CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 171 / MAYO / 2014

Sr. Director: tengo 39 años y tras unos meses con micción frecuente me han diagnosticado después de una ecografía urológica, una flujometría y una uretroscopia HBP I: lóbulo medio incipiente. El tratamiento consiste en tomar durante un año Tamsulosina cuyos efectos secundarios son bajar la tensión y no eyacular. Bien, pues en el reportaje Se demuestra la eficacia anticancerígena de la Calcárea Carbónica que publican ustedes en e1 nº 169 se comenta un trabajo del Dr. MacLaughlin –del Departamento de Fisiología y Biofísica de la Universidad de Georgetown- en el que se menciona la Sabal serrulata como útil en el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata pero he llamado a la universidad y no han encontrado su nombre. Y la web del departamento da «error». Me gustaría pues saber si podéis aconsejarme: ¿opto por la Sabal serrulata o me decanto por las recomendaciones que hacéis en la sección de Cartas del número 168 en cuyo caso no sabría cómo priorizar el tratamiento en cuanto al orden de suplementos entre el zinc, el omega-3, los aminoácidos, el Sabal, el zumo de noni, el goji y el Prostatix? Mi preocupación es si veis normal que a mi edad tenga tal «impronta prostática» -así la definen- y si os parece que el tratamiento que sugerís podría servirme igual que al señor que escribió la carta en la que se intuye que es de mayor edad que yo. Gracias de nuevo por vuestra ayuda y enhorabuena por el trabajo.

Jesús Gómez

La tamsulosina se receta para tratar los síntomas del agrandamiento de la próstata -hiperplasia prostática benigna- que incluye intermitencia, goteo, flujo de orina escaso, vaciado incompleto de la vejiga, dolor y necesidad de orinar con más frecuencia; y pertenece a los llamados bloqueadores alfa que lo que hacen es solo relajar los músculos de la próstata y la vejiga para que la orina fluya más fácilmente. Solo que se trata de un fármaco al que se puede ser alérgico que además interacciona con diversas vitaminas, productos fitoterápicos y suplementos nutricionales pudiendo su ingesta provocar sarpullido, picazón, urticaria, hinchazón de ojos, cara, lengua, labios, garganta, brazos, manos, pies, tobillos y/o pantorrillas, somnolencia -y paradójicamente insomnio-, malestar estomacal, diarrea, mareos, vahídos, sensación de que todo da vueltas, desmayos, debilidad, dolor de espalda, secreción o congestión nasal, dolor o presión en la cara y la garganta, tos, fiebre, escalofríos, visión borrosa, dificultad para eyacular, erección dolorosa del pene de larga duración… Muchos más problemas pues de los que le ha dicho su médico, algunos realmente graves. En cuanto a lo que recomendamos en aquella carta pregunta usted qué toma de todo ello ya que mencionamos que en estos casos ayudan el zinc, los ácidos grasos omega 3, los aminoácidos glicina, alinina y ácido glutámico, el sabal, el goji, el zumo de noni, el Prostatix y las infusiones de Lepidium latifolium o «rompepiedras». Pues perdónenos pero, ¡usted sabrá! Nosotros nos limitamos a decirle que todos esos productos han demostrado eficacia para prevenir y tratar su problema porque está constatado. Lo que no existe es ningún estudio que haya comparado cuál de ellos es más eficaz; nadie lo ha hecho. No podemos pues saberlo. Lo que nos llama la atención es que usted ha obviado la principal recomendación que hicimos para este caso: hacer ejercicio físico moderado, ingerir abundantes frutas y verduras, no consumir comida basura, precocinada o rica en grasas saturadas, evitar las grasas hidrogenadas y reducir al máximo o eliminar de la dieta el azúcar, los hidratos de carbono refinados, las bebidas alcohólicas, gaseosas y estimulantes, los fritos, el café y el tabaco además de dormir suficientemente. Consumiendo a diario tomates, frutos secos y pipas de calabaza (éstas últimas contienen esteroles que reducen la tasa plasmática en la hiperplasia benigna de próstata). Porque la mayor parte de las patologías no se cura ingiriendo productos -aunque ayuden- sino desintoxicando, oxigenando y alcalinizando el organismo. Sí podemos sugerirle en cambio que averigüe si hay alguna infección que pueda estar siendo la causa del problema -o agravarlo- y tratarla; un buen profesional en el Par Biomagnético podría serle útil. En todo caso terminamos sugiriéndole que lea el texto que en este mismo número dedicamos a la Urinoterapia.


