Entrevista a la Dra. Juliane Sacher

La doctora Juliane Sacher ejerce como médica y naturópata desde 1976 estando especializada en enfermedades crónicas -particularmente cáncer y SIDA- mediante tratamientos con sustancias no agresivas que incorporan la influencia de los factores psicológicos, nutricionales y medioambientales en la salud. Miembro fundador de la Sociedad Interdisciplinar de Medicina Medioambiental (IGUMED), la Comunidad de Médicos con Pacientes de SIDA (DAGNA) y la Sociedad Alemana de Medicina de la Energía (DGEIM) -además de varias sociedades relacionadas con diagnósticos y tratamientos alternativos- actualmente practica la Terapia de Simbiosis Celular basada en los trabajos del Dr. Kremer y en los descubrimientos de la Biología de la Evolución.

La doctora Juliane Sacher -nació en Dortmund (Alemania) en 1945, se licenció en Medicina en 1974 y comenzó a ejercer de forma independiente en 1983- posee una larga experiencia en el estudio y tratamiento del cáncer y el SIDA. A fin de cuentas trabajó en el estudio oficial que por encargo del Gobierno alemán se efectuó en ese país sobre el VIH entre 1987 y 1993 y forma parte de una comisión parlamentaria sobre VIH/SIDA desde 1988. Es más, en 1990 obtuvo el premio de la Fundación Manfred Köhnlechner por un trabajo sobre terapia biológica en pacientes VIH/SIDA realizado junto con el Dr. Horst Kief. Y entre el 2000 y el 2002 trabajó en la Unidad de Bioestadística de la Universidad de Wuppertal. Sin embargo su nombre empezaría a sonar a nivel internacional cuando el pasado año -2009- llevó a cabo una campaña de denuncia en Internet en relación con la utilización de escualeno en dos de las vacunas desarrolladas y aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento para prevenir la “gripe porcina“: Pandemrix –de GlaxoSmithKline– y Focetria –de Novartis-. Una denuncia en la que la doctora Sacher recordaba que el escualeno fue utilizado como coadyuvante en las vacunas administradas a los soldados que participaron en la primera Guerra del Golfo y desde entonces se sospecha que pudo haber sido una de las sustancias responsables del llamado Síndrome de la Guerra del Golfo.

Aunque lo que probablemente más le caracterice es que habiendo sido formada en la Medicina más convencional hoy ha optado por defender las llamadas medicinas alternativas. Claro que se trata de una médica que no acepta plegarse sin más a las consignas oficiales, no obedece sólo porque se lo ordenan, investiga y se forma por su cuenta y, por si eso fuera poco, se plantea su relación con los pacientes como terapeuta y de forma sincera, directa y honesta navegando a contracorriente ya que hoy el médico no se relaciona con los enfermos en condiciones de igualdad sino de supremacía; al menos en los centros públicos.

-Cuando uno termina la carrera de Medicina, se pone a trabajar y vive la realidad del mundo de la salud y la enfermedad -nos diría al empezar nuestra charla- comprueba pronto que existen multitud de terapias y tratamientos de los que en su mayoría ni ha oído hablar durante los estudios. Algo que se llaman “tratamientos alternativos” porque los médicos normalmente no los utilizan y la gente que los solicita debe recurrir a profesionales que se han formado en ellos fuera de los círculos oficiales. Porque en las facultades de Medicina no se explica ni se habla de Medicina Ambiental, ni de Nutrición, ni de Fitoterapia, ni de Medicina Ortomolecular, ni de Tradicional China, ni de Ayurveda, ni de Homeopatía, ni de Medicina Bioenergética… Los licenciados en Medicina ni siquiera oyen hablar de tratamientos integrales u holísticos. Los aspectos psíquicos, emocionales o energéticos ni se tienen en cuenta. ¡Y para qué hablar ya de conceptos como los de Medicina Biológica o Medicina Cuántica…! En las facultades prima la formación farmacólogica paliativa o sintomática.

De hecho calificar de “alternativo“ todo enfoque terapéutico distinto al oficialmente impuesto lo sitúa automáticamente en un papel secundario. Quizás por eso mucha gente acude sólo a lo “alternativo“ cuando falla lo “oficial“. Solo que precisamente por eso los tratamientos alternativos están creciemdo de forma tan rápida: porque la medicina convencional ni conoce la causa de la inmensa mayoría de las llamadas “enfermedades“ ni cómo prevenirlas ni cómo curarlas. Se limita a dar paliativos. ¿Cómo definiría usted su práctica médica?

-No quiero definir mi trabajo de ninguna manera específica. Yo utilizo gran parte de esas terapias pero mi principal idea y propósito es explicar a la gente que debe aprender a cuidarse por sí misma, que ha ser la responsable de su salud en lugar de derivar esa responsabilidad al médico. Toda patología requiere buscar la causa de los síntomas en lugar de limitarse a paliarlos o suprimirlos con fármacos tratándolos con sustancias que además suelen ser tóxicas. Obviamente a veces no tengo más remedio que usarlos pero en tales casos procuro retirarlos lo más rápidamente posible. Añadiré que hoy hay tanta información y experiencia fuera de los círculos médicos y centros convencionales que cualquier profesional medianamente interesado en aprender tiene que dedicar mucho tiempo al estudio. Yo estoy constantemente estudiando y aprendiendo cosas nuevas.

