Los peligros de las pantallas de ordenador


Trastornos visuales, musculares y psíquicos son a menudo el resultado del uso inadecuado de las pantallas de ordenador. Y como negar el desarrollo de las nuevas tecnologías es impensable más vale que sepamos lo que podemos hacer para minimizar al menos sus efectos negativos.

Desde que se creara el primer ordenador su número no ha cesado de crecer y se ha hecho nuestro compañero inseparable casi sin darnos cuenta, introduciéndose a ritmo vertiginoso no sólo en oficinas, comercios y escuelas sino también en el hogar, ocupando ya un lugar preponderante en nuestra vida diaria. En Estados Unidos, por ejemplo, el número de trabajadores que en 1978 usaba ordenador era de 600.000; hoy, 22 años después, son casi 100 millones.

Dejando al margen el campo del ocio y el entretenimiento, el ordenador constituye pues una herramienta de trabajo de la que actualmente es difícil prescindir. Empero, el elevado número de horas que pasamos frente a él hace que un mal uso del mismo pueda acarrear graves trastornos para la salud, principalmente visuales pero también musculares y psíquicos.

Es más, sabemos que el 80% de los puestos de trabajo del siglo XXI dependerán directamente de esta tecnología por lo que los oftalmólogos no darán abasto. Ya hoy día se estima que el 12% de las visitas de los norteamericanos a ellos están relacionadas con el ordenador.

En definitiva, más vale estar informados de los problemas que las pantallas de los ordenadores –al menos, las actuales- pueden provocarnos y qué podemos hacer para paliar o minimizar el riesgo. Y esa es la razón de que nos hayamos basado en este artículo en uno de los estudios más completos existentes en nuestros días, el libro “Síndrome ocular de pantallas de visualización” (Edika Med), obra de María Teresa Dapena Crespo y Cosme Lavín Dapena. Un volumen que además de enseñarnos a utilizar adecuadamente nuestro equipo informático pretende concienciar al empresario para que éste no escatime recursos en la creación de un ambiente de trabajo óptimo ya que ello repercutirá positivamente en la salud del trabajador y en su rendimiento. 

UN PROBLEMA DE HOY Y DE MAÑANA 

Según los expertos es imprescindible adoptar cuanto antes medidas preventivas que minimicen los efectos negativos de las pantallas de ordenador. No hay que pasar por alto que si bien los adultos de hoy nos hemos educado en la cultura de la pizarra y el cuaderno cuadriculado, los de mañana lo harán cada vez más frente a ordenadores personales y, por tanto, el número de horas que pasarán frente a las pantallas de ordenador serán muchas más. ¿La consecuencia?: trastornos visuales más frecuentes y acusados. Y como la solución no pasa por negar a los escolares la educación que hoy exige nuestro modo de vida, enseñémosles al menos cómo utilizar y elegir un buen equipo informático. 

PROBLEMAS EN LA VISTA 

Ya a principios de los años 70 los oftalmólogos empezaron a detectar una serie de patologías oculares que hasta ese momento no habían manifestado ni tan siquiera quienes leían durante horas a la luz de una vela. La llegada del ordenador personal -en 1981- multiplicaría los problemas oculares y musculoesqueléticos. Hoy, el 80% de los trabajadores que pasan más del 60% de su tiempo real de trabajo frente a un ordenador sufren molestias a lo largo de su vida, bien por no saber utilizar el equipo informático, bien porque éste no cumple los requisitos adecuados. Los síntomas más frecuentes ligados a estas nuevas tecnologías son trastornos visuales, trastornos musculoesqueléticos, cefalalgias, trastornos psicosociales, fatiga, vértigos y trastornos dermatológicos. 

PROBLEMAS OCULARES 

La razón de que el uso prolongado de las pantallas genere trastornos oculares reside en la falta de adaptación de nuestro sistema visual al trabajo continuo de visión de cerca. Hasta la aparición de los trabajos vinculados a la escritura y la lectura, el hombre desarrolló básicamente actividades agrícolas y de caza que le exigían una buena visión de lejos pero no de cerca. Fueron los nuevos trabajos los que llevarían al hombre a hacer un sobreesfuerzo visual que, en el caso concreto de las pantallas de ordenador, es aún más acusado que con el papel. Ello se debe, entre otros factores, a que la menor nitidez de las imágenes que aparecen en las pantallas obliga a nuestra vista a trabajar mucho más para poder enfocar adecuadamente. A lo que hay que añadir que en la mayoría de los trabajos se emplean tanto el ordenador como el material escrito y, por tanto, la vista se ve forzada a acomodarse rápidamente al cambio entre un medio y otro contribuyendo así a incrementar la fatiga visual.

