CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 221 / DICIEMBRE / 2018

Sr. Director: somos profesionales de la salud, trabajamos en Genética y estamos desesperados porque España es ¡el único país de Europa que no tiene reconocida la especialidad de Genética a pesar de que llevamos 30 años reivindicando su creación! Integramos un colectivo de biólogos, médicos, farmacéuticos y químicos especialistas en Genética -especialidad no reconocida por el Ministerio- que ejercemos nuestra profesión en hospitales públicos, laboratorios privados y universidades. Se trata de un trabajo desconocido quizás para muchos pero de máxima responsabilidad y cualificación. De hecho casi toda la población ha tenido contacto con nosotros en algún momento de su vida, muchas veces sin saberlo; basta para entenderlo poner algunos ejemplos de en qué consiste lo que hacemos. Los genetistas realizamos estudios de ADN a pacientes con enfermedades poco frecuentes (enfermedades “raras”), pruebas de paternidad, autismo y retrasos mentales, diagnóstico preimplantacional, pruebas de ADN para determinar posibles cánceres familiares hereditarios, diagnósticos prenatales y test prenatales no invasivos (ADN fetal en plasma materno), análisis de parejas con esterilidad o con abortos de repetición y estudios genéticos hematooncológicos (leucemias, linfomas, mielomas, etc.). En suma, efectuamos estudios genéticos de todo tipo. La lista es interminable. Y con repercusiones muy importantes para la salud. Además los resultados de los diagnósticos genéticos “son para toda la vida” y pueden tener implicaciones importantes para otros miembros de la familia. Pueden ser predictivas de la aparición de enfermedad clínica en una persona aparentemente asintomática y pueden ser claves para el manejo y pronóstico de un embarazo influenciando de forma decisiva la toma de decisiones en relación al mismo. Todo ello acompañado de un adecuado asesoramiento genético que también debe realizar el genetista. Pues bien, desde hace 30 años reivindicamos la creación de la especialidad multidisciplinar de Genética porque España es el único país de la Unión Europea que no la tiene reconocida y no se nos hace caso. Es por ello que necesitamos movilizar a la sociedad y concienciar de esta situación a la opinión pública a fin de que nos ayuden, desesperados por la injusticia que esto representa para nuestro colectivo y para la atención sanitaria de tantas personas y familias. En los últimos tiempos se nos ha prometido desde la Administración -en numerosas ocasiones- que se iba a crear la especialidad de Genética. De hecho durante 17 meses -de agosto de 2014 a diciembre de 2016- tuvimos un marco legal regulador para poder acceder a la tan deseada especialidad con el Real Decreto 639/2014, de 25 de julio por el que se regulaba la troncalidad y, entre otros aspectos, se creaba la Especialidad de Genética Clínica dentro del tronco de Laboratorio y Diagnóstico Clínico pero una decisión del Tribunal Supremo acabó con esta posibilidad al anular el real decreto por falta de memoria económica de la troncalidad. Se anuló todo el real decreto, incluyendo la creación de nuestra especialidad. Bueno, pues dos años después seguimos igual y lo reiteramos: somos el único país europeo que NO dispone de esta especialidad. Y necesitamos ser especialistas en Genética con carácter urgente por varias razones: 1) Porque los genetistas realizamos trabajos de alta cualificación y alta responsabilidad. Son funciones propias de un especialista en Genética (con contratos de Titulados Superiores en los hospitales públicos) y retribuciones muy inferiores a nuestras competencias en la mayoría de los casos. Necesitamos equiparación profesional y salarial con sueldos como los de nuestros compañeros que son especialistas en “otras materias” y realizan el mismo trabajo que nosotros pero con sueldos superiores en la mayoría de los casos. 2) Necesitamos ser facultativos especialistas en Genética con competencias definidas y sueldos acorde a ellas y no Titulados Superiores como ocurre en los hospitales públicos. 3) Mientras se crea la especialidad de Genética necesitamos que todas las comunidades autónomas creen de forma inminente la categoría profesional de Facultativo en Genética con sueldos y contratos iguales a nuestros compañeros. 4) En los hospitales públicos no podemos tener nombramientos de Jefes de Servicio ni la retribución oportuna para este cargo como todos nuestros compañeros. Muchos tienen contratos de Titulados Superiores ejerciendo funciones de Jefes de Servicio. 5) Para colmo de males, además de tener contrato como Titulados Superiores buena parte son eventuales o interinos de larga duración porque no convocan nuestras oposiciones desde el año 2000. 6) No convocar oposiciones significa que en los hospitales públicos tampoco se puede optar a cobrar la carrera profesional porque no somos fijos. Es pues de justicia poner en valor a los genetistas, grandes profesionales de la salud y de gran impacto en la atención sanitaria, problema que va en aumento. Además en los últimos tiempos, dado el enorme auge de la Genética, este tema ya se ha convertido en una cuestión urgente por problemas de mala praxis, intrusismo, legalidad de los estudios, problemas éticos, regulación de formación, etc. Y todo esto sin hablar de las páginas web que venden estudios genéticos sin ninguna base científica estafando a la gente. Porque como no hay especialidad no hay legislación y nada se puede hacer para luchar contra las malas prácticas. La regulación de la especialidad mejoraría la formación, la atención al paciente y la oferta de los estudios genéticos pertinentes en todos los centros de salud. Ahora no hay genetistas suficientes para atender toda la demanda y la mayoría de los padres con hijos con enfermedades poco frecuentes tardan muchos años en dar con el diagnóstico adecuado. España necesita un Plan Nacional de Medicina Personalizada de Precisión. Recordemos que el estudio genético nos permite identificar no solo qué pacientes se van a beneficiar de una cierta terapia sino también aquellos en los que la toxicidad podría ser inaceptable. Y eso, de nuevo, no es solo bueno para el paciente -que recibirá un tratamiento más eficaz y con menor toxicidad- sino que es beneficioso también para el conjunto de la sociedad al contribuir a la sostenibilidad del sistema. De esa forma solo recibirían determinados tratamientos aquellos pacientes que realmente puedan resultar beneficiados. En fin, sin genetistas no puede haber medicina personalizada y eso requiere que se cree de una vez en España la especialidad de Genética. Y dado que el Ministerio de Sanidad lleva años prometiendo que se va a crear pero no cumple el colectivo de genetistas, en un intento ya desesperado, ha acordado realizar una petición a través de change.org para que sea la propia sociedad la que reclame la creación de la especialidad. Se trata de un problema de salud de primer orden que afecta a todos y de ahí que pidamos que se firme y se difunda entre familiares y amigos. Necesitamos ayuda para conseguirlo y mejorar así la atención sanitaria. https://t.co/usJT1fBeyg