¿Conoce usted los trabajos de Wilhelm Reich y Ryke Hamer? ¿Qué piensa de ellos?

-Los conozco y creo que ambos tienen su parte de “verdad” pero sería excesivamente largo de explicar adecuadamente mi opinión sobre ellos en el contexto de una entrevista. Si tuviera tiempo me gustaría escribir un libro sobre ello.

-Usted ha estudiado a fondo el problema del SIDA, patología que se considera causada por un virus bautizado como VIH que ni siquiera ha sido purificado y fotografiado a diferencia de todos los demás. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Los descubrimientos que se produjeron ya en el comienzo no encajaban exactamente con una enfermedad infecciosa. Por eso el conocido médico, neurólogo y psiquiatra Heinrich Kremer buscó la causa de los síntomas, de la pérdida de células T4, de las cantidades elevadas de gammaglobulinas… Y lo que encontró fue lo que planteaban los nuevos descubrimientos en Biología y Medicina, que hay dos clases de células ayudantes con dos respuestas inmunitarias diferentes: vía gas óxido nítrico y vía producción de anticuerpos. Esto era algo totalmente nuevo en ciencia…

El Dr. Kremer propone una Medicina basada en los últimos descubrimientos de lo que ya se conoce como Biología de la Evolución. Sabemos que usted conoce sus postulados así que, ¿puede decirnos cuáles son sus hallazgos más importantes?

-Se basa en tres conceptos fundamentales: la función del óxido nítrico y de los tioles o mercaptanos como biorreguladores del metabolismo Redox en las formas de vida celulares, la dicotomía funcional del sistema inmunitario y sus citoquinas -que interactúan a su vez con el óxido nítrico- y la naturaleza simbiótica de los organismos multicelulares (en particular de las mitocondrias). De ese conocimiento se deriva que la estrategia para resolver el desequilibrio Th1/Th2 pasa por minimizar el estrés prooxidativo, corregir la deficiencia de tioles, equilibrar la desrregulación de aminoácidos, proteger el hígado, modular la contrarregulación Th2, fortalecer la matriz extracelular, revitalizar las mitocondrias, atenuar el estrés hormonal y reducir el miedo mediante asistencia psicológica (para entender qué son los pérfiles Th-1 y Th-2 y su relación con los linfocitos T4 lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título ¿Tiene sentido lo que se dice del sistema inmunitario? publicamos en el nº 130 y el que con el título La Terapia de Simbiosis Celular aparece en este mismo ejemplar).

Usted fue una de las participantes en el recién celebrado congreso SIDA: conocimiento y dogma que reunió a un grupo de investigadores críticos con la versión oficial.  ¿Cómo enfoca en su práctica médica este problema?

-Ante todo trato a las personas diagonsticadas de SIDA con una adecuada nutrición. Porque hasta el momento no he visto un sólo paciente de los llamados “VIH positivo” o “enfermo de SIDA” que sepa nutrirse de forma correcta. De hecho algunos creían saber pero pronto se dieron cuenta de su error y  tuvieron que hacer importantes cambios en sus costumbres alimenticias.

En segundo lugar deben hacer ejercicio aunque sea de forma moderada. Es absolutamente necesario para nuestro cuerpo ya que el desarrollo de las criaturas se basa en el movimiento diario. ¿Y quién hace ejercicio en la actualidad? Hace sólo cien años todo el mundo tenía que caminar. Cuarenta o cincuenta kilómetros diarios. Salvo los ricos, que poseían caballos y carruajes… y eran los que más facilmente caían enfermos en esa época. Hoy día en cambio nadie necesita caminar. Tenemos bicicletas, motos, coches, autobuses, trenes, barcos, aviones… Y en nuestros trabajos la mayoría nos pasamos el día sentados. Hasta a los niños pequeños les tenemos sentados todo el día en sus carritos así que, ¿cómo van a poder desarrollar un sistema corporal eficaz? Sin olvidarnos de todas las chucherías que se les dan absurdamente y de los productos contaminados que tanto ellos como nosotros ingerimos actualmente a diario. ¡Pero si hasta el agua está llena de sustancias tóxicas y a nadie parece preocuparle…!

