CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 204 / MAYO / 2017

Estimado Sr. Campoy: soy doctor en Biología, tengo 61 años, llevo 36 de ejercicio profesional en el ámbito del tratamiento de aguas potables y residuales y quiero ante todo transmitirle mi felicitación por su interesante revista. Me ha parecido muy bueno el artículo sobre la aplicación de nanopartículas de plata en casos de infecciones resistentes a antibióticos así como de pie diabético. Conozco por ejemplo la aplicabilidad de las nanopartículas de plata en otros campos -como en la industria textil donde se utilizan como biocidas- pero al parecer su vertido en aguas residuales puede producir toxicidad en el medio ambiente acuático aunque hay aún pocas investigaciones y datos al respecto. El caso es que la European Food Safety Authority (EFSA) ha declarado recientemente que la resistencia a los antibióticos es un asunto de la mayor prioridad sanitaria para la Unión Europea y es el momento de reducir, reemplazar y repensar su uso masivo, en particular en el tratamiento de animales destinados a la alimentación humana. Su uso masivo y liberación en el medio ambiente acuático contribuye en gran medida al problema de la creación de resistencias. De hecho en humanos se dan cada vez más casos de infecciones. Conozco unos cuantos casos de infecciones producidas tras implantaciones de catéteres o sondas a pacientes de patologías urológicas que se volvieron resistentes a los antibióticos y ello les llevó a interminables terapias antibióticas no habiendo al final solución. Las prácticas médicas actuales no salen de la aplicación de antibióticos tradicionales y búsqueda de nuevos antibióticos con total dependencia de la industria farmacéutica y de ahí mi pregunta: ¿conocen o tienen referencias de casos de aplicación de nanopartículas de plata para el tratamiento de infecciones urológicas resistentes a antibióticos que abran alternativas a este tipo de pacientes? Atentamente,

Alejandro de la Sota Zubillaga
(Bilbao)

Vamos a ver: no se trata de un problema reciente sino muy antiguo aunque la mayoría de las autoridades, los médicos y los enfermos empiece a enterrase ahora. Hemos publicado numerosísimas noticias sobre este problema y sus posibles soluciones; prácticamente desde que salió la revista hace ya más 19 años (basta para comprobarlo acudir al histórico de la sección de Noticias de nuestra web: www.dsalud.com). La Organización Mundial de la Salud dio de hecho la alerta en marzo de 2012 haciéndonos nosotros amplio eco de ello en el reportaje que con el título Advertencia de la OMS: los antibióticos serán pronto inútiles ante las infecciones apareció en el nº 150 correspondiente a junio de ese año. Y es que la propia Directora General de la organización, Margaret Chan, afirmó que estábamos a punto de entrar en una “era post-antibióticos” porque la resistencia del organismo a ellos los estaba convirtiendo en inútiles. Añadiendo que ello significará “el fin de la era de la Medicina segura“. Pero también dijimos que la resistencia a los antibióticos no es ni el único ni el principal problema del callejón sin salida en el que nos hallamos sino la concepción errónea que la Medicina “moderna” tiene del papel de los microorganismos porque una visión que contemple adecuadamente las relaciones de simbiosis entre todos los seres vivos -microbios incluidos- abriría una puerta a otra concepción de la Medicina que permitiría superar lo que desde la actual visión limitada se considera un problema casi irresoluble. Tanto la OMS como los médicos saben desde hace décadas que los antibióticos se utilizan en exceso y mal pero ninguna voz se alzó para cuestionar con rigor las raíces profundas de este problema que no es otro que la concepción errónea que de la salud y la enfermedad tiene -e impone- la gratuitamente llamada medicina “científica”. Lo hemos dicho muchas veces: las bacterias no son patógenas en sí mismas. Es el desequilibrio de nuestro organismo lo que las altera y provoca los distintos problemas de salud que se les achacan. Y basta recuperar la homeostasis para que el bienestar vuelva a nuestra vida. En cuanto a los alimentos y plantas que más pueden ayudar cabe citar los ajos, las cebollas, los limones, los pomelos, el jengibre, la equinácea, el tomillo, el romero, la menta, la tila, el própolis, la miel y algunas setas. Y por supuesto es útil la plata coloidal; lea al respecto en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título La plata coloidal aniquila más de 650 especies de microbios patógenos en minutos apareció en el nº 102. Dicho esto agregaremos una vez más que la mejor manera de combatir una infección es ayunar tomando abundantes probióticos naturales procedentes de vegetales ecológicos fermentados.

 

Estimado Director: en una respuesta de la sección de Cartas  mencionaba usted un establecimiento en el País Vasco -creo recordar- como el único vendedor de productos de panadería fabricados con harina del tipo de trigo anterior a los manejos genéticos posteriores a 1945. A fin de no recargar su redacción con preguntas repetitivas que pueda solventar el lector por sí mismo he revisado la sección en la web pero no he dado con él ya que es amplísima y el dato se encuentra “diluido”. Si aún dispone de las señas mencionadas le agradecería me las transmita. Un saludo.

