CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 77 / NOVIEMBRE / 2005

Sr. Director: he leído el Editorial del mes de octubre y me parece genial. Mete el dedo en la llaga pero creo que se queda corto. Actualmente estoy leyendo un libro que no tiene desperdicio. Se titula Un sombrero para tu mente y lo ha escrito Edward de Bono y editado Empresa Activa. El autor es el creador de la Mente lateral (que hace años se llamaba la lógica circular para diferenciarla de la lineal). Pues bien, concretamente en la página 77 dice: «Los fumadores pagan lo mismo por su Seguridad Social que las demás personas. Pero los fumadores suelen vivir menos (hasta 8 años menos según el grado de adicción) por lo que puede que no lleguen nunca a cobrar la pensión por la que han estado cotizando. De modo que los fumadores están manteniendo a los no fumadores lo cual es muy altruista por su parte». Le explico esto por la sencilla razón de que el sistema que usted denuncia es incapaz de cambiar (al menos por el momento). Denunciaba en su Editorial que en España mueren cada año 400.000 españoles en los hospitales, 100.000 de ellos de cáncer. Y es obvio que si a ellos añadimos los que mueren en casa hablamos de una gran masa de personas… que no cobrará la pensión jamás. ¿Se imagina pues los miles de millones de euros que Papá-Estado se está ahorrando? Pues si trasladamos ese dato a toda la Unión Europea las cifras deben provocar mareos. Por tanto, es normalísimo el matrimonio indisoluble entre la industria farmacéutica y los gobiernos. En realidad esto demuestra que vivimos una dictadura despiadada a nivel planetario que deja en ridículo las de Franco o Pinochet y que, para disimular, nos dejan jugar a ser demócratas, a ir a votar para que tengamos la sensación de ser libres y poderosos. Que si la independencia del País Vasco, que si el Estatut catalán, que si ahora ganan los azules y luego los negros, etc, etc. Y dejándonos jugar a todo eso ellos pueden actuar impunemente y hacer lo que quieren. Son el verdadero poder fáctico porque la sociedad, en general, está ciega, sorda y muda. Y ya se cuidan mucho de que siga siendo así. Manejan los hilos como les place y los gobiernos de todos los colores y tendencias al igual que los medios de comunicación social. Porque son sus servidores aunque ante la sociedad aparezcan como benefactores e, incluso, cuidadores de nuestra salud. La situación se podría resumir diciendo que nos ponen árboles delante para que no veamos el bosque. Saludos afectuosos

Pedro Rodríguez (Palma de Mallorca)

