo, obstrucción nasal, estornudos y otros generales como fiebre, debilidad general y dolores de cabeza y musculares. Otros síntomas como el taponamiento y dolor de oídos se deben a la gran producción de moco.

QUÉ HACER PARA PREVENIR LA INFECCIÓN 

La mejor prevención es estar sano y con las defensas altas. Ejercicio, una alimentación sana y equilibrada, armonía mental y emocional, descanso adecuado y serenidad de espíritu ante las dificultades son la mejor medicina.

En todo caso, como no todo el mundo está armonizado –más bien una minoría- hay algunos elementos que pueden ayudarnos a aumentar las defensas del organismo para prevenir e intentar no coger la gripe. Algo que podemos llevar a cabo -entre otras posibilidades- a través de tres vertientes diferentes: medicina tradicional, homeopatía y fitoterapia.

a) Acciones convencionales

Actualmente la mayoría de los médicos suele inmunizar o preparar al organismo contra la gripe recetando una vacuna antigripal que se inyecta por vía subcutánea. Una vacuna cuya composición, por cierto, varía cada año ya que el propio virus así lo requiere al mutar. Este año se utilizará una vacuna trivalente que contenga cepas similares a las siguientes: A/Moscow/10/99 (H3N2); A/New Caledonia/20/99 (H1N1); B/Beijing/184/93. Deberá conservarse en todo momento a una temperatura entre 2ºC y 8ºC.

Su periodo de protección comienza a las dos semanas de ser inyectada y dura toda la temporada. Se recomienda en todos aquellos colectivos o grupos de riesgo que ya hemos mencionado pero está absolutamente contraindicada en personas alérgicas al huevo. Puede provocar fiebre y una pequeña reacción local dos o tres días después de la administración de la vacuna.

Como ya hemos dicho, si bien el carácter mutante del virus de la gripe obliga a la vacunación anual, un grupo de investigadores de la universidad belga de Gante aseguró el pasado año haber descubierto una vacuna universal contra la gripe capaz de protegernos durante toda la vida. Los experimentos, dirigidos por el profesor Walter Fiers, giran en torno a una proteína del propio virus -la denominada M2- menos sensible a los cambios de la gripe que otros componentes. Pero hasta la fecha la vacuna sólo ha sido probada en ratones y aunque los resultados parecen haber sido muy satisfactorios y todo apunta a que la respuesta en humanos será igualmente positiva aún habrán de pasar algunos años antes de que se pueda pensar en comercializar. Si funciona.

b) La Homeopatía 

La Homeopatía ofrece varios remedios preparados a base de fórmulas complejas que se toman como medida preventiva. Son los casos de:

-El Oscillococcinum 200 K en glóbulos. Empieza a ser eficaz a partir de las 48 horas de la administración y se deben repetir las dosis cada semana durante todo el período invernal.
-El Engystol oEngystol N, en ampollas bebibles o en comprimidos. Se toma un comprimido tres veces al día dejándolo disolver debajo de la lengua.

c) La Fitoterapia 

Las principales plantas medicinales que se utilizan como preventivo son:

-El extracto de Echinacea purpúrea. Árbol originario de América del Norte, se utilizan dos cápsulas de 250 mg. dos veces al día durante los 15 días antes de los cambios de estación.
-El extracto de Propóleo. La dosis recomendada es de dos cápsulas de 210 mg. dos veces al día. Este producto es elaborado por las abejas a partir de sustancias resinosas que recogen de ciertas plantas y que utilizan como cimiento para la colmena.

d) Activar el sistema inmunológico

La irritación mecánica de las vías respiratorias altas facilita la entrada del virus de la gripe. Por tanto, conviene estar el menor tiempo posible en lugares cerrados donde el exceso de gente y humo carguen el ambiente. Incluso no estaría de más la utilización de una mascarilla en aquellas zonas urbanas donde la contaminación sea especialmente alta. Además, si es usted muy sensible a los catarros, dejar de fumar -si es que aún no lo ha hecho- sería una buena forma de evitar la irritación.

