Sanidad se burla de un afectado español con el síndrome de sensibilidad química múltiple

Cada vez hay más personas afectadas por el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple y patologías similares que se sienten abandonadas por las autoridades sanitarias españolas. Por eso y para que la sociedad se conciencie de ello uno de esos enfermos, Servando Pérez, decidió el pasado verano ponerse en huelga de hambre en el Complejo Hospital Universitario de Santiago de Compostela. A este español el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le reconoció en el 2007 incapacidad por intoxicación crónica por mercurio derivada de sus amalgamas dentales con recomendación de un tratamiento de desintoxicación urgente. Pues bien, la Sanidad Pública se niega a facilitarle la terapia de quelación que necesita o a derivarle a una clínica privada que la lleve a cabo.

El pasado verano Servando Pérez Domínguez -fundador y presidente de la Asociación Española de Afectados por Mercurio de Amalgamas Dentales y Otras Situaciones (www.mercuriados.org) y vicepresidente primero de la World Alliance for Mercury-Free Dentistry (Alianza Mundial por una Odontología Sin Mercurio)- decidió acudir al servicio de Urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela totalmente agarrotado y con un dolor intenso a nivel dorsal pero tan pronto detectó su presencia la responsable del servicio -a la que ya conocía de un ingreso hospitalario anterior en el 2007, también por los efectos del mercurio- ésta procedió a darle rápidamente el alta con el visto bueno de la dirección. Y como ya llovía sobre mojado Servando decidió iniciar un encierro. “Me planté –nos cuenta- y dije ‘Basta de tomarme el pelo’.Ni estaba bien del proceso osteoarticular y muscular agudo ni tampoco del problema de fondo -la intoxicación mercurial crónica- que me había sido diagnosticada en este mismo hospital 5 años atrás para el que no me ofrecieron tratamiento adecuado alguno.

Solo que aquel encierro se convirtió a los pocos días en huelga de hambre indefinida, entre otras cosas porque continuaron dándole comida con aditivos y le negaron la posibilidad de que su mujer le trajese una comida más adecuada para él. Finalmente llegó a un acuerdo con la dirección del hospital para que abandonara el centro. Sin serle completamente satisfactorio el compromiso de gestionarle una nueva revisión en la Unidad de Toxicología y Desintoxicación del Hospital Universitario de Valencia al menos impidió que su estado se siguiera agravando.

Afortunadamente para él el período estival ha permitido que su historia -común a la de otros muchos miles de afectados por intoxicación ambiental- fuera conocida a nivel nacional. Y con ella el grado de desatención e incumplimiento al que puede llegar el Sistema Público de Salud -en este caso en Galicia- y el grado de desamparo en el que un enfermo aquejado de un trastorno no convencional puede llegar a encontrarse a pesar de contar en su poder con suficiente documentación como para que su desatención pueda ser considerada legalmente un claro atentado contra su salud y su vida.

Lo extraordinario del caso, lo que debería hacer sonrojar a las autoridades sanitarias gallegas, al presidente de la Xunta y a la ministra de Sanidad y Política Social es que basta leer los documentos oficiales para entender que estamos ante un auténtico escándalo. Lo malo es que la historia de Servando es común a la de muchos otros afectados por el mercurio ¡de las amalgamas dentales! aunque aún haya quien niegue tal relación para no tener que asumir su posible responsabilidad.

Servando era hasta hace unos años un deportista afiliado al Club de Remo Mecos de O Grove con el que participaba en competiciones de traineras y gozaba de una salud excelente que le permitía entregarse por entero a la enseñanza como profesor en la Facultad de Ciencias de la Educación de laUniversidad de Santiago de Compostela. Su salud sólo comenzó a declinar cuando decidió ir al dentista en 1998 para ponerse cuatro empastes dentales (lea el lector en nuestra web-www.dsalud.com– el reportaje que con el título Las amalgamas de mercurio son peligrosas publicamos en el nº 54).

A partir de entonces su estado físico empezó a deteriorarse progresivamente hasta que el 20 de Octubre del 2005 se vería obligado a acudir a las consultas externas de Aparato Digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela. “El paciente Servando Pérez Domínguez -refleja aquel informe médico- se encuentra a seguimiento en consultas externas de Aparato Digestivo ante un cuadro de dolor abdominal difuso de largo tiempo de evolución, con difícil control sintomático, encontrando como causa desencadenante (tras la realización de múltiples exploraciones complementarias, tanto radiológicas como endoscópicas y analíticas) unas cifras anormalmente elevadas de mercurio en sangre. Ante el diagnóstico de intoxicación por mercurio recomiendo, independientemente del tratamiento sintomático, evitar cualquier contacto con dichas sustancia siendo recomendable, en caso de tenerlas, la extracción de amalgamas dentales que contengan dicho componente”. El informe lo firmaría el doctor Iglesias García, miembro del equipo de Aparato Digestivo del complejo hospitalario.

