CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 89 / DICIEMBRE / 2006

Estimado Sr. Campoy: soy lector abonado a su apasionante revista y le escribo pidiéndole ayuda para lo que me permito adjuntarle una lista de 20 problemas físicos que destruyen mi cuerpo y mi vida desde hace 62 años. El origen es mi internamiento a los 17 años en un campo de exterminio nazi en Alemania -Bergen Belsen- donde padecí terror y hambre durante 10 meses. Desde entonces todo ha sido un ir y venir sin parar a médicos alopáticos en hospitales sometiéndome a operaciones quirúrgicas así como visitando a quiroprácticos, masajistas, etc. En 1946 se me hizo una larga serie de irradiaciones con rayos X y ahora sé lo altamente perjudicial que fue para mi cuerpo. El caso es que hace unos diez meses me extrajeron dos tumores cancerosos de la vejiga y no he vuelto al oncólogo ni para efectuar los controles posteriores. Luego descubrí por casualidad su revista -ya me habían operado- y gracias a su libro Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo me enteré de la existencia del BIRM del doctor Edwin Cevallos y estoy tomándolo para evitar la aparición de eventuales nuevos tumores. También acabo de empezar un tratamiento con Medicina Celular del Dr. Matías Rath para las demás enfermedades. Porque gracias a Ud. y a su fantástico equipo de colaboradores comprendo ahora que el cuerpo humano es una entidad y no un grupo de órganos y miembros que hay que tratar por separado cuando «enferman» como hace la medicina alopática. Y entiendo también que tratarme un tiempo con una terapia y después con otra para cualquier dolencia que afecta a un órgano es un craso error. Lo que necesito es un tratamiento holístico, global, integral, para cuerpo y mente. Posiblemente haya también que curar mi psique buscando las secuelas profundas nefastas (el campo de exterminio), los problemas familiares, etc. Pero entre tantos investigadores de nuevas terapias como nos revela su revista no sé a quién acudir. Le escribo además porque hace unos cinco meses empezó a formárseme en la nariz un huequito, del tamaño de una lenteja, y la carne dentro tiene una consistencia grumosa. La costra es de color marrón oscuro, no se adhiere a la carne como una herida normal y al mínimo roce se desliza, cae y crece otra con el mismo problema. Últimamente esta herida tiene ya casi el doble de tamaño. Después de probar con pomadas, cortisona, antibióticos, etc, sin resultados (¿cáncer?) lo intenté poniéndome unas gotas del BIRM varias veces al día pero constato que aumenta el problema. Ahora me pregunto si un tratamiento holístico actuará lo bastante rápido en caso de súbito y alarmante agravamiento. ¿No existe algún producto anticancerígeno para tratar únicamente ese foco patológico localizado en un área delimitada? Una enfermera me dijo que por su experiencia laboral en cirugía plástica estaba casi convencida de que se trata de un caso de «vaso celular» por lo que me recomendó ir a un especialista para que me practique una biopsia y después hacerme una operación plástica pero entiendo que eso podría provocarme metástasis según se explica en su libro. Claro que si el riesgo de cáncer es real éste podría evolucionar súbita y rápidamente con consecuencias gravísimas… En suma, si en mi caso no hay alternativa al tratamiento convencional -que temo y odio, más aún después de leer su libro-, ¿qué debo hacer? ¿Conoce algo no convencional? Y ojalá no tenga para ello que salir de Tenerife porque me supondría muchos gastos (avión, hotel, etc.).

J. Gotlib
Los Cristianos (Tenerife)

Ante todo permítanos decirle que nos congratula el hecho de que llevando tan poco tiempo leyendo la revista haya usted entendido tan pronto que tratar separadamente un órgano como si éste no fuera parte de un organismo por completo interrelacionado es un absurdo de la Medicina alopática incomprensible a estas alturas y que explica sus constantes y reiterados fracasos. En cuanto a sus traumas psicoemocionales le sugerimos un tratamiento con Anatheoresis; entre en www.grau-anatheoresis.com para mayor información y pregunte a quién le pueden recomendar en Canarias. En lo que se refiere al problema concreto urgente que le preocupa ahora decirle que en su caso sí le sugerimos que se haga una biopsia. Verá, existen tres tipos de cáncer de la piel: el vaso-celular, el escamoso-celular y el melanoma siendo éste último el más maligno. Solo que el carcinoma vaso celular -que parece ser el suyo por lo que nos cuenta- no provoca metástasis y, por tanto, extirparlo es rápido y efectivo.