Es cierto que el Estado se ahorra el dinero de las pensiones que jamás van a cobrar esas personas pero no es menos cierto que se ve obligado a pagar pensiones de viudedad y/o orfandad. El ahorro pues en ese ámbito es relativo. Tiene a nuestro juicio razón, en cambio, en que la sociedad está siendo engañada porque carece de información. A fin de cuentas, quien controla la información controla el poder. Y no nos referimos ya al control de los medios de comunicación -que también- sino a la información en todos los ámbitos. Para entendernos pongamos un ejemplo: normalmente si a alguien se le diagnostica un cáncer lo primero que hace es buscar un oncólogo. Y a continuación ponerse en sus manos porque a fin de cuentas se supone que es el mayor experto en esa patología y conoce los tratamientos más efectivos que existen. Con la ventaja añadida de que el tratamiento además lo paga la Seguridad Social. Y si lo paga el estado se supone también que tiene que ser de eficacia contrastada. Y un tratamiento buenísimo además porque es carísimo. Tal es, de forma resumida y a grandes rasgos, la forma de pensar en todo el mundo. ¿Y por qué es así? Porque uno actúa en función de la información que tiene. Y la gente, en general, ignora en el tema que nos ocupa algo tan simple como lo siguiente:
1) A los oncólogos los forma la industria farmacéutica. Y sus conocimientos están por tanto limitados a lo que a ésta le interesa que conozcan. Que es una reducidísima parte de la información existente sobre cáncer. Es decir, les convierten en unos superespecialistas que saben mucho de lo que la industria les cuenta e ignoran todo lo demás (incluso llegan a despreciar lo que no conocen). La verdad, sin embargo, es que carecen de la mayor parte de la información que se posee hoy sobre cáncer. Por supuesto lo niegan pero las evidencias están ahí.
2) Los tratamientos quimioterápicos y radioterápicos no sirven para curan el cáncer. Y los oncólogos lo saben aunque no se lo digan jamás a sus pacientes. Lo más que consiguen -y en realidad está por constatar- es alargar unas semanas o unos meses la vida del enfermo (en casos muy raros unos años y no está claro que se deba a sus tratamientos). No existe un sólo fármaco -o tratamiento combinado de varios- que haya demostrado jamás en ensayo clínico fase IV en humanos haberlo hecho. Ninguno.
3) Que un tratamiento sea carísimo no quiere decir que funcione. La inmensa mayoría de los fármacos -incluidos todos los caros- no sirven para curar las patologías para las que se prescriben. La gente, en general, ignora hasta esta verdad tan simple. Y,
4) Los tratamientos no son gratuitos. El estado lo constituimos todos. Luego esos carísimos e inútiles tratamientos salen de nuestros bolsillos. ¿Se entiende la enorme importancia de la información? Basta que alguien pueda ocultar la mayor parte de ella en cualquier ámbito para que se nos prive de elegir libremente lo más adecuado. Si se nos dice que sólo hay tres opciones ante una disyuntiva cuando en realidad hay cien, ¿no estamos siendo vilmente manipulados y engañados? Pues eso es lo que está ocurriendo en el cáncer y en gran parte de los ámbitos de nuestra vida. En ese aspecto tiene usted toda la razón.


Estimado Sr. Campoy: he leído con detalle el nº 75 de Discovery DSALUD y en especial lo publicado sobre las antenas de telefonía móvil que me ha parecido muy interesante. Lástima que políticos sin escrúpulos actúen de espaldas a quienes han confiado en ellos y transformen los votos en peligrosas radiaciones o, lo que es lo mismo, permitan que se atente impunemente contra la salud pública. Concretamente en Tarifa (Cádiz), el Ayuntamiento -de gobierno socialista- ha instalado una antena en su propio edificio con lo que atenta, en primer lugar, contra los trabajadores municipales, en segundo lugar contra los vecinos y en tercer lugar contra todo ser viviente que sea alcanzado por las ondas. Y todo eso, ¿a cambio de qué? Claro que la realidad es muy cruda ya que se trata de Andalucía y el sopor de una región dormida da lugar a que los que se consideran líderes actúen a sus anchas no importándoles el bienestar de sus conciudadanos en absoluto mientras el voto sea directamente proporcional a la capacidad de engaño a unos cuantos ilusos.

Manuel Ángel Menéndez Menéndez
Tarifa (Cadiz)

Tiene usted razón. Pero toda persona que acepta ser maltratada termina -antes o después- siendo maltratada. Le aseguramos que si los vecinos se alían esa antena desaparece del lugar. Basta acudir a los juzgados. Sólo que -salvo contadas excepciones- nadie lo hace. Con lo que las empresas, que lo saben, hacen lo que les place.


Apreciado Sr. Campoy: soy lector de Discovery DSALUD desde junio del 2004 y le felicito por los artículos tan buenos que he descubierto en la revista y que recomiendo a todas las personas que puedo. Y le escribo porque quisiera explicar mi experiencia: hace muchos años, cuando alguna vez me he hecho radiografías, he sentido durante un día o dos picores por los brazos y luego por todo el cuerpo que después desaparecían. Se lo he contado a muchos médicos y si bien algunos se reían otros han entendido que soy hipersensible a los rayos X. Pues bien, tengo 54 años y desde hace varios noto esa sensación si me acerco a un generador o a cables de alta tensión. Y el problema es que debido a mi trabajo -hago reformas de albañilería- no tengo a veces mas remedio que estar cerca de ellos. Sólo que ahora me siento mal y empiezan ya a dolerme las cervicales y las articulaciones de las muñecas y las rodillas. Y eso mismo me sucede cuando me acerco a antenas de telefonía móvil. Me empiezo a sentir mal y no tengo mas remedio que retirarme de ellas. Además últimamente las articulaciones me duelen con frecuencia. ¿Qué puedo hacer o tomar?

