CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 87 / OCTUBRE / 2006

Estimados amigos: acabo de leer el artículo sobre la leche del mes de junio y me parece muy interesante. Yo hace ya tiempo que no la tomo pero me pregunto qué hay de los yogures y quesos. ¿Son perjudiciales también? Lo digo porque he estado siguiendo La Dieta Definitiva durante dos meses, he perdido 11 kilos, como postre siempre tomo yogures desnatados naturales y no se si debería seguir tomándolos aunque estén permitidos. Muchas gracias.

Vicente Raimundo

Puede ingerir yogures desnatados si lo desea. Éstos y los quesos frescos son menos indigestos que la leche y se adelgaza igualmente tomándolos si sigue las normas de La Dieta Definitiva como usted mismo está comprobando. Otra cosa es que sea usted sensible o intolerante a los lácteos pues entonces deberá suprimirlos como en el propio libro se explica. Dicho lo cual añadiremos, independientemente de lo antedicho, que suprimir la leche y los lácteos de la alimentación -especialmente cuando procede de la vaca- es siempre una buena decisión.


Estimados amigos: mi mujer ha estado tomando comprimidos de espirulina y la verdad es que ahora tiene mejores digestiones y va de forma más periódica y estable al baño habiéndole desaparecido sus problemas de estreñimiento. Pero resulta que se ha quedado embarazada (parece ser que está de entre mes y mes y medio) y nos gustaria saber si en esa situación también es aconsejable y en qué cantidad. Le han recetado hierro y acido fólico y no se si se lo puede tomar todo o debe prescidir de alguno de esos productos. Agradecidos de antemano, les saluda.

Lluis Perramón

No hay ningún problema. Es mas, algunos profesionales recomiendan por norma espirulina a las mujeres embarazadas. Es una sustancia muy rica en vitaminas, minerales, clorofila, fibra y otros nutrientes. Por tanto es muy aconsejable. Aunque ingiera ácido fólico y hierro puede seguir tomándola. En el embarazo es corriente tener estreñimiento y hay mas posibilidades de hemorroides pero con la espirulina se minimizará esa posibilidad ya que, en efecto, mejora considerablemente el tránsito intestinal. La dosis recomendable es de tres cápsulas tres veces al día media hora antes de las comidas.


Apreciados amigos: gracias por vuestro trabajo, serio, riguroso y muy valiente. Desde que leí vuestra revista por primera vez entendí la importancia de suscribirme a ella. El motivo de mi carta es la patología que padece mi madre (68 años). Tras una revisión de rutina la detectaron un cáncer de mama. Tras la operación la prescribieron la terapia de rigor: tratamiento hormonal y radioterapia. Nada más operarse comenzó la toma de hierro, vitamina C, cápsulas de brócoli, compuestos para subir las defensas, 12 cápsulas diarias de onagra… No tomó el tratamiento hormonal pero la “obligaron” a recibir Radioterapia ya que si no le negaban la atención y el acceso a los especialistas y pruebas correspondientes. Accedió por miedo pero, como digo, cambió el medicamento por lo expuesto anteriormente. Se recuperó de la operación muy rápidamente, no sufrió quemaduras con las radiaciones gracias al aloe vera, redujo las tomas diarias a 6 de onagra y 4 de brócoli… Hace ya casi 2 años de esto pero ahora ha surgido un nuevo problema derivado de la operación y, supongo, debido a la extirpación de los ganglios linfáticos y la radiación: su brazo se ha inflamado y le duele tremendamente. Le han diagnosticado un linfadema y dicen que esa patología no tiene solución. Sólo la han puesto el famoso manguito que la oprime todo el brazo y la hace la vida imposible. Y durante 3 meses la hicieron ¡un drenaje linfático diario de 1 hora de duración! pero se lo quitaron ya (sólo 3 meses al año por el coste económico…). Hemos indagado y ahora está tomando el complejo de Shitake, Maitake, Reishi y Kombucha, 6 cápsulas de onagra al día, vitamina C y equinácea para prevenir una posible metástasis y aumentar sus defensas. Y para el linfadema un tratamiento ortomolecular a base de vitaminas C, B6, P y E, potasio, magnesio y cobre así como reducción de sal en la dieta. Y de Fitoterapia cola de caballo, diente de león, nogal y germen de trigo. No se si estamos bien encaminadas pero económicamente no podemos acceder a tratamientos caros por lo que les pedimos nos oriente en cuanto a qué más se puede hacer. Gracias infinitas por abrirnos los ojos a la realidad de las mafias de la industria farmacéutica, por su valentía y compromiso con el bien común y la salud pública.

