CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 76 / OCTUBRE / 2005

Estimado director: el 27 de agosto apareció tanto en el diario «El País» como en «ABC» una noticia «científica» a toda plana que, con grandes titulares, rezaba: «Sabios suizos han demostrado experimentalmente que la Homeopatía no sirve para nada». Todos sabemos que en la vieja disputa entre el poder y el mundo tomado como un lugar justo y racional siguen ganando los detractores del humanismo. Como bien sabe Vd. en su ya enconada lucha periodística -por ejemplo, con el Bio-Bac- nos ha tocado vivir una existencia en que la verdad por sí misma tiene escaso valor y únicamente se impone si cuenta con padrinos suficientemente poderosos. Pero es el caso que la Homeopatía cuenta con el padrinazgo de dos siglos de existencia brillante y utilísima, con médicos insignes que ocuparon sillones en las academias de Medicina de toda Europa, con enfermos completamente solventes, desde miembros de casas reales a catedráticos, pensadores, artistas, niños, ancianos e, incluso, animalitos cuyo psiquismo no se presta a ninguna sugestión. Por si fuera poco, en los países más avanzados de Occidente hay espléndidos laboratorios homeopáticos cuya importancia económica, laboral, profesional y científica es comparable -a veces con ventaja- a la de muchos laboratorios convencionales.
«Noticias» como ésta le dejan a uno perplejo porque podemos ser optimistas respecto a la razón pero hay que ser pesimistas respecto a los sentimientos. Uno acaba preguntándose: ¿quién estará detrás de todo esto? Claro que al hacernos la pregunta ya sospechamos la respuesta.
Personalmente, Sr. Campoy, estoy siempre tentado a aceptar esa ley de que «siempre ganan los malos». El poder es ciego a la razón porque, de lo contrario, dejaría de ser poder. Y no tiene por qué servir a la justicia ya que, en tal caso, estaría por debajo de ella y habría que darle otro nombre. Ni tampoco tiene por qué servir a la verdad, por idénticas razones. El poder es un fenómeno que se comprueba muy bien ya en el patio de los colegios, durante el recreo, donde se crean pequeñas mafias cuya finalidad no es nada concreta: solamente poder imponerse a otros chicos o grupos que no sean «de los suyos».
Creo que debo enviarle esta carta y ofrecerme, con todo mi humilde y escasa representatividad, para dar un testimonio claro y contundente de la falacia que se ha perpetrado, sin duda con el torpe empecinamiento de medir con los métodos bioquímicos y experimentales ordinarios los fenómenos energéticos que maneja la Homeopatía. En todo caso, el periodista es usted y sabe los hilos que hay que manejar. Un fuerte abrazo.

Dr. Francisco Albertos Constán
(Madrid)

Agradecemos sinceramente sus palabras y reflexiones. Máxime porque vienen de alguien que además de doctor en Medicina y especialista en Medicina Interna y Neuropsiquiatría está considerado desde hace décadas una de las mayores autoridades del mundo en Salud Integral. Nuestro agradecimiento pues y nuestro respeto. Pero noticias como ésta aparecen cada poco tiempo y en esta revista hemos pasado ya de la indignación a la carcajada. El simple hecho de que el titular defina a esos investigadores de «sabios» -a ver, ¿qué méritos les adornan para tamaño calificativo?- ya deja entrever la intención de quienes difunden esa estupidez. Pero es que ya no basta afirmar para dar credibilidad a algo que se trata de una «investigación científica» -con el desprestigio actual de las mismas no es de extrañar- así que se ha optado por reforzar las conclusiones diciendo que quienes tal afirman son «sabios». Algo que sólo a un periodista carente de cerebro no le hace sospechar. Desgraciadamente en el ámbito de la Sanidad no hay periodistas preparados que se hayan librado del clásico lavado de cerebro. Aunque lo peor es que eso pasa ya en todos los ámbitos. Y luego la sociedad se extraña de que para vender periódicos haya que regalar cruasanes, platos, CDs, videos… Quédese tranquilo, doctor, a las grandes multinacionales farmacéuticas les queda cada vez más menos tiempo. Y a sus testaferros. Han abusado tanto que están a punto de llevar a todos los estados occidentales a la quiebra. El canto del cisne ya se oye en las estrellas. Al tiempo.


