CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 83 / MAYO / 2006

Hola. Mi nombre es Alberto, tengo 33 años, soy de Madrid y asiduo lector de la revista. He leído un artículo en su web sobre los mareos y me siento muy identificado. Yo llevo con ellos casi dos años aunque ha habido temporadas que no los he tenido. Todo empezó cuando me dio por hacer mucho deporte jugando al tenis. Una noche, siendo la una de la mañana, al estar tumbado en mi cama noté cómo se me iba la cabeza y una sensación de inestabilidad y mareo que me obligó a levantarme. Fui a la nevera, me tomé un vaso de Aquarius y se me pasó. A este suceso no le di mucha importancia pero al día siguiente por la mañana, en el trabajo, empecé a notar sensación de pérdida de conocimiento y las yemas de las manos frías con la impresión de que me iba a ir al suelo. Del susto que me pegué me recuperé algo, me fui a la cafetería, pedí un vaso de Aquarius y se me pasó. A partir de entonces casi todos los días me daban episodios de mareos que me duraban hasta 5 o 10 minutos con sensación de pérdida del equilibrio e inestabilidad. Empecé a preocuparme de verdad y estuve meses de especialista en especialista. Pasé primero por el traumatólogo que me dijo que tenía una contractura y un leve pinzamiento; me mandó 15 días de rehabilitación y tampoco fue la panacea porque a los pocos días me volví a notar con mareos. Después fui a otro traumatólogo y me mandó una resonancia cervical y unas radiografías pero no vio nada extraño. Así que me mandaron a un otorrino y después de hacerme pruebas de vértigo no vio nada extraño en el oído interno. Este especialista me mandó entonces al angiólogo el cual me hizo un doppler y tampoco vio nada. Del angiólogo fui al cardiólogo el cual, después de hacerme un holter y algunas pruebas más, tampoco vio nada extraño y me mandó al neurólogo. Éste pidió una resonancia craneal y tampoco vio nada malo. Después fui al endocrino, me hicieron la prueba del azúcar y también di negativo. Cansado ya de tanto médico especialista fui al médico de cabecera, le conté mi caso y me recetó unas pastillas de Idaptan y eso parece que surtió efecto y poco a poco se me fueron quitando los mareos pero como soy una persona reacia a tomar medicamentos de por vida lo dejé y los mareos volvieron aunque con menos frecuencia, ya no todos los días. Eso fue el año pasado. Después de un año estoy haciendo pesas y más deporte que el que venía haciendo y me han venido de nuevo los mareos. Lo he asociado al exceso de ejercicio con pesas. Sobre todo al hacer abdominales y dorsales acababa mareado así que yo mismo determiné que la causa de mis mareos está en los músculos de las cervicales. En la ultima radiografía me han visto un pinzamiento entre la 5ª y 6ª vértebra, y llevo 5 días de masajes con un médico chino y tratándome a la vez con Acupuntura. De momento no se me han quitado pero él me ha dicho que necesita 13 sesiones, que tenga confianza, que me tiene que colocar las vértebras en su debido sitio y que me va a quitar los mareos. Lo cierto, sin embargo, es que después de 4 sesiones los mareos han aumentado y estoy algo preocupado. Ya no sé a quién debo recurrir. Tengo la sensación de que la gente desconoce este tipo de enfermedad, por lo menos aquí en España. Y me consta que la padecemos muchísima gente. Gracias por su atención y si saben de alguien que conozca alguna solución para mi caso se lo agradecería infinitamente.

