CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 219 / OCTUBRE / 2018

Estimado Director: tengo 87 años y hace mucho que soy suscriptora de la revista. Hace unos años tuve un pequeño dolor en la cadera, fui a un reumatólogo, me hicieron radiografías y me dijeron que tenía la Enfermedad de Paget y tomara Fosamax pero al ver sus efectos secundarios me negué y decidí probar por mi cuenta. El caso es que después de la gimnasia diaria me duché con agua fría -sobre todo al rededor de la cadera-  desapareciendo así el dolor por lo que me olvidé de ello. Les escribí una carta especificándoles lo que comía para desayunar y la gimnasia que hacía para asegurarme de que era correcto -aunque no mencione lo de Paget porque ya no tenía nada- y ustedes me contestaron que siguiera haciendo lo mismo así que eso hice. El problema es que últimamente me ha empezado a doler de nuevo la cadera y me han hecho una densitometría y una gammagrafía confirmando otra vez que tengo la Enfermedad de Paget. Y me han ofrecido un tratamiento con acido alendrónico pagando 600 euros al contado. Como no lo vi claro hablé con mi médico de cabecera y me propuso tomar Fosamax. Lo tomé y la noche siguiente tuve unos dolores muy fuertes en el brazo izquierdo, que llevo enyesado por una caída accidental. En fin, no me importa pagar lo que sea si verdaderamente me cura pero no lo veo claro. Les pido pues su opinión y consejo. Tomo calcio diariamente e Hidroferoluna vez al mes. Estoy muy asustada porque hace dos meses me encontraba perfectamente y ahora me duele todo. Gracias y un ¡bravo! por su gran acción y labor.

Micaela Tur Bonet
(Barcelona) 

Los médicos llaman Enfermedad de Paget u Osteítis deformante a la inflamación idiopática -es decir, de causa desconocida aunque se especula con una posible causa genética o una infección viral sufrida en la infancia o la juventud- del tejido óseo metabólico dando lugar a la destrucción y posterior regeneración anormal del hueso -que suele ser más grande pero débil y lleno de vasos sanguíneos nuevos-. Y cursa con dolor persistente en huesos, compresión neural, deformidades óseas que afectan la marcha, hipercalciuria severa -con o sin formación de cálculos renales- y fracturas reiteradas. No entendemos pues que sea su caso si hace apenas dos meses no tenía usted síntoma alguno. Se trata además de un problema que suele tratarse con antiinflamatorios no esteroideos o bifosfonatos que inhiban la resorción ósea; como el tiludronato, el pamidronato, el risedronato y, sobre todo, el alendronato sódico que es el que a usted le han sugerido tomar ya que se comercializa como Fosamax. Fármaco que debe ingerirse simultáneamente con suplementos de calcio y vitamina D durante al menos 6 meses. En cuanto al ácido alendrónico no es más que otro nombre del alendronato sódico, luego le estás ofreciendo lo mismo a un precio disparatado. En suma, el Fosamax que inteligentemente usted se negó a ingerir es un bisfosfonato que dicen previene la pérdida de hueso y el riesgo de fracturas óseas –algo muy discutible- pero su ingesta puede provocar –y esto no es discutible porque lo reconoce el propio fabricante- reacciones alérgicas como urticaria, erupción cutánea, picor, enrojecimiento de la piel, hinchazón de la cara, labios, lengua y garganta, náuseas, vómitos, calambres, espasmos musculares, sensación de hormigueo en los dedos o alrededor de la boca, visión borrosa, dolor o enrojecimiento en el ojo, dolor abdominal, sensación incómoda en el estómago o eructos, estreñimiento, sensación de estómago lleno o hinchado, diarrea, flatulencia, ardor, dificultad para tragar, úlcera de esófago, heces negras, estrechamiento de la garganta, fiebre, mareos, hinchazón de las articulaciones, manos o piernas y disminuciones leves y transitorias de los niveles de calcio y fosfato en sangre así como dolor óseo, muscular o articular. Dice usted asimismo que a pesar de no tomarlo sí que ingiere lo que se toma conjuntamente con él: calcio y vitamina D.  Porque el Hidroferol es pro-vitamina D en forma de calcifediol y aunque los médicos minimizan su riesgo la verdad es que en caso de ingesta excesiva y/o prolongada puede dar lugar también a numerosas reacciones adversas sobre todo cuando se asocia con altas dosis de calcio (su caso). Entre ellas dolor óseo y muscular. En pocas palabras: el dolor de la cadera se lo puede estar provocando la ingesta de calcio e Hidroferol así que, ¿cree que tiene sentido tomarlos? Tiene más sentido que dada su edad padezca usted un principio de artrosis u osteoartritis, degeneración de las articulaciones que se caracteriza por la deformación que produce el desgaste de los cartílagos que suele afectar sobre todo al cuello,  la región lumbar, las rodillas y las caderas además de a otras articulaciones. Y para prevenirlo y tratarlo lo que hay que hacer es algo de ejercicio -el que pueda dada su avanzada edad-, ingerir suficiente agua de calidad, desintoxicarse, saber que hay multitud de fármacos y alimentos que acidifican el organismo y obligan al cuerpo a compensarlo -normalmente extrayendo calcio de los huesos al ser el mineral alcalino más abundante- y seguir durante una temporada una dieta basada en verduras, frutos secos, legumbres -todos preferentemente ecológicos-, gelatina y pescado azul para asegurarse de ingerir suficientes ácidos grasos omega 3. Añadiremos que hay otras muchas sustancias que pueden ayudarle, especialmente el cloruro de magnesio, el silicio orgánico y el manganeso pero también suplementos de cartílago de tiburón –es rico en sulfato de condroitina y glucosaminoglicanos-, cúrcuma, enzimas proteolíticas, PABA, SAM (S-adenosil-L-metionina), selenio y vitaminas A, C y E junto a las del complejo B. Obviamente ello requiere ponerse en manos de un buen profesional que paute las dosis y los tiempos. Agregaremos que hay varias plantas antiinflamatorias muy útiles en casos de artrosis y problemas similares: el sauce, el harpagofito, la ulmaria o reina de los prados y la manzanilla. Y sepa que además de las duchas frías alivia igualmente las molestias aplicar hielo y posteriormente calor en la zona afectada así como cubrirla con un paño caliente empapado en aceite de lino (es rico en omega 3). 

