La labor de los teleoperadores en la farsa de la Covid-19

La farsa de la Covid-19 no hubiera sido posible sin la estudiada escenografía que ha tenido lugar en todo el mundo en la que además de la clara implicación de gobiernos, partidos políticos, sindicatos, médicos, enfermeros, farmacéuticos, biólogos, periodistas, fuerzas de seguridad del estado y otros muchos colectivos hubo unos agentes que resultaron esenciales para que los ciudadanos se inoculasen masivamente vacunas -más bien fármacos- experimentales cuya seguridad y eficacia no se conocían: los teleoperadores. Fueron vitales para convencer a la población de que se vacunase así como para que la gente no tuviera miedo porque se les aleccionó y explicó cómo hacerlo. Lo que poca gente sabe es que las personas con las que hablaban, en las que confiaban, con las que muchas se sinceraron y a las que contaron los efectos adversos que sufrieron eran simples teleoperadores, la inmensa mayoría sin formación sanitaria, no tenían ni idea de lo que estaban haciendo y se limitaban a leer lo que ponía en los protocolos que les entregaron. Pues bien, hemos podido hablar extensamente con uno de los que trabajó en Glasgow (Escocia) -y sigue haciéndolo- en un call centre (centro de llamadas) contratado por el Servicio Nacional de Salud Británico (NHS por sus siglas en inglés).

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