Isidro Eusebio Cumplido
(Mieres) Asturias

Usted es, sencillamente, hipersensible a las radiaciones electromagnéticas. Y no crea que es un caso raro; cada vez hay más personas. ¿Qué puede hacer? No vivir ni acercarse a las torres de alta tensión, centros de transformación y antenas de telefonía, no usar teléfono móvil ni inalámbricos, no tener en la mesilla de noche radio-despertadores, asegurarse de que la instalación eléctrica de su casa tiene -y funciona- toma de tierra y no dormir, aunque así sea, cerca de una pared con cables eléctricos cerca. No le queda otro remedio. Y si el trabajo le impide hacer eso… ¡cambie de trabajo! Por mucho que le cueste. Con la vida no se juega. Por otra parte, un buen abogado puede presentar ante la Administración su caso. Si es tan grave como plantea tiene derecho a la baja por incapacidad laboral. De momento no conocemos otra solución asequible aunque nos consta que hay una placa que, llevada encima, absorbe las radiaciones e impide que lo haga el cuerpo pero no sabemos exactamente en qué medida y además no se vende en España. Procuraremos hablar de ella en cuanto podamos. Sentimos no poder darle mejores soluciones.


Estimado Sr. Campoy: sigo con interés todo lo que van publicando sobre el cáncer fijándome mucho en si aparece algún nuevo preparado alternativo, complementario, más eficaz y menos nocivo que las terapias convencionales. ¿Cuáles son esas terapias mucho más eficaces que las oficialmente bendecidas? ¿A quién puedo recurrir? Por favor, indíqueme qué puedo hacer. Fui operada de cáncer ductal de mama hace nueve años, me quitaron el módulo maligno y los ganglios de la axila y recibí treinta sesiones de radioterapia. El pasado mes de abril volví a ser operada de lo mismo pero esta vez quitaron la mama. El tamoxifeno -que me prescribieron para cinco años- me está produciendo grandes trastornos gastrointestinales -padezco desde siempre colon irritable- así como mayores sofocos de los que ya tenía (me practicaron la histerectomía total hace veinte años), irritación vaginal y no sé cuántas molestias más. Desde que conocí la revista me suscribí a ella y sigo el tratamiento de Medicina Ortomolecular de José Ramón Llorente para mi aparato digestivo y n es que esté bien pero estoy algo menos mal. Esto es todo. Reciba cordiales saludos,

Mª Socorro Gallego Blanco

El libro que prometimos sobre cáncer estará listo a finales de octubre y podrá adquirirse a principios de noviembre. Le sugerimos que lo lea y luego decida. Tendrá toda la información que precisa para tomar una decisión.


Querido Sr. Campoy: soy una antigua lectora de la revista. Y digo antigua porque además de tener coleccionadas todas desde el nº 1 tengo 72 años. Le estoy muy agradecida por lo que he aprendido gracias a tanta información porque me ha permitido acudir, cuando lo he necesitado, a la consulta idónea para mí. Pero ahora tengo una duda: compré una camilla de masaje electrónica a la empresa coreana Ceragem después de acudir a sesiones gratuitas durante varios meses. Pero observo que en la publicidad y fotocopias del libro de instrucciones se dice: «Este aparato genera, usa y de hecho puede irradiar frecuencias de radio y energía». Pero yo no sé qué quiere decir eso ni tampoco qué son los rayos infrarrojos lejanos y la luz de helio aunque sí sepa que el helio es un gas. Ante esta confusión y mi falta de conocimientos acudí al centro donde la había comprado y tampoco me aclararon nada. Y yo sigo con mis dudas. Sr. Campoy, los centros Ceragem son muchos, están distribuidos en Madrid y provincias y a ellos acuden miles de personas (en cada centro puede haber entre 20 y 30 camillas y las sesiones duran 40 minutos). Y yo me pregunto: ¿podrían hacer ustedes algún artículo en la revista como información tanto para las personas que acuden a esas sesiones como para los demás en general? Se lo agradecería sinceramente como tantas otras cosas que le tengo ya que agradecer. Por cierto ¿qué hay de esas páginas tan interesantes, digamos de ayuda personal, que se han dejado de insertar en nuestra querida revista?. Permítame un abrazo muy fuerte.