Sin embargo la extracción y sustitución de las amalgamas de mercurio no fue suficiente. Estaba ya demasiado intoxicado. Su salud había iniciado un vertiginoso descenso que aún no ha terminado. Es más, ante la pluralidad de síntomas tuvo que demostrar que no estaba loco. Y es que cuando no saben qué decir parece una obsesión de los médicos afirmar que el paciente se lo inventa todo. Por eso es significativo que en un informe firmado el 19 de marzo del 2007 por el doctor Emilio González –Jefe de Psiquiatría de la Unidad de Salud Mental del Hospital Concepción Arenal- se afirme “No se evidencian patologías psiquiátricas”. Confirmando lo que dos psiquiatras diferentes de la Sanidad pública gallega señalaran la ausencia de problemas psiquiátricos en el paciente.

Conciso y contundente. Meses después -el 19 de octubre del 2007- un nuevo análisis de su cabello detectaba 5’49 partes por millón de mercurio, muy por encima del nivel aceptable que debe ser siempre menor de 1. En el informe el doctor George M. Tamari -director de los laboratorios que realizaron el estudio- señala: “Excesos de MERCURIO pueden producir desórdenes neurológicos y del sistema nervioso central. Diversas pruebas han demostrado recientemente que muchos dentistas tienen un elevado nivel de metil de mercurio debido a su trabajo con amalgamas”.

QUELACIÓN CON CARÁCTER DE URGENCIA

Era pues indudable que se trataba de una intoxicación por mercurio e irrefutable que éste procedía de las amalgamas dentales. De hecho un informe de 18 de diciembre del 2007 de la Unidad de Cirugía Maxilofacial del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela ayudaba a entender cómo se había producido y cómo puede llegar a producirse en cualquier otra persona portadora de amalgamas de mercurio. “Dicha intoxicación mercurial –se dice en ese informe- estuvo favorecida por la extracción de un primer molar (pieza 46) lo cual, pasado el tiempo, dio lugar a problemas de mordida/maloclusión fruto del desplazamiento progresivo de la muela del juicio, y la contigua a la extraída (piezas 48 y 47 respectivamente) y, consecuentemente, al desgaste dental también de las amalgamas (siendo este desgaste uno de los factores que más incrementan la salida del mercurio dental). Dicha amalgama se encontraba presente en las piezas 24, 25, 36 y 45 que fueron sustituidas por composite en 2005”. La maloclusión, el bruxismo o frotación de los dientes superiores contra los inferiores -que, entre otras cosas, impide un sueño relajado- pueden, junto a otros factores menos significativos, ser pues una posible causa de intoxicación en los pacientes con amalgamas dentales.

La lectura del informe refleja perfectamente el padecimiento de Servando e, indirectamente, el de otros muchos enfermos aquejados de algún tipo de intoxicación ambiental. La lista de padecimientos se hace interminable. “Derivado de su intoxicación y diagnóstico –señala el informe- seguidos por especialistas ad hoc el paciente fue presentando y presenta los siguientes problemas diagnósticos: Problemas neuropsicológicos (…) Problemas digestivos (…) Problemas urogenitales (…) Problemas dermatológicos (…) Problemas oftalmológicos (…) Problemas otorrinolaringológicos (…) Problemas ostearticulares y musculares (…) Problemas endocrimometabólicos (…)” Y en cada paréntesis faltaría poner un amplio número de padecimientos de cada categoría, capaces de convertir la vida de cualquiera en un calvario.

