CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 217 / JULIO-AGOSTO / 2018

Estimado Director: hace dos años me diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica y a pesar de haberme puesto desde el principio en manos de conocidos neurólogos y tomar varios fármacos mi estado es cada vez peor. Me cuesta ya mantener el equilibro, la rigidez casi me impide caminar, siento mucho cansancio y duermo mal. Los médicos que me atienden dijeron que me habían cogido en una fase inicial y quizás pudieran detener el avance de la enfermedad pero lo cierto es que no ha sido así. Estoy pues desesperado además de deprimido ya que mi familia sufre también mucho con la situación. Me he vuelto a mis 45 años una carga insoportable para mi mujer y mis dos hijos. El caso es que no conocía su revista pero un amigo me habló de ella hace unos días, he navegado por su web y finalmente le he pedido que escriba este correo en mi nombre porque ya ni soy capaz de manejarme solo en el ordenador. ¿Hay algo realmente eficaz que pueda hacer? Porque no estoy dispuesto a quedarme inválido y sin apenas movilidad en una silla de ruedas. Y por favor, no publiquen mi nombre completo porque no quiero que mi familia sepa aun lo que pienso… Atentamente,

R.
(Cádiz)

Aunque se dice que es de etiología desconocida la mayor parte de los neurólogos consideran la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) una patología degenerativa de tipo neuromuscular que se iniciaría cuando las motoneuronas del sistema nervioso empiezan a funcionar mal y terminan muriendo. Pues bien, hay investigadores que postulan que la causa está en la llegada al cerebro de toxinas -como el aluminio y el mercurio de las vacunas y otros productos- y otros que la causa está en una alteración grave de la microbiota intestinal. Otros sugieren en cambio que podría estar causada por hongos; es el caso del equipo español de investigación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa que coordina el Dr. Luis Carrasco que de hecho encontró proteínas, DNA y unos corpúsculos intracelulares de varias especies de hongos en el cerebro y el líquido cefalorraquídeo de personas con ELA infiriendo de ello que tan grave patología –e incluso otras neurodegenerativas como la esclerosis múltiple, el alzheimer o el parkinson- pueden deberse a una infección por hongos. El trabajo se publicó en International Journal of Biological Sciences y encontraron concretamente tres especies fúngicas: Candida albicans, Cryptococcus spp. y Malasezzia spp. Algo que si es su caso puede saberse ya que entonces habría en su sangre macromoléculas fúngicas identificables mediante la llamada técnica Fungitell; detecta en sangre el beta-D-glucano, polisacárido componente de la pared fúngica de muchas especies de hongos si bien hay expertos que afirman que solo detecta candidiasis sistémicas pero no a nivel cerebral por falta de sensibilidad. La otra opción disponible hoy es detectar si hay ADN fúngico mediante la reacción en cadena de la polimerasa -la técnica PCR-, ampliarlo y después secuenciarlo para saber la especie o especies presentes en las muestras tisulares. Y luego, si la infección se confirmase, acudir a que la sometan a un tratamiento fúngico potente que en España solo puede hacerse en el ámbito hospitalario. Agregaremos que Juan Carlos Albendea -experto en el Par Biomagnético– afirma haber constatado en los tres pacientes de ELA que trata con ese método terapéutico que además de los hongos hay en ellos dos virus: el citomegalovirus -herpesvirus de la familia Herpesviridae- y el Epstein-Barr. Infecciones que además podrían tratarse con un producto mexicano llamado Eviter (su web es www.eviter.com.mx); lea al respecto el artículo que publicamos en el nº 212 con el título Desarrollan unas potentes nanopartículas vegetales antimicrobianas. Son además muchos los neurólogos que obvian -o ignoran- que el riesgo de desarrollar ELA es notablemente mayor cuando se está expuesto a algunos agentes químicos, entre ellos al formaldehído. Lo demostró una investigación dirigida por Marc Weisskopf en la Universidad de Harvard de Boston tras estudiar a casi un millón de personas que estuvieron expuestas a doce agentes químicos distintos y controlarlas durante quince años de las que 1.156 murieron de ELA. Los datos indican que el riesgo de contraerla aumenta un 34% si se está expuesto al formaldehído. Y lo malo es que hablamos de un conocido alérgeno que se halla presente -de forma incomprensible- en múltiples productos y se incorpora a otros muchos en los procesos de fabricación. Conocido también como formol, formalina, oximetileno y veracur se usa de hecho en medicamentos, telas, detergentes, desodorantes, cosméticos, cepillos de dientes, desinfectantes, materiales de limpieza en seco, fertilizantes, aislantes, tintes, fluidos de corte de metales, pinturas, fabricación de papel, fijadores, fotografía, plásticos, resinas, conservantes de goma y