Estos son los principales problemas que provocan las pantallas:

Irritación: surge cuando llevamos varias horas frente a la pantalla y consiste en una sensación de quemazón en los ojos que, de forma instintiva, nos lleva a frotarlos.
Lagrimeo: este problema nos obliga casi sin querer a apartar los ojos de la pantalla y, de hecho, sólo si nos concedemos una pausa podremos continuar con nuestra tarea.
Enrojecimiento de ojos: puede confundirse con el inicio de una conjuntivitis y suele aparecer en las últimas horas del trabajo o una vez terminado éste.
Sensación de cuerpo extraño: es como si tuviéramos algo dentro del ojo que nos impide ver y enfocar correctamente. Este síntoma suele aparecer tras el enrojecimiento y la irritación y, por lo general, ya no basta con frotarnos los ojos y descansar sino que deberemos acudir al oftalmólogo para que nos de el tratamiento más adecuado.
Emborronamiento de las imágenes de cerca: la dificultad para enfocar conlleva una falta de nitidez de la imagen que observamos. La solución inicial es, como siempre, la de hacer un descanso y no mirar a la pantalla durante algunos minutos; sin embargo, si esto no basta deberemos ponernos en manos del especialista.
Visión enmascarada de lejos: no es extraño que tras varias horas frente a la pantalla no seamos capaces de enfocar un cuerpo lejano. La gravedad del trastorno vendrá determinada por el tiempo que tardemos en enfocar.
Visión doble: esta molestia es la que menos soporta el trabajador y aunque tiene tratamiento es largo y pesado.
Sequedad de ojos: esta patología consiste en una alteración de la película lagrimal como consecuencia de la disminución del número de parpadeos frente a la pantalla. Las malas condiciones de temperatura y humedad así como tenerla a una altura inadecuada contribuyen a la aparición de este problema. En la actualidad existen diferentes tratamientos para paliar el ojo seco, entre ellos las lágrimas artificiales y los lubricantes.

A estos problemas hay que añadir los dolores de cuello, hombro y espalda que aparecen cuando la pantalla de ordenador no está a la altura y ángulo correctos, cuando nuestra silla no cumple los requisitos ergonómicos precisos o la mesa de trabajo resulta inadecuada. Factores todos ellos que debemos controlar para transformar nuestro trabajo en un lugar agradable, algo que en ocasiones depende del propio trabajador y del conocimiento que tenga del material con que cuenta pero que otras muchas corresponde al empresario y a la disposición que éste tenga para dotar a su equipo de un material ergonómicamente adecuado. 

EL MEJOR EQUIPO 

Elegir un buen equipo es esencial para trabajar a gusto y evitar los problemas de los que hemos hablado. A continuación detallamos algunas de las características que las pantallas y otros elementos de oficina deberían cumplir para optimizar nuestro rendimiento y ganar en salud: 

-Pantallas de visualización:

-Los caracteres han de ser claros y estar bien definidos no debiendo ser su formato inferior a 5 x 7 píxeles.
-La anchura del trazo de los caracteres estará entre 1/12 y 1/16 de la anchura de los caracteres.
-El espacio entre caracteres será igual a la anchura del trazo y la distancia entre palabras será por lo menos la correspondiente a un carácter.
-La altura y anchura de los caracteres será la misma en toda la pantalla.
-El interlineado no será inferior a la anchura de un carácter.
-La relación altura/anchura de la pantalla estará entre 0,7:1 y 0,9:1.
-El contraste de la pantalla ha de ser ajustable a las necesidades del usuario.
-Uniformidad de la luminancia: la relación de luminancia entre el centro de la pantalla y los bordes no debe ser superior a 1,7:1.
-La imagen de la pantalla no debe parpadear.
-La resolución adecuada para una pantalla de 14 pulgadas es de 800 por 600 y de 1.024 por 768 para las que tengan entre 15 y 17 pulgadas.
-El monitor debe permanecer a una distancia de 50 o 60 centímetros de nuestro ojo.
-El ángulo de visión debe estar entre 25º y 30º por debajo de la Línea de Francfor –línea formada por la intersección del borde superior del pabellón auricular y el del punto más externo de la ceja.
-La pantalla no deberá ser fuente de reflejos ni reverberaciones. 