Quien todavía no se haga una idea de cómo es la vida de las personas que padecen intoxicación ambiental no tiene más que leer el siguiente párrafo del mismo estudio: “Partiendo de pruebas médicas y exploraciones del paciente e igualmente en tanto que efectos secundarios de su hidragirismo (intoxicación mercurial) se ha apreciado que bastantes de sus síntomas han conformado cuadros compatibles con Inflamación Sistémica Crónica de Bajo Nivel, Síndrome de Fatiga Crónica en relación a malfunción mitocondrial/hipometilación (en grado intenso) y Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple (en grado moderado-intenso). Sensibilidades inhalatorias: la colonia/perfume intenso, el exceso de colonia/masaje/perfume, ciertos champús, algunos jabones, la lejía, los detergentes, los productos de limpieza en general y los humos le producen ardor de mucosas, mareos, náuseas y sensibilidades dermatológicas. Le produce alergia/reacción cutánea incluso el esparadrapo hipoalergénico así como el roce de cualquier hierba o planta en la piel sudorosa, la ropa lavada con ciertos detergentes y ciertos champús; presenta extrasensibilidad al sol, al frío, a la humedad, al viento, etc. Pseudo Síndrome de Sjörgren, así como Pseudo-Fibromialgia”. Informes médicos posteriores -también oficiales- hablan de nuevos problemas como el Síndrome de Sjörgren (Síndrome Seco), Fibromialgia, Miopatía Mitocondrial, etc.

Como puede constatarse el propio informe médico reconoce como comunes muchos de los síntomas de patologías diversas inexplicablemente discutidas todavía hoy por parte de la clase médica. Porque todas tienen probablemente su origen en la tremenda intoxicación ambiental interna y externa que padecemos.

Afortunadamente el doctor Ignacio Díez Gil, autor del informe recién mencionado, lo tuvo claro a la vista de todas las pruebas. Primero señala con claridad: “El paciente está pendiente de quelación con EDTA/vitamina C intravenosa (con paralela y perentoria suplementación de otras vitaminas, minerales, enzimas, aminoácidos, ácidos grasos esenciales) como tratamiento pertinente para su curación/mejoría. URGE ese tratamiento pues cuanto más tarde llegue tanto peor será el pronóstico”. Y debemos decir que las mayúsculas y negritas no las hemos puesto nosotros: están en el propio escrito y no hacen sino resaltar la importancia y la urgencia del tratamiento que necesitaba Servando ¡hace tres años! Un informe en el que se agregaba: Dado su delicado estado de salud y la imposibilidad de realizar por sí solo las actividades cotidianas más sencillas/livianas precisa de los cuidados de otra persona”. La negrita es también del autor del informe, no nuestra.

Y por si no hubiera quedado suficientemente claro en el párrafo siguiente vuelve a insistir el médico. “Así pues el paciente Servando Pérez Domínguez precisa urgentemente un tratamiento de quelación (desintoxicación) del mercurio acumulado en su cuerpo debido al hecho de haber portado cuatro amalgamas en molares (desde 1968 hasta diciembre de 2005.) Como el tratamiento de quelación que se ofrece en los Hospitales/Centros de Salud públicos españoles (en el Hospital Río Hortega de Valladolid se ofrece BAL y D-Penicilamina) no parece ser el más recomendable para el paciente (…) recomiendo que la quelación se realice con EDTA y Ácido Alfa Lipoico (con suplementación de vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales, aminoácidos, enzimas, oligoelementos)”. Y de nuevo aclaramos que la negrita y el subrayado son del doctor Ignacio Díez, no nuestros.
Pues bien, desde ese año de 2007, a pesar de estar bien subrayada la urgencia del tratamiento de quelación, ¡Servando Pérez sigue esperando a que la Seguridad Social le proporcione el tratamiento prescrito! En algún hospital público español y si ello no fuera posible en algún centro privado -español o no- que pueda llevarlo a cabo. ¿Parece razonable, verdad? Pues para los políticos y administradores de la Seguridad Social en Galicia, NO.

DESESPERANTE ESPERA

Así que los meses siguieron pasando sin que nadie le diera la solución. Mientras tanto, el 20 de enero del 2009 el Juzgado de lo Social nº 1 de Santiago de Compostela le reconocía a Servando Pérez la “incapacidad permanente absoluta” por las secuelas de su intoxicación mercurial. Pero ni por ésas. La Seguridad Social, en vez de asumir la incapacidad absoluta de Servando Pérez -que quizás hubiera podido evitar de haberle proporcionado el tratamiento señalado mucho antes- prefirió recurrir la sentencia. Vano intento. El Tribunal Superior de Justicia de Galicia, en sentencia de 23 de octubre del 2009, la ratificaría. Y en ella, en el apartado segundo de los antecedentes, este tribunal describe su estado de salud así: “En la actualidad el actor padece las siguientes dolencias :hidrargirismo crónico pendiente de iniciar tratamiento de quelación. Con las siguientes limitaciones orgánicas y funcionales: mantiene la referencia de déficit en capacidad de concentración y atención eficaz en la actualidad, problemas neuropsicológicos -pésima memoria a corto plazo y falta de concentración-, episodios de dislexia y disgrafía, temblor mercurial, movimientos involuntarios, irritabilidad, apnea nocturna por agotamiento, somnolencia e insomnio, contracturas musculares persistentes, dolores neuropáticos por mercurio, cefaleas, hormigueo y adormecimiento de brazos y piernas, problemas digestivos, problemas urogenitales, problemas dermatológicos, problemas oftalmológicos y problemas otorrinolaringológicos’ ”. Sin comentarios.