Estimado Director: soy suscriptor de la revista desde hace bastantes años y me dirijo a vosotros para comentaros dos cosas. En primer lugar, tengo glaucoma y sé de todos los consejos que habéis dado en la revista por lo que sólo quiero comunicar a los lectores que hace 10 meses me enteré por mi oftalmólogo de que la apnea del sueño perjudica al glaucoma por partida doble; por un lado porque la hipoxia deteriora el nervio óptico y, por otra, porque hace que aumente la presión intraocular. Según el oftalmólogo este dato se ha incluido en los protocolos hace apenas tres años y supongo que muchas personas con glaucoma lo ignoran. Además deben saber que para tener apnea del sueño no es necesario estar obeso o ser fumador. Y en segundo lugar, hace unos meses publicasteis la noticia de que tres universidades británicas habían constatado que la ingesta de naringenina paraba el desarrollo de los quistes renales; pues bien, como somos decenas de miles las personas que padecemos este mal ruego investiguéis y publiquéis qué cantidad de ella es necesario tomar. Por mi parte me he enterado de que si tomas naringina la mitad se metaboliza en naringenina. Además solo he encontrado naringina en el mercado norteamericano y no he podido encontrar la noticia en la revista especializada que mencionan en su artículo. Muchas gracias.

Pedro Ledesma
(Tarifa)

Ya en el nº 25 -correspondiente a febrero de 2001- explicamos que achacar todos los casos de glaucoma a la hipertensión ocular porque ésta atrofia el nervio óptico no es correcto. Lea el respecto en nuestra web –www.dsalud.com– el reportaje que apareció con el título Las causas del glaucoma no están claras en el que contábamos que en el 60% de los casos de glaucoma no existe hipertensión ocular por lo que los expertos empezaban a sospechan que la causa real podía estar en la hipoxia cerebral, es decir, en la falta de irrigación sanguínea del cerebro. Y quien así lo aseguraba entonces era el doctor Carlos Vergés, director del Centro Oftalmológico del Instituto Dexeus de Barcelona. Hipoxia que no solo provoca la apnea sino otras muchas causas como hemos ido contando a lo largo de los años. Por lo que todo indica que también el tratamiento del glaucoma pasa por un abordaje integral. Desintoxicando, oxigenando y desacidificando el organismo. Lo que no obsta para que la causa pueda estar en un microbio o parásito patógeno por lo que siempre recomendamos acudir a un buen terapeuta en el Par Biomagnético o tratarse con un Quantum-SCIO. En cuanto a productos útiles en estos casos los dimos a conocer en el reportaje que con el título Cómo tratar ortomolecularmente las dolencias oculares publicamos en el nº 102 en el que se explica la importancia en los casos de glaucoma de los ácidos grasos omega-3, las vitaminas A, C y E además de las del grupo B, la glutation peroxidasa, la rutina, la taurina, la L-lisina, la luteína, la zeaxantina, la quercitina y minerales como el calcio, el magnesio, el zinc y el selenio. Sin olvidar plantas como el mirtilo, la eufrasia y el ginkgo biloba. Por lo que se refiere a la naringina comercializan productos con ella Solaray, Lamberts, Soria Natural y Equisalud; es más, se obtiene tomando igualmente quercitina, bioflavonoide del que procede. Pero no hemos sido nosotros los que hemos publicado la noticia de que detiene el desarrollo de los quistes renales. Ignoramos si es así.