Me llamo Fernando, soy lector habitual de la revista y quisiera en primer lugar felicitarles por los contenidos que son realmente muy interesantes. Sin embargo, nunca he leído ningún artículo sobre el temblor esencial y me gustaría saber si tienen conocimiento sobre cómo se puede curar. Si así fuera, si existen tratamientos efectivos, les rogaría que me diesen información al respecto. Gracias de antemano y reciban un afectuoso saludo,

Fernando Aguirre Otaolaurrutxi
(Bilbao)

Se llama «temblor esencial» al que aparece en algunas personas de forma esporádica cuando mantienen una postura contra la gravedad afectando por lo general a brazos y manos aunque a veces aparece también en la cabeza -lengua, labios y mandíbula incluidas- y más raramente en las piernas. Su intensidad suele acentuarse en situaciones de tensión emocional y fatiga así como cuando se ingieren estimulantes. Se piensa que puede tener un componente genético porque es habitual entre miembros de una misma familia pero se considera mayoritariamente una enfermedad neurológica. Obviamente, al desconocerse la causa sólo se usan fármacos sintomáticos, especialmente betabloqueantes. También se sabe que el cuadro mejora a veces con la ingesta de alcohol. No existen, que sepamos, tratamientos alternativos. A nuestro juicio debería, ante todo, desintoxicar su organismo a fondo. Intensa y prolongadamente. Luego hágase un chequeo bioenergético. Puede hacerlo en la consulta de los doctores Santiago de la Rosa (91 431 35 16) o Domingo Pérez León (91 597 40 30). Si existe algún bloqueo o falta de nutrientes ellos le dirán qué hacer. Debería también consultar a un buen quiropráctico para que le revise la columna. Pregunte por alguien cercano a su domicilio en la Asociación Española de Quiropráctica (91 429 38 26). Finalmente, no estaría de más preguntar a los fabricantes del Casco de Sodi ( 902 36 68 29) si el mismo podría serle útil. Que no haya un fármaco que sirva para su problema no significa que no pueda hallar una solución. A fin de cuentas, el 97% de los fármacos que se usan en las demás «enfermedades» son paliativos: es decir, tampoco curan nada. Aunque eso no aparezca como noticia refrendada por ningún grupo de «sabios».


Hola, amigos: ante todo quiero felicitaros por la magnifica revista que hacéis y daros las gracias por no faltar a la verdad y permitirnos conocer otra forma de hacer las cosas. A continuación me gustaría comentaros algunas preguntas que me han surgido:
1) ¿Qué os parece el producto Amukina? Teniendo en cuenta que hoy día los alimentos llegan a nuestras mesas poco menos que contaminados, ¿será este tipo de productos apropiado para nuestros alimentos o perderán nutrientes, vitaminas y demás elementos beneficiosos por el uso de este desinfectante alimentario?
2) Me encantó y sorprendió el artículo sobre los ionizadores así que me gustaría preguntaros si podemos recomendar abiertamente a todo el mundo que tenga uno en casa (ya que los hay por menos de 50 euros), son poco más que necesarios y no tienen ningún efecto secundario. Lo digo porque pese al fantástico articulo realizado por ustedes les aseguro que todavía hay mucha gente reacia a creer en sus efectos beneficiosos, tal vez por no dar la suficiente importancia a lo contaminados que están los ambientes en que vivimos (caso de mi ciudad, Huelva aún más si cabe).
3) También me gustaría saber su opinión sobre la equinácea, ese potente estimulador del sistema inmune. ¿Debería tomarse por toda persona -incluidas las sanas- si no a diario con frecuencia teniendo en cuenta que hoy soportamos todo tipo de carencias, desde las psicosomáticas a las alimentarias? Pienso que no vendría nada mal potenciar el sistema inmune pudiendo estar así preparados para hacer frente a cualquier enfermedad que se presente? Leyendo por Internet he leído que no se recomienda su uso continuo; a lo sumo durante tres semanas seguidas. ¿Qué piensan sobre ello?
4) Respecto a la vitamina C me gustaría preguntar si ven adecuada la recomendación que me hicieron en un herbolario sobre la necesidad de tomar 500 mg diarios y, por ende, extender dicha recomendación a cualquier persona con una actividad física y psíquica normal. La necesidad diaria de vitamina C no se cubre hoy día con una o dos naranjas o kivis diarios ya que ese aporte vitamínico sería insuficiente, más aún contando con los fertilizantes, pesticidas y demás abonos químicos que se utilizan en los productos.
5) La siguiente pregunta es sobre un problema que tengo: se trata de unas molestias en uno de los testículos que aparecen y desaparecen después de un tiempo al igual que cierta inflamación que también suele casi desaparecer. Mi médica me ha hecho análisis de orina y después de tocar la zona me dice que todo esta normal. ¿Sería necesario hacer una radiografía para realizar dicha afirmación? La verdad es que siempre es en el mismo testículo y yo me lo sigo notando un poco más grande que el otro. Además, al orinar noto que no me vacío del todo y al rato me vuelven a entrar ganas. ¿Qué me recomiendan? ¿Tienen ustedes idea de que se puede tratar?
6) Por último me gustaría pedirles que me recomendasen la mejor manera de hacer frente al estrés y la ansiedad. ¿Cuál creen que es la mejor planta para tratar dichos problemas o la solución más adecuada? Además le pediría que me recomendara un buen libro sobre medicina natural, sobre todo que tratara sobre las plantas medicinales, las propiedades que tienen y para qué afección se utilizan dichas plantas. Espero que mis preguntas puedan ayudar a otros muchos Lectores. Agradecido por su tiempo y ayuda, se despide

