CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 185 / SEPTIEMBRE / 2015

Estimado Sr. Campoy: soy española pero resido en Estados Unidos desde hace casi 30 años y la vida en este país me ha enseñado a desconfiar de toda informacion que me llega por las vías de comunicacion habituales, de las que llegan sin tener que hacer ningún esfuerzo. En fin, el caso es que acabo de volver a España -un viaje corto- y me encontré con su revista, de lo que me alegré muchísimo. Es muy importante que haya personas que levanten la voz para ofrecer otras interpretaciones de lo que pasa con nuestra salud. Verá, yo también leí en su día El Estudio de China (The China Study) y obviamente carezco de los conocimientos que me permitan entender a fondo si lo que un investigador asevera es correcto pero existen otras personas que sí están en posición de hacerlo y deberíamos leerlas para valorar el tema. Y según ellos El Estudio de China es uno de esos casos de investigación manipulada con un fin establecido de antemano; o sea, la antítesis del método científico. Se me ocurren muchas personas, artículos, investigadores y estudios que podrían explicarlo mejor pero de momento les envío este enlace que quizás sea un punto de partida: http://rawfoodsos.com/2010/07/07/the-china-study-fact-or-fallac. Hace usted una labor muy necesaria pero le pido que no haga como el Dr. Campbell y sea honesto ya que hay muchas personas que confían en lo que dice a la hora de tomar decisiones importantes. Le saluda atentamente.

Gloria Apellaniz

Le agradecemos sus palabras pero no entendemos que nos sugiera entrar en una web hecha individualmente por una joven de 28 años para avalar que lo que dice el Dr. Campbell no es correcto. ¿Da usted más crédito a esa joven de mucho menos experiencia académica, profesional y vital que a alguien con la formación, experiencia y cargos del Dr. Campbell? Nos va a perdonar pero no lo entendemos. Mire, no hay un solo trabajo científico en el ámbito de la salud y la sanidad que no pueda ser puesto en entredicho. NINGUNO. Hemos explicado varias veces por qué. Así que como comprenderá el trabajo de alguien que pone patas arriba creencias tan asentadas, pone en entredicho cientos de trabajos de otros colegas -a la vez que apoya los de otros- y puede llevar a la ruina a miles de empresas lácteas es normal que sea atacado. Con virulencia incluso. Y que se le intente calumniar, injuriar y vejar. Aunque la principal táctica haya sido silenciar lo que dice. Por eso la mayoría de los medios no se han hecho eco de ello. Hay mucho en juego. Especialmente importantes campañas de publicidad que no quieren arriesgarse a perder. Obviamente no es nuestro caso. Nosotros damos la oportunidad a cualquiera de expresar libremente sus opiniones siempre que lo haga desde el respeto y con argumentos. Y es lo que hemos hecho. Otra cosa es que usted infiera que si damos “cancha” a alguien es porque estamos de acuerdo en todo con él o con lo que dice… y eso no es cierto; pero no lo es menos que en este caso concreto sí entendemos que su trabajo es sólido, bien fundamentado y puede tener razón.


Estimado Sr Campoy: ante todo quiero darle la enhorabuena a usted y a todo su equipo por una revista magnífica que ha permitido abrir los ojos a tanta gente, entre los que me incluyo. Me gustaría llamar la atención sobre dos temas de los cuales no he sabido encontrar ninguna mención en su página web: un péptido llamado Epitalon -he leído que activa la telomerasa- y la figura de Mikhail Kutushov: he leído hace poco que tiene una máquina que avisa con años de antelación si se va a sufrir cáncer permitiendo poner remedio con productos naturales y cambios de hábitos (tengo entendido que en la asociación de afectados por la quimio y la radioterapia han adquirido uno). Y parece que también tiene otras máquinas capaces de obrar otras maravillas. En suma, me gustaría saber su opinión sobre los dos temas -si tienen referencias de ellos- y, si lo consideran oportuno, que publiquen algún artículo en el futuro. Gracias de antemano.