En octubre del 2009 se toma la decisión de enviar a Servando Pérez al Hospital General Universitario de Valencia a realizarse el tratamiento pero ¡bien informado estaba el que tomó la decisión porque ésta fue la respuesta que recibió!: “Se ha recibido en nuestra unidad –se indicaba en el escrito de respuesta-la solicitud de tratamiento de quelación de mercurio por un cuadro de hidrargirismo crónico secundario a amalgamas dentales (…) Lamentablemente en nuestra unidad no disponemos de los medios clínicos (antídotos, determinaciones analíticas, etc.) para realizar una quelación ni experiencia en un proceso de tales características por lo que no es posible atender la solicitud. En el sistema sanitario público estatal no hay centros que tengan experiencia o que estén realizando este tipo de tratamiento por lo que le sugiero que busque dicha información en centros privados extranjeros(esta vez la negrita sí es nuestra). ¡Tal es el vergonzoso estado de nuestro sistema sanitario para hacer frente a las intoxicaciones medioambientales!

Y no crea el lector que desde entonces ha habido alguna reacción: no se ha dado un solo paso para aplicarle a Servando el tratamiento que desde hace años se calificó de urgente.

ÚLTIMA HUMILLACIÓN

Lo ocurrido el pasado verano no ha sido pues sino la última humillación sufrida por Servando. Su objetivo al encerrarse no era otro que ¡exigir que se le administrara el tratamiento de quelación que se le prescribió y necesita! Porque el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela se negó de nuevo a buscarle una solución a su intoxicación crónica por mercurio, incluso a suministrarle la alimentación libre de aditivos y conservantes que requiere. Es más, su actitud ante la decisión de Servando Pérez de no irse de allí hasta que le dieran una solución fue amenazar ¡con cobrarle la estancia en el hospital al precio de un hotel de cinco estrellas! Por eso Servando respondió el pasado 26 de julio declarándose en huelga de hambre. Y si la abandonó fue porque la dirección del complejo hospitalario gallego se comprometió a derivarle otra vez a Valencia para que allí verificaran nuevamente su intoxicación crónica por mercurio. Le dieron pues de alta… pero a los pocos días tuvo que ser ingresado de nuevo aunque afortunadamente sólo durante unas horas. En el momento de cerrar este número de la revista continuaba a la espera de ser citado en Valencia.

Aunque obviamente suponemos que en la Unidad de Toxicología del Hospital de Valencia se recibirá la nueva petición con perplejidad porque como antes dijimos el 27 de octubre del 2009 ya dejó claro por escrito que ellos no disponen ni de medios ni de experiencia para realizar una quelación para intoxicaciones crónicas por lo que no podían atender la solicitud; es más, agregaba que en el sistema sanitario público estatal no hay ningún centro que tenga experiencia en ella (sí la hay en intoxicaciones agudas). Y eso que tal técnica se aprende a hacer ¡en diez minutos! y el material necesario se encuentra sin problemas en España. Al punto de que son varios los médicos españoles que la practican desde hace años en consultas particulares.

Da pues la impresión de que de nuevo se ha querido ganar simplemente tiempo. Servando, por su parte, lo que espera es que esta vez sí le traten o que, en caso contrario, se le dé al menos un listado de los centros privados en los que podría someterse al tratamiento y la notificación de que lo costeará la Seguridad Social. Lo que es evidente es que la posibilidad de que mejore sin él es imposible y que a estas alturas no puede pagárselo de su propio bolsillo, entre otras cosas porque se ha gastado ya mucho haciendo biopsias de músculo y otras pruebas en clínicas privadas hasta descubrir que tenía una intoxicación crónica por mercurio. «Es obligación de la Seguridad Social española costear este tratamiento –nos diría Servando- Entiendo que si yo -o cualquier otra persona- tengo que ir a una clínica privada -en España o en el extranjero- para hacerme un tratamiento de desintoxicación por tener metales pesados debe ser nuestro sistema sanitario quien pague el tratamiento mientras no haya centros públicos preparados para ello”.