Estimado Sr. Campoy: en agosto de 2010 a mi marido, que entonces tenía 56 años, le dio un infarto agudo de miocardio. Nunca ha bebido ni fumado y siempre ha hecho deporte. Por suerte, le salvaron la vida; le pusieron un stend y gracias a Dios no se ha vuelto a repetir. Tiene el corazón al 35%. El caso es que al cabo de 3 meses del infarto empezó a haber sangre en la orina, se asustó y consultó al urólogo. Como tomaba un anticoagulante -el Clophidrogel– le dijeron que podía ser algún efecto secundario del fármaco y le sometieron a una ecografía con contraste y una cistoscopia pero todo salió bien. Sin embargo la sangre seguía apareciendo en la orina. Al año del infarto le dijeron que dejara el anticoagulante y la sangre desapareció pero como estos médicos no paran y al hacerle la cistoscopia vieron en el líquido que analizaron células atípicas le sometieron luego a una biopsia que también salió bien. Así pasamos 2011 pero a mediados de 2012 empezó a tener de nuevo sangre en la orina. Volvió al urólogo, le hicieron una ecografía en noviembre de 2012 y le vieron 2 tumores superficiales de vejiga. Le operaron pues en febrero de 2013 y al cabo de 3 semanas volvía a haber sangre en la orina. Le hicieron un tratamiento que según dicen, son unas vacunas, pero no dio resultado y lo pararon. Le volvieron a hacer una cistoscopia en julio y vieron que el tumor había vuelto a aparecer. Total, que le operaron en septiembre y otra vez en febrero de este año y, según ellos, ya está limpio. Ahora han empezado otra vez con las vacunas porque según nos dijo el médico esta vez le van a ir bien. He de decirle que estoy hasta la coronilla de médicos, pruebas, etc. Ya no creo en nada ni en nadie porque todo es una mentira, un negocio y un engaño pero sí confío en los productos naturales por lo que me gustaría me recomendaran algo para el corazón y el cáncer de vejiga. Muchas gracias por su tiempo.

Mª Teresa Bosch Galbany
Cerdanyola del Vallés (Barcelona)