-Silla ergonómica:

-La altura ha de ser ajustable de forma que el peso del trabajador se cargue en las nalgas y no en los muslos.
-El material que recubra el asiento y el respaldo ha de ser transpirable y antideslizante.
-Cinco patas proporcionarán una mayor estabilidad y mejorarán la movilidad si ésta es de ruedas.
-El borde del asiento será convexo a fin de mejorar la circulación.
-Si la tarea a realizar exige de desplazamientos laterales los asientos deberán girar sobre un único eje.
-El apoyo cervical es fundamental para evitar las tensiones del cuello. Un reposacabezas está muy indicado sobre todo en ciertos trabajos.
-La silla ha de permitir más de un movimiento y seguir a las personas en sus posturas. 

-Mesa:

-Superficie poco reflectante.
-Lo suficientemente amplia para permitir la colocación del teclado, la pantalla, los documentos y el resto de material que se precise para trabajar. 

Teclado:

-Inclinable.
-Independiente de la pantalla. 

-Portadocumentos:

-Ha de permitir que el documento esté colocado por delante o por debajo de la pantalla.
-Ha de ser ajustable en altura, inclinación y distancia.
-El soporte donde descansa el documento ha de ser opaco y de baja reflectancia.
-Resistente y sólido para evitar así molestas vibraciones. 

Reposapiés:

-Inclinación ajustable entre los 5º y los 15º sobre el plano horizontal.
-Dimensiones mínimas de 45 x 35 cms.
-La superficie ha de ser antideslizante. 

Soporte de manos:

-La longitud será similar a la del teclado ajustándose a su altura e inclinación.
-Profundidad entre 50 y 120 mm.
-Esquinas redondeadas.
-Estable. 

Además, en nuestro trabajo solemos hacer uso de otros dispositivos denominados “de entrada” que también deben cumplir una serie de requisitos. Destacan el joystick, el ratón y el lápiz óptico. Estos han de facilitar nuestro trabajo y para ello nos aseguraremos de que sean fáciles de manejar, seguros, estables y cómodos. 

LA IMPORTANCIA DEL ENTORNO 

En nuestra oficina existen también otros elementos que inciden directamente sobre la salud. Su modificación y ajuste controlados contribuirán a mejorar nuestro lugar de trabajo: 

Iluminación: tan importante es la luz que emana del monitor como la que domina en el ambiente. Cuando trabajamos dirigimos nuestra vista a distintos puntos y todos ellos deben estar perfectamente iluminados. Deberá existir una coordinación entre las diferentes fuentes de luz artificial de forma que no se produzcan ni deslumbramientos ni reflejos. Como recomendaciones generales se establecen los siguientes parámetros de intensidad:

Luz ambiente: 200 lux.
Luz de los planos verticales (este tipo de iluminación facilita la visión de la pantalla): 300 lux.
Luz de los planos de visión horizontal (iluminación del teclado y los documentos): 500 lux. 

Actualmente se ha observado un abuso de la luz de techo. Esto genera un exceso de brillantez que suele traducirse en molestos reflejos sobre la pantalla del ordenador. 

Temperatura: lo ideal es que esté entre los 23º y los 24º en invierno y entre los 23º y los 26º en verano.
Humedad: este factor también influye sobre nuestro rendimiento y según los expertos no debe estar por debajo del 40%.
Ventilación: se calcula que la velocidad adecuada del aire ha de ser inferior a los 0,15 m/seg.
Limpieza: la acumulación de polvo puede ser la causante de reflejos indeseados. Conviene no olvidarse de limpiar a menudo los monitores como hacen quienes usan gafas o lentillas. Para contribuir a crear un buen ambiente de trabajo también puede recurrirse a las plantas que, además de ayudar a limpiar el aire, tienen un efecto relajante en la psique humana.
Ruido: se considera que 85 decibelios es el tope a partir del cual nuestra audición puede verse seriamente dañada; sin embargo, para favorecer la concentración en el trabajo este máximo se reduce a 55 decibelios.
Coloración: está demostrado que el rojo produce tensión y agresividad mientras el verde induce a la relajación. Ni uno ni otro son los adecuados para decorar la oficina. Debemos rechazar los colores fuertes y decantarnos por los suaves y mates.
Vibraciones: no es fácil huir de ellas pues estamos rodeados de aparatos de aire acondicionado, de impresoras de impacto y de otros elementos que contribuyen a generarlas pero conviene emplear máquinas con poca vibración o recurrir a soportes antivibratorios que las amortigüen.
Radiación: los campos electromagnéticos pueden suponer una distorsión de las imágenes mientras que los electroestáticos pueden dañar los equipos y molestar al operador. Aunque no se ha demostrado que las radiaciones de baja frecuencia que emanan de los monitores sean las causantes de abortos, defectos de nacimiento o leucemia -como se ha llegado a afirmar-, sí se ha comprobado que una exposición prolongada puede provocar cambios en los valores hormonales y alteraciones en las uniones de los iones dentro de la membrana celular. Lo que de momento tampoco está claro es el efecto real que estas modificaciones bioquímicas pueden tener sobre el ser humano.