ENFERMEDADES AMBIENTALES EMERGENTES

La historia de Servando no es desde luego única. Existe un nuevo conjunto de patologías complejas conocidas como enfermedades ambientales emergentes que son causadas por el uso o abuso de sustancias tóxicas cotidianas y van a más. Es el caso de las intoxicaciones crónicas causadas por el mercurio, el amianto, el aluminio, el bisfenol A, el dimetilfumarato o las cándidas, entre otras muchos otras. Y de “enfermedades” como el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, la Electrohipersensibilidad, el Síndrome de Fatiga Crónica o la Fibromialgia que cada vez precisan de mayor atención por el sistema sanitario. Es tal de hecho el aumento del número de afectados por este grupo de patologías que ya se prevén auténticas avalanchas de enfermos nuevos cada año.

Concretamente en el caso del Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple se calcula hoy una incidencia en nuestro país del 12%; afecta pues a casi ¡5 millones de personas! siendo de un 0,75% -unas 300.000 personas- la población afectada en grado severo.

Los pacientes con Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple(lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título El Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple publicamos ya en el nº 108) pueden sufrir muchas manifestaciones físicas como resultado de la exposición a productos químicos que incluyen trastornos respiratorios, dolor en el pecho, dolor muscular y articular, cefalea, mialgias, náuseas, dolor abdominal y otros síntomas. Experimentados con una intensidad que puede ser grave o muy grave. Y casi todos ellos sufren un calvario sanitario y administrativo parecido al de Servando teniendo que añadir a sus padecimientos la humillación de ser ignorados cuando no acusados de locura.

Por eso el Comité Nacional para el Reconocimiento del Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple,organismo que agrupa a diversas asociaciones de afectados, apoyó desde el principio la lucha de Servando. “Este caso pone en evidencia –señalaron en un comunicado- una realidad contra la que luchamos miles de personas asociadas en España y a nivel mundial, afectadas por enfermedades ambientales (…) Las personas afectadas por estas patologías no podemos esperar a que se obtengan los recursos humanos y materiales para procurar los tratamientos que necesitamos con la rigurosidad y experiencia que requieren dada la complejidad que suponen. Conseguir estos medios es un proceso excesivamente largo y los enfermos necesitamos respuestas URGENTES. Es el Gobierno español el que debe hacerse cargo de los gastos generados por estos tratamientos en clínicas especializadas”.

Y es que el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple está ya reconocido por algunos sistemas sanitarios como los de Alemania, Austria o Japón. Y en países como Canadá, Estados Unidos, Suecia, Dinamarca o Australia se están planteando hacerlo. Mientras, en España, el Ministerio de Sanidad y Política Social prepara un documento -se prevé que se haga público hacia finales de año o principios del 2011- que previamente se consultará con las asociaciones que constituyen el Comité Nacional para el Reconocimiento del Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple. “Espero que cuando nos llamen tengan realmente en cuenta nuestras aportaciones –nos diría Francisca Gutiérrez, presidenta del comité-. Es un documento muy importante ya que a partir de ahí podríamos pedir que se incluya en la Clasificación Internacional de Enfermedades para España (CIE) como ya han hecho Alemania, Austria y Japón. Después nos pondremos a trabajar para el reconocimiento a nivel del Parlamento Europeo y de la OMS”.

La historia de Servando Pérez no es, en suma, sino un claro exponente de lo que está pasando con muchos otros enfermos cuyas vidas son también un calvario porque, como bolas de ping pong, pasan de unos especialistas a otros sin que ninguno de ellos sea capaz siquiera de entender lo que les sucede llegando a poner por ello la salud mental de esos enfermos en entredicho.

Terminamos indicando que, como es natural, hay que tratar a estos enfermos de la manera adecuada cuanto antes. Enseñando a nuestros profesionales de la salud pública terapias y métodos eficaces que la mayoría desconoce a pesar de que algunas llevan practicándose ¡más de 100 años! Pero, sobre todo, previniendo. Porque o la sociedad presiona a nuestros representantes para que adopten medidas cuanto antes o en pocas décadas no habrá nadie sano en el planeta. Así de simple y de duro. El grado de intoxicación que padecemos es ya intolerable.

