Las mamografías son habitualmente tan innecesarias como peligrosas

Millones de mujeres son sometidas periódicamente a mamografías con el pretexto de que es la mejor manera de controlar el estado de sus mamas y de que así se puede “detectar” de forma temprana si aparece algún tumor en el absurdo convencimiento de que éste no desaparecerá sin más y por sí mismo sin hacer otra cosa que variar la alimentación o tomar algunas medidas –como no llevar el móvil encendido encima- sino que hay que extirparlo o irradiarlo de inmediato. Y es que los médicos parecen haber olvidado la filosofía básica sobre la que debiera asentarse la medicina moderna -el viejo principio hipocrático de la vis natura medicatrix, del poder sanador de la naturaleza- porque han transformado la recuperación de la salud en una especie de guerra interminable contra unos enemigos -llámeseles hongos, bacterias, virus o tumores- ante los que nuestro organismo se encuentra poco menos que indefenso.

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La creencia de que hacerse mamografías periódicamente de forma preventiva facilita la detección temprana de tumores cuando aún son pequeños y ello permite extraerlos quirúrgicamente causando menos daños a los tejidos circundantes o bien intentar reducirlos con dosis más bajas de radioterapia o quimioterapia y que así disminuye la mortandad no es cierta.

Los datos estadísticos indican que mueren menos mujeres entre quienes no se hacen de forma preventiva mamografías que entre quienes se las hacen.

 Las mamografías ni previenen el cáncer de mama ni la detección temprana ayuda a superarlo mejor sino que, por el contrario, ambas contribuyen a aumentar el número de casos.

¿Para qué sirven en realidad las mamografías? Básicamente para detectar tumores… benignos. Y en tal caso, ¿para qué hacerlas? Si son benignos es una pérdida de tiempo, dinero, sufrimiento y angustia. Y para saber si son malignos hay que arriesgarse luego a someterse a una biopsia y a que ésta provoque una metástasis; luego, ¿le parece a alguien que eso tiene sentido especialmente sabiendo que las mamografías no son inocuas?

Una mamografía implica someter el organismo a rayos X aunque sean de “baja intensidad”… y nadie ha demostrado de forma determinante que existan grados de exposición inocuos.

Nuestros organismos absorben a causa de la radiación natural 240 mrem de media ¡a lo largo de todo el año! mientras durante una sola mamografía se absorbe la tercera parte de la natural ¡en apenas unos segundos!

Sólo al 0,005% de las mujeres que se someten a una mamografía se les detecta cáncer. Y para saber eso millones de mujeres sanas tienen que sufrir constantes pruebas, biopsias, operaciones quirúrgicas innecesarias, quimioterapia, radioterapia, angustia, depresión… En suma, no se justifican.

Detrás de iniciativas como el “lazo rosa” no hay más que una campaña orquestada por multinacionales farmacéuticas con ayuda de personas e instituciones engañadas que contribuyen ingenuamente a mantener un gigantesco negocio que no ayuda en nada a las mujeres.

Algunas de las multinacionales que están detrás de la campaña del “lazo rosa” venden paradójicamente productos demostradamente cancerígenos; algunos provocan de hecho cáncer de mama.

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Abril 2011
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