Carmen Sánchez G.
(Ibiza)

Le agradecemos muy sinceramente sus palabras pero la verdad es que su relato nos despista. Mire usted, su madre decidió someterse a cirugía, la extirparon los ganglios linfáticos y recibió varias sesiones de Radioterapia. Hizo lo que no recomendamos porque no funciona. Y luego ha intentado paliar algunos de los efectos secundarios y subir las defensas con la ingesta masiva de todo tipo de productos dietéticos, vitaminas, minerales, plantas, hongos… ¿Que qué “más” puede hacer? A estas alturas sólo una cosa: ponerse en manos de un profesional que sepa lo que debe o no tomar. Porque no se trata de atiborrase de productos. No es esa la solución en absoluto. Que su madre acuda a cualquiera de los médicos que se citan en el libro Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo. Y que siga exactamente sus indicaciones. La razón es simple: los productos naturales también interactúan entre sí y debe ser un profesional el que controle ese aspecto. ¿Vale?


Sr. Campoy: le felicito a usted y a su equipo por esta magnífica revista. Seré breve: llevo años buscando una solución a mi problema: rubor facial intenso, diagnosticado en su momento como fobia social por psicólogos. Dicho trastorno ha influido negativamente en todos los aspectos de mi vida desde hace 15 años (ahora tengo 33). Pues bien, después de un ir y venir buscando y probando cómo solucionar mi problema en la medicina convencional y luego en la natural nunca encontré mejoría alguna. Y eso que he probado casi de todo. Hasta que un día, hace 4 años, parecía que mi sufrimiento llegaba a su fin: una simple operación llamada Simpatectomía torácica era al parecer la solución definitiva. Así fue anunciado en telediarios y revistas (DSalud una de ellas). Di pues el paso para realizármela -previo pago ya que se efectuó en una clínica privada (no había otra opción)-, con ilusión y la esperanza de poner fin a este padecimiento. Pues bien, el resultado es que no he solucionado nada. Al contrario, se ha agravado el problema aún más. Y para colmo de males me ha creado una hiperhidrosis, es decir, sudo abundantemente por todo el cuerpo a excepción de manos y cabeza. Curiosamente dicha operación es la misma que se realiza para la hiperhidrosis palmar. Quiero con mi testimonio decir que es vergonzoso que aún se realice. Sirva mi caso como aviso para quien pretenda someterse a ella. Yo no tuve esa suerte. Les agradecería, por último, que me dijeran si saben algo para resolver la hiperhidrosis o al menos algo que ayude a disminuirla. Saludos y gracias.

Manuel
(Cádiz)

Sin ánimo de contradecirle debemos decir en primer lugar que en Discovery DSALUD no hemos hablado nunca de esa técnica. Entre otras cosas porque el llamado rubor facial no se debe más que a una vasoconstricción de los vasos sanguíneos de la cara y a nuestro juicio carece de sentido someterse a una operación por ello ya que se trata de una respuesta exagerada a un estímulo normal y no una enfermedad. Y no lo causa el nerviosismo como algunos insinúan por lo que tratar el rubor facial con tranquilizantes o ansiolíticos es absurdo además de inútil. Lo que no entendemos es por qué se utiliza el mismo tratamiento quirúrgico de simpatectomía torácica que se emplea para resolver los problemas de hiperhidrosis en un caso de rubor facial porque se sabe que hacerlo provoca precisamente en un 60-70% de los casos ¡hiperhidrosis! Está descrito en la literatura médica. Es decir, se resuelve el “problema” del rubor facial pero se crea con frecuencia el de la hiperhidrosis, bastante más desagradable. Su enfado está más que justificado.