Estimados señores: soy lector habitual de la revista desde hace siete años -suscriptor desde hace cuatro – y en dos ocasiones me he dirigido a ustedes para que contesten algunas preguntas acerca de la enfermedad que padece mi hija menor sin que hasta el momento haya tenido suerte. Espero que en esta tercera ocasión me puedan dar alguna respuesta. Mi hija nació con espina bífida manifiesta en L4-L5 y fue operada nada más nacer. Han pasado ya siete años desde su nacimiento y le han quedado algunas secuelas como dificultad al andar, pérdida de sensibilidad en los pies y dolores frecuentes en las piernas; además no controla los esfínteres. Pues bien, este problema es el que más me preocupa en estos momentos ya que hace un año la tuvimos que intervenir para una ampliación de vejiga. Desde entonces no se orina pero hay que sondarla cada tres horas y media. Mis dudas son si podría hacerse algo más para que recupere el control del esfínter de la vejiga y terminar con el sondaje y si podría hacerse algo para el control del esfínter anal. Para terminar quisiera saber si me pueden recomendar a algún profesional para los dolores de las piernas ya que no sé si esto tiene relación con la enfermedad. Gracias anticipadas.

Manuel Carrasco de los Santos
Isla Cristina (Huelva)

Desgraciadamente su hija, como usted bien sabe, no tiene ninguna enfermedad o dolencia sino una malformación congénita adquirida durante la gestación que aparece cuando el tubo neural que recubre la médula espinal no se cierra bien y deja parte de la misma al descubierto y en contacto con el exterior. Un problema que provoca muy diferentes alteraciones neurológicas pudiendo afectar tanto al movimiento como al funcionamiento de los órganos. Generalmente puede detectarse durante las 20 primeras semanas de embarazo con un simple análisis de sangre de la madre -los niveles de determinadas proteínas indican la posibilidad de la malformación-, una ecografía prenatal o la conocida amniocentesis que consiste en analizar el líquido amniótico. Y normalmente se puede prevenir tomando suplementos de folatos -sustancias derivadas del ácido fólico o vitamina B9 presentes sobre todo en las frutas y verduras- al menos un mes antes de la concepción y durante los primeros tres meses del embarazo. Hoy su hija ya ha sufrido varias intervenciones porque es obvio que ahora se trata de resolver problemas «mecánicos» que requieren intervención quirúrgica. Y como cada caso es distinto nos tememos que si puede hacerse o no algo más en ese terreno debe decidirlo un profesional experto en ese ámbito. Nosotros sólo podemos sugerirle que consulte al Dr. Diego Jacques por si puede ayudarle en una más óptima recuperación. Puede localizarle en el 91 799 14 79. Lamentamos no poder ser de más ayuda.