otros productos. Es pues no ya útil sino necesario eliminar posibles toxinas, metales pesados y microbios patógenos del organismo y para ello hay pocas soluciones mejores que el carbón vegetal activado pues es antiséptico, antivírico, antiinflamatorio, carminativo, hipocolesterolemiante, uricosúrico y nefroprotector además de mitigar los efectos de la quimioterapia, ayudar en problemas neurológicos como el desorden bipolar y deshacerse del exceso patológico de leucocitos; lo explicamos el mes pasado en el reportaje titulado Carbón activado: potente desintoxicante antiinflamatorio. Se usa incluso como antídoto de venenos en hospitales así como para afrontar diarreas, problemas digestivos e intoxicaciones. Asimismo le sugerimos que ingiera aceite de coco -está constatada su eficacia en casos de ELA- y resveratrol liposomal; este último es un polifenol natural de alto poder antioxidante presente en numerosos alimentos y plantas que protege de los efectos neurotóxicos en casos de ELA siendo incluso más eficaz que el Riluzol, medicamento hepato-tóxico que se emplea hoy como terapia farmacológica de esta patología. Así lo asegura al menos un grupo de investigadores del Instituto Teófilo Hernando de I+D del Medicamento -adscrito a la Universidad Autónoma de Madrid- dirigido por el catedrático de Farmacología Antonio García en un trabajo que se publicó en Brain Research. Según se explica en él una de las causas de la apoptosis o suicidio celular que conduce a la muerte de las neuronas motoras en la ELA es tanto un exceso de calcio citosólico como de radicales libres y resulta que el resveratrol -incluso a concentraciones submicromolares- mitiga considerablemente los efectos neurotóxicos. Podría ser asimismo útil la ingesta de ácidos grasos omega-7 destacando en ese sentido el Provinal, producto de una empresa estadounidense de investigación y desarrollo llamada Tersus que en España comercializa la empresa 100% Natural como Omega Confort 7; y es que contiene casi un 50% de ácido palmitoléico además de un 1,5% de omega 9 y menos de un 1% de ácido palmítico. Como útil puede ser equilibrarle mediante un tratamiento completo con Moraterapia (lea en nuestra web –www.dsalud.com– los reportajes que hemos dedicado a este singular aparato de biorresonancia). Terminamos sugiriéndole que siga ante todo una estricta dieta cetogénica, no ingiera productos envasados o preparados, elimine de su vida el alcohol y el tabaco -si bebe o fuma- y siga una alimentación alcalinizante. Es decir, no tome azúcar ni carbohidratos refinados -deje pues las pizzas, hamburguesas, bollería industrial, galletas, donuts, caramelos, chocolatinas, pasteles, dulces, chuches, bombones, palomitas, helados, etc.- ni tampoco lácteos, grasas animales saturadas (chorizo, salchichón, salami, beicon, lomo curado…), grasas “trans”, aditivos alimentarios (conservantes, colorantes, espesantes, aromatizantes, acidificantes, potenciadores del sabor y edulcorantes), alimentos en conserva, mantequilla, margarina, patés, carnes rojas, colas y bebidas con gas, platos preparados o precocinados y alimentos fritos. Y ya puestos sométase a una hidroterapia de colon y a una quelación y consuma a diario un complejo multivitamínico y mineral así como suplementos enzimáticos en las comidas. Se sabe que el recientemente fallecido Stephen Hawking –que sobrevivió 55 años a su diagnóstico ya que le detectaron el ELA a los 21 y murió contra todo pronóstico a los 76- complementaba su dieta con vitaminas del grupo B –en especial ácido fólico-, C y E así como minerales –sobre todo zinc- y aceite de hígado. Además seguía una dieta sin gluten y no tomaba nada envasado o precocinado. Su larga supervivencia se achaca convencionalmente a que su ELA empezó a nivel espinal y afectó principalmente a las neuronas motoras superiores –por lo que empieza afectando a las extremidades- y no a nivel bulbar -que afecta primero a las neuronas motoras inferiores y se manifiesta principalmente en el sistema respiratorio y en problemas para tragar o hablar- pero si así fuera, ¿por qué todas las demás personas en ese mismo caso fallecen en pocos años? Terminamos indicando que un médico chino, el Dr. Huang Hongyun, afirma tratar con éxito tanto la paraplejia como el ELA interviniendo quirúrgicamente. Según explica la intervención dura entre 5 y 8 horas y lo que hace es acceder a la zona de la médula lesionada -en el caso de los parapléjicos- o al cerebro -si lo que se sufre es ELA- e inyectar directamente una gran cantidad de células procedentes del bulbo olfatorio de fetos abortados a las 16 semanas que antes se cultivan durante 10 días en un medio líquido cuya composición no quiere desvelar. La intervención viene a costar unos 15.000 euros y se efectúa en un pequeño hospital de Pekín. Ahora bien, según Huang el resultado se obtiene a los dos años de la intervención, tiempo durante el cual los pacientes deben seguir un duro programa rehabilitador.

