CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 186 / OCTUBRE / 2015

Estimado Director: desearía saber si existe algún tratamiento para el -cada día más abundante- problema de «ojo seco». Yo lo llevo padeciendo desde hace 3 años pero hasta hace unos meses no ha empezado a ser realmente preocupante y molesto. Descartadas patologías tipo reumáticas parece ser una sequedad, seguramente causada por una blefaritis previa. Les pregunto porque no he visto en la revista ningún artículo sobre este tema. Muchas gracias y un cordial saludo.

Manuel L. Muñoz

Hace apenas dos números -en el 184- respondimos a otro lector con un problema similar que la sequedad en los ojos no suele producirse por causas ajenas al resto del organismo y que de hecho en la mayor parte de las ocasiones los problemas oculares se originan en el aparato digestivo; especialmente en los intestinos. Obviamente otra posibilidad es padecer un proceso alérgico o infeccioso debido a microbios, parásitos, toxinas o alérgenos. Incluso existe la posibilidad de que se deba a un desarreglo hormonal pero no parece una causa probable en su caso siendo varón. Le sugerimos pues que acuda a un experto en Medicina Natural que valore su estado sistémico. Añadiremos que algunos oftalmólogos achacan la sequedad ocular a una disminución de la secreción debido a que con la edad se atrofian las células que generan las lágrimas pero no creemos que sea así; si el organismo no genera lágrimas es por alguna disfunción y no por la edad. Lo que sí puede provocarlo es un ambiente demasiado seco debido a un verano sofocante o a la calefacción, al uso continuado de lentillas o al abuso de dispositivos informáticos como ordenadores, tablets, móviles, videojuegos, etc.; éstos sí provocan sequedad ocular ya que la atención continuada en la pantalla reduce el parpadeo y entonces la lágrima no se distribuye correctamente y aumenta su evaporación. Agregaremos que en ocasiones -no siempre- ayuda mucho la ingesta de ácidos grasos esenciales omega-3. Hay que buscar pues la causa; mientras use humificadores en casa y en el trabajo y proceda a desintoxicar su organismo siguiendo una dieta natural básicamente vegetariana.


Estimado Sr. Director: tras leer en el nº 184 la relación existente entre el cáncer y los alimentos almidonados preparados a altas temperaturas -dan lugar a acrilamidas- me preguntaba si han escrito ustedes también sobre lo que pasa al freír o asar la carne. No he leído todos los números de su magnífica revista y por tanto lo desconozco pero si no es así les animo a que lo hagan. Y a que publiquen algún artículo acerca de la relación y/o evidencias encontradas entre consumo de carne y cáncer. Especialmente sobre la carne roja (cocinada o no) y sobre carnes/pescados cocinados de cualquier tipo. Que hablen en concreto sobre las aminas heterocíclicas (AHC) y los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) que son sustancias químicas cancerígenas y mutagénicas (causan cambios en el ADN) que se forman al cocinar carnes y pescados de cualquier tipo. Un ejemplo para que se entienda: los HAP van en el humo de los cigarros y en el que sale por el tubo de escape de los coches. Asimismo les sugiero que escriban sobre las investigaciones del equipo del profesor Ajit Varki sobre el Neu5Gc, un tipo de azúcar específico presente en las carnes rojas que ayuda a la formación y progresión del cáncer. Gracias y un saludo.

Alejandro
(Madrid)

Le agradecemos su sugerencia pero ya hemos hablado de todo ello en varios artículos. Es por ejemplo el caso del titulado Prepare los alimentos como quiera… ¡pero nunca a altas temperaturas! que apareció en el nº 80; hace pues ya más de 9 años. Y el que con el título ¿Es el ensuciamiento celular la causa de muchos cánceres? apareció en dos partes en los números 78 y 79 en los que dimos cuenta de lo explicado por el doctor Jean Seignalet, conocido autor del libro La alimentación, la 3ª Medicina. Y en el libro La Dieta Definitiva de nuestro director que apareció en 2002 -hace ya más de 13 años- en el que entre otras cosas puede leerse: “Freír los alimentos produce radicales libres, productos químicos muy reactivos que además de destruir las grasas esenciales del alimento pueden dañar las células, aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de cáncer, acelerar el proceso de envejecimiento y destruir muchos micronutrientes”. En cuanto a las acrilamidas hemos explicado textualmente que son «sustancias cancerígenas que se originan al freír, tostar u hornear a temperaturas superiores a 120º C los alimentos que contienen féculas. Entre ellos los cereales, las patatas, las lentejas, las habas, los guisantes y las judías. Está demostrado -en ratones al menos- que provocan cánceres de mama, útero, piel y pulmón». En fin, hemos hablado en muchas ocasiones de ello y por eso siempre hemos sugerido evitar los asados -especialmente las barbacoas- y las frituras -se alcanzan temperaturas de entre 300 y 700º C-, limitar el uso del horno clásico -evitando utilizarlo a más de 90º C- y no utilizar microondas porque si bien la temperatura “sólo” sube hasta los 75º C provoca un cambio de orientación de las moléculas del agua del alimento 2.450 millones de veces por segundo y no se conocen las consecuencias para la salud de ese fenómeno. Además emite radiaciones no ionizantes y transforma algunos aminoácidos de tal forma que escapan a la acción de nuestras enzimas, entre otras alteraciones. A lo que cabe agregar que según algunos expertos los microondas desvitalizan los alimentos y generan en ellos un gran número de radicales libres. No hemos publicado en cambio nada de las investigaciones sobre el Neu5Gc pero tampoco nos parece necesario. La carne animal es materia en descomposición -léase putrefacción- que no deberíamos ingerir en ningún caso -se prepare como se prepare- porque su consumo puede dar lugar a numerosos problemas de salud. Otra cosa es que el organismo esté en condiciones -cuando se halla sano- de soportar su ingesta puntual, que no habitual.


