CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 187 / NOVIEMBRE / 2015

Sr. Director: padezco de artrosis y asma extrínseca desde hace años. En un principio el asma se achacó a una hiperreactividad bronquial por agentes externos que me provocaban estornudos en serie -de cinco a 10 seguidos- pero nunca averiguaron el origen y derivó con el tiempo en un asma cada vez más severo; y con los inhaladores veo que cada vez es peor. He probado con Acupuntura, Homeopatía y varias alternativas naturales que me mejoran pero con el tiempo decaigo y vuelvo a lo mismo o peor. El caso es que he leído su reportaje sobre los sulfitos y pienso que lo mío puede ser una intolerancia -o varias- que me desajustan el cuerpo. También he leído que la Moraterapia puede ayudar a tratar este tipo de problemas pero tengo un problema: vivo en Madrid y los sitios que he encontrado para este tipo de tratamientos están fuera. Quisiera, en suma, saber si conocen ustedes algún profesional fiable aquí en esta terapia. Me gustaría probarla pues he oído hablar muy bien de ella.  Y enhorabuena por tan estupenda revista que da un hálito de esperanza a tantas personas; sigan con su buen hacer muchos años. Sin otro particular les saluda…

Teófilo Catalán de Diego

Hace unos meses publicamos en esta misma sección la carta que nos hizo llegar una lectora, Marisa Casado, explicándonos que era asmática, se había estado tratando durante 20 años con Urbasón e inhaladores, se asfixiaba ya hasta caminando e incluso sufrió poliposis nasal teniendo que operarse en dos ocasiones a raíz de lo cual perdió el olfato por completo. Añadiendo que en cuanto dejó de ingerir sulfitos -antioxidantes legales que se usan en muchos productos aprobados y se identifican porque llevan las siglas que van de la E-220 a la E-228- se recuperó en apenas DOS DÍAS. Y que nunca más volvió a sufrir el problema. Puede ser pues también su caso pero igualmente deberse a otro agente alergénico. Pruebe pues a no ingerir nada con sulfitos -lea bien las etiquetas de todo lo que compre- y si en unos días su problema no desaparece sométase a sendos test de alergias e intolerancia para averiguar cuál es en su caso la causa. Hemos explicado muchas veces que incluso la mayor parte de las llamadas “enfermedades autoinmunes” se deben a reacciones producidas por intolerancias o alergias -principalmente alimenticias– por lo que debe hacerse ante todo un test para descartar de la dieta todo alimento o producto que le pueda estar perjudicando. Nuestro consejo es que ayune durante una semana, no tome fármacos ni suplementos de ningún tipo y vea si así sus síntomas desaparecen. Porque si no es así deberá usted buscar la causa en otros alimentos, en los productos de higiene del hogar, en los de uso personal (champús, geles, lacas, colonias, cremas, etc.), en los textiles (telas sintéticas, tintes, etc.) y en posibles focos de infección (ácaros, insectos, materiales tóxicos, etc.) en casa o en el trabajo. Empiece ingiriendo solo verduras y hortalizas crudas asegurándose de que son ecológicas y no contienen pesticidas -aliñadas solo con aceite de primera presión en frío y sal yodada o marina- y luego agregue poco a poco a su dieta frutas, cereales, frutos secos, semillas, legumbres, pescados, carne blanca ecológica, mariscos y aditivos (edulcorantes, especias, etc.). Bebiendo durante ese tiempo solo agua -preferentemente de manantial y envasada en botella de vidrio- e infusiones de hierbas (el café le sienta mal a muchas personas). Y no friendo nunca los alimentos ni cocinándolos a más de 80 grados. Todo esto, insistimos, en el caso de que suprimiendo simplemente los sulfitos no se resolviera sin más  su problema porque está probado que pueden dar lugar a jaquecas, migrañas, mareos, malestar intestinal, hinchazón, dolor abdominal, bronconstricción y exacerbación del asma. Lo malo es que hoy los sulfitos se añaden legalmente a los zumos de fruta industriales, vinos, cervezas, sidras, cavas, carnes, pescados, mariscos, frutas desecadas, productos de bollería y pastelería, gelatinas de frutas, mermeladas, frutas glaseadas, aderezos para ensalada, sucedáneos de carne, pescado y crustáceos, salchichas y longanizas frescas, crustáceos frescos, congelados y ultracongelados (gambas y camarones), crustáceos y moluscos cocidos y patatas procesadas. Un auténtico disparate. Por lo que al Mora se refiere puede sin duda ayudarle pero no resolverá por sí mismo el problema.  Terminamos indicándole que si quiere que le controle un profesional preparado en todo lo dicho puede acudir en Madrid a la consulta del Dr. Santiago de la Rosa (91 431 365 16).