Sr. Director: ante todo felicidades por el contenido de la revista. Debido a que a lo largo de sus artículos no he sabido encontrar ninguno que pudiera orientarme sobre mi problema y que mi situación actual me obliga a tomar una pronta decisión paso a exponerles mi caso por si pueden orientarme con alguna terapia o con alguien que pudiera ayudarme. Tengo 59 años, hace unos 12 me detectaron arritmias en un control rutinario y desde entonces estoy controlado por la unidad de arritmias de un hospital de Barcelona. Según el diagnóstico sufro de una arritmia auricular lenta de difícil control que a lo largo de los años ha ido en aumento y aunque en estos momentos los episodios no son graves sí son molestos y en algún momento preocupantes. Las medicaciones han sido varias hasta encontrar lo que mejor me iba y ahora estoy tomando Acetato de Flecainida 100 mg y Bisoprolol 5 mg para las arritmias, Sintrom para la coagulación y Simvastatina para controlar el colesterol. Llegados a este punto me dicen que las arritmias no pueden mejorar con la medicación, se harán crónicas y el grueso de las paredes del corazón puede ir aumentando y a la larga producirme una insuficiencia cardiaca. La alternativa que se me propone es someterme a lo que llaman una ablación de la cual funciona un 60%. Consiste en introducir un catéter por la ingle, llegar hasta el corazón y una vez allí pasarlo de una cavidad a otra siendo ése el momento más delicado pues se podría producir una perforación. El resto no parece que tenga mucho riesgo pues una vez en la otra cavidad practicarían la ablación que consiste en quemar unas zonas internas del corazón. En total, un día internado. Por supuesto a mí no me hace ninguna gracia por lo que acudo a ustedes para saber su opinión y si la medicina alternativa podría ayudarme. Y en ese caso qué sería conveniente hacer o a quién podría acudir. Esperando sus noticias les da las gracias anticipadamente

Juan Aracil Sargatal
(Barcelona)

Mire usted, el corazón humano late normalmente -es decir, se dilata y contrae- entre 60 y 80 veces por minuto lo que le permite bombear unos cinco litros de sangre en ese tiempo. Latidos que son provocados por una serie de impulsos eléctricos que se originan en el marcapasos natural del corazón que es el llamado nódulo sinusal o sinoauricular, grupo de células ubicadas en la parte superior derecha del corazón (concretamente en la aurícula derecha). Pues bien, a toda irregularidad de ese ritmo es a lo que se denomina arritmia. Por lo que es obvio que todos tenemos en determinados momentos latidos irregulares, es decir, arritmias. No significan pues, por sí mismas, nada. Basta con que usted corra un rato para tener arritmia. Médicamente las arritmias son divididas en dos categorías: las ventriculares y las supraventriculares. Las primeras, como su propio nombre indica, son las que se producen en los ventrículos, es decir, en las dos cavidades inferiores del corazón. Y las supraventriculares en las estructuras que se encuentran encima de los ventrículos, principalmente las aurículas, que son las dos cavidades superiores del corazón. Por eso se las denominada también arritmias auriculares. Es su caso. También se diferencian en función de la velocidad de los latidos. Así, cuando el corazón va lento -a menos de 60 latidos por minuto- se le denomina bradicardia. Y cuando la frecuencia cardiaca es superior a 100 taquicardia. Diciéndose que alguien padece fibrilación cuando los latidos además de rápidos son desacompasados. Bien, ¿y qué provoca las arritmias? Pues hay que decir que en algunos casos se trata de un defecto congénito. En cambio en otros puede provocarlas una presión arterial alta, problemas cardiovasculares, una cardiopatía reumática o una glándula tiroides hiperactiva (hipertiroidismo). La mayor parte, empero, las causa el estrés, la cafeína, el tabaco, el alcohol, las bebidas gaseosas, el chocolate, la mala alimentación y varios medicamentos, especialmente los analgésicos y algunos muy comunes para la tos y el catarro. Dicho lo cual debe saber que la mayoría de quienes sufren arritmias llevan una vida normal y activa sin necesidad de tratamiento alguno. Suele bastar con que cambien sus hábitos de vida inadecuados, se alimenten bien y adelgacen si están con sobrepeso u obesidad. En su caso añadiremos que las arritmias supraventriculares o auriculares no son tan graves como las ventriculares y en la mayoría de los casos no necesitan ni tratamiento. ¿Por qué su médico decidió pues medicarle? Lo ignoramos. Aunque no podemos olvidar que son muchos los médicos demasiado inclinados a medicar a sus pacientes. Usted, por ejemplo, aceptó sin apenas pensarlo -porque normalmente uno tiende a hacer caso sin más al médico- tomar Acetato de Flecainida pero, ¿sabía que ese fármaco puede provocar mareos, desorientación, dolor de cabeza, visión borrosa, palpitaciones, molestias gastrointestinales y otros efectos adversos, entre ellos arritmias ventriculares? También aceptó ingerir Bisoprolol a pesar de que puede provocar cansancio excesivo, vómitos, dolores musculares, diarrea, secreción nasal, respiración entrecortada, hinchazón de manos, pies, tobillos y piernas, aumento de peso inusual y desmayos, entre otros efectos secundarios algunos de los cuales pueden ser graves. El Sintrom, por su parte, se trata de un medicamento que disminuye la capacidad de coagulación de la sangre y, por tanto, puede ser peligroso si no se controla correctamente. Con una dosis excesiva puede producir hemorragias y con una dosis deficiente trombosis, embolias y mal funcionamiento de la prótesis cardiaca. En cuanto a la Simvastatina se trata de una de tantas estaninas que se emplean para bajar los niveles de colesterol pero está demostrado que a veces no sólo no ayuda cuando una persona ha sufrido una angina o un infarto de miocardio sino que puede agravar su estado a causa de sus efectos secundarios. Así lo indicaba un trabajo presentado en el Congreso Europeo de Cardiología y elaborado por investigadores del Centro Médico de la Universidad del Suroeste de Texas (EEUU) con 4.500 personas (lea en nuestra web -www.dsalud.com- todo lo que hemos publicado sobre las estaninas). Además hay métodos inocuos más eficaces para bajar el nivel de colesterol «malo» de los que ya hemos hablado. En suma, la decisión es suya pero le sugerimos que busque alternativas siempre que los daños ya provocados por la medicación lo permitan. Puede acudir, por ejemplo, a la consulta de José Ramón Llorente en el 96 392 41 66.


