Estimado Sr. Campoy: querría pedirles ayuda para mi marido. En 2007 se le diagnosticó Síndrome de Fatiga Crónica y aunque sus primeros síntomas comenzaron hace ya 13 años sufre presión en las sienes,...
Estimados amigos: ante todo quiero deciros que cada número de vuestra revista vale su peso en oro. Ayudáis a limpiar lo que muchos se dedican a ensuciar....
Sr. Director: soy la madre de una niña que tuvo cáncer. Y digo tuvo porque mi hija falleció -si no diría tiene- ya que hoy no hay ningún tratamiento que cure esta enfermedad....
Sr. Director: en el nº 170 de la revista publicaron ustedes una carta mía en la que terminé lanzando la siguiente reflexión fruto de mi dura experiencia: ¿Por qué quienes tienen la grandísima responsabilidad de gestionar nuestra salud son incapaces de contrastar lealmente y sumar conocimientos y prácticas para conservar un bien tan básico y escaso como la vida?...
Estimado Sr. Campoy: quisiera ante todo felicitarle y darle las gracias a usted y a su equipo por la fantástica labor que están realizando y que tanto ayuda a mejorar la calidad de vida de muchas personas....
Estimados amigos de: como seguidor y admirador no sólo de vuestra maravillosa revista sino de la gran labor social que realizáis me permito haceros una propuesta que ayudaría a los muchos lectores que no somos profesionales de la salud y no podemos contar a menudo con el consejo o la indicación de un profesional de la medicina natural....
Cuarenta aditivos alimentarios de consumo masivo pueden provocar insomnio (y 2)
Además de las causas externas o endógenas y de la incidencia negativa de muchos fármacos en el descanso nocturno –como ya hemos explicado en la primera parte de este artículo– hay otros productos que provocan insomnio y la mayoría de la gente los consume ¡sin saberlo ni quererlo! Nos referimos a los numerosos aditivos presentes en gran cantidad de los alimentos que ingerimos habitualmente, problema desconocido no ya para los ciudadanos –que también– sino para la mayoría de los profesionales sanitarios y responsables políticos de nuestra sociedad. De hecho, la mayor parte de los especialistas lo ignora y, por tanto, no pueden sugerir a sus pacientes que los eliminen de la alimentación diaria ya que ni siquiera ellos saben cuáles son. Algo que explica por qué a menudo sus consejos no suelen ser eficaces y tantos millones de personas se ven abocadas a consumir fármacos iatrogénicos, es decir, de graves efectos adversos. Lo explicamos en detalle confiando en que nuestros lectores adviertan de este hecho a sus familiares, amigos y allegados.