Hola: me gustaría hacerles una consulta. Mi mujer ha estado en tratamiento de fertilidad con ovodonación. Tuvimos uno hace 2 años y fue muy bien y ahora íbamos a por otro pero le acaban de diagnosticar hiperplasia endometrial compleja atípica. Tiene 50 años y de salud estaba bien hasta ahora pero con tanto estrógeno la han desequilibrado. ¿Cuál es a su parecer lo mejor que podemos hacer sin tener que llegar a la extirpación del útero? No sé si con progesterona se podría solucionar pero supongo que igual necesita una buena desintoxicación de hormonas. ¿Qué nos aconsejan? ¿Conocen a algún médico que nos pueda ayudar? Un saludo

Alex del Cura

Aunque usted nos pidió en su carta que le contestásemos personalmente y por correo electrónico debemos recordar una vez más que nosotros somos periodistas y no médicos, no tratamos pacientes y solo publicamos los casos que pueden además servir para orientar a otros lectores y ello tras hablar con los expertos de nuestro Consejo Asesor. Ya explicamos en su día que lo primero que hay que hacer ante una endometriosis -que consiste en la aparición de tejido endometrial, es decir, el que reviste internamente el útero y se expulsa durante la menstruación en zonas y órganos adyacentes (ovarios, trompas de Falopio e intestinos entre otros lugares del interior del abdomen) provocando en muchos casos intensos dolores y hasta infertilidad es desintoxicar el organismo, eliminar los bloqueos físicos y energéticos (con Acupuntura, Homotoxicología o Neuralterapia), alimentar el cuerpo correctamente, reequilibrarlo y elevar sus defensas naturales. Dicho lo cual le sugerimos que lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Tratamientos eficaces para la endometriosis publicamos en el nº 66. La finada Hulda Clark mantenía por su parte que la endometriosis se debe a la presencia en el útero de las afectadas del parásito Fasciolopsis Buskii siendo la combinación de éste con algún metal o contaminante químico lo que la provoca siempre que el sistema inmune esté débil. Y, por consiguiente, afirmaba que basta eliminar el parásito para resolver el problema. Los productos necesarios para el tratamiento y cómo seguirlo se hallan en www.drclark.es. Agregaremos que la Medicina Tradicional China trata la endometriosis con Inyectopuntura y Moxibustión para corregir los desequilibrios energéticos actuando básicamente sobre los que controlan la cavidad pelviana y el útero (la Inyectopuntura consiste básicamente en aprovechar los puntos de acupuntura para inyectar en ellos determinados componentes activos de plantas que, en el caso de la endometriosis, pretenden ayudar a mejorar la circulación de la sangre en la cavidad pelviana). También es a veces útil la Homeopatía. Y hay investigadores para los que la causa de la endometriosis está en una alteración de las funciones hormonales producidas por la Cándida Albicans y la solución estaría en combatir la candidiasis; por ejemplo, con ozono o con el Par Biomagnético. En suma, la causa de la endometriosis se ignora pero se sabe que no se desarrolla cuando el sistema inmune está en óptimas condiciones. Por tanto toda mujer que note los primeros síntomas debe potenciar su sistema inmune para lo que hay numerosas posibilidades si bien la más inteligente es hacer una alimentación adecuada rica en frutas y verduras frescas de temporada, legumbres, pescado, marisco, carne blanca y abundante fibra evitando siempre los alimentos fritos, las grasas saturadas, los hidratos de carbono refinados –especialmente el azúcar-, las bebidas alcohólicas, el café y toda otra sustancia tóxica. No olvidando hacer algo de ejercicio físico diariamente. Y, por cierto, se dice que la hiperplasia endometrial es “atípica y compleja” cuando hay ya cambios atípicos en la arquitectura de las células glandulares que incluyen estratificación celular, pérdida de la polaridad nuclear, núcleo celular alargado y aumento de la actividad mitótica pudiéndose confundir erróneamente con un proceso canceroso pero lo que puede hacerse no varía de lo que le hemos indicado.


Sr. Director: he leído que tanto en la anorexia nerviosa como en el TDHA existe una alteración del gen 5ht2a y no sé exactamente qué quiere decir. Mi hijo fue diagnosticado siendo pequeño de TDHA -hoy tiene 16 años- y no fue medicado porque nos opusimos a ello pero ahora tiene anorexia nerviosa y no sabemos cómo ayudarle. Os agradecería me informarais sobre tratamientos que pudiesen ayudarlo. No toma químicos; solo le doy suplementos de minerales, aminoácidos, vitaminas y probióticos pero no mejora y cada vez está más delgado. También tiene depresión pero se niega a ir al psicólogo. Reciban un cordial saludo y muchísimas gracias por su labor. Atentamente,