Alberto
(Madrid)

Bien, su caso es un claro ejemplo de cómo la superespecialización de los médicos les está llevando a convertirse a veces en incompetentes. Mire, el principio activo del Idaptan es la trimetazidina y se trata de un fármaco antianginoso que -dicen- protege la estructura y las funciones celulares de diversos tejidos u órganos frente a los efectos de la hipoxia, la isquemia o las perturbaciones metabólicas que se derivan de ellas. En otras palabras palia el déficit de aire (hipoxia) y/o sangre (isquemia) en el cerebro y, por tanto, de oxígeno. Y si usted mejoró tomándolo es obvio que su problema está relacionado con un déficit de oxígeno en el cerebro. El Aquarius, por su parte, aporta agua, sales minerales y azúcar al cerebro -el mayor consumidor de glucosa del cuerpo- y por eso puede aliviar momentáneamente. Todo apunta pues a que algo impide que la sangre llegue a su cerebro adecuadamente. Le sugerimos dos cosas: primero compruebe si el problema está en una compresión patológica del opérculo torácico que afecte a la arteria vertebral. Consulte al doctor José Luis Castillo Recarte (91 532 89 32). Descartada esa posibilidad acuda a un buen quiropráctico. Es el profesional adecuado. Puede preguntar nombres en la Asociación Española de Quiropráctica (91 429 38 86) o entrar en www.quiropractica-aeq.com


Sr. Campoy: soy lectora reciente de la revista y la causa ha sido la desgracia de tener una sobrina con 11 años a la que hace un mes la detectaron un cáncer maligno inoperable. No nos dan muchas esperanzas y no se puede imaginar cómo estamos de desesperados. Uno sólo puede entender algo así cuando le toca, cuando el dolor es tan cercano. Pues bien, en la página 9 del número 78 de la revista leí la carta de una familia de Sevilla -Lucía y Carlos Gálvez- que cuentan su experiencia con un tratamiento ortomolecular. Le rogaría encarecidamente que me pusiera en contacto con ellos para saber cómo es ese tipo de tratamiento, cómo lo han llevado (quiero hablar con ellos que han vivido la experiencia) y saber así si mi sobrina podría tener alguna esperanza también con ese tratamiento. Le suplico ayuda. Gracias por todo y perdone la molestia,

Consuelo Vázquez Altier
Estepota (Málaga)

No podemos facilitar datos personales. No estamos autorizados a hacerlo. Pero tiene usted esa información en el apartado Cáncer de nuestra web -www.dsalud.com- y en el libro Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo. Por otra parte la persona con más experiencia en ello es José Ramón Llorente, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular (96 392 41 66 ).


Estimado director: felicidades por la revista que acabo de conocer y a la que me he suscrito para los próximos 2 años. Mi carta, en cualquier caso, es para saber si pueden ayudarme en un problema que arrastro desde hace aproximadamente 10 años. Actualmente tengo 29 y desde los 19-20 vengo sufriendo algo que no le deseo ni a mi peor enemigo: ataques de pánico. Y lo pongo en mayúsculas porque me producen mucho sufrimiento, muy distante de lo que podría ser una simple ansiedad. Son ataques de pánico con todas las de la ley. Es decir, estoy tranquilamente en casa relajado o conduciendo tan tranquilo y de golpe y porrazo el miedo se apodera de mi. Fuertes taquicardias -parece que el corazón se me va a salir-, sensación de falta de aire, mareos, hormigueos y calambres, sensación de perder el control y, lo más triste, fuerte sensación de muerte inminente hasta el punto de terminar un montón de veces en Urgencias con toda clase de analíticas, electros, etc., y estar todo a la perfección. Aproximadamente tengo un episodio a la semana. Hace poco más de año y medio decidí ir a un psiquiatra y éste me recetó paroxetina. La estuve tomando durante 9 meses (6 reales de tratamiento y 3 para ir dejando la pastilla lentamente) y, todo hay que decirlo, desde hace 10 años ha sido la mejor época de mi vida, sin un sólo ataque de pánico en ese tiempo. Una felicidad absoluta. Ni una sola fobia, ni un solo síntoma de que me iba a morir. Y lo que más me gustaba era la sensación de libertad que había ganado ya que los ataques de pánico habían generado en mí como una especie de fobia a viajar a sitios lejanos por si me daba al ir en coche, por si no tenia un hospital cerca, etc. Es decir, todo muy bien. El problema ha venido 6 meses después de abandonar por completo el tratamiento. Volvieron los síntomas muy lentamente y ahora me encuentro en el punto en que tengo más fobias que nunca, en que me da un ataque de pánico a la semana; es decir, que vuelvo a no ser yo, a ser de nuevo infeliz debido a esto. Así que antes de volver otra vez al psiquiatra deseo buscar una alternativa definitiva “si la hay”. Me gustaría que me pudieran recomendar o decir si la Homeopatía, la medicina natural o lo que sea tiene una salida a mi problema. Y cuando digo si tiene una salida a mi problema me refiero a poder estar al mismo grado de satisfacción personal que cuando tomaba paroxetina. Quiero volver a ser yo, volver a vivir y no tener que estar siempre atemorizado por saber cuándo me dará y dónde me dará. Por otra parte la ayuda del psicólogo no me ha ayudado en nada porque a mí no me ayuda que me enseñen a respirar o a no hiperventilar. Eso está bien cuando tienes ansiedad pero NO ataques de pánico. A mí no me sirve que me enseñen mecanismos para afrontarlos porque lo que quiero es que no me den y no tener que afrontar nada. Espero haberme explicado con los detalles suficientes. Muchísimas gracias de antemano por la ayuda que me puedan dar o información que me puedan facilitar. La espero con mucho interés. Añadiré que nunca he sido fumador, no bebo, jamás he tomado drogas e intento alimentarme lo mejor que puedo sin llegar al vegetarianismo.