Francisco Pardo

Lo que en su día facilitamos es una web de una empresa de Vitoria que asegura que sus panes se fabrican con harina de trigo antiguo –www.ecocandeal.es- pero no que sea la única que lo hace; es posible que haya más pero desconocemos cuáles. De hecho no es fácil encontrar -para hacer mezclas- proveedores de harinas de emmer silvestre, triticale (cereal reforzado que procede del cruzamiento entre trigo y centeno), espelta, einkorn, sanduri y otros trigos salvajes. Es pues más sencillo consumir pan de alforfón (trigo sarraceno). Vamos a dedicar en breve precisamente un reportaje a éste a fin de informar adecuadamente a nuestros lectores de sus posibilidades.

 

Estimado Director: ante todo mis felicitaciones por compartir con nosotros los conocimientos de la gran familia de Discovery SALUD. Verá, tengo 53 años y desde hace cinco o seis la tensión ocular elevada (en niveles de 24-26). Un problema con antecedentes porque lo sufrieron tanto mi madre como mi abuela, ya fallecidas. En 2010 un oftalmólogo me recomendó una “sencilla” operación con láser -creo que se denomina trabeculoplastia selectiva con láser- y la presión intraocular estuvo por debajo de 20 durante unos cinco años pero luego volvió a subir a 24-26 por lo que me recomendó repetir el tratamiento; solo que esa segunda vez el efecto solo duró un año y volvió a valores de 24-26. El caso es que la presión intraocular elevada me ha provocado una reducción de las células del nervio óptico en el ojo izquierdo superior a la habitual en personas de mi edad y ello ha llevado al oftalmólogo a diagnosticarme un glaucoma de ángulo abierto. Y agotada la vía de la trabeculoplastia selectiva con láser me recomendó un medicamento denominado Taptiqom diciéndome que me pusiera una gota diaria en cada ojo. Se trata de un medicamento que combina prostaglandina y un betabloqueante. Pues bien, cuando llevaba entre 20 y 25 días con ese tratamiento empecé a sentir palpitaciones en la zona del corazón y alteración de mi sistema nervioso. Empecé a dormir mal con muchas interrupciones del sueño. Se lo comenté al especialista y me cambió el fármaco sugiriéndome que tomara Monoprost que solo contiene prostaglandina con lo que mi sistema nervioso mejoró pero no me reduce la tensión ocular por debajo de 20 que era el objetivo. Ahora voy a empezar con otro colirio denominado Lumigan. En fin, me gustaría saber si hay remedios distintos de los aquí comentados para mi problema en otros ámbitos de la salud y si conocen a algún oftalmólogo que ponga en práctica otros mecanismos para paliar esta dolencia. Muy agradecido por su trabajo les envío un cordial saludo.

Carlos Míguez Bernárdez
Cangas (Pontevedra)