Antonia

El gen 5-HT2a es un subtipo del gen 5-HT2, uno de los grupos de receptores G acoplados a proteínas (GPCRs) y receptores ionotrópicos LGICs) del sistema nervioso central y periférico que median en la neurotransmisión. Hablamos en suma de receptores de la serotonina (también conocidos como receptores de 5-hidroxitriptamina o receptores 5-HT) que se activan en presencia de esa hormona. Y se ocupan de liberar otros muchos neurotransmisores -entre ellos el glutamato, el GABA, la dopamina, la epinefrina/norepinefrina y la acetilcolina- además de hormonas como la oxitocina, la prolactina, la vasopresina, el cortisol, la corticotropina y la sustancia P.  Cabe añadir que los receptores de la serotonina modulan distintos procesos biológicos y neurológicos como la agresión, la ansiedad, el apetito, la cognición, el aprendizaje, la memoria, el estado de ánimo, la náusea, el sueño y la termorregulación; y de ahí que en antidepresivos, antipsicóticos, anorexígenos, antieméticos, procinéticos, antimigrañosos, alucinógenos, empatógenos y entactógenos se usen inhibidores o antagonistas de la serotonina. Bueno, pues el gen que le dicen que tiene alterado su hijo se ocupa de muy distintas funciones -sobre todo en el sistema nervioso central y en el sanguíneo- y su alteración puede dar lugar -entre otras disfunciones- a vasoconstricción, mal humor, problemas de apetito, problemas cognitivos (sobre todo de memoria), ansiedad, dificultar para dormir y disfunciones sexuales. Lo que no le dicen es por qué ese gen está alterado; y es porque no lo saben o porque no quieren confesar que puede deberse a muchos factores ya que como hemos explicado ampliamente en la mayor parte de los casos la causa es epigenética, es decir, se halla en el entorno. En lo que comemos, bebemos y sentimos, en las sustancias tóxicas y fármacos que ingerimos, en las radiaciones telúricas y electromagnéticas que nos rodean… ¡Pero si el simple ejercicio físico produce cambios prácticamente inmediatos ¡en el ADN!, especialmente entre las personas inactivas. Lo constató un equipo de investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) coordinado por Juleen Zierath como dimos a conocer en el artículo que con el título El simple ejercicio físico ¡modifica la expresión del ADN! apareció en el nº 149 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com. Como puede leerse en ella el que apareció en el nº 186 titulado ¿Será posible revertir el envejecimiento? en el que dimos cuenta de que el responsable del deterioro del organismo al envejecer es la epigenética y no las mutaciones en el ADN mitocondrial como se pensaba según las recientes conclusiones de un equipo de investigadores de la Universidad de Tsukuba coordinado por el profesor Jun-Ichi Hayashi. Y aclaramos todo esto para que se entienda que por mucho que se “disfracen” los diagnósticos con términos complejos no entendibles para la mayoría de la sociedad y se descienda hasta nivel genético para hacer creer que algo así requiere soluciones y tratamientos complejos y muy sofisticados es… MENTIRA. Volvemos a repetirlo: las causas de todas las llamadas enfermedades son las mismas y, por tanto, deben afrontarse de la misma manera aunque luego pueda coadyuvarse en cada caso individual con productos o terapias más concretas. ¿Y qué provoca las llamadas enfermedades? Pues es simple: los traumas físicos, psíquicos y afectivos que sufrimos, la mala calidad del aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que ingerimos, el calentamiento excesivo de los alimentos al prepararlos –incluyendo el uso de los microondas-, las radiaciones telúricas y electromagnéticas artificiales que nos irradian, los productos tóxicos sintéticos de todo tipo que nos están envenenando -una persona corriente acumula hoy día más de 150 sustancias tóxicas en su organismo-, el ensuciamiento del espacio intracelular, la acidificación del organismo, una infección patógena, un sistema inmunitario deficiente o la carencia de alguna vitamina, mineral, aminoácido, enzima, coenzima, ácido graso, azúcar u otro oligoelemento necesario. Por eso decimos una y otra vez que para afrontar cualquier enfermedad hay ante todo que evitar los tóxicos –muy especialmente los fármacos- y desintoxicarse a fondo, controlar lo que respiramos, bebemos e ingerimos, no usar prendas sintéticas dañinas, evitar las radiaciones electromagnéticas artificiales y las telúricas, aprender a preparar los alimentos, tomar el sol, hacer ejercicio, descansar suficientemente y afrontar nuestros problemas psicoemocionales. Y cuando es preciso suplementar la dieta ortomolecularmente. Y punto. La idea de que las enfermedades –cuando debería hablarse de enfermedad en singular- se solucionan ingiriendo fármacos es una soberana memez. Hay que equilibrar el organismo a nivel energético, físico, mental y emocional en lugar de buscar pócimas y tratamientos milagrosos. Recuperar la salud perdida depende de ello. Él profesional de la salud sólo puede actuar de terapeuta, es decir, aconsejar y acompañar en el proceso. Intente pues que su hijo lo entienda y acuda a cualquiera de los que afrontan de manera integral los problemas de salud. Hemos dado numerosos nombres a lo largo de los últimos años y a ellos pues nos remitimos.   

 


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Noviembre 2015
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