Mire usted, el Clopidogrel puede dar lugar a hemorragias de distinta gravedad en muy diferentes lugares del cuerpo; lo reconoce el propio prospecto. Y además diarrea, dolor abdominal, dispepsia, trombocitopenia, leucopenia, eosinofilia, cefalea, parestesias, mareos, úlcera gástrica y duodenal, gastritis, vómitos, náuseas, estreñimiento, flatulencia, rash, prurito, hematuria, disminución del recuento de neutrófilos, disminución del recuento de plaquetas, neutropenia, vértigo, púrpura trombótica trombocitopénica, anemia aplásica, pancitopenia, agranulocitosis, trombocitopenia grave, granulocitopenia, anemia, enfermedad del suero, reacciones anafilácticas, alucinaciones, confusión, alteraciones del gusto, vasculitis, hipotensión, broncoespasmo, pneumonitis intersticial, pancreatitis, colitis, estomatitis, insuficiencia hepática aguda, hepatitis, resultados anormales en las pruebas de la función hepática, dermatitis bullosa, angioedema, rash eritematoso, urticaria, eczemas, liquen plano, artritis, artralgia, mialgias, glomerulonefritis, aumento de la creatinina sérica y fiebre. Es pues inconcebible que un médico acepte que su paciente pueda sufrir tantos problemas solo para «prevenir» otro posible infarto cuando hay sustancias naturales que logran lo mismo sin efectos secundarios como hemos explicado ya varias veces en esta misma sección. Son los casos del chocolate negro -bastan dos cucharaditas diarias de chocolate puro, es decir, hecho con extracto seco de granos de cacao-, los huevos enteros -sus proteínas retrasan la coagulación sanguínea y demoran la conversión del fibrinógeno en fibrina, base estructural de los coágulos de sangre- y la ingesta de ácidos grasos esenciales omega 3 (en especial el aceite de krill NKO). Que el chocolate negro reduce la posibilidad de sufrir trombos lo constató un equipo de investigadores de la Universidad de California hace ya más de diez años constatando que bastan 25 gramos para que en apenas unas horas el nivel de agregación plaquetaria en sangre disminuya y, por tanto, el riesgo de sufrir un coágulo. Posteriormente una investigación efectuada por el Dr. Christian Heiss que se publicaría en Journal of the American College of Cardiology constataría que el consumo diario de cacao puro logra que haya en sangre el doble de células angiogénicas encargadas de reparar los vasos sanguíneos cuyo deterioro puede dar lugar al desarrollo de patologías cardiovasculares. Y Norman Hollenberg, tras investigar durante 15 años a centenares de personas mayores, afirmaría en International Journal of Medical Sciences su convencimiento de que el cacao previene las patologías cardiovasculares, el cáncer y la diabetes no sólo por su riqueza en bioflavonoides sino merced a su alto contenido en epicatequinas, tipo de flavonoides entre cuyas propiedades está el de elevar los niveles de óxido nítrico en sangre algo que ayuda a relajar los vasos sanguíneos y mejorar el flujo sanguíneo. Agregaremos que la coenzima Q-10 es indispensable para mantener sano el corazón; de hecho la mayoría de los pacientes con problemas cardiacos tienen déficit de ella. Déficit que puede producir disfunciones mitocondriales y cardiacas; en cambio si a los músculos del corazón se les administra un complemento de Q-10 aumenta significativamente la producción energética en las mitocondrias, se revitalizan las células necesitadas de energía, se fortalece el corazón y disminuye el esfuerzo necesario para hacer circular la sangre. En pocas palabras, la Q-10 mejora la función mecánica del corazón dotando a las células del combustible necesario para funcionar eficazmente. Es más, hay estudios que demuestran que impide que el colesterol malo obstruya las arterias y que da buenos resultados en el tratamiento de la presión arterial alta, las arritmias, la angina de pecho y el colapso de la válvula mitral. Hasta se ha comprobado que tiene la propiedad de proteger el corazón durante periodos de astenia o privación de oxígeno. Que su marido pruebe con Quinol-10 de 100% Natural que la contiene en forma de ubiquinol y no de ubiquinona. Asimismo recordamos que la Solución de Lugol –que combina yodo elemental o diyodo con un yodo iónico como el yoduro de potasio- fue utilizada por miles de médicos durante más de un siglo para el tratamiento de distintos problemas cardíacos. B. West publicó de hecho un artículo en 2006 sobre su experiencia clínica en casos de fibrilación atrial y arritmia mediante el uso de protocolos basados en la suplementación con yodo y los enfermos mejoraron sin que hubiera efectos colaterales. De hecho el fármaco más utilizado hoy para las arritmias es la amiodarona que no es sino un compuesto orgánico sintético del que el 37% es ¡yodo! (y que como casi todos los medicamentos sintéticos provoca numerosos efectos secundarios indeseables). Como es igualmente útil la estrofantina de la que hablamos en el nº 148 (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo ¿Es realmente la obstrucción coronaria la principal causa de los infartos?). Por otra parte, ya hemos explicado también que cuando las arterias se dañan el colesterol aparece para evitar que uno se desangre: son los “parches” que el organismo usa para taponar las grietas que aparecen cuando las mismas se deterioran por falta de nutrientes. Por tanto la estrategia adecuada para prevenir problemas cardiovasculares pasa por proporcionar al cuerpo los nutrientes imprescindibles. Sobre todo vitamina C pero también aminoácidos como la lisina, la prolina, la arginina, la carnitina, la cisteína y la taurina, minerales como el magnesio, el cobre, el potasio y el calcio, la ya citada coenzima Q-10, el inositol, picnogenoles (un tipo de bioflavonoides), betacaroteno (provitamina A), vitaminas D, E y H (biotina) y algunas del grupo B (especialmente las B1, B2, B3, B5, B6, B9 y B12). En suma, que su marido se compre un buen multinutriente e ingiera a diario vitamina C, preferentemente en forma de ascorbato. Ahora bien, no tome cacao ni aceite de krill si va a seguir tomando anticoagulantes sintéticos porque son incompatibles. En todo caso lo idóneo sería que acudiera a un cardiólogo que a su vez sea experto en Medicina Natural por lo que le sugerimos al Dr. Taher Abbas (93 456 96 34). En cuanto al «cáncer de vejiga», ¿por qué infiere que lo tiene su marido? No todos los tumores son malignos. En todo caso si así fuera lo que debe hacer escapa a lo que pudiéramos sugerirle en unas líneas. Debería acudir a algún experto en el tema así que nos permitimos sugerirle que acuda a la consulta del Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16) o a la del Dr. Alberto Martí Bosch (91 435 56 13).