Por otro lado, se sabe que la vitamina C inhibe el crecimiento del virus de la gripe en el laboratorio. A pesar de no haberse comprobado que tenga el mismo efecto en nuestro organismo -principalmente por la rapidez con que se oxida una vez entra en el cuerpo-, sí se ha demostrado que aquellas personas que consumen grandes cantidades de vitamina C presentan una menor tasa de infecciones. Por tanto, un alto consumo de cítricos puede ser un gran aliado frente a la gripe. Ahora bien, si no es aficionado a las frutas o a las hortalizas -como los pimientos- siempre puede recurrir a los suplementos vitamínicos que se presentan en forma de pastillas o sobres, cómodos de tomar y de agradable sabor.

Los cambios bruscos de temperatura también pueden contribuir a la infección viral. Conviene pues no tener la calefacción demasiado alta dentro de casa -19 o 20 grados serían la temperatura ideal-, abrigarse bien si en la calle hace mucho frío y procurar no mojarse.

EL TRATAMIENTO CONVENCIONAL 

Vistas las posibilidades de prevención, veamos ahora qué hacer si uno termina cogiendo la gripe.

En primer lugar, hay que decir que el tratamiento de la gripe se puede plantear desde dos puntos de vista: tratando la causa o paliando los síntomas. Y es que hasta no hace mucho las infecciones producidas por virus se trataban intentando disminuir la sintomatología pero sin combatir directamente al virus ya que los medicamentos antivirales tienen muchos efectos secundarios. Piénsese que el virus sólo se encuentra desnudo y vulnerable cuando está dentro de la célula a la que infecta y si en ese momento le atacamos… estaremos atacando no sólo al virus sino a la célula en la que se aloja. Tendríamos pues que recurrir a un antiviral que ataque al virus sin afectar a la célula. Sin embargo, la práctica totalidad de los medicamentos actuales no cumplen esta condición por lo que sólo se deben recetar excepcionalmente en los casos en que el beneficio es mayor que el riesgo que se corre asumiendo sus efectos secundarios.

De hecho, hoy día se ha sintetizado un solo antiviral específico para la gripe –el Relenza– que no presenta esos efectos secundarios pero no consigue cortar radicalmente la enfermedad sino que sólo disminuye los síntomas en uno o dos días. Y además es mucho más caro.

El tratamiento habitual, pues, suele ser paliativo de los síntomas. Así, si hay congestión se usa un descongestivo, si hay dolor un analgésico, si hay fiebre un antipirético, si hay moco un mucolítico y si hubiera tos un antitusígeno.

De esa manera -y con buenas y adecuadas condiciones ambientales- conseguiremos al menos pasar mejor el proceso gripal. Es más, para comodidad del paciente hoy existen preparados que combinan todos estos medicamentos en un solo fármaco.

TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS 

a) Homeopáticos.

Existen en el mercado productos homeopáticos comercializados para el tratamiento de la gripe. Es el caso de:

-El Paragrippe, cuya dosis recomendada es de dos comprimidos cada hora, espaciando las tomas según mejoría; y
-El Gripp-Heel, del que se deberá tomarun comprimido entre tres y cinco veces al día.

Recuérdese que en Homeopatía los comprimidos nunca se tragan sino que se dejan disolver bajo la lengua. En afecciones más agudas se pueden aumentar el número de dosis.

b) Fitoterapeúticos.

En los tratamientos fitoterapéuticos se usan también la Equinacea y el Propóleo, de los que ya hemos hablado porque se toman igualmente como preventivos para aumentar las defensas generales. En cuanto al tratamiento una vez griposos también se utiliza el saúco, árbol de propiedades tradicionalmente antiinflamatorias. Y no por conocido debemos dejar de recordar la eficacia de las inhalaciones con soluciones a base de extracto de eucalipto y friegas con plantas medicinales balsámicas -fundamentalmente menta- para tratar los problemas respiratorios asociados.
 

Prado Ayala y Manuel Herrada

Este reportaje aparece en
21
Octubre 2000
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