Juan Antonio Perelló
(Palma de Mallorca)

Médicamente la causa de los llamados ataques de pánico se ignora. La mayor parte de los psiquiatras la relaciona con las crisis de ansiedad pero no lo justifican. Y de hecho muchas de las personas que padecen ese problema no tienen ansiedad. El tratamiento habitual es una terapia cognitivo-conductual -que normalmente no sirve para otra cosa que para que tenga trabajo quien la ofrece- acompañada de fármacos, generalmente ansiolíticos y antidepresivos. La paroxetina que a usted le han recetado es un antidepresivo análogo a la fluoxetina que inhibe la recaptación de la serotonina y está indicado para la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo, las crisis de angustia y la fobia social… pero NO para los ataques de pánico. Salvo que el psiquiatra se empeñe -aunque ni siquiera los laboratorios fabricantes osan aconsejar ese producto para ello- en que sí sirve para los ataques de pánico porque “considera” a éstos similares a las crisis de ansiedad o a las de angustia. Evidentemente pueden hacer desaparecer los síntomas de forma temporal pero nada más. Como puede resolverle temporalmente el problema de un dolor de muelas un analgésico… sólo que al final hay que buscar la causa para erradicarla, normalmente interviniendo sobre la muela. Además los inhibidores de recaptación de la serotonina tienen contraindicaciones, amplias interacciones y potenciales efectos secundarios graves. En suma, el tratamiento psicológico no es eficaz -aunque puede ayudar puntualmente- y el farmacológico sólo es útil de manera temporal. ¿Y cuál es entonces la causa de los ataques de pánico? Honestamente, se ignora. Está sin embargo demostrado que la ingesta de más de 6 o 7 tazas de café al día puede provocarlos en algunas personas. Y la ingesta de Prozac. Y un exceso de iones positivos en el ambiente. Como se sabe que la ingesta de sustancias que refuerzan el correcto funcionamiento cerebral -especialmente la acción de los neurotransmisores- mejora mucho la situación. De ahí que cuando alguien tiene ataques de pánico deba ante todo -a nuestro juicio- hacer tres cosas: primero, comprobar que no está sometido a constantes radiaciones electromagnéticas (torres de alta tensión, centros de transformación, antenas de telefonía, teléfonos móviles, etc.) ; segundo -y esto es importante- que no padece candidiasis; y si la padece, eliminarla. Y tercero, seguir un tratamiento ortomolecular para asegurarse de que a nivel bioquímico y hormonal no padece carencias. Con la ingesta -en las dosis adecuadas que debe señalar un profesional- de sustancias como vitaminas del complejo B (B1, B3, B5, B6, B9 y B12), vitamina C, GABA (ácido gammaaminobutírico) -esta sustancia es importante no tomarla cuando se consuman benzodiacepinas, 5-hidroxitriptófano, minerales (especialmente calcio, magnesio, fósforo y selenio), inositol, ácidos grasos omega 3 y dos aminoácidos: glicina y taurina. También ayuda la ingesta de algunos adaptógenos (plantas especiales) como el Ginseng, la Rhodiola, el Eleuterococo, la Centella Asiática, la Uña de Gato, el Pau de arco y la Maca. Dicho esto debemos añadir que los ataques de pánico pueden también estar ocasionados por cambios atmosféricos bruscos. Especialmente cuando existe sobrecarga sensorial. El cerebro tiene un límite de saturación y si se sobrepasa puede decidir “desconectarse” para reconfigurarse (requiriendo un “reseteo” como sucede a veces con el ordenador). Siendo ese espacio de tiempo lo que se vive como “ataque de pánico” si bien no es más que una pérdida parcial del control normal del cuerpo por el cerebro. Por eso en pocos minutos la situación vuelve por sí misma a la normalidad. “Sobrecarga” que suele tener lugar cuando hay borrascas, aumentos bruscos del ruido, la humedad o la temperatura, descenso o aumento de la velocidad del aire, cambios bruscos de altura, inmersión acuática o cambios de presión en espacios cerrados. De ahí que a veces la solución a buena parte de los ataques de pánico sea tan sencilla que parece increíble: basta colocarse unos tapones de poro abierto en los oídos para limitar el paso de las altas frecuencias y disminuir así la carga cerebral ya que el 80% de ésta se produce por vía auditiva. Para saber si es su caso le invitamos a leer en nuestra web -www.dsalud.com- lo publicado en el número 34 con el título Los increíbles efectos del ruido en la salud.