Daniel García Sánchez
(Huelva)

Su carta es muy extensa así que le responderemos por orden y de forma breve. La Amukina se obtiene sometiendo una mezcla de cloruro de sodio (sal) y agua depurada y desmineralizada a un proceso de electrólisis que da lugar a la aparición de hipoclorito de sodio (NaClO). Tal es el principio activo del producto que, al echarlo al agua en casa, se transforma en ácido hipocloroso (HClO) que luego se desdobla en H+ y ClO. Siendo éste último el responsable de la actividad desinfectante ya que penetra en el interior de la bacteria, bloquea su ciclo de Krebs y causa su muerte. En otras palabras, acaba con las bacterias pero las verduras y las frutas quedan impregnadas de un derivado de cloro y el exceso de éste en el organismo no es bueno. Nuestro consejo es lavar bien las frutas y verduras bajo el grifo de agua hirviendo. Y si no le parece suficiente en el caso de la verduras echarlas luego unos minutos en un recipiente con un poco de sal y unas gotas de limón. En cuanto a los ionizadores su uso es evidentemente útil en grandes ciudades o habitáculos contaminados. Pero si uno vive o trabaja en el campo, el monte, la playa o un lugar sin apenas contaminación no son necesarios. Sobre la equinácea tenemos precisamente preparado un artículo que saldrá en breve pero ya le adelantamos que no se trata de tomar productos por tomar. Nada es bueno en exceso y su consumo periódico no se justifica cuando uno está sano. Otra cosa es su uso terapéutico y puntual. Y otro tanto cabe de decir de la vitamina C aunque en este caso los efectos perjudiciales de tomarla de forma excesiva no han sido demostrado científicamente jamás. Dicho lo cual añadiremos que la mejor «cápsula» de vitamina C… es la fruta. En cuanto a su problema testicular vaya a un buen urólogo. Si a usted le molesta no es verdad que todo esté «normal». Otra cosa es que su médica ignore qué sugerirle. En cuanto al estrés y la ansiedad hemos publicado varios artículos sobre ambos problemas y a ellos nos remitimos. Entre en la sección de Medicina Ortomolecular de nuestra web: www.dsalud.com.


Estimado Sr. Campoy: le felicito por la formidable labor humana que está realizando con la publicación de esta revista. El motivo de mi carta está relacionado con el fallecimiento de una persona en el hospital de Alcorcón debido a la enfermedad de Creutzfeltd-Jakob -más conocida como «mal de las vacas locas»- que, como sabe, es debida a unas proteínas infecciosas que nuestras enzimas digestivas son incapaces de destruir encontrando así el camino al cerebro. Recordado lo que dejó escrito y dicho el Dr. Chacón, los seres humanos no tenemos la capacidad enzimática de sintetizar proteínas con aminoácidos dextrógiros, descubrimiento confirmado después por Stanley Prusiner al comprobar que había unas proteínas con capacidad autorreproductora que son las que causan la enfermedad de las vacas locas. Pues bien, me resulta curioso que haya un animal como el buitre que a pesar de alimentarse de carne putrefacta en la que proliferan tantas bacterias como las que portan los cadáveres, no enfermen. ¿Por qué los buitres no resultan infectados por las bacterias y los virus? Estoy convencido de que este animal tiene alguna enzima digestiva que es capaz de destruir tanto las bacterias como los pribios. Recuerdo también, en este sentido, haber visto un reportaje de China en el que se mostraba cómo se extraía la bilis del estomago de un oso negro con fines terapéuticos. En suma, creo que podría haber alguna terapia efectiva para acabar con las bacterias y sus pribios basada en las enzimas que producen los buitres. ¿Sabe si hay algún estudio realizado en ese ámbito? Un afectuoso saludo,

Aurelio García González
(Fuenlabrada) Madrid

Sinceramente, lo ignoramos. Por lo que si algún lector sabe algo al respecto le agradecemos nos lo comunique. En todo caso le diremos que Rafael Chacón está convencido -así nos lo manifestó en su momento- de que las enzimas descubiertas por su padre pueden acabar con el mal de las vacas locas. Pero nadie hace caso.


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76
Octubre 2005
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