Sr. Director: ante todo quiero darles las gracias por la información tan sumamente valiosa que ofrecen mes tras mes. Llevo muchos años comprando la revista -no sé ya dónde meterlas y no me convence internet- pero no he encontrado en ella información sobre las clases de apnea que existen y sus diferencias. Duermo con CEPAP desde hace siete años que es cuando a mí se me diagnosticó porque tardaron varios en descubrir lo que me pasaba y eso que visité médicos de toda clase y probado terapias a punta pala ya que me despertaba con unas taquicardias tremendas. A veces me daban a los dos o tres minutos de dormirme y varias veces en la noche. Y así año tras año. Pero sin roncar. El caso es que hace unos meses estuve en la consulta de un cirujano maxilofacial y al preguntarme si quería anestesia local o que me sedaran le dije que no era necesario ya que sufro apnea cada vez que me relajo. La verdad es que me da pánico pues pasé un calvario antes del diagnóstico. Entonces me preguntó de qué clase era mi apnea y yo se lo pregunté al neumólogo dándome la sensación de que no tenía ni la más remota idea porque me dijo que sólo hay una: la apnea obstructiva del sueño. Solo que uno de los síntomas de ésta es precisamente roncar… y yo no ronco. En suma, ¿podrían decirme si hay algún estudio sobre esto o si tienen ustedes información que pueda ayudarme? Gracias

Iria R. M.

Lo que podemos decir sobre lo que nos pregunta lo dimos a conocer en esta misma sección en el nº 137 (correspondiente a abril de 2011). No tenemos más información. Y ya entonces respondimos que se dice que alguien sufre apnea del sueño –médicamente Síndrome de Apnea Obstructiva de Sueño- cuando se le obstruyen las vías respiratorias altas mientras duerme –a veces de forma sólo intermitente- haciendo que el flujo de aire hacia los pulmones se interrumpa (si sólo disminuye se habla de hipopnea) lo que le lleva a despertarse para respirar. Y quien la padece suele tener por eso menos oxígeno y más anhídrido carbónico en sangre de lo normal. Pudiendo desembocar con el tiempo en latido irregular del corazón, presión arterial alta y, en casos graves, llevar a un ataque cardiaco o a una apoplejía. Y se sabe que tienen mayor riesgo de padecerla las personas con exceso de peso y/o hipertensión, los fumadores y las personas de cuello ancho o anormalidades de las vías respiratorias. Siendo los síntomas más comunes somnolencia diurna, dolor de cabeza, jadeos y ronquidos fuertes y sonoros durante el sueño. Pues bien, la razón parece estar en la acumulación de grasa en el cuello o una musculatura excesiva aunque a veces se debe a una comprensión patógena del opérculo torácico (lo que en este último caso puede resolverse quirúrgicamente). Y lo más recomendado es efectivamente la CEPAP que usted usa y consiste en una mascarilla que inyecta a través de la nariz un flujo continuo de aire a una presión mayor que la del ambiente para salvar las obstrucciones (obviamente la presión debe estar ajustada para cada paciente.) Otra posibilidad es utilizar –en los casos que procede- la férula diseñada en España por el Dr. Pedro Mayoral; se trata de un dispositivo bautizado como Lirón que cuenta con el aval de instituciones como la European Academy of Dental Sleep Medicine, la American Academy of Dental Sleep Medicine y el Instituto de Investigación del Sueño. Eso sí, la acción de ese dispositivo es puramente mecánica ya que lo que hace es simplemente sujetar la lengua e impedir que caiga hacia atrás obstruyendo el paso del aire. Eso sí, funciona tanto si se respira por la nariz como por la boca pudiéndose ajustar en cualquier momento para obtener el máximo confort. Otra posibilidad es operarse pero sólo se justifica cuando la causa es la obesidad o una musculatura excesiva. Mire, la persona afectada de este problema debe ante todo adelgazar si está con sobrepeso o es obesa. Y lo idóneo es seguir un tratamiento integral coordinado por un buen profesional así lo que le sugerimos contactar con el Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16).