En primer lugar permitidme saludaros y felicitaros por la revista que compro todos los meses desde hace años. Quiero formularos dos cuestiones: una para mí y otra para mi mujer. Tengo 43 años y me gustaría hacerme un transplante de pelo para cubrir la zona de arriba de la cabeza que tengo con calvas por lo que me gustaría que me indicarais qué médicos o clínicas son las que mejor lo hacen pues se de buena tinta que hay mucho engaño en estas cosas. En cuanto a mi mujer la han diagnosticado un posible mal de menière que desde hace seis años le está complicado mucho la vida. Hemos hecho terapias de todo tipo pero los resultados no han sido muy satisfactorios. Me gustaría que me informarais sobre dónde y cómo se puede tratar este síndrome. Un saludo.

Juanjo
(León)

Hay multitud de centros que hacen trasplantes capilares con éxito por lo que nos va a perdonar pero no vamos a dar nombres. Además comprenderá que no conocemos todos los centros que en España practican las muy distintas terapias de las que hablamos. En cuanto al problema de su mujer podemos decirle que el oído interno se compone básicamente de dos partes: el caracol -que se encarga de la audición- y el laberinto -encargado del equilibrio periférico-. Pues bien en el interior de ambos existe un líquido llamado endolinfa y cuando hay demasiada cantidad de él se produce un aumento de la presión en el oído interno que es lo que provoca el síndrome o conjunto de síntomas que provoca: vértigo -que puede durar unos minutos o unas horas-, sensación de opresión, zumbido de oídos y pérdida de audición. Y, como consecuencia, inestabilidad al andar. Ello se debe al parecer a que el líquido que se va produciendo no se reabsorbe convenientemente. A veces aparece tras un traumatismo y otras a causa de alteraciones en la anatomía del laberinto, a procesos alérgicos o a problemas circulatorios no descartándose posibles infecciones. El especialista debe pues valorar el caso porque no puede generalizarse pero le aconsejamos a su mujer que, tras descartar posibles infecciones, intente lo mismo que al joven al que respondimos en nuestra respuesta anterior: ponerse unos tapones porosos durante algún tiempo, especialmente al ducharse o bañarse. Y si el problema persiste y no se cura plantearse la conveniencia -sólo de ser grave- de una intervención quirúrgica.