Se llama presión intraocular a la presión a la que se encuentra el humor acuoso -líquido transparente que nutre y oxigena el cristalino y la córnea ubicado en el interior del ojo- y se mide con un aparato llamado tonómetro en milímetros de mercurio (mm Hg) postulándose que cuando es superior a 21 mm Hg hay riesgo de problemas visuales serios, especialmente de glaucoma. Presión que depende del equilibrio entre la producción y eliminación del humor acuoso. En pocas palabras: si la producción de humor acuoso es excesiva o no se elimina de forma suficiente la presión sube. Y en ese caso el nervio óptico puede a su vez ser presionado provocando problemas de visión. Presión intraocular alta que uno puede tener sin saberlo porque no da ningún síntoma salvo que se dañe el nervio óptico. ¿Y a qué se debe? Pues como en la inmensa mayoría de las patologías se ignora así que algunos lo achacan a estrés oxidativo, es decir, a un exceso de radicales libres por lo que proponen tomar antioxidantes, especialmente vitaminas A (en forma de carotenos) B1 y C así como luteína, licopeno y zeaxantina. Pero los oftalmólogos, obviamente influidos por la industria farmacéutica, proponen básicamente usar colirios Unos para mejorar el paso del humor acuoso -como la pilocarpina y la epinefrina- y otros para disminuir la cantidad de líquido producido cono los betabloqueantes y los inhibidores de la anhidrasa carbónica. Alegando que las personas con tensión intraocular alta mantenida en el tiempo tienen “mayor riesgo” de padecer glaucoma. La verdad sin embargo es que eso depende de muchos otros factores y usar ese tipo de colirios como “solución” o incluso la trabeculoplastia -que consiste en aplicar un láser directamente sobre la zona de filtración del ojo, el trabéculo, a fin de aumentar el flujo de salida del humor acuoso y así disminuir la presión intraocular- es como matar moscas a cañonazos. El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas afirma que el glaucoma afecta en España a más de un millón de personas y que si se detecta a tiempo la ceguera por su causa puede evitarse en más del 90% de los casos pero resulta llamativo que aseveren eso cuando previamente afirman desconocer la causa o causas de la presión intraocular y de la aparición del glaucoma y agregan que cuando ya se manifiestan los síntomas de daño en el nervio óptico -dificultad para ver en la oscuridad, hipersensibilidad a la luz, percepción de halos, dolores de cabeza y/o reducción del campo visual periférico- la situación es irreversible. Pura contradicción. Incuso alegan que la presión intraocular no tiene nada que ver con la hipertensión general cuando está fehacientemente constatado que ésta puede provocar problemas de visión similares. Como puede provocarlos la diabetes y otras disfunciones metabólicas. En fin, desde nuestro punto de vista -expuesto ya en multitud de ocasiones- el organismo constituye un todo indivisible en el que la salud -y por tanto la ausencia de  patologías- se logra con la homeostasis, con el equilibrio global interno. Y eso incluye a los ojos. Por otra parte el hecho de que su madre y su abuela también tuvieran presión intraocular no significa necesariamente nada. Hoy día se achaca a causas genéticas hábitos y costumbres erróneas. Hay obesos y diabéticos que dicen que no pueden evitarlo porque sus antepasados tenían el mismo problema cuando lo que han heredado no son genes defectuosos sino costumbres alimentarias malsanas. La Genética se ha convertido para muchos médicos en un cajón de sastre al que recurrir para ocultar su ignorancia y su impotencia a la hora de ayudar a los enfermos que en realidad se debe a la pésima formación recibida. En fin, nuestro consejo es que desintoxique a fondo su organismo, beba solo agua de manantial de baja mineralización, respire aire puro, haga algo de ejercicio a diario, tome el sol, ingiera solo alimentos –preferiblemente crudos- alcalinos ricos en nutrientes (nunca tratados químicamente, procesados o enlatados), deseche la comida precocinada y frita así como las grasas “trans”, cuide su flora intestinal, no ingiera fármacos, evite las radiaciones electromagnéticas. Es decir, ingiera durante una larga temporada exclusivamente vegetales ecológicos, frutos secos, cereales integrales, legumbres, huevos de primera calidad, fruta -ésta solo en ayunas y no en forma de zumos-, aceites de primera presión en frío, pescado -mejor pequeño, no grande- y carne blanca o de ave. Eliminando obviamente aquellos alimentos a los que sea alérgico o intolerante. Y si aún así quiere ayudar a sus ojos eche en ellos un poco de infusión de manzanilla o, mejor aún, unas gotas de agua de coco. Cómprelo fresco, ábralo, extraiga un poco del agua interior, cuélela bien e instile unas gotas en ambos ojos. Se sorprenderá. 

 

Estimado Sr. Campoy: me encantó el reportaje Propiedades terapéuticas de la bromelina que publicaron ustedes en el nº 201 en el que se explica que las muchas propiedades terapéuticas de la piña se deben a su riqueza en bromelina, enzima que ayuda al organismo a metabolizar las proteínas y tiene efectos inmunomoduladores, antiinflamatorios, antimicrobianos y antineoplásicos. También explicaron que ayuda  en la modulación del crecimiento tumoral, la coagulación de la sangre, los procesos inflamatorios, el desbridamiento de quemaduras y el aumento de la absorción de fármacos y, sobre todo, que no es tóxica sino inocua. Pues bien, no tenía por costumbre comer piña a pesar de que vivo en Canarias desde hace diez años y tras leer ese artículo empecé a hacerlo pero resulta que cuando lo hago ¡me pica un poco la boca por dentro! ¿Es normal? Y si lo es, ¿por qué pica? Le agradeceré me responda cuando pueda. Atentamente,

 Jose Luis Gálvez
(Las Palmas)

No es habitual pero es cierto que a algunas personas la piña les irrita las membranas mucosas del interior de la boca cuando contienen excesivos ácidos málico, cítrico y -sobre todo- oxálico y está por ello un tanto ácida. Es más, a personas hipersensibles -y a las alérgicas a ella- puede causarles no solo picor sino pequeñas úlceras o aftas en la lengua y áreas circundantes. Lo que no ocurre con las variedades más dulces. Todo indica sin embargo que el responsable es el ácido oxálico, unas 3.000 veces más potente que el ácido acético. Ácido oxálico que está especialmente presente también en las espinacas, las acelgas, las remolachas, las verdolagas, las escarolas, los pimientos, el cacao en polvo, el germen de trigo, los frutos secos, las coles verdes  y, en menor cantidad, en el perejil, los puerros, las batatas, las patatas, los nabos, el ruibarbo, las uvas, las frambuesas y el chocolate amargo… entre otros alimentos. Es pues raro que a si a usted le pica la boca ingiriendo piña no le pase lo mismo con algunos de esos alimentos. Agregaremos que si el ácido oxálico se une al calcio de los alimentos puede dar lugar a los cristales de oxalato cálcico que a algunas personas se les deposita en los riñones formando cálculos. Lo que podría explicar por qué hay quienes sienten rechazo por algunos vegetales. El texto que publicamos debió efectivamente haberlo advertido y de  hecho vamos a incluir esta advertencia en el que permanece en la web.

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DISCOVERY DSALUD 2006
204
Mayo 2017
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