Estimado Sr. Campoy: quiero darles las gracias tanto a usted como a su equipo por la gran labor de investigación que realizan en la revista. Verá, tengo 43 años y desde pequeña me ha costado mucho defecar pues ya entonces expulsaba la comida en trozos. En casa me decían que era porque comía deprisa, no masticaba y no tomaba suficiente miga de pan. Y al final, de tanto repetírmelo, como niña una termina creyendo que la culpa es suya. Tuve menopausia precoz -a los 33 años- y mi primera menstruación fue con 8 años. Como muy poco -la mayoría purés y fruta pelada y pasada por la batidora- pero día a día enfermo más. Se me paraliza la comida en el estómago. A veces en la parte superior, otras en la inferior. Luego me duele fuertemente a veces el costado izquierdo. Tomo Anogastro que no siempre me alivia. El dolor llega a ser insoportable. Igual pasan 8, 12, 15 horas e incluso más. A veces intento provocar el vómito y sale comida que lleva horas y horas tomada. Tomo bastante laxante. Ya se que no es bueno pero he probado de todo. Me quitaron dos quistes en el ovario derecho por laparoscopia y me dijeron que tenía el colon muy largo y con muchas curvas. Tomo Cioline porque he conseguido que el médico de digestivo me reconozca que tengo una hipomotidad pero tras mucho tiempo tomándolo la verdad es que no me hace nada. Voy al baño todos los días con ayuda de los laxantes pero tengo que andar masajeando casi dos horas el intestino haciendo mucha fuerza para poder lograr algo. Y cuando al final consigo ir el dolor del costado mejora aunque la verdad es que aparece cuando quiere. Llegué a estar ingresada por anorexia ya que, según unos médicos, al pesar poco todo me lo inventaba y era anoréxica. Enseguida catalogan. He luchado para que otro médico de digestivo me reconozca y certifique que no soy anoréxica sino que tengo hipomotidad. Lo estoy pasando cada día peor. No tengo calidad de vida y me dicen que para esto no hay solución. Me dicen que aguante y si un día puedo comer algo, coma. Que tenga paciencia. Finalmente me han dicho que me tendrían que hacer una colonoscopia con anestesia para llegar al final del intestino porque parece que en las pruebas han visto algún pliegue al final de él. Tengo cita preferente desde febrero… para el mes de octubre. He ido varias veces a Atención al Paciente… pero nada. No sé que hacer. Necesito ayuda. Lucho todos los días. Estoy muy hundida. Por favor, ayúdenme. Gracias.

Ángela Sanz
(Vitoria)

Debería usted haber acudido al servicio de Urgencias de algún gran hospital en lugar de pedir cita. Y haber sido ingresada de inmediato. Es una vergüenza lo que le está pasando. Mire, nos sorprendería mucho que se trate de un problema de pliegues en el intestino que impida el paso de la comida. Y nos sorprendería aún más que con fármacos vaya usted a conseguir algo. Por los síntomas que describe es muy probable que tenga usted un problema de alergia o de intolerancia alimentarias. Debe hacerse de inmediato un test apara averiguarlo y suprimir los alimentos que den positivo en él. Llame al 964 22 02 16 y pregunté qué profesional de la salud puede hacérselo en Vitoria. Otra posibilidad es que su organismo no fabrique -o lo haga en cantidad insuficiente- las enzimas necesarias para la digestión o que no segregue bilis. Y otra que la motilidad intestinal esté afectada por carencia o no asimilación de algún nutriente. Le sugerimos que acuda a un especialista en Nutrición Ortomolecular que lo valore. Pregunte por alguien cercano a donde vive en el 96 392 54 55. Si nuestras sospechas se confirman puede resolver su problema rápidamente.


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87
Octubre 2006
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