La ubicación de la oficina, el sistema de cableado y la disponibilidad de áreas de descanso son también elementos a tener en cuenta si queremos crear un óptimo lugar de trabajo. Algunas de estas medidas pueden también aplicarse a nuestro hogar, tanto si contamos con un despacho como si solemos pasar muchas horas delante del ordenador. La ergonomía puede convertirse en el mejor aliado para prevenir las molestias que estos nuevos puestos de trabajo han traído a nuestras vidas.

 

Raquel González Arias



CÓMO PREVENIR LA FATIGA VISUAL 

  1. Evite una luz ambiente excesiva.Si pasa mucho tiempo frente a la pantalla del ordenador procure hacer un descanso de 15 minutos cada 2 horas y -si le es posible- alterne su tarea con otra en la que no precise de ordenador.

  2. Durante los descansos procure moverse y realizar algún ejercicio de estiramiento.

  3. Cada 10 o 15 minutos desvíe la mirada al infinito durante unos segundos. Así evitará la contractura de los músculos oculares.

  4. Parpadee intencionadamente cada 5 minutos. Está demostrado que las pantallas disminuyen la frecuencia de parpadeo hasta 5 veces la normal; además, contribuye a la evaporación de las lágrimas.

  5. Evite los reflejos haciendo coincidir el brillo del ambiente con el de su monitor. Puede conseguirlo creando un alto contraste entre los caracteres y el fondo de la pantalla.

  6. Acabe con el deslumbramiento, bien haciendo uso de persianas, bien mediante filtros antirreflectantes y antideslumbrantes.

  7. Dote su oficina de un equipo ergonómicamente correcto.
     



PRINCIPALES PROBLEMAS QUE PROVOCAN LAS PANTALLAS DE ORDENADOR:

-Irritación ocular.
-Lagrimeo.
-Enrojecimiento de ojos.
-Sensación de cuerpo extraño.
-Emborronamiento de las imágenes de cerca.
-Visión enmascarada de lejos.
-Visión doble.
-Sequedad ocular.
-Dolores de cuello, hombro y espalda.
 



GAFAS ESPECIALES PARA ORDENADOR 

Aunque ya hablamos en el número 12 de nuestra revista de las gafas especiales para ordenador aprovechamos este reportaje para hacer un breve recordatorio acerca de las mismas. Se trata de lentes construidas mediante secciones de esferas independientes que, unidas entre sí, permiten la variación automática de la curvatura cuando la mirada cambia de orientación. Aparentemente normales, estas gafas incorporan la más alta tecnología de vanguardia para reducir el cansancio visual frente a la pantalla de ordenador. Están hechas de un material plástico muy fino y resistente y pueden ser graduadas o no, llegando a corregir hasta cuatro dioptrías. Gracias a ellas se pueden compensar artificialmente los cambios de enfoque a distancias cortas. ¿El resultado?: una visión más nítida y relajada.
 



PROTECTORES O FILTROS DE PANTALLA 

Actualmente los filtros que se acoplan a las pantallas suelen ser innecesarios porque todos los monitores de ordenador llevan incorporados protectores que minimizan la fatiga visual y la radiación. No obstante, aún existen en el mercado filtros destinados a proteger la vista de quienes posean un modelo antiguo o que pasen tantas horas frente a la pantalla de su ordenador que se haga precisa una protección extra. Estos filtros pueden costar entre 1.000 –los más sencillos- y 12.000 pesetas. Estos últimos ofrecen mayor protección y se caracterizan por estar polarizados por una o ambas caras, característica destinada a la reducción de reflejos.
 

Este reportaje aparece en
21
Octubre 2000
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