Dra. Mª José Trujillo-Tiebas
Adjunto del Servicio de Genética de la Fundación Jiménez Díaz

Dra. Belén Gil-Fournier
Responsable de la Unidad de Genética del Hospital de Getafe
 

Somos conscientes de la importancia de su trabajo y les aseguramos que la situación por las que ustedes atraviesan no es que sea bochornosa -que también- sino directamente delictiva. De hecho deberían haber llevado ustedes a los tribunales a los responsables administrativos de tal desaguisado pues el perjuicio que les llevan causando desde hace años con su desidia -personal, profesional y económico- es obvio y cuantificable. Lo mismo que deberían haber hecho otros colectivos sanitarios a lo que se ningunea… cuando no se les veja. Siempre nos ha llamado la atención la falta de valentía y coraje de algunos colectivos para exigir sus derechos cuando otros que no los tienen los piden sin ruborizarse. Así que publicada queda su carta y dada a conocer su iniciativa de acudir a una petición popular a través de change.org pero si creen que eso realmente va a servir como medida de presión política son ustedes ingenuamente encantadores. Los derechos no se mendigan: se exigen. Y se lleva a quienes lo impiden ante la Justicia; primero ante la española y si ésta mira hacia otro lado ante la europea. Nadie pisotea a quienes no se dejan pisotear así que den juntos un paso al frente de una vez. 