Estimado Sr. Campoy: le agradezco mucho la respuesta que dio a mi carta en el nº 78 de la revista que, por cierto, contiene siempre temas muy interesantes. En ella me dice que el colirio creado por Mark Babizhayev -investigador ruso del Instituto Oftalmológico Helmoltz de Moscú- basado en la N-acetil-carnosina (NAC) puede eliminar las cataratas. Y si no he entendido mal el reportaje (aparecido en el nº 69) también puede mejorar el cristalino. Pues bien, yo tengo esclerosis leve del núcleo en el ojo izquierdo por lo que sería sumamente interesante someterme a un tratamiento con él -no sé cuántos meses harían falta- porque tengo la esperanza de que mejoraría mucho mi visión. Así que me he puesto en contacto telefónico con una empresa de Madrid que dice tener este colirio interesándome por el precio y la marca. La marca no me la dijo el señor que se puso al teléfono pero sí el precio: 130 € por un frasquito para un mes, algo prohibitivo para mí porque mi pensión es muy pequeña. Para su información le participo que llevo bastantes meses tomando diariamente 15 mg. de luteína, betacaroteno que -según tengo entendido por lo que he leído bastantes veces en revistas y oído en medios de comunicación- es un protector de los tejidos del ojo. Bueno, pues con desagradable sorpresa he leído estos días en un libro que habla de la alimentación según los grupos sanguíneos lo siguiente: “Estudios recientes han sugerido que el betacaroteno en dosis altas puede actuar como un prooxidante acelerando el daño en los tejidos en lugar de detenerlo”. Para más adelante decir: “Las personas del tipo A podrían beneficiarse con pequeñas dosis suplementarias de vitamina A (10.000 UI diarias) si son entradas en años (yo tengo 72) para llegar a contrarrestar los efectos de la edad sobre el sistema inmune”. ¿Me podría aclarar esto? Pasando a otro tema quisiera decirle que soy hipertenso y a los cuatro días de estar comiendo cuatro nueces diarias mi tensión había bajado a 130/60 aunque no me atreví a dejar los fármacos. Bueno, pues he tenido ocasión de leer que las nueves ayudan a prevenir el desarrollo de las cataratas cuando ya se han presentado. ¿Es así? Agradeciéndole una vez mas tanto bien como está haciendo Discovery DSALUD me despido con un cordial saludo.

Fernando Benítez Valdivia
San Roque (Cádiz)

Ignoramos si alguna empresa ha empezado a comercializar en España el colirio Can-C del que hablábamos o se trata de una “copia” fraudulenta no testada. Nadie nos ha informado de ello. En cuanto a los efectos dañinos de la vitamina A se lo aclaramos: un exceso de vitamina A sí puede ser potencialmente peligroso. Es verdad. Un exceso de betacaroteno, en cambio, NO. El betacaroteno es pro-vitamina A y el organismo sólo transforma en vitamina A la que necesita. No hay pues peligro de ingerir betacaroteno en demasía. En cuanto a su problema le sugerimos que pruebe con el colirio que se elabora con sangre del propio paciente tras someterla a un proceso de centrifugación, selección y concentración en condiciones de esterilidad para obtener Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF) que, transformado en gel, se instila luego en el ojo. Lo hace el Instituto Oftalmológico VISSUM en Alicante. Lea al respecto en nuestra web -www.dsalud.com- el reportaje titulado Curan úlceras, queratitis y perforaciones corneales graves ¡con un simple colirio! que apareció en el número 71 de la revista. Hablará de ello, por cierto, el doctor Anitúa en nuestro próximo congreso de mayo sobre Medicina de Vanguardia (vea el programa en este mismo número). En cuanto a las nueces no está demostrado que aminoren la velocidad de degeneración de las cataratas.


Queridos amigos de Discovery DSALUD, recibid un cordial saludo. Yo, como muchas personas, busco alternativas al actual sistema depredador de Salud Pública. Vengo sufriendo una bronquitis crónica y deseo al menos un efectivo alivio a este mal ya crónico. Sin más, gracias por vuestra colaboración. Recibid mis más cordiales saludos.