Sr. Director: le felicito por el éxito de su revista y paso seguidamente a explicarle el motivo de mi carta. Tanto una amiga como su hijo adolescente padecen el Síndrome de Alport y me gustaría saber si existe algún tratamiento alternativo que al menos frene o ralentice el proceso. Puesto que la Quantum Scio es capaz de cambiar la información genética, ¿podría ayudar a evitar la degeneración del riñón? Desde el pasado mes de enero está siguiendo la dieta del Dr. Jean Seignalet y, sorprendentemente, le ha desaparecido una alergia primaveral que la tenía todo el día con el Ventolin y espera mejorar con el tiempo de una espondilitis anquilosante. ¿Es buena esta dieta para sus riñones? Por otro lado quisiera decirle que me encantaría que publicaran un artículo sobre la mejor alimentación en bebés. Tengo una niña de 15 meses que alimenté exclusivamente con leche materna los nueve primeros meses y luego con alimentos complementarios. Además del pecho le doy fruta por la mañana siendo el resto de las comidas a base de mijo, quinoa, arroz integral, trigo sarraceno, a veces avena, leches vegetales, verduras y pescado 2 veces por semana pero tiene un ritmo de crecimiento lento pues pesa algo más de 8 kilos y mide unos 75 cm. Me pregunto por eso si estoy fallando en algo aunque lo cierto es que desde que nació sólo ha tenido un par de catarros muy leves y curados con homeopatía. Tampoco está vacunada. El pediatra me dice que la dé carne, huevos y leche de vaca; así, parece ser, crecerá más. ¿Qué pueden decirme sobre este asunto? ¿Lo estoy haciendo bien? También sería estupendo que publicaran algo sobre el sueño infantil. Me consta que somos muchos los padres cuyos hijos se despiertan incontables veces durante la noche y sufren falta crónica de sueño -por llamarlo de un modo suave-. Sin más, se despide atentamente.