Javier Miño

El Epitalon es la versión sintética del Epithalamin, un polipéptido que se produce naturalmente en el cerebro humano ayudando a regular el metabolismo en la epífisis, aumentar la sensibilidad del hipotálamo, normalizar la función de la pituitaria anterior y regular los niveles de gonadotropinas y melatonina. Se sabe además que es antioxidante y aumenta la resistencia a la tensión emocional. Descubrió su existencia en la década de los ochenta Vladimir Khavinson quien llevó a cabo diversas patentes sobre su uso estudiándose actualmente en Rusia su utilidad en trastornos hepáticos, neurológicos y geriátricos. Habrá aún pues que esperar resultados. En cuanto al profesor Mijail Kutushov sabemos quién es pero no tenemos datos suficientes para posicionarnos; investigaremos y si entendemos que procede daremos a conocer su trabajo y opiniones pero hay afirmaciones suyas que no parecen sostenibles…


Estimados amigos: soy suscriptor de tan apreciada revista desde la aparición del nº 1, cuando se llamaba de diferente manera. Soy de las personas que creyeron en el proyecto desde antes de iniciarse, fiel seguidor de su director, José Antonio Campoy, al que espero algún día se le reconozca públicamente su labor a lo largo de estos años. En fin, me permito escribir para sugerirles la realización de un artículo por parte de algún doctor del consejo asesor en el que se explique qué es el Síndrome post-polio (SPP) y de qué manera afecta a la calidad de vida de las personas que hace 40 o 50 años sufrieron la poliomielitis. Por qué de nuevo ese deterioro del sistema nervioso después de todos esos años y, lo más importante, por qué se niega la existencia de esta enfermedad por parte de los organismos encargados de la valoración de discapacidades en España cuando en otros países de Europa llevan más de 20 años de investigaciones, reuniones de comités de expertos en el tema, realización de congresos, etc. Estoy seguro de que nos podrían ofrecer una información muy interesante sobre esta enfermedad así que les animo a hacerlo. Gracias por anticipado y reciban un cordial saludo.

Rafa Gonzalez Cruz

Síndrome de post-polio es el nombre que se ha dado a un conjunto de síntomas que están apareciendo entre quienes hace muchos años padecieron poliomielitis: progresivo y lento debilitamiento de los músculos, fatiga y a veces atrofia o emaciación muscular que puede afectar a la deglución y la respiración y llevar a una degeneración articular y a deformidades esqueléticas. Postulándose que será más grave cuanto más haya afectado en su día la polio. Según el Centro Nacional de Estadísticas sobre Salud de Estados Unidos afecta al 25-50% de los sobrevivientes. ¿Y a qué se debe? Pues se ignora aunque se dice que puede estar relacionada con la degeneración de las terminaciones nerviosas individuales de las neuronas y las fibras musculares ya que el virus de la polio ataca neuronas específicas del tallo cerebral y las células del cuerno anterior de la médula espinal. La razón sería que en un esfuerzo para compensar la pérdida neuronal las que sobreviven hacen brotar terminales nerviosas nuevas para las fibras musculares huérfanas logrando así el cuerpo recupere parcialmente el movimiento. Y sería el estrés debido a un gran uso de las mismas lo que las estaría deteriorando de nuevo. Pero no deja de ser una hipótesis. Lo que sí es cierto es que los médicos no saben cómo afrontar el problema. Se ha probado con interferón recombinante alfa-2, prednisona, amantadina y piridoestigmina sin éxito. Lo más “útil” ha sido la inmunoglobulina intravenosa para reducir el dolor y mejorar la calidad de vida momentáneamente. Y el único consejo que se da es hacer ejercicios suaves para intentar ralentizar el proceso degenerativo. Nosotros no estamos en condiciones de sugerir alternativas porque se trata de una patología minoritaria sobre la que hay escasa y discutible información tanto sobre la etiología real como sobre los tratamientos. En cuanto al hecho de que en España no se considere una enfermedad discapacitante no se debe a que las autoridades sanitarias nieguen su existencia sino a razones económicas. Se trata de una decisión política.


