Cómo ponerse a punto tras las vacaciones


El verano quizá nos haya cargado de energía pero probablemente la piel y el cabello vivan sus peores momentos. Se impone, pues, una revisión a fondo y plantearnos seguir algún tratamiento intensivo. Le explicamos cómo.

Hidratarnos: eso es lo que se impone fundamentalmente a la hora de enfrentarnos de nuevo a la vida cotidiana tras el periodo vacacional en el que, la mayor parte de las ocasiones, se abusa del sol y se baja un tanto la guardia respecto a los cuidados ordinarios del cuerpo. Y es que el estío es la época en que mayor desgaste sufren la piel -ese lienzo que nos pone en contacto físico con el mundo y al que no siempre se presta la consideración debida- y el cabello.

La doctora Marina Arreche, de la clínica especializada en cuidados estéticos Mato Ansorena, hace hincapié en que al ser la piel la parte de nuestro cuerpo más expuesta a las agresiones externas, tanto físicas como químicas, ello suele traducirse en un mayor deterioro y en el fotoenvejecimiento precoz. Por su parte, el doctor Christopher Oyola, de la Clínica Menorca, insiste por eso tanto en la importancia de utilizar fotoprotectores como en la necesidad de acabar con el uso indiscriminado de bronceadores: “Aunque nos encontramos sometidos a un verdadero bombardeo informativo sobre la necesidad de cuidar y proteger la piel –nos diría- sigue sin arraigar la idea fundamental de que cada tipo de piel, cada persona, requiere unos cuidados específicos. Los tratamientos han de ser personalizados.”

Pues bien, en opinión de los expertos el tratamiento rey para poner a punto la piel tras el verano es el peeling.

Mucha agua, cremas hidratantes y una alimentación adecuada son los remedios infalibles para una recuperación de la piel después del verano. Sin embargo, si el daño es un poco más profundo y se desea afrontar el invierno con el aspecto lozano que únicamente proporciona una piel cuidada se impone efectuar un diagnóstico serio y riguroso que detecte el desgaste que ésta ha sufrido por la acción del sol y también el tipo de tratamientos a los que resulta más receptiva. Los doctores Arreche y Oyola coinciden en dar relevancia al diagnóstico ya que no sólo resulta útil para solventar el problema puntual de una piel deshidratada sino que proporciona al paciente la información precisa sobre cómo tratar su piel en adelante.

Luego, una vez hidratada la piel, se puede actuar para nutrirla y prepararla de cara a evitar que ese proceso de deshidratación vuelva a producirse. Los tratamientos de hidratación no resultan invasivos y se centran en la aplicación de cremas y mascarillas. 

TRATAMIENTO DESPIGMENTANTE 

El envejecimiento actínico de la piel, consecuencia de la exposición sistemática al sol, las manchas por pigmentación excesiva y, en general, las imperfecciones de origen melánico son problemas habituales que únicamente a través de un tratamiento eficaz que incida sobre el proceso de la melanogénesis puede solventarse permitiendo a las afectadas eliminar las manchas y recuperar la tersura de la piel devolviéndole su luminosidad. Uno de estos tratamientos es el denominado Amelan (ver recuadro). Pero en el caso de manchas más reducidas o concretas, como lunares solares o seniles y queratosis actínicas, el empleo de este sistema no alcanza idéntico grado de eficacia aunque mejore la patología. 

CUIDADOS EN CASA 

Se pueden lograr buenos resultados siguiendo los criterios de beber abundante agua, realizar una limpieza en profundidad e hidratar la piel del rostro y del cuerpo con cremas adecuadas a cada tipo de epidermis. Por lo que al cutis seco se refiere, y aunque nos disgusten en general las cremas muy aceitosas, no está de más que al regreso de las vacaciones apliquemos alguna crema nocturna que la hidrate dejando un poco de grasa en el rostro pues ésta será absorbida durante la noche y la piel lo necesita.

Y si bien durante el resto del año se suele pasar por alto la operación de untar de crema hidratante todo el cuerpo después de la ducha diaria no conviene olvidarlo tras haber pasado una temporada de exposición al sol. 

PIES Y MANOS 

Los pies requieren una atención específica aunque no hayamos abusado del sol pues la costumbre de calzar sandalias durante los meses de verano basta para endurecer su delicada piel. Aunque más que cuidados, los pies reclaman auténticos mimos antes de que los enfundemos de nuevo en los zapatos de invierno porque, de lo contrario, la cuestión se podría saldar no ya con un problema estético sino con callosidades o deformaciones dolorosas.