Sr. Director: nuestra sociedad está sometida actualmente a una contaminación multifactorial brutal como ya denunciamos en 2008 junto con el grupo de expertos de Domosalud en el Manifiesto de Barcelona. Pues bien, el reciente congreso de The American Academy of Environmental Medicine reconoce que todos estamos expuestos a enfermedades ambientales causadas por agentes químicos, físicos, biológicos y/o psicológicos. Y es que según la Environmental Protection Agency (EPA) hemos generado más de 4 millones de compuestos químicos -de los que se comercializan más de 100.000- sin que sepamos los posibles efectos negativos del 90% de ellos. Casi 700 de esas sustancias químicas están presentes en el agua “potable”. Y se reconoce que el 50% de los químicos en la atmósfera los ha generado el ser humano. Además muchos de ellos se añaden deliberada e innecesariamente a los alimentos. Los datos son significativos: solo en 1987 la industria americana vertió 11.000 millones de kilos de químicos tóxicos que terminaron en el aire, el agua y los alimentos. De hecho actualmente un 5% de la población sufre ya de Sensibilidad Química Múltiple, casi 350.000 en España. Y otro 15% presenta “mecanismos de respuesta excesiva frente a algunos estímulos químicos o ambientales” (lo que se llama eufemísticamente «sensibilización»). Se admite ya que hay un 15% de «enfermedades emergentes»: sensibilidad química múltiple, electrosensibilidad, fibromialgia, fatiga crónica… Eso significa unos 6 millones de afectados por estos problemas… solo en España. Es más, se estima que alrededor del 20% de las enfermedades de los países industrializados se debe actualmente a factores medioambientales. La situación es tan grave que la radiación electromagnética que nos rodea se ha incrementado en los últimos diez años ¡un millón de veces! llegando la cifra a cien millones en el último siglo. A esto se suma la contaminación por metales pesados, en particular mercurio y plomo, que favorecen los casos de electrosensibilidad. Según los mapas epidemiológicos europeos el 98% de los cánceres se deben a factores ambientales; del 85% al 96% en el caso de los niños. Siendo las posibles causas genéticas apenas un 5-10%. Y no debe preocuparnos solo el cáncer porque los tóxicos son responsables de otras muchas patologías: alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, autismo, hiperactividad, estrés, asma, ansiedad, insomnio y depresión, entre otras. Todo ello sin olvidar la significativa invasión de los plásticos, presentes hoy en los alimentos, la decoración, el mobiliario, los juguetes, el vestido, el calzado… Entorno plastificado que emite tóxicos e incrementa los campos eléctricos y las cargas electrostáticas en casas y oficinas impidiendo la descarga a tierra de nuestros cuerpos, algo vital para sobrevivir en un medio electrificado. Por eso cada hay más “edificios enfermos» en los que respiramos a diario un auténtico “cóctel electroquímico”.

Carlos Martínez Requejo
Portavoz y vicepresidente de Domosalud

Somos muy conscientes del problema porque llevamos años denunciándolo; de hecho hemos publicado numerosos textos en la revista sobre el particular. En todo caso le agradecemos la aportación de estos datos recientes y publicamos su carta para conocimiento de nuestros lectores.