Carmen Buendía Alvarado
(Madrid)

Las camillas electrónicas a las que usted se refiere fueron diseñadas para hacer de forma simultánea el trabajo que haría un quiropráctico, un masajista, un especialista en Moxibustión y un tratamiento de Gemoterapia (en este caso usando las propiedades del jade). Y es de suponer que cuando hablan de «luz de helio» se refieren al uso de un láser de helio-neón. La luz láser es una radiación electromagnética en el rango de la energía cercana a lo visible que es coherente, monocromática y direccionable, y que viaja en longitudes de ondas específicas y en patrones predecibles, es decir coherentes. Y se dice que es monocromática porque los fotones que forman la luz láser pertenecen todos a la misma longitud de onda y el mismo color (salvo la que produce el argón que se usa en los láseres de Neomidio YAG).
La luz láser es el resultado de una emisión de luz a partir de numerosos átomos o moléculas individuales que son estimuladas hasta obtener un mayor nivel de energía y, consecuentemente, el rayo láser. Pues bien, cualquier emisor láser posee una cavidad de resonancia donde se coloca el medio activo y que no es más que una sustancia (sólida, líquida o gaseosa) a la cual debe su nombre específico cada rayo. Es lo que se denomina haz de luz emergente. Bueno, pues cuando esa luz incide en la materia produce un efecto u otro según el tipo de sustancia que se encuentre en la cavidad de resonancia. Lo que quiere decir que según el láser que se utilice podemos producir un efecto u otro. Por ejemplo, a nivel celular estimulando de forma selectiva las mitocondrias y así conseguir un aumento significativo en la producción de ATP. A esa posibilidad se la llama Bioestimulación. Por consiguiente los láseres pueden ser de muchos tipos y servir para cosas muy diferentes. Atendiendo a su espectro electromagnético existen cuatro tipos de ondas láser: el láser ultravioleta o excimer, el láser de luz visible,el láser infrarrojos y el láser sintonizable. No vamos a pasar a detallar todos ellos pero sí le comentaremos que el láser de helio-neón pertenece a los láseres visibles, sus ondas oscilan a 632 nm y se usa terapéuticamente sobre todo con fines antiálgicos y antiinflamatorios. Piense que un láser transmuta su energía al interaccionar con los tejidos pudiendo producir efectos biológicos muy diversos: fotoquímico, fototérmico, fotomecánico y fotoeléctrico. En suma, ¿es peligroso el láser de helio-neón? Si la profundidad e intensidad de la irradiación está controlada, no. En cuanto a los rayos infrarrojos son un tipo de radiación electromagnética de mayor longitud de onda que la luz visible pero menor que la de las microondas (son los utilizados, por ejemplo, para comunicar a corta distancia los ordenadores con sus periféricos así como en las fibras ópticas). Terapéuticamente se usan para aumentar la temperatura del cuerpo y salvo prolongadas e intensas exposiciones tampoco tienen por qué generar peligro. En cuanto al peligro eléctrico de la camilla en sí es el mismo de cualquier aparato electrónico. Sólo debe controlarse que esté en buenas condiciones -especialmente los cables- y que el enchufe tenga toma de tierra.