José Ferrer Carbonell
(Valencia)

Hay muchos expertos que pueden ayudarle pero ya que vive en Valencia le sugerimos, como a un anterior lector, que acuda a ver a José Ramón Llorente (96 392 41 66).


Estimado Sr. Campoy: soy asidua lectora y quiero ante todo darles la enhorabuena y las gracias por su labor. Hoy me dirijo a ustedes para contarles mi problema: hace años se me diagnosticó una hernia discal, desviación en vértebras, contractura cervical y un cuadro de ansiedad. Debido a todo ello sufro mareos. Actualmente me estoy tratando con Osteo-Flex. Desde hace meses se me duerme el brazo derecho, tengo fuertes dolores y no puedo dormir ni realizar las tareas domésticas con lo cual fui al traumatólogo, me hicieron unas pruebas, me diagnosticaron pinzamiento del nervio carpiano y me aconsejaron operarme. Mi pregunta es si hay alternativa a pasar por quirófano ya que me aterra. Muchas gracias por atender mi carta. Un saludo y sigan luchando por la gran labor que están realizando.

Cristina Andujar Tomás
(Zaragoza)

Ante todo le sugerimos que pida una segunda opinión. Asegúrese del diagnóstico antes de entrar en quirófano. Y este consejo lo hacemos extensivo a toda persona que deba operarse de cualquier cosa. Le sugerimos que pida consulta con el Dr. Ángel Portela (91 402 61 00). Es -a nuestro juicio- la persona idónea. También puede consultar a algún quiropráctico experto. Pregunte en la Asociación Española de Quiropráctica a quién pueden aconsejarle en su zona llamando al 91 429 38 86.


Estimado Sr. Campoy: después del resultado épico obtenido con La Dieta Definitiva y transcurrido ese tiempo prudencial de adaptación, ¿es posible volver a comer “de todo”? ¿O fue una especie de promesa iniciática en la que no se ha explicado suficientemente ese “todo” y si una trasgresión alimenticia puede entrañar algún riesgo para el logro conseguido? Me gustaría que aclarase el alcance de la definición o si queda para el futuro horizonte gastronómico la presencia de algún tabú. Gracias.

Herminia Lino Ahigal
(Cáceres)

Si usted ya ha adelgazado y cumplido la fase de mantenimiento puede empezar a comer lo que le apetezca. Ahora, no pretenda comer de forma exagerada, practicar como único ejercicio el sillón-ball y no engordar. Eso sólo puede hacerlo y seguir delgado si sigue para siempre las normas de La Dieta Definitiva. No hay nadie que ingiriendo comidas abundantes no engorde si no quema esas calorías, haya hecho antes o no la dieta. Salvo, insisto, en que siga las normas explicadas en el libro. Por otra parte, lo que sí conviene es hacerse un test de intolerancia alimentaria para eliminar de la dieta todo alimento que perjudique al organismo. De hecho así se aconseja -página 135 del libro- a quienes van a seguir La Dieta Definitiva aunque muchos no hagan caso. Una omisión que en gran parte de las ocasiones -no siempre- carece de importancia porque la mayor parte de los alimentos que causan intolerancia se eliminan durante la misma pero que no debe obviarse después cuando uno ya puede ingerir lo que le plazca. En suma, si no se hizo el test antes de seguir la dieta es importante que lo haga al terminarla si no quiere sorpresas desagradables.