María Dolores
(Murcia)

El llamado Síndrome de Alport está considerada una enfermedad genética que se transmite de padres a hijos debido a la mutación de un gen del cromosoma X. Concretamente se achaca a una alteración o ausencia de la cadena a5 del colágeno IV que causa una alteración en la estructura de la membrana basal al nivel de la fracción colágena tipo IV afectando a ojos, oídos y riñones. Se considera una forma especial de nefritis y fue descrita por primera vez en 1902 por Leonard Guthrie aunque posteriormente Arthur Cecil Alport definiría su carácter hereditario -en 1927- añadiendo la sordera a su descripción por lo que se dio su nombre al Síndrome. También se la conoce como Hematuria, Nefropatía, Sordera; Nefritis Hemorrágica Familiar; Sordera Hereditaria y Nefropatía; Nefropatía y Sordera Hereditaria; Nefritis Hereditaria; y Nefritis y Sordera Nerviosa Hereditaria. Se caracteriza por la inflamación y destrucción gradual y progresiva de los glomérulos (estructuras internas del riñón) lo que hace que aparezca sangre en la orina y disminuya la eficacia de filtración del riñón con la consiguiente acumulación de líquidos y residuos en el organismo así como un excesivo nivel de proteínas en sangre. Puede llevar además a quien la padece a la sordera y en algunas personas a la pérdida de visión. En las mujeres el trastorno es mucho más leve siendo por lo general los síntomas mínimos pero se afirma que pueden transmitir el gen defectuoso a sus hijos. En cambio en los hombres los síntomas son más severos y progresan más rápido. Y, por supuesto, no sabe curarse. ¿Puede pues ser útil el Quantum Scio como usted pregunta o, quizás, algún otro aparato similar? Honestamente lo ignoramos pero no cuesta nada probar. Son aparatos muy recientes cuyas posibilidades están en gran medida por estudiar. En cuanto a la alimentación de su bebé es posible -por lo que describe- que esté ingiriendo pocas proteínas aunque coma sano. Darle carne blanca, huevos y hasta leche de cabra u oveja -no de vaca- puede ser oportuno. Lea en cualquier caso el reportaje que publicamos precisamente en este mismo número sobre alimentación infantil. Respecto a si la dieta de Seignalet es buena para los riñones la respuesta es sí siempre que limite el consumo de carne roja. Y en lo que se refiere al insomnio asegúrese de que su hijo duerme con la cabeza orientada al Norte y de que no haya radiaciones o campos electromagnéticos cerca de su cama. Y si el problema persiste desplace la cuna o cama medio metro -hacia cualquier lado- por si sobre su cabeza al dormir se cruzaran dos líneas Hatmann.


Sr. Campoy: ante todo gracias por la labor que están desarrollando. Mi problema es que desde que se me diagnosticó glaucoma de presión normal y de ángulo abierto he seguido toda una serie de tratamientos médicos con colirios y pastillas que no consiguieron rebajar la presión ocular a niveles inferiores a 18-20 mm. Los oculistas que me han tratado siempre han intentado rebajar esta presión a niveles inferiores dado el deterioro de mi nervio óptico hasta que finalmente un oculista me operó un ojo con una trabeculoctomía rebajando temporalmente la presión. Al ver el fracaso de esta técnica otro oculista me practicó en el otro ojo una escleroctomía profunda no perforante. Bueno, pues ninguna de las dos técnicas ha dado resultado. Ni tampoco aplicando después de las operaciones un colirio denominado Cosopt. Últimamente se me ha reducido un pequeño quiste que taponaba la última intervención y se me ha recetado Fluorometolona. La sorpresa ha estado cuando por Internet he podido comprobar que este colirio podría provocar glaucoma. Sr. Campoy, estoy bastante preocupado y recurro a usted por si podría indicarme algún tratamiento alternativo que pudiera mejorar algo mi situación. Si es de interés mi presión arterial es siempre muy baja: la máxima no sobrepasa nunca los 10 grados y las mínimas están entre 5 y 6. Gracias.