Antonio F. Muro

Recuadro:


Pilar Muñoz Calero:“La mayoría de los médicos ignora que buena parte de las llamadas enfermedades se deben a la actual intoxicación medioambiental”

La Dra. Pilar Muñoz Calero, presidenta de la Fundación Alboradaentidad dedicada a la difusión de la Medicina Ambiental y del Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple-, conoce el problema bien y de primera mano porque es una de las afectadas por esta patología. Es más, estuvo tan enferma que su situación se consideró irrecuperable. Sin embargo salió adelante. Obviamente porque decidió irse de España y buscar solución a su problema… algo que hallaría en Estados Unidos. Hemos hablado con ella.

¿Puede decirnos cuáles son las principales dificultades que encuentran hoy los enfermos de esta patología en nuestro sistema público de salud a la hora de ser atendidos?

-La primera dificultad es que se diagnostique. La mayoría de los médicos no conoce las reacciones de alarma del organismo ante los compuestos químicos tóxicos y son incapaces de valorar esa posibilidad, especialmente cuando las dosis en el organismo son muy bajas. No detectan pues la causa de por qué el enfermo tiene tantos síntomas que no le cuadran con nada conocido. Piénsese que los afectados tienen reacciones que no pueden controlar, a veces tan extremas que pueden ponen en peligro su vida como el shock anafiláctico y los fallos del corazón. Y cuando no se puede –porque no se sabe- diagnosticar un problema la posibilidad de tratar adecuadamente al enfermo es nula. Es más, hay médicos que intentando ayudar recetan fármacos que son también tóxicos y lo que hacen es agravar aún más el problema. Aunque lo más grave es que haya médicos que sintiéndose incapaces de saber qué le pasa al enfermo terminen concluyendo que en realidad debe estar mal de la cabeza y lo derivan al psicólogo o al psiquiatra. No saben lo que es el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple y por tanto no saben tratarlo.

Dicho esto añadiré que mis colegas médicos deberían convivir algún tiempo con estos enfermos. Así comprenderían el horror de su situación. Porque no se describe en los libros de Medicina pero es real. Hablamos de un problema angustioso, grave y que como señala el conocido Dr. Martín Pall en realidad representa un nuevo paradigma de la enfermedad. Cada vez hay más afectados de toda edad y condición, incluidos muchos niños a los que se les diagnostica falsamente como personas con problemas de comportamiento o hiperactivos. La realidad es que detrás de muchas de las llamadas enfermedades lo que hay son productos químicos tóxicos que envenenan el organismo, especialmente el sistema nervioso y el cerebro.

-¿Y qué pasa en otros países? ¿Son conscientes del problema? ¿Atienden a estos enfermos en la sanidad pública o deben recurrir también a la asistencia privada?

-En Alemania el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple está reconocido. Claro que allí hay ya más de un millar médicos formados en Medicina Ambiental. Hasta tienen ambulancias verdes. Y el sistema público de salud cubre los costes con la misma limitación que en el resto de las patologías. Además se encuentran tanto en la medicina pública como en la privada con lo que es más fácil para los pacientes ser diagnosticados y se les recomienden pautas que no les empeoren. En Austria también está reconocida como “enfermedad”. En realidad una vez que el reconocimiento está en la lista de “enfermedades” de un país se acepta como tal en la OMS aunque ésta no lo haga explícitamente. Y en Estados Unidos cada año más de veinte estados consideran ya el mes de mayo “el mes del Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple”.
En la Fundación Alborada entendemos en cualquier caso que es mucho más importante enseñar a los médicos a diagnosticar estos casos y a tratarlos así como centrarnos en su prevención. Hay que tomar medidas para que algunos dejen de envenenarnos impunemente. Antes o después todo el mundo va a resultar afectado como no hagamos algo pronto.

-Tenemos entendido, en ese sentido, que la Fundación Alborada está también haciendo gestiones para que en España se potencie la Medicina Ambiental…

-En efecto. E informamos de ello en nuestra web: www.fundacion-alborada.org. Es más, hemos celebrado ya cuatro congresos internacionales en España a los que han acudido más de un centenar de especialistas de todo el mundo y tenemos sus conferencias en DVD. El último de los cuales, celebrado este año, emitido en directo por internet.

Asimismo hemos publicado una obra titulada SQM. El riesgo toxico diario. Aunque nuestra gran esperanza es la propuesta que realizamos de tratamiento. Estamos tratando ya a muchos enfermos con excelentes resultados. Pero siendo eso importante no es suficiente. Ante todo hay que concienciar a la gente del constante peligro de intoxicación que padecemos hoy. Hay que lograr que se supriman del mercado todas las sustancias tóxicas que están dañando nuestros organismos. Esto es prioritario.

 

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Noviembre 2010
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