En cuanto a las manos, hay que insistir en la conveniencia de utilizar también en ellas fotoprotector y una buena hidratación porque son casi siempre las que delatan la edad de un rostro aparentemente joven y lozano gracias a su cuidado. Se puede hacer también un peeling en el dorso de las mismas pero los resultados no suelen ser tan satisfactorios como en el rostro. 

EL CABELLO 

Tampoco podemos olvidar el cabello, especialmente si tenemos melena. Por muy larga que deseemos lucirla, no es el fin de las vacaciones la mejor época para dejarla que continúe prolongando su tamaño indefinidamente: es mejor cortarla un poco para proceder a su saneamiento. Al fin y al cabo, ninguna melena reseca y de puntas abiertas resulta atractiva. Pero téngase en cuenta que si cortamos el cabello en luna creciente éste volverá a su tamaño anterior más rápidamente.

Todas las peluquerías, hasta las más tradicionales, ofrecen ya diferentes mascarillas para devolver al pelo el brillo y la humedad que, como el resto del cuerpo, se han ido con las horas de exposición al sol, el salitre o los cloros de las piscinas. En los centros más modernos existe además la posibilidad de recibir un masaje capilar que active la circulación en el cuero cabelludo.

También conviene tener en cuenta que a menudo las prisas hacen que no aclaremos bien el cabello, algo que si sucede después del verano, cuando ya de por sí el pelo tiende a la sequedad y a la pérdida de brillo, puede acentuar todavía más su deshidratación. Olvidar el secador si no tenemos que salir inmediatamente de casa después de la ducha dejando que el cabello se seque solo de vez en cuando también actúa como terapia para el pelo. En todo caso, recuerde que no conviene activar al máximo el grado de calor que permite el secador. Por otra parte, concluir el lavado del cabello con agua fría da óptimos resultados ya que activaremos así la circulación sanguínea.

La cosmética del futuro debe empezar en el presente, con los cuidados cotidianos de limpieza e hidratación y, sobre todo, con la prevención ante el sol. Pero, por otro lado, los caminos de la cosmética van cada día más por la elección de productos según el tipo de principio activo que se adecue a cada piel, ácidos glicólicos y retinol (derivado de la Vitamina A). Lo que sucede normalmente es que nos fijamos excesivamente en la presentación de los cosméticos, algunos de cuyos envases constituyen auténticas obras de arte por su sofisticación. Diagnosticar el tipo de piel y de productos que le van mejor es, en principio, un gasto, pero a la larga contribuye a ahorrarnos dinero y molestias de cara al cuidado de nuestro cuerpo.

Y recuerde, para finalizar, que de nada sirve hidratar y cuidar nuestra piel si después no nos sentimos a gusto dentro de ella. Así pues, por mucho que pueda agobiarle el trabajo, la agenda o los deberes domésticos dedique un tiempo cada día a disfrutar del silencio y de sí mismo. Dése tiempo para soñar. Carece de sentido cuidarse externamente y no prestar atención a nuestro interior.

 

Saro Díaz



Efectos negativos del verano 

* Deshidratación de la piel por exceso de sol así como a causa del cloro de la piscina, el salitre del mar y la reducción de horas de sueño.
* Cuarteamiento y arrugas en rostro y escote.
* Agravamiento del acné en rostro y espalda por abuso de bronceadores y exceso de sol. Como consecuencia del taponamiento de la superficie epidérmica se acumula más grasa.
* Quemaduras.
* Manchas (que no se originan solamente por cuestiones de edad sino que, cada vez con más frecuencia, deben su aparición al sol).
* Sequedad y fragilidad del cabello.
 



EL PEELING

La técnica consiste en aplicar ácidos para activar la síntesis de nuevas fibras de colágeno y tejido elástico.
Sus efectos se observan aproximadamente a los seis meses de iniciar el tratamiento, sus resultados son uniformes y seguros y lo tolera todo tipo de piel.
Está indicado en los casos de:

– Mejora general de la textura de la piel.
– Fotoenvejecimiento facial y corporal severo.
– Queratosis actínicas.
– Queratosis seborreicas.
– Acné y rosácea.
– Melasmas en cara, manos o escote. 