Y, por último, deben dormir suficientemente ¡y a la hora correcta! Recientes investigaciones muestran lo importante que es dormir suficientemente. Empezando como mínimo una hora antes de las doce de la noche. ¡Y sin embargo ésa es la hora habitual de salida de la gente joven! Mire, durante el sueño se suceden períodos superficiales y profundos. Y el período más profundo del sueño es el llamado REM (por las siglas en inglés de Rapid Eye Movement o Movimiento rápido de ojos), fase en la que se creía que se producen los sueños… cuando eso es totalmente erróneo. En realidad durante la fase REM las mitocondrias se encuentran en su momento más álgido de actividad. ¿Y qué significa eso? ¡Significa que es probablemente la fase más efectiva de curación del organismo! ¿Entiende lo que significa?  Que toda persona que tenga un problema de salud –y eso incluye a los “VIH positivos” y diagnosticados de SIDA- debería estar descansando durante la fase REM. Porque no hacerlo de forma habitual equivale a estar ¡suicidándose!  Siento utilizar palabras tan duras pero es así. Por eso tras 25 años tratando a estos enfermos les insisto tanto en ello. ¡Es vital que duerman suficientemente y se acuesten como mínimo poco antes de la medianoche! Porque el organismo se rige por los llamados ciclos circadianos –los ciclos naturales que rigen el nuestro planeta- y éstos no se pueden alterar. Nuestros organismos activan y desactivan numerosos procesos rigiéndose por ellos. No es pues igual dormir de día que de noche. No se descansa igual y, sobre todo, el organismo no se recupera físicamente de sus problemas de desequilibrio de la misma manera. De ahí que toda persona enferma debiera en realidad acostarse poco despuès de irse el sol y estar dormido en las fases en que el cerebro va a proceder a “resetear“ el organismo.

He visto sorprendentes recuperaciones haciendo sólo lo que acabo de explicarle. Sin ningún otro tratamiento. Ahora bien, a veces hay que ayudar al organismo nutriéndolo adecuadamente. Nutrición que vale normalmente para cualquier patología, incluidos los casos de cáncer y SIDA. Asegurándonos de que se ingieran especialmente sustancias que absorban luz.

-¿Y podemos saber cuáles son las sustancias que usted recomienda ingerir para ello?

-Polifenoles, polianiones, procioanidinas, aminoácidos,  glutatión, cúrcuma, lúpulo, vitaminas –especialmente las A, C, E y las del grupo B-, coenzima Q-10, ácidos grasos omega 3, algas pardas y el hongo Agaricus, entre otras. De forma sinérgica y en las dosis adecuadas, lo que debe pautar en cada caso un profesional suficientemente formado.

MULTINACIONALES E INFORMACIÓN

-Tenemos entendido que usted utiliza como instrumento de diagnóstico el denominado Test de Hipersensibilidad Retardada o DTH (por las siglas en inglés de Delayed-Type Hipersensitivity) cuya fabricación según el Dr. Kremer fue bloqueada por la multinacional Aventis para proteger sus intereses comerciales. ¿Es así? ¿Y en qué consiste el test?

El DTH detecta la reacción de anticuerpos celulares contra siete microbios distintos. Se puede medir la reacción en pocos milímetros de la piel. Lo utilizo desde finales de los años setenta -del pasado siglo XX- con enfermos de cáncer porque es sabido que cuanto más lenta es la reacción en mejor situación se encuentra el paciente. Se trata de microbios que deben ser eliminados por una reacción Th-1. Lo más curioso es que en los años setenta nadie sabía nada de la reacción Th-1. Bueno, pues cuatro semanas después de que Heinrich Kremer publicara el libro donde hablaba de esto Aventis no sólo detuvo la comercialización sino que intentó recuperar todos los que había distribuido en el mundo. Cuando ese test podría ser una posibilidad muy barata –el coste es de sólo 20 euros- para determinar si alguien se encuentra en un estado Th-1 o Th-2.  Aventis sin embargo ha desarrollado un nuevo test en sangre que cuesta 100 –cinco veces más- y mide las citoquinas IL6 y Ifgamma correspondientes al perfil TH-1 y la IL4 e IL10 correspondientes  la Th-2- para así tratar de determinar si la situación es Th-1 o Th-2.

-Por cierto, ¿está usted de acuerdo con quienes piensan que los antibióticos y las vacunas han causado muchos más daños que beneficios a la humanidad?

-Sin duda. Y no hay otra solución que dar a conocer la verdad y que la gente –especialmente entre la clase médica- empiece a replantearse si lo que cree saber es correcto o no. En todo caso pienso que los nuevos descubrimientos tendrán más credibilidad en la medida en que encajen con la antigua sabiduría tradicional.

-Una última pregunta: las enfermedades crónicas y degenerativas crecen inexorablemente. Y los médicos aseguran ignorar las causas, cómo prevenirlas y, por supuesto, cómo tratarlas? ¿Hay solución a este panorama cada vez más aterrador? 

-¿Que no se conocen las causas? Estamos intoxicándonos a marchas forzadas. Están intoxicados el aire, el agua, las plantas, los animales, los alimentos, la ropa, los objetos de consumo habitual… ¿Cómo que no se conocen? Lo que no hay es voluntad de resolver el problema porque hay demasiados intereses ecónomicos y personas que los protegen sin entender que ellas mismas y sus familias van a ternimar sufriendo las consecuencias   Ni la sociedad en general ni la clase politica escucha. Y los medios de comunicación están hoy controlados por los grandes grupos de poder. Solo nos queda advertir de lo que está pasando en nuestro ámbito y esperar que la sociedad se conciencie poco a poco. Aunque no sé si llegaremos tiempo de detener tan grave deterioro…

Jesús García Blanca

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Noviembre 2010
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