Apreciado Sr. Campoy: esperé impaciente el número de Discovery DSALUD para ver lo que decían sobre el caso del niño de Olot que según los médicos alópatas murió por no haber sido vacunado pero no encontré nada de particular. Pues bien, quisiera decirles que hace 83 años una niña que tuvo también difteria fue curada con simple cloruro de magnesio… y acabamos de ver morir a un niño al que en lugar de dar algo tan simple le dieron antitoxinas. Creo que es algo que sus lectores deberían conocer. El cloruro de magnesio es una alternativa eficaz a las vacunas y a los antibióticos. Agradeciéndole su atención le saluda atentamente

Luis Vallejo Rodríguez
(Zaragoza)

Lamentamos que el Editorial que dedicamos en el número pasado a este caso no le haya parecido suficiente pero a nuestro juicio fue contundente. Evidentemente no explicamos lo que puede hacerse en un caso como el del niño de Olot -que finalmente falleció- porque lo hemos reiterado hasta la saciedad y no podemos estar repitiendo una y otra vez lo mismo en cada número. Por lo que se refiere a la solución de la que nos habla, el cloruro de magnesio, ignorábamos que fuera eficaz de caso de infecciones bacterianas; lo reconocemos. Y eso que conocemos bien sus otras propiedades desde hace años aunque no le hayamos dedicado un reportaje íntegramente (sí al cloro y al magnesio por separado). Incluso hay un producto de cloruro de magnesio que se ha anunciado durante muchos meses en la revista: Magnisan. En cuanto a los enlaces que nos envía y que llevan a los trabajos y descubrimientos que sobre el cloruro de magnesio hizo a principios del siglo XX el cirujano francés Pierre Delbet (1861-1957) indican efectivamente que su ingesta sería muy eficaz en casos de difteria así como también de poliomielitis y varias enfermedades infecciosas más; algo que años después corroboraría el también médico galo Auguste Neveu. Eso sí, a la dosis adecuada. Delbet se dedicó durante la Primera Guerra Mundial a buscar algún producto que permitiera limpiar las heridas sin dañar a la vez los glóbulos blancos y las células epiteliales de reparación como hacen la mayoría de los antisépticos siendo así como terminaría llegando al cloruro de magnesio, producto que puede ingerirse pero también aplicarse por vía intravenosa. En suma, le agradecemos sinceramente su colaboración y nos comprometemos a dar cuenta de forma amplia de todo esto en breve.


Sr. Director: en la última revista contesta usted a la carta que le escribí y se le agradezco pero en su respuesta me habla de verrugas externas y mi padre lo que tiene son verrugas dentro de la vejiga. Le agradecería pues otra respuesta y lo antes posible pues está orinando bastante sangre. Gracias.

Encarna Ruiz
(Sabadell)

Las verrugas se achacan al virus del papiloma humano, su extirpación no es fácil ya que tienen su propio sistema de irrigación sanguínea y cuando se hace suelen regenerarse con mayor virulencia. Como además suelen afectar a varios terminales nerviosos su extracción causa fuerte dolor. Y en la medicina convencional no existe tratamiento específico eficaz. Como ya le dijimos cuando son accesibles pueden tratarse por criocirugía (congelación), electrodesecación (poco recomendable), extirpación quirúrgica (con alto riesgo de diseminación y recidivas), láser (con riesgo de contagio de las vías respiratorias) e incluso con un antibiótico, la bleomicina, que se usa para desacelerar el crecimiento de las células cancerígenas… a pesar de que se achaca a un virus. Así que no siendo el caso de su padre solo queda acudir a un experto en el Par Biomagnético, a un tratamiento con un MORA o con un Zapper –el aparato desarrollado por la doctora Hulda Clark- y a la ingesta de antivíricos potentes como la plata coloidal, el Renoven o el Viusid. Sepa asimismo que hay plantas de propiedades antivíricas reconocidas; entre ellas el astrágalo, la equinácea, la uña de gato, la hierba de san juan, la melisa y el Pau D’arco. Y alimentos naturales como el ajo, la cebolla y el propóleo. Le sugerimos que además ingiera 10 gotas diarias -3 veces al día- de cloruro de magnesio pero como la dilución y la dosis son importantes adquiera un producto como el de EcoNaturaIntegral citado en la carta anterior: Magnisan. Finalizamos indicándole que en homeopatía se usa para estos casos Thuya a la 30 CH (3 gránulos 2 veces al día). 