Sr. Director: estoy siguiendo la Dieta Definitiva desde el 1 de marzo con este resultado: cuando empecé pesaba 87 kg. de los que 64 eran de músculo y 25 de grasa. Al finalizar marzo había perdido 4 kg. de grasa y 2 de músculo, al finalizar abril un kilo más de grasa y otro de músculo, al finalizar mayo kilo y medio de grasa y medio kilo de músculo y al finalizar junio kilo y medio de grasa y medio de músculo. En suma, en cuatro meses perdí 12 kilos: 8 de grasa y 4 de musculatura. En agosto, sin embargo, rompí la dieta por motivos personales y ese mes comí varias veces hígado, chuletas de cerdo, callos… Digamos que 7 u 8 veces. Y el día 21 tuve un «cólico de riñón» que me tuvo fuera de combate 10 días. Sin embargo al finalizar el mes, curiosamente, pesaba prácticamente lo mismo: 74 kilos. En septiembre he reiniciado la dieta pero a final de mes mi peso, tanto de músculo como de grasa, es exactamente el mismo. Y ahora vienen mis preguntas:
1) En los primeros meses perdí grasa pero también músculo. ¿Qué he de hacer para no perder nada de músculo? Y a ser posible, ¿qué he de hacer para perder grasa y ganar al mismo tiempo músculo?
2) ¿Qué he de hacer para superar el estancamiento de septiembre -que ya se produjo en el mes de julio donde no sólo no perdí nada de grasa sino que encima perdí 1 kg. de músculo? ¿Qué estoy haciendo mal?
3) Respecto al «cólico de riñón»o «cálculos de riñón» he de decirle que como habitualmente codornices, pollo, etc, acompañados bien de setas y/o níscalos todos los días. ¿Puede ser que los níscalos y las setas hayan desencadenado el ataque?
4) Por ultimo, comentarle que antes de la dieta, en los cambios de tiempo, bochornos y noches de luna nueva o llena -supongo que por exceso de iones- estaba muy alterado y nervioso. Y ahora esos momentos, aunque los noto, estoy bastante relajado por lo que intuyo que la dieta me equilibra el sistema nervioso. ¿Tengo razón en esta apreciación mía? Reciba un cordial saludo,

Pedro Gutiérrez Martínez
(Madrid)

Ignoramos quién le hace esos «recuentos» de pérdidas pero no tienen nada que ver con la realidad. Mire usted, entre el 75 y el 80% de nuestro cuerpo es agua. Y gran parte del resto de lo que pesamos se debe al esqueleto y las vísceras. Luego, ¿cómo va a haber perdido usted tantos kilos de músculos? Es sencillamente imposible. Lo que uno pierde cuando adelgaza es básicamente líquido y grasa. Otra cosa es que la masa muscular esté débil pero eso se debe a la falta de ejercicio. Hágalo y su musculatura estará en perfectas condiciones porque la dieta que sigue le asegura todos los nutrientes que necesita para ello. Pregunta también qué debe hacer para evitar el estancamiento. Muy sencillo: leer con calma el libro. Si lo hace verá que se le dice que mientras no haya perdido todo lo que le sobra debe seguir las normas a rajatabla. Y usted no lo ha hecho. En él se explica que no se puede jugar con el metabolismo. O decide hacer La Dieta Definitiva tal como se le propone o hace una versión propia pero luego no diga que no funciona como esperaba. En cuanto a su cólico decirle que las setas contienen muchas purinas y, por tanto, pueden elevar el ácido úrico y provocarle un ataque pero también la carne roja que se dio el gusto de comer en agosto cuando se saltó la dieta después de mucho tiempo de no ingerirla pero a la que no quiere culpar. En cuanto a su última apreciación está en lo cierto: La Dieta Definitiva calma la ansiedad y equilibra el estado nervioso. Es más, logra una notable mejoría en muchas patologías, especialmente las de carácter digestivo, reumático y autoinmune porque elimina los cereales, gran parte de los productos lácteos, el café y el alcohol.


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Noviembre 2005
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