Estimado Director: ante todo gracias por el extraordinario trabajo que hacen. Y ahora paso a explicarles mi problema: hace 11 años sufrí el clásico latigazo cervical -nos dieron por detrás en el coche- y hace 5 empecé a tener dolor en el cuello y parestesias en el brazo derecho. Me hicieron dos radiografías en la Seguridad Social y me dijeron que tenía cervicoartrosis a nivel C6-C7 y un ligero estrechamiento del espacio intervertebral a nivel C4-C5. Empecé entonces a tomar calcio procedente de coral (2 cápsulas al día), MK7 (1 cápsula diaria) y a aplicarme gel de silicio orgánico y mejoré; pero en mayo de 2014 empeoré. En ese tiempo he estado en rehabilitación con fisioterapeutas y un médico de medicina deportiva aunque sin grandes resultados. No he vuelto a tener parestesias pero el cuello sigue doliéndome y a veces sufro mareos, vértigo y cierta inestabilidad. Hoy además del calcio de coral y MK7 tomo Aceite de Krill NKO y serrapeptasa. El caso es que he pensado comprarme un extractor de vegetales que vale 1.390 euros y cambiar en parte mi alimentación. Lo que no sé es si merece la pena pagar un precio tan elevado. Mido 1,69, peso 80 kilos, tengo 55 años y trabajo delante de un ordenador. He de añadir que tengo colitis ulcerosa desde hace 23 años y padezco de insomnio desde hace 19. Y no tomo ningún tipo de fármaco salvo melatonina para el insomnio (5 mg/día) y magnesio en forma de citrato (400 mg/día). ¿Cuál es su opinión? También he pensado comprar dos suplementos para la artrosis; uno que circula por internet y se llama Finitro y el CurcuFit de 100% Natural. Y una última pregunta: ¿me iría bien un tratamiento con un MORA? Un saludo afectuoso.

Ángel

Por  lo que nos indica su problema es «mecánico». Si ha dejado de tener parestesias es porque los terapeutas a los que ha acudido han descomprimido algún nervio pinzado pero si el cuello sigue doliéndole y sufre a veces mareos, vértigo y cierta inestabilidad es porque el asunto mecánico sigue sin resolverse. Bien a nivel muscular, bien a nivel óseo. Acuda pues a un buen osteópata o a un buen quiropráctico. Todo lo demás que hace puede ayudar pero no va a resolver su problema. En cuanto a los licuados vegetales sabemos bien de su utilidad porque lo dimos a conocer en el reportaje que con el título Notables propiedades terapéuticas de los licuados vegetales apareció en el nº 166 y puede leer en nuestra web: www.dsalud.com. Sobre lo que no vamos a opinar es sobre si el aparato por el que nos pregunta y cuyo nombre hemos obviado merece o no la pena dado su precio. Esa es una decisión subjetiva muy personal que depende más de su economía y comodidad que de la necesidad. En cuanto al MORA puede ayudarle pero no va a resolver su problema.


¡Hola amigos! He sabido de vosotros y de la revista a través de una amiga. Me llamo Rosa y soy electrosensible. Todo empezó hace dos años, cuando se quemó un frigorífico en casa. Desde entonces mi vida se convirtió en un infierno largo de contar por lo que voy a explicar solo mi estado actual de forma breve. No puedo usar ninguna clase de aparato electrodoméstico. Ni encender la luz en casa o entrar en establecimientos donde haya luz encendida. Ni estar en lugares con aire acondicionado en verano y calefacción en invierno. Todo esto se traduce en algo muy sencillo: no tengo cabida en ningún sitio. Incluso en casa me siento encerrada. No puedo ni salir al patio porque dan a él las salidas del aire acondicionado y calefacción de una entidad bancaria que linda con mi casa y hace para mí el aire del patio irrespirable “aunque para los demás no es nada molesto”. Para mí la electricidad desprende un olor muy desagradable que me provoca un fuerte picor en nariz y garganta costándome trabajo hasta respirar. Me asfixia y me produce asma, dolor de cabeza, mareos y vómitos. Por si fuera poco cuando pasan los coches por mi calle estando yo dentro de casa siento pinchazos por todo el cuerpo. No puedo ni llevar reloj de pulsera porque la pila del reloj me provoca pinchazos. Tampoco puedo estar cerca de personas que llevan audífonos u otros aparatos pues enseguida me pincha todo el cuerpo. Y podría seguir contando muchas cosas más. Pero lo peor de todo es que me siento incomprendida y no sé a quién acudir. El médico de cabecera no entiende lo que me pasa y ya no sabe qué recetarme. Y obviamente no tengo diagnóstico médico que avale mi enfermedad. Alguien me dijo que en Francia -concretamente en París- se está investigando esta problemática pero que aún están en los inicios. ¿Qué puedo hacer? Sé que ustedes llevan años informando y denunciando en su revista las consecuencias en la salud de los campos electromagnéticos y me gustaría saber si pueden ayudarme porque ya no aguanto más. ¿Pueden orientarme sobre qué hacer o sobre quién puede ayudarme? Reciban un cordial saludo.

