CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 72 / MAYO / 2005

Sr. Director: tras leer en la revista el método de vitalización del agua de Johan Grander me puse en contacto con el importador para saber si podría servirle a mi madre -tiene 97 años- ya que hace poco se rompió la pierna derecha. Hablé con él y me explicó que el agua potencia el sistema inmune cambiando incluso la estructura de la sangre a los pocos minutos de ingerirla pero que no tenía nada claro que fuera a resolver un problema como el que yo le exponía ya que se trataba de alguien casi centenario. Pues bien, decidí probar mezclando el agua que bebe habitualmente con el de una botella azul de cristal del «agua Grander» y se la di a la vez que empezamos a tomarla mi marido y yo. Y debo decirle que hemos notado un cambio muy rápido en nuestro bienestar, especialmente en el caso de mi madre. De hecho, ha venido el medico a retirarle la escayola y se ha quedado sorprendido ante la rápida recuperación de su pierna teniendo en cuenta su edad. Quiero agradecerle pues de corazón que nos haya dado a conocer la increíble eficacia del agua Grander.

Tina Martínez Abad
Lorca (Murcia)

Nos congratula que nuestra información le haya sido de utilidad. También varias personas en redacción usan el método. Es más, llevamos algún tiempo investigando su funcionamiento en el tratamiento de agua de mar. Hemos sabido que la revitaliza tras haber sido tratada en una planta desalinizadora. Y que incluso es más útil cuando el filtro Grander se aplica antes. Lo contaremos en breve.


Sr. Campoy: me enteré de que existía La Dieta Definitiva a través de la revista y, entusiasmado, compré el libro hace una semana. He empezado haciendo primero la desintoxicación con el sirope de savia como en él se sugiere y me está resultando increíblemente efectivo. No sólo por la reducción de hinchazón y volumen sino también por el hecho de que, efectivamente, ¡no paso hambre! Y me deja hacer una vida normal sin ansiedad por lo cual, desde ya, le estoy muy agradecido. Pero tengo un pequeño problema con la dieta y es que en mi familia -mi pareja, mis dos hijos y yo- somos ovo-lacto-vegetarianos. Por tanto, reemplazamos las proteínas de la carne y el pescado por las de la soja y el gluten de trigo pero, según usted indica, son lipido-glúcidicos y no deben tomarse. Eso hace, teniendo en cuenta la lista de alimentos permitidos, que nos quede muy poco margen de acción para preparar comidas. ¿Qué podemos hacer? Porque suponemos que debe tener alguna solución para ello aunque no lo haya incorporado en el libro (además puede ser buena idea para futuras ediciones). Sin más, le saludo afectuosamente a la espera de una pronta respuesta y aprovecho para felicitarle por el excelente trabajo de divulgación que ofrece la revista que no me canso de recomendar.

Daniel D’Aviri
(Santiago de Compostela)

Todos los alimentos -y eso incluye por tanto las frutas y verduras- contienen proteínas. Otra cosa es que la asimilación de las proteínas vegetales sea más dificultosa que las de la carne, el pescado y el marisco. En cualquier caso, el huevo -y usted lo toma- es una excelente fuente proteica. Lo mismo que los lácteos. Y en La Dieta Definitiva están permitidos el queso fresco tipo Burgos y tipo Quarck, el requesón bajo en grasas, el yogur natural, el flan de huevo, el petit-suisse ligero, el kéfir de leche pasteurizada y la nata montada ligera -sin azúcar-. Y si no es usted demasiado estricto podría tomar gelatina, producto proteico por excelencia. Por otra parte, también puede tomar complejos de aminoácidos. Hay muchas marcas en el mercado. A fin de cuentas, los aminoácidos son los «ladrillos» de los que están compuestos las proteínas.


Estimado Sr. Campoy: últimamente he leído y oído hablar mucho y frecuentemente de los radicales libres, su efecto oxidante y su posible efecto acelerador del envejecimiento de las células. Quisiera saber qué hay de cierto en esto y si existe algún método que pueda medir el nivel de radicales libres. Enhorabuena por su revista de la que soy ávido lector mensual.

Carlos Gascón
(Madrid)

El aumento de radicales libres debido a múltiples causas -desde una alimentación errónea hasta el consumo de tabaco o bebidas alcohólicas pasando por las radiaciones ionizantes, el estrés o el uso de algunos medicamentos- puede ser el inicio, como bien nos comenta, de alteraciones en el envejecimiento celular por oxidación de éstas de tal modo que incluso pueden llegar a desarrollarse diversas dolencias cuando superan ciertos limites. Hemos hablado de ello varias veces en la revista. Puede usted consultarlo en nuestra web: www.dsalud.com En cuanto a si existen métodos de determinación del nivel de radicales libres en el organismo la respuesta es afirmativa: el dRom y el BAP. Ambos son rápidos y proporcionan información fiable. El problema es que son pocos los centros médicos que los tienen. Uno de ellos es la Consulta de Especialidades Médicas que dirige en Madrid el Dr. José Luis Castillo Recarte. Puede localizarle en el 91 532 89 32.


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