Josep P. B.
(Lleida)

Se denomina glaucoma a un trastorno que provoca un aumento de la presión en el interior del globo ocular que puede dañar el nervio óptico y causar pérdida de la visión. ¿Y qué lo provoca? Se ignora pero parece que la presión aumenta porque se obstruye el humor acuoso que, producido en la cámara trasera del ojo, fluye normalmente hacia la cámara anterior o frontal. Cuando la obstrucción no es total y el humor acuoso circula muy lentamente se habla de glaucoma de ángulo abierto. En tales casos la presión de la cámara anterior se eleva poco a poco -habitualmente en ambos ojos- y puede lesionar el nervio óptico causando una progresiva pérdida de visión que comienza en los extremos del campo visual y se extiende luego al resto hasta llegar a la ceguera. Es más común entre las personas diabéticas o miopes. En cambio si el canal está bloqueado y el humor acuoso no puede circular se denomina glaucoma de ángulo cerrado. La presión puede provocar además ligeros dolores de cabeza, hacer ver halos alrededor de las bombillas y adaptarse mal a la oscuridad. La presión en la cámara anterior o presión intraocular se puede saber mediante un procedimiento simple e indoloro denominado Tonometría. Y con un Oftalmoscopio se puede saber si está afectado el nervio óptico. También pueden observarse los canales de salida del humor acuoso mediante un procedimiento denominado Gonioscopia. En cuanto a los tratamientos hay que decir que no suele restablecerse la visión completamente una vez manifestado el glaucoma. Actualmente se usan varios tipos de gotas para intentar impedir que la presión intraocular aumente. Unas son betabloqueadoras -es el caso del timolol, el betaxolol, el carteolol, el levobunolol y el metipranolol) y lo que hacen -al menos eso se dice- es disminuir la producción de fluido en el ojo. Otras, como la pilocarpina, constriñen las pupilas haciendo que aumente la salida de fluido de la cámara anterior. Y algunas más -como la adrenalina, la dipivefrina y el carbacol- actúan tanto mejorando la salida de fluido de la cámara anterior como disminuyendo la producción de fluido. Asimismo se utiliza la acetazolamida, un inhibidor enzimático que actúa sobre la anhidrasa carbónica, la enzima que cataliza la reacción reversible de hidratación en ácido carbónico del ojo logrando así disminuir la secreción de humor acuoso. El problema es que muchas veces las gotas no dan resultado o resulta que sus efectos secundarios son intolerables. Y en tales ocasiones suele recurrirse a drenar directamente la cámara anterior haciendo un orificio en el iris con un láser o a seccionar parte de éste quirúrgicamente. Cabe añadir que el Cosopt que a usted le han recomendado contiene uno de los betabloqueadores antes mencionados: el timolol. En cuanto a la Fluorometolona se trata de un producto basado en corticoides, hormonas de gran poder antiinflamatorio. Además tiene usted razón: puede provocar glaucoma. Y no sólo eso: se sabe también que puede elevar la presión intraocular, dañar el nervio óptico, dar lugar a cataratas en la región subcapsular posterior, aparecer uveítis anterior aguda con perforación del ojo, vista borrosa permanente, úlceras corneales, queratitis, conjuntivitis, midriasis, pérdida de la acomodación, hiperemia conjuntival, ardor, picor, pupilas dilatadas, lagrimeo, párpados caídos, dolor de cabeza, descarga pegajosa, costras en el ojo, pupilas agrandadas… Y luego los médicos nos dicen que nos fiemos de ellos sin más. Mire, amigo lector, los oftalmólogos buscan en el propio ojo la causa de los problemas oculares haciendo lo mismo que todos los demás especialistas: olvidarse de que todo órgano forma parte de algo mucho mayor donde puede estar la causa de los problemas. Por tanto, ¿qué provoca realmente el glaucoma? En la respuesta a esa pregunta está la solución. No en los tratamientos paliativos que hoy se usan. Nos gustaría darle pues una solución pero no la tenemos. Nuestra sugerencia es que intente otra vía. Por ejemplo, probando con alguno de los aparatos de diagnóstico y tratamiento bioenergético de las que hemos hablado en la revista. Y, por supuesto, descartando posibles causas como estar sometido a radiaciones o campos electromagnéticos, tener hipertensión o problemas cardiovasculares, carecer de determinados nutrientes básicos, etc. También le sugerimos probar con el Método PsicoVisión basado en Fototerapia, Cromoterapia e Iluminación Biológica. Puede informarse a través del e-mail formacion@domobiotik.com.


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89
Diciembre 2006
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