 

Estimado Director: leo la revista todos los meses desde su aparición -decidí suscribirme dado el interés que me suscita tanto la línea editorial como el contenido de los artículos- y les escribo porque me gustaría saber qué medidas puedo tomar. Mi PSA tras una prostatectomía radical era de 0´03 pero va subiendo de forma lenta y después de tres años es ya de 0´31. Y como si sigue subiendo la intervención más usual es la radioterapia quiero prevenir. Sé gracias a la revista el valor relativo del PSA pero aún así me pregunto, siendo profano en la materia, si después de una prostatectomía radical su nivel no tendrá un valor y significado distinto y más objetivo pues habiendo partido prácticamente de cero algo se está moviendo y no en dirección positiva. Asimismo me gustaría saber si existen métodos naturales -sin efectos secundarios- que logren un bloqueo hormonal o, al menos, cierta disminución de los andrógenos y cuáles son los alimentos favorecedores o contraindicados en este proceso hormonal. Les quedo muy agradecido.

G. 

El PSA -acrónimo inglés de las siglas Prostate-Specific Antigen (Antígeno prostático específico)– es una proteína producida por la próstata que participa en la disolución del coágulo seminal cuyo nivel puede medirse en sangre y determina, cuando hay demasiado, que puede haber un tumor. Considerándose “normales” -aunque los valores de referencia varían según los laboratorios- cuando están en unos 4 ng/mL (en realidad lo que se considera “normal” depende de la edad porque ese nivel se considera elevado en una persona de 50 años y normal en alguien de 80). También hay que tener en cuenta que los niveles de PSA oscilan de forma aleatoria un 15%. Así, un análisis de PSA de 3 ng/mL puede dar solo unos días después 2,8 o 3,2 ng/mL. Y en un paciente hospitalizado disminuir hasta un 50%. Sin olvidar que también la eyaculación, el ejercicio físico, un masaje prostático y una biopsia pueden variar los niveles. Se trata pues de una prueba tan “fiable” que un paciente con cáncer de próstata puede tener los niveles de PSA normales… o altos. Y haber personas con niveles elevados de PSA que no tienen cáncer sino otras patologías prostáticas (son los casos de quienes sufren hiperplasia benigna de próstata y prostatitis). Carece en suma de toda fiabilidad y es absurdo que el nivel de PSA en sangre se considere un marcador tumoral fiable de cáncer prostático. Lo explicamos en el reportaje que con el título Ponen en duda que la prueba del PSA prostático sirva para algo apareció en el nº 117. Lamentamos pues que le hayan hecho a usted una prostatectomía radical -es decir, la extirpación quirúrgica de toda la glándula prostática y de algunos de los tejidos de alrededor- porque además de inútil puede dar lugar a incontinencia urinaria, estrechez uretral e impotencia. De hecho el propio Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos reconoce que esta prueba da falsos positivos -personas con alta concentración de PSA en sangre que no padecen cáncer- y falsos negativos -cuando los niveles de PSA son normales pero se detectan células tumorales-. Por otra parte, detectar un tumor cuando aún es pequeño no implica mayor posibilidad de supervivencia. Los estudios estadísticos desmienten tal creencia; es más, a veces dan lugar a tratamientos agresivos que no se justifican y ponen la vida del paciente en peligro. ¿Por qué le preocupa entonces a usted que en tres años su nivel de PSA haya pasado de 0´03 a 0´31, máxime cuando hasta 4 ng/mL se considera “normal”? Pues porque usted sigue creyendo que el nivel de PSA es realmente indicativo de la existencia de un tumor maligno y contra las creencias infundadas no se puede hacer nada. Nuestra sugerencia es… que deje de hacerse el test.

 

Sr. Director: me reviso todos los años la vista y me han encontrado en el fondo de ojo exudados duros generalizados añadiendo que tengo ojo derecho seco. Realizada una tomografía han aparecido ateromas de colesterol dispersos que aun no afectan a la mácula. Pues bien, me han sugerido como tratamiento un complemento de ácidos grasos omega 3 en forma de triglicéridos (DHA 70% EPA 8,5% y DPA 6%), vitaminas B1, B2, B3, B6, B9, B12 y C, luteína, zeaxantina y varios minerales: selenio, manganeso, zinc y cobre. Y para la sequedad ocular unas gotas con acido hialurónico. El problema es que cuando pregunto por la causa me dicen primero que no se sabe y luego que es como consecuencia de la edad (tengo 56 años). ¿Podrían por favor decirme si se conoce la causa y si el tratamiento que me sugieren es adecuado? Gracias.

Manoli Gómez 

Los oftalmólogos llaman exudados duros a los depósitos intrarretinianos de lípidos y lipoproteínas -suelen ser blancos o blanco amarillentos- de límites irregulares pero precisos así como de tamaño variable que se localizan entre la capa plexiforme externa y la nuclear interna del ojo. Se ven aislados o agrupados, en forma de estrella, anillo o placas compactas y la principal causa es la hipertensión arterial que a veces afecta a las arterias retinianas. Es pues la antesala de una retinopatía hipertensiva y la padecen sobre todo los diabéticos. Y si bien lo que le han sugerido tomar puede ayudarle lo suyo es equilibrar el organismo y lograr la homeostasis. Le recomendamos pues simplemente que siga La Dieta Definitiva y haga algo de ejercicio moderado. Debería ser suficiente para que el problema se resuelva.

Estas cartas aparecen en
PORTADA Numero 217
217
Julio-Agosto 2018
Ver número