Apreciado Sr. Campoy: tengo una hija a la que le quitaron media tiroides -por un nódulo benigno que se podía ver y tocar- hace 12 años. Y ahora, en una revisión rutinaria, le han encontrado otro más pequeño: de 10 a 15 milímetros. No se nota y le han dado hora para el especialista. ¿Nos podrían decir si es bueno o no sacarlo y qué podría tomar? Tiene 40 años, no fuma ni bebe, no tiene ninguna enfermedad, está en su peso y no toma medicamento alguno. Aprovecho asimismo para hablarle de otro problema, esta vez de mi marido: tiene 73 años, no fuma ni bebe, está en su peso, no tiene ninguna enfermedad y no toma medicamentos pero desde hace 2 meses le dan mareos. Unas 30 o 40 veces al día, incluso estando en la cama; más a menudo por la tarde. Le hicieron radiografías de pecho, electrocardiogramas, análisis de sangre y orina, le midieron la tensión ocular, andar en línea recta… y todo sale bien. No tiene vértigo y no se le mueven las cosas, sólo son mareos -unos más fuertes que otros- que le duran entre 4 y 5 segundos. Si nos pueden orientar les estaríamos muy agradecidos.

Mª Pilar Rodríguez
Vic (Barcelona)

Y si a su hija no le molesta ni le duele el nódulo y no le afecta al funcionamiento del organismo, ¿por qué se lo va a sacar? ¿»Por si acaso»? Porque ya le adelantamos que se diagnostican como «malignos» 1 de cada 20.000 y con el tamaño que tiene lo más inteligente es no tocarlo. En cuanto a su marido vemos que le han sometido a numerosas pruebas antes de ver si es un problema de cervicales o de oídos como el sentido común sugiere. Le sugerimos pues que acuda a un buen otorrino a que le revise los oídos o a un buen osteópata o quiropráctico.


Estimados amigos: ignoro por qué pero se me están desgastando las encías y los dientes hasta el punto de que ya no puedo ingerir cítricos y necesito utilizar un colutorio de esos que son levemente anestesiantes (Desensin). ¿Hay algo que pueda ayudarme? Un fuerte abrazo y gracias

José Manuel Villanueva

Ante todo descarte que no se trata de una infección que haya dado lugar a una gingivitis -las encías se enrojecen, inflaman y sangran fácilmente-, a una periodontitis o piorrea -las encías se alejan de los dientes y forman espacios o bolsas que se infectan y pueden destruir el hueso y el tejido conjuntivo que mantiene a los dientes en su lugar- o a una sobrecarga oclusal -habitual entre quienes sufren bruxismo-. Y que no se debe al tabaco. O a algún medicamento porque hay centenares de ellos que reducen el flujo de la saliva -básica para proteger la boca- y otros que hacen crecer el tejido de las encías. Todo ello debe valorarlo un periodoncista, es decir, un especialista en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de las encías. Él le dirá si hay infección y en ese caso qué tomar aunque puede empezar probando con plata coloidal y/o bicarbonato sódico por si hubiera algún hongo. En todo caso sepa que lo más corriente, la causa más común del problema que nos plantea, es el uso de cepillos demasiado duros y un cepillado demasiado intenso. Eso provoca el desgaste o abrasión de los dientes y encías. Use pues un cepillo con cerdas suaves y cepíllese con intensidad moderada. El exceso de celo socialmente impuesto sobre la higiene dental ha llevado a una creencia errónea y muchas personas utilizan cepillos demasiado duros y con demasiada fuerza que terminan provocando hipersensibilidad dental y retracción gingival. Tan sencillo como eso. La placa es una sustancia bastante blanda y sencilla de eliminar. Obviamente si el problema es grave igual hay que hacer una gingivoplastia, poner un injerto de mucosa sobre la zona afectada. En cuanto al hueso existe un tratamiento para regenerarlo llamado Regeneración tisular guiada pero no siempre funciona.


Estas cartas aparecen en
171
Mayo 2014
Ver número