Nuevo intento de vender vacunas innecesarias y peligrosas generando miedo

por José Antonio Campoy

A pesar de que cualquier experto sabe que la posibilidad de que un virus animal contagie a un ser humano es ínfima –por no decir casi nula- los inventos de la “gripe porcina” y de la ”gripe aviar” dejaron tan buenos beneficios a los “fabricantes de miedos” -cuyo único fin es vender vacunas presuntamente “preventivas”- que éstos se han animado ya a alertar ¡de una nueva pandemia! para intentar que toda la población mundial se vacune contra ella o, en su defecto, los gobiernos les compren otra vez cientos de millones de dosis por si acaso apareciese. Lo que demuestra que la gran industria farmacéutica toma a la población mundial, a nuestros políticos y a nuestros médicos por memos integrales. Queda por ver si tienen razón y, sobre todo, si a la expansión de esta nueva estupidez contribuyen de nuevo los grandes medios de comunicación social controlados por ella. El intento de este nuevo y gigantesco negocio fraudulento que puede poner en peligro la vida de millones de personas -porque que las vacunas sean o no eficaces es algo ampliamente discutido pero de sus potenciales peligros no hay la más mínima duda- se ha puesto en marcha a través de la otrora prestigiosa revista Nature a través de la cual un grupo de investigadores estadounidenses ha alertado de «la próxima pandemia de H2N2». ¿Y qué es el H2N2? Pues el nombre que se dio a una cepa que –dicen- causó entre uno y cuatro millones de muertes entre 1958 y mediados de los años sesenta y que ahora intentan convencernos de que “podría” resurgir alegando que existen “variantes mutadas” de ese virus que aún están presentes en aves y cerdos. La excusa es que como ha pasado tanto tiempo de ello las personas menores de 50 años no están vacunadas contra ese virus. Evidentemente. Ni contra él ni contra ningún otro virus animal. Y de hecho no ha habido casos durante décadas. ¿Y entonces por qué pretende vacunarse masivamente a la población para prevenir su posible contagio? Con la excusa de que como en los últimos años ya ha habido dos “epidemias” de ese origen -las de las mencionadas gripe porcina y aviar- ésta ”podría” resurgir. Por supuesto se trata de una falacia pero eso a la gran industria farmacéutica le importa un rábano. Saben que sólo tienen que provocar el miedo. Un par de casos convenientemente “preparados” aquí, otro par más allá… y luego se usa a los medios de comunicación, a sus agentes en los ministerios de Sanidad de todo el mundo y a las entidades nacionales e internacionales que controlan por completo –con la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la cabeza- para hacer creer de nuevo que “viene el lobo” y la gente se trague el anzuelo. Lo lamentable es que haya “científicos” a sueldo que se presten a esta estafa. Entre ellos los miembros delCentro de Investigación en Vacunas de Bethesda (Maryland) –organismo adscrito a los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos- que son quienes se han prestado a hacer esta vez la operación y a quienes debería investigarse para saber qué han recibido a cambio o, en su defecto, descartar que tengan una boñiga por cerebro. Esperemos que esta vez los periodistas, los políticos y los profesionales sanitarios estén a la altura e impidan este nuevo y peligroso intento de estafa que a nosotros no nos pilla desde luego desprevenidos ya que lo advertimos hace año y medio cuando explicamos que actualmente se están desarrollando ¡más de 200 nuevas vacunas! de las que cien ya están en fase de ensayo clínico. Es más, se trabaja para que puedan administrarse no solo inyectadas sino con espráis nasales, a través de mosquitos y hasta de frutas de plantas genéticamente modificadas en las que se están cultivando los virus. Y es que en estos casos basta aparentar que lo que se hace y dice es muy “cien-tí-fi-co” para que a los ignorantes les impresione. Vamos a repetirlo una vez más: hay que parar los pies a los grandes laboratorios farmacéuticos cuanto antes. Empieza a estar en juego no ya nuestra salud sino la de la especie humana y la del planeta.