Señor Campoy: hace muy poco que he entrado a formar parte de los seguidores de su revista pues no la había visto antes en mi punto de compra habitual. Es una publicación diferente que recoge muchas de las inquietudes que personalmente tengo. Pues bien, escribo esta carta no con el fin de ser publicada -ya que no es esta vez el motivo opinar sobre un tema- sino para saber si puede ponerme en contacto o en conocimiento de persona, laboratorio o terapia alternativa que me permita ir encauzando un problema que en este momento solo tiene una alternativa. Padezco hernia de hiato con el consiguiente reflujo esofágico y me tratan con Omeprazol pero esta medicina es para siempre y, lógicamente, supongo que a través de los años sus efectos secundarios aparecerán si no es que los padezco ya. Además unos médicos dicen que no está suficientemente estudiado y otros que sí pero lo que está claro es que mezclándolo con ciertas cosas produce alteraciones y, claro, ¿cómo sabes tú qué sustancias son esas cuando los médicos son tan amigos de recetar alegremente? En suma, me gustaría saber algo más sobre el Omeprazol y también si existe alguna alternativa a él así como técnicas no quirúrgicas para solucionar la hernia de hiato También me gustaría saber cómo puedo contactar en Valencia con algún experto en medir las radiaciones electromagnéticas que pudiera haber en mi vivienda. Me he dado cuenta asimismo de cuántas cosas pueden saberse con un simple análisis de sangre y lo difícil que es en cambio que un médico te haga un volante solicitándolo a título preventivo. ¿Existe en Valencia algún laboratorio o profesional de la medicina que lo haga? Mi pregunta la hago extensible a los chequeos médicos pues ya sabemos en qué consisten los que se hacen a la mayoría de la población: auscultación, cuatro tonterías aquí o allí y luego te enteras de los chequeos completos que se hacen cualquiera de los personajes famosos en una clínica privada y te entra la risa. También me gustaría contactar con algún especialista en patologías causadas por estrés y cómo tratarlo cuando ya ha empezado a hacer huella como es mi caso. Dándoles las gracias por anticipado se despide una nueva amiga.

S. G. D.
(Valencia)

Como verá hemos resumido su carta dada la extensión. Y la publicamos firmando con sus siglas y obviando su nombre porque aunque no pretendiera su publicación debe usted entender -como el resto de los lectores- que esto es una revista, no una consulta médica que atienda casos particulares. Las cartas se dirigen al Director y nosotros las publicamos en la medida en que la información pueda ser útil también a otros lectores ya que de lo contrario carecería de sentido. A fin de cuentas un medio de comunicación no es un confesionario ni la consulta privada de un médico, un psicólogo, un psiquiatra o un psicoterapeuta. Si alguien no desea pues que aparezca su nombre se respeta su deseo y se ponen las siglas no publicando los apellidos pero si lo que pretende es que se le responda en privado o simplemente desea desahogarse equivoca el destinatario. Y perdónenos que aprovechemos su carta para hacer esta aclaración pero ya hemos tenido varios malentendidos al respecto. Dicho esto debemos decirle que las interacciones, contraindicaciones y efectos negativos del Omeprazol son numerosos y los tiene usted en el propio prospecto. Basta leerlos. En cuanto a su problema principal le diremos que se llama hernia de hiato a la situación que se produce cuando parte del estómago se introduce en el esófago a través del hiato o agujero que los comunica produciendo dolor y ardores de pecho y garganta cuando a la vez -no ocurre siempre- hay “reflujo esofágico”, es decir, cuando también pasan o fluyen hacia el esófago los ácidos del estómago irritando sus paredes. Problema que se agrava tras comidas copiosas, al estar acostado o agachado o cuando aumenta la presión abdominal. Se infiere que ello se produce cuando los músculos de la válvula encargada de impedir que la comida y bebida que baja desde el esófago hasta el estómago falla y se postula que se produce porque los mismos están debilitados aunque las causas más frecuentes del aumento de presión abdominal sean toses violentas o vómitos repetidos durante periodos largos de tiempo, esfuerzos intensos, sobrepeso y obesidad (también ocurre durante el embarazo). En nuestra opinión -hemos hablado con algunos de nuestros asesores- deber usted reforzar los músculos alimentándolos adecuadamente. Un tratamiento ortomolecular y una dieta abundante en frutas, verduras y proteínas es básica. También debe hacerse un test para eliminar de su dieta todo alimento al que sea intolerante. Pregunte para ello a qué médico puede usted acudir cerca de donde vive en el laboratorio del Dr. Calderón (964 22 02 16). En cuanto a la medición de radiaciones electromagnéticas llame a la Asociación de Estudios Geobiológicos (GEA) al 91 850 50 82 (su web es www.gea-es.org). En lo que se refiere a los chequeos médicos le sugerimos que se plantee acudir a Insaodyt (91 435 16 05) o a cualquier médico que tenga algunos de los modernos aparatos de biorresonancia y biofeedback (en la revista aparecen anuncios de forma habitual de algunos de ellos: Mora, Quantum, Quantec…) Precisamente de sus enormes posibilidades terapéuticas -tratamiento del estrés incluido- se hablará extensamente en el próximo congreso que organizamos y sobre el que tiene amplia información en este mismo número de la revista.