Algunas cosas que debe saber: 

* Dos semanas antes del peeling se recomienda el uso de unas cremas asignadas por el médico especialista.
* Es normal apreciar cierto grado de irritación y, a veces, una ligera descamación de la piel.
* El número de sesiones variará en función de la patología a tratar y de los resultados que se obtengan en cada paciente.
* Se estima una media de entre cuatro y seis sesiones por paciente, con una duración cada una de ellas de unos treinta minutos, según la zona a tratar.
* El intervalo entre sesiones está entre los siete y los quince días. 

Pautas para lograr un efecto más intenso del peeling: 

– Darse dos semanas antes la crema que indique la clínica.
– Utilizar crema con factor de protección solar.
– Evitar el sol mientras dure el tratamiento hasta que la piel retome su apariencia normal.
– No usar maquillaje en las 24 horas siguientes después de aplicado el peeling.
– Evitar la utilización de esponjas y productos exfoliantes.
– Evitar cualquier contacto brusco en la zona tratada y no rascar o arañar la misma. 
 



EL TRATAMIENTO AMELAN 

Adaptable a las necesidades de cada paciente, su acción básica es la inhibición de la síntesis de melanina en dos niveles distintos de la cadena de melanogénesis.
Indicado para la eliminación de manchas melánicas de la cara (melasma y cloasma), alcanza su mayor grado de efectividad en pacientes de piel grasa o mixta.
Las propiedades y ventajas de este tratamiento despigmentante son:

– La práctica desaparición de las manchas tratadas.
– Su rapidez (no provoca una acción peeling aunque sí una ligera descamación).
– Su eficacia en todo tipo de melasmas.
– Es aplicable en cualquier época del año.
– Buena tolerancia al sol sin que reaparezcan las manchas.
– Válido para todo tipo de pieles.
 



TRUCOS CASEROS 

– Extiéndase bien con un suave masaje una o dos gotas de aceite de oliva en toda la cara cada día.
– Retire las células muertas realizando un suave masaje (evitando contornos de ojos y boca) con una mezcla de aceite y sal. Prepara la piel para una posterior hidratación.
– Extienda miel por cuerpo y cara sin olvidar manos y pies (mayor cantidad y durante más tiempo en codos y rodillas).
– Aplíquese una mascarilla de yema de huevo en el cabello antes de lavarlo durante 20 minutos.
– Unte de vez en cuando aceite de oliva en el pelo antes de lavárselo. 
 



CUIDADOS CASEROS PARA PIES Y MANOS 

– No se pinte las uñas y suprima durante dos semanas cualquier resto de esmalte para que respiren.
– Introduzca los pies en agua tibia y sométalos a una detenida sesión de exfoliación.
– Lime las posibles durezas con piedra pómez insistiendo en el borde del talón, donde suelen agravarse.
– Aplíquese una mascarilla de miel en el dorso de las manos
– Hidrate profundamente manos y pies con cremas específicas.

  • Seque a fondo el intersticio entre los dedos de los pies para evitar los dolorosos ojos de gallo.

 



LIMPIEZA DE CUTIS 

De vez en cuando conviene realizar una limpieza de cutis que, sin ser agresiva, libere nuestra piel de los puntos negros e impurezas que con el tiempo se van acumulando. La primera vez es preferible acudir a un centro de estética. Allí, además de limpiar a fondo nuestra piel, nos dirán si ésta es grasa, seca o mixta, información muy útil para elegir adecuadamente los productos cosméticos que más se ajusten a nuestras necesidades. Porque cada tipo de piel presenta unas características muy concretas: 

Piel seca: apenas tiene impurezas, suele estar tirante y tiende a la formación de escamas y arrugas.
Piel grasa: se caracteriza por poros grandes y abiertos.
Piel mixta: suele ser grasa en la zona “T” del rostro mientras en los pómulos es áspera y tirante. 