Rosa Cúllar Vega (Granada)

Los síntomas que usted manifiesta no son solo de una persona electrosensible sino que además padece hipersensibilidad química múltiple, patología de la que hablamos en el nº 108 en un reportaje titulado El Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple y en la sección de Medicina Ambiental del nº 132 en otro posterior titulado La Sensibilidad Química Múltiple. En cuanto a la electrosensibilidad hemos hablado en numerosas ocasiones de ella publicando el último reportaje -que no la última información- en un artículo titulado Una española afectada por hipersensibilidad electromagnética decide suicidarse que apareció en el nº 158. Hemos investigado pues ambos temas a fondo y sabemos bien por lo que está pasando. Lamentablemente las autoridades sanitarias niegan que exista la electrosensibilidad -una auténtica estulticia- y no proponen nada respecto a la sensibilidad química múltiple. Mire, no vamos a engañarla: su caso es de muy difícil solución. Vamos a proponerle no obstante que lo intente con un tratamiento del que aun no hemos hablado pero llevamos varios meses investigando; le sugerimos que contacte para ello en Barcelona con Jose Luis Badrena y le exponga su caso (puede localizarle en el 93 426 50 50).


Sr. Director: tengo un familiar al que hace unos pocos años -ahora tiene 66- empezaron a picarle las piernas cada vez que salía de la ducha o rompía a sudar. Siendo tan insidioso el picor que le recetaron antihistamínicos tras haberle hecho pruebas y no encontrar nada. A veces, de repente y sin saber por qué, se le quita el problema… para volver a reaparecer meses después. El problema es que ahora el picor se va extendiendo a más partes del cuerpo y no puede dejar la medicación porque, literalmente, le vuelve loca. Probó a cambiar de gel, dejó de usar guante de ducha, dejó la medicación para el colesterol una temporada y nada se solucionó. Vive en Gijón (Asturias). Si saben algo sobre el tema les agradecería me informaran. Un saludo y gracias.

Mª José Fernández

Los médicos llaman a ese problema urticaria colinérgica considerándolo una afección de la piel que puede acompañarse de dolor de cabeza, hipersalivación, palpitaciones, dolor abdominal y diarrea siendo más frecuente en personas con dermatitis atópica, urticaria crónica, rinitis alérgica o asma. Y no se considera una alergia porque no se detectan en sangre inmunoglobulinas E (IgE) a pesar de lo cual sugieren a los afectados, contradictoriamente, que tomen ¡antihistamínicos! Cabe añadir que llaman al problema Dishidrosis o eczema dishidrótico cuando afecta solo a las palmas, plantas y dedos de manos y pies y desaparece durante periodos prolongados. Y como no saben a qué se debe lo achacan a menudo a la ansiedad y al estrés cuando estas condiciones son efecto y no causa de la patología. Pues bien, todo indica que el problema lo causa una hiperintoxicación del organismo al intentar éste deshacerse de las toxinas que le envenenan a través de la piel por no ser suficientes los demás medios de depuración: los riñones -que expulsan las sustancias de desecho y las toxinas por la orina-, el aparato digestivo -que lo hace por la mucosa digestiva, la bilis y las heces- y los pulmones. Es pues un problema que para hacer desaparecer requiere una desintoxicación integral del organismo. Dicho esto agregaremos que los síntomas de esta patología desaparecen a menudo con el tratamiento que -como en la carta anterior explicamos- estamos investigando por lo que puede usted acudir al mismo terapeuta que en ella citamos o, en su defecto, a la consulta de Arancha Albendea en Madrid que también tiene alguna experiencia (91 704 57 81). 

 


 

Estas cartas aparecen en
186
Octubre 2015
Ver número