 

Sr. Director: el año pasado empecé a sentirme mal de pronto estando por la mañana en la oficina y vomité sin poder hacer nada para evitarlo; apenas llegué a coger una papelera cerrada que forramos por dentro con una bolsa de basura por razones de eficacia a la hora de vaciarla. Y a continuación vomité una y otra vez cada poco tiempo hasta que estuve así ¡tres horas! Mis compañeros -apenas podía ya ponerme en pie- pidieron entonces una ambulancia, me llevaron al Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda y una vez allí me interrogaron, pidieron una analítica y un TAC urgente de cabeza y tórax y tras tumbarme en una cama de lado junto a un cubo para poder vomitar me pusieron suero fisiológico para no deshidratarme y me dieron un anti-vomitivo (Primperán). El caso es que ni en el TAC ni en la analítica detectaron nada anormal. Ya por la tarde vinieron dos otorrinos, me hicieron unas simples pruebas tras pedirme que me sentara en el borde de la cama -lo que me costó- y concluyeron que tenía “vértigo periférico”. Les pregunté entonces qué era eso porque no lo había oído en mi vida y me dijeron que lo producía una alteración  del líquido del oído interno. Y que ni se sabe por qué se produce ni hay tratamiento eficaz. Que tomara el anti-vomitivo mientras tuviera náuseas, una pastilla que se supone es para el vértigo que horas después comprobé no sirve para nada y que me quedara en observación hasta la mañana siguiente. Eso fue todo. Volvieron pues temprano, vieron que no vomitaba ya y me dijeron que podía irme a casa pues lo único que puede hacerse en estos casos es tumbarse en la cama varios días hasta que el propio organismo se autorregule. Lo que en mi caso costó más de una semana. Recuperación pues muy lenta. Agregaré que todo empezó cuando llevaba casi mes y medio nadando a crol en la piscina y, por tanto, moviendo la cabeza para respirar de un lado a otro constantemente durante mucho tiempo (me hacía 100 largos de 25 metros al día entre mañana y tarde). Entiendo pues que pudo ser la causa. El problema es que este año he hecho lo mismo y he tenido síntomas iniciales parecidos pues a veces me desequilibro al andar, se me revuelve el aparato digestivo y me da la impresión de que voy a vomitar en cualquier momento. Y tal es el motivo de mi carta: ¿pueden por favor dedicar un reportaje a este problema lo antes posible? En este tiempo me he enterado de que es algo más común de lo que pensaba, que hay distintos tipos de vértigo y que además de los oídos puede haber otras causas. Gracias anticipadas.

Jose Antonio Sanz
(Majadahonda) 

Tiene razón: es un problema más habitual de lo que se cree. Vamos pues a complacerle en breve.

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PORTADA-219
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Octubre 2018
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