Estimado Sr. Campoy: leí en el nº 80 el caso de Estefanía Ruiz de Esparraguera (Barcelona) y bueno, a mí me curre algo similar. Tengo náuseas desde mayo del 2005 aunque no llego a vomitar (gracias a Dios). Todo empezó con un dolor muy fuerte de tripa. Era como si tuviese un ladrillo. Al principio no le di mucha importancia pues pensé que serían gases y pasé unos 4 o 5 días así y sin tener ganas de comer ya que apenas me entraba la comida. Yo lo achacaba todo a la ansiedad (búsqueda de empleo) y al exceso de antiinflamatorios que estaba tomando (en estos momentos ya no los tomo). Me refiero en concreto a Espidifen (600 mg) y lo tomaba por los dolores de cabeza y de cervicales (al ponerme tensa). Respecto a la comida en la actualidad no tengo ningún problema. Ahora tengo trabajo y estoy bien -me refiero a los dolores de cervicales y de cabeza- pero las náuseas son diarias (varias veces al día). Fui al médico de cabecera y me hicieron varios análisis de sangre muy completos para ver si tenía algún problema en el sistema digestivo, hígado, páncreas, etc. También me hicieron una ecografía abdominal (coledoco ligeramente aumentado de calibre) y finalmente un escáner en el que todo era normal. El caso es que tras pasar por todas esas pruebas al final la médico de cabecera va y me dice que “todo son nervios” quedándose tan ancha. Por favor, agradecería cualquier tipo de ayuda, algo a lo que agarrarme. En espera de su respuesta les saluda,

Agurtzane Buenetxea Muerza
Zarautz (Guipúzcoa)

Mire usted, el principal componente del Espidifen es ibuprofeno, un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) que inhibe la acción de las enzimas COX-1 y COX-2. Y que además de estar contraindicado en pacientes con úlcera péptica activa o con enfermedad gastrointestinal (¿no le dolía a usted la tripa cuando se lo recetaron?) interacciona negativamente con otros analgésicos, antihipertensivos, diuréticos, glucósidos cardiacos, el litio, el metotrexato, la ciclosporina, la mifepristona, los corticosteroides, los anticoagulantes y las quinolonas. Casi nada. Pudiendo producir su ingesta reacciones adversas gastrointestinales, cardiovasculares, renales, neurológicas, hematológicas, dermatológicas e hipersensibilidad. Hay pacientes a los que el ibuprofeno les ha producido reacción alérgica inespecífica y anafilaxia, reactividad del tracto respiratorio -comprendiendo asma, agravación del asma, broncospasmo o disnea-, alteraciones cutáneas variadas -incluyendo rash de varios tipos, prurito, urticaria, púrpura, angioedema y dermatosis bullosas (incluso necrólisis epidérmica y eritema multiforme)-. Pero las reacciones adversas que se presentan con más frecuencia son la aparición de náuseas, vómitos, diarrea, dispepsia, dolor abdominal, melenas, hematemesis, estomatitis ulcerosa y hemorragia digestiva. Así como -aunque con menor frecuencia- gastritis, úlcera duodenal, úlcera gástrica y perforación. No, no son nervios. Es lo que le puede pasar a cualquiera que toma fármacos creyendo que son inocuos. Precisamente dedicamos un extenso reportaje hace sólo dos meses -en el nº 80- al peligro de los antiinflamatorios COX-2. Le sugerimos pues que haga una dieta depurativa durante una semana a rajatabla e intente desintoxicar su organismo. Y que sea más cuidadosa al tomar fármacos. Aunque se lo recete un médico. Porque hay alternativas menos peligrosas.


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83
Mayo 2006
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