 

Sr. Director: acabo de enterarme con auténtico asombro -oyendo la radio- de que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) -organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social- puso en marcha el pasado 8 de noviembre una campaña para alertar a la población de que la acrilamida -compuesto que se forma al cocinar a más de 120º alimentos ricos en hidratos de carbono como las patatas y los cereales- puede ser peligrosa y hay que concienciar de los riesgos que para la salud comporta su consumo dando consejos sobre formas de cocinado que eviten altas concentraciones de la misma en los alimentos. Reconocen ya abiertamente que es genotóxica y cancerígena. Solo que han tomado esa decisión porque en abril pasado entró en vigor el Reglamento (UE) 2017/2158 de la Comisión Europea que así lo exige. Y digo que lo escucho con asombro porque yo leí eso en su revista ¡hace 16 años! Me he molestado en buscarlo y lo advirtieron ustedes -por primera vez porque luego hay más informaciones- en la sección de Noticias del nº 42 correspondiente a septiembre de 2002. Es más, soy de los que se ha estudiado -no solo leído- su obra La Dieta Definitiva y he comprobado que ya advertía también en él de ello en dos capítulos: Inconvenientes y peligros de freír los alimentos y La preparación incorrecta de los alimentos. Y eso que la primera edición apareció en junio de 2002. Mi más sincera felicitación por tanto ya que una vez más lleva años adelantándose a lo que otros tardan mucho más en asumir. Realmente van ustedes a la vanguardia del conocimiento en el ámbito de la salud como decía un antiguo eslogan de la revista que aún recuerdo. Y reconocerlo es de justicia.

Carlos Martínez
(Zaragoza)

Gracias por sus elogios. Hace poco, en un amplio reportaje aparecido en el nº 216 con el título La genotóxica y cancerígena acrilamida está presente en más de 750 alimentos, recordamos que se trata de un tóxico presente hoy en bolsas de patatas fritas, aperitivos, galletas, cereales para el desayuno, productos de bollería, café y cientos más de alimentos a pesar de estar considerada “posiblemente cancerígena” por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer. Y es que se metaboliza en el hígado convirtiéndose en glicidamida, metabolito demostradamente genotóxico y cancerígeno. Acrilamida que aparece siempre que se elaboran a más de 120º los alimentos ricos en glucosa, fructosa y asparagina, aminoácido no esencial presente en los lácteos, la carne de ternera, las aves de corral, los huevos, el pescado, el marisco, los espárragos, las patatas, las legumbres (incluida la soja), los frutos secos y las semillas. Además la acrilamida se metaboliza con facilidad absorbiéndose en el tracto gastrointestinal desde donde puede pasar a todos los órganos tras transformarse en glicidamida en el hígado. Advertimos igualmente que si bien los alimentos más ricos en acrilamida son las patatas fritas industriales, el pan, los cereales de desayuno, las galletas, los productos de bollería, el café y otros derivados de cereales y patatas están asimismo en muchos otros alimentos. De hecho explicamos que por eso la Unión Europea va a vigilar estrechamente diez grupos de alimentos que incluyen los productos de bollería, pastelería, repostería y galletería, las patatas chips, los productos de aperitivo, los biscotes, las barritas de cereales, los cucuruchos, los barquillos, los cereales de desayuno, el café, los sucedáneos de café con más de un 50% de cereales o achicoria, los alimentos para bebés en tarro y muchos otros. Siendo tres las recomendaciones básicas de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaría y Nutrición para disminuir al máximo la presencia de acrilamida en los alimentos que se cocinan en el hogar: preferir el color dorado al marrón oscuro, evitar tostar o quemarlos y almacenar las patatas en lugar fresco y oscuro pero nunca en la nevera.

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