Sr. Director: nacida en 1908 en el seno de una familia humilde de la ciudad alemana de Essen la doctora  Johanna  Budwig fue dejada por su padre en un orfanato al morir su madre, todo un trauma para una niña de 12 años que sin embargo posibilitó que pudiera hacer el bachillerato destacando en los estudios. Y como vivió en una época de gran desarrollo científico en la que uno de cada tres Premios Nobel era alemán quiso dedicarse a la investigación así que al no disponer de medios económicos decidió ingresar a los 18 años como aspirante a diaconisa -una especie de “hermanas de la caridad” del protestantismo- en Kaiserswerth que es donde estaba la central de la orden. Una vez allí, tras su etapa de formación, cuidado de enfermos y administración, fue aceptada como diaconisa de pleno derecho en sólo siete meses. En un establecimiento que disponía además del internado de hospital y farmacia lo que le dio la posibilidad de introducirse en el estudio y práctica de la Farmacología llamando pronto la atención de sus profesores por su pensamiento analítico, especialmente del conocido profesor Kaufmann -máxima autoridad científica de la época en materia de grasas- que terminó siendo su mentor. En 1939 se encargaría de dirigir el departamento farmacéutico lo que hizo hasta 1948 investigando junto a  Kaufmann las grasas logrando presentar por primera vez pruebas fehacientes de que hay al menos dos tipos: saturadas e insaturadas. Lo que dio a conocer en un congreso celebrado en Munich en 1950 siendo un año después nombrada supervisora del Instituto Federal para la Investigación de las Grasas de Alemania. Descubriendo en apenas dos años -en 1952- la nocividad de las grasas trans, algo que al dar a conocer la puso en el punto de mira de la poderosa industria de fabricantes de margarinas. . En 1956 empezaría a estudiar Medicina y solo un año más tarde documentaba ya los diferentes efectos de los ácidos grasos omega-3 sobre el organismo. Y en 1969 declararía que solo hay 8 procedimientos no peligrosos para conservar productos no perecederos. Fue el instante en el que tomó conciencia de la evidente relación que hay entre la alimentación y muchos procesos patológicos. No voy a describir toda su formación académica pero sí quiero resaltar que además de Heilpraktikerin terminó siendo licenciada en Farmacia y Química y doctora en Física, conocimientos que le servirían para desarrollar un tipo de alimentación que actúa a nivel preventivo y terapéutico. Y es que pronto se daría cuenta de los efectos positivos de los ácidos grasos omega-3 en la demencia y la depresión así como de su utilidad en cáncer (recuerdo que sus investigaciones pioneras en el campo de los ácidos grasos la llevaron a estar nominada siete veces para el Premio Nobel). Entre 1962 y 1970 patentaría varios procedimientos relacionados en su mayoría con la base “aceite-proteína” de la dieta que propondría para tratar numerosas patologías. Lo que sin embargo más le obsesionó al final de su vida es el daño que hacen las margarinas  y el hecho de que sus colegas médicos no entendieran que con su dieta, baños de sol, ejercicio físico/reposo y actitud positiva se curan el 90% de los pacientes de cáncer, incluidos los que se encuentran en estado terminal; algo de lo que se quejaría amargamente en sus libros al ver que ni sus colegas ni las autoridades reaccionaban. El caso es que esta valiente mujer murió a los 95 años y es ahora cuando las autoridades sanitarias empiezan -por fin- a advertir del peligro que supone consumir grasas saturadas y trans haciendo campañas de información general. Y eso que lo empezó a advertir la Dra. Budwig ¡hace medio siglo!. Pues bien, tal es el motivo de esta carta que quisiera ver publicada como sincero y cariñoso homenaje hacia ella. Confío en que así sea.

Frederic Vinyes

Publicamos encantados su carta porque la Dra. Johanna Budwig merece sin duda el reconocimiento que usted plantea. Nosotros nos hicimos eco de su planteamiento hace ya mucho tiempo de la mano de uno de sus principales discípulos; nos referimos al artículo que con el título Raymond Hilu: “El cáncer puede vencerse con la alimentación” apareció en el nº 94 de la revista correspondiente a mayo de 2007. Un texto en el que recordábamos que la doctora Budwig trató a 2.200 pacientes de cáncer y ¡más del 90% lo superaron! básicamente con una alimentación rica en frutas y verduras y la ingesta diaria de aceite de lino mezclado con requesón. Invitamos pues a nuestros lectores a leerlo ya que merece la pena. 


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185
Septiembre 2015
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