Actualmente todas las cremas llevan inscrito en la etiqueta el tipo de piel para el que están indicadas por lo que no resulta difícil elegir adecuadamente. Bien es cierto que no todas las marcas son iguales y que un especialista en estética siempre puede ponernos al corriente de las que ofrecen mejor calidad/precio y que, al tiempo, más se adecuan a las características propias de nuestra piel.
Pero no tenemos por qué ser esclavos de los centros de estética y nosotros mismos podemos hacernos una limpieza de cutis sin salir de casa y de forma muy sencilla. Le explicamos cómo:

1) Prepare un recipiente con agua hirviendo (si lo desea puede añadir en él gotas de alguna esencia de plantas).
2) Coloque la cara sobre el recipiente y tape la cabeza con una toalla, siempre teniendo cuidado de no quemarse.
3) A continuación espere diez minutos para que los poros se abran.
4) Retire la cara del vaho, sírvase de un papel para extraer las impurezas (nunca con los dedos) y, al finalizar, lávese bien con agua fría. 

La mascarilla 

Lo ideal tras la limpieza de cutis es aplicar una mascarilla que, al igual que el resto de productos cosméticos, variará en función de nuestro tipo de piel. Y si bien podemos comprarlas ya hechas, también podemos recurrir a mezclas caseras que además de baratas son muy efectivas: 

Mascarilla para piel seca y normal: yema de huevo y aceite de oliva.
Mascarila para piel grasa: arcilla o una clara a punto de nieve con jugo de limón. 

La mascarilla debe actuar entre 15 y 20 minutos. Una vez retirada podemos refrescar nuestra piel aplicándonos un yogur natural en el rostro y colocarnos dos algodones empapados en manzanilla sobre los párpados. Por último, recurra a la crema. Si su piel es seca deberá utilizar una hidratante por el día y una nutritiva por la noche pero si ésta es grasa bastará con una hidratante matinal. No olvide que nunca deberá maquillarse sin antes haberse aplicado una crema base y que siempre habrá de desmaquillarse al final de la jornada. Las limpiezas de cutis y las mascarillas se aplicarán con la frecuencia que dicte nuestra propia piel; así, mientras que la mascarilla puede hacerse semanalmente la limpieza suele espaciarse más en el tiempo. Sin embargo, las cremas hidrantantes –también las nutritivas en el caso de pieles secas- deberán ser un hábito diario, tan importante como ducharnos cada mañana. 
 



CABELLOS TEÑIDOS O CON MECHAS 

La peor época para decidirse a cambiar el tono del cabello es, sin duda, el verano. Tintes y mechas resecan nuestro pelo y si a ello le sumamos los efectos del sol, el salitre y el cloro el problema es aún mayor. Por tanto, lo más recomendable es esperar hasta el otoño para dar otro color a nuestro pelo; de lo contrario, no le quedará más remedio que recurrir a gorras y pañuelos que la protejan del sol. Y nunca olvide que un cabello teñido siempre necesita de un cuidado extra; por tanto, sea la época que sea, deberá habituarse al empleo de mascarillas nutritivas.
 



¿CADA CUÁNTO DEBEMOS LAVARNOS EL CABELLO? 

Esta es una de las preguntas más frecuentes tanto entre quienes tienen el pelo seco como entre quienes lo tienen graso. La respuesta está en saber qué es lo que nuestro cabello nos pide: sólo así lograremos que éste luzca limpio, bonito y sano. En general, cada tipo de cabello precisa de unos cuidados específicos: 

Cabello graso: conviene resistirse a la tentación de lavarlo cada día. Lo ideal sería hacerlo cada dos, empleando un champú a base de kiwi, ortiga o alguna otra planta recomendada para pelo graso. La temperatura del agua ha de ser templada -a ser posible, fría- sin olvidar que el lavado debe convertirse en una sesión de masaje que, sin ser muy fuerte, sí debe ser consistente.
Y absténgase de suavizantes.

Cabello seco: es el que menos lavados exige –bastan uno o dos por semana- pero el que más cuidados requiere. A ser posible, prescinda del secador y no escatime en la adquisición de un buen champú para pelo seco, un regenerador capilar o suavizante y una crema nutritiva a base de plantas. 

-Cabello normal: tres lavados por semana con un champú de los denominados “frecuencia” son más que suficiente para que el pelo esté suelto y brillante. Sin embargo, no se prive de algún mimo adicional y recurra cada diez o quince días a mascarillas naturales. 

Y no olvide que el estrés, la fatiga y las dietas pobres o desequilibradas perjudican seriamente la salud del cabello. Siga una alimentación rica en vitaminas –principalmente A, E y H- y minerales –zinc, hierro, cobre, potasio y magnesio- y su pelo se lo agradecerá.
 